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  • Mi hijo tiene miedo y quiero ayudarlo

    Mi hijo tiene miedo y quiero ayudarlo

    Desde hace unos días mi hijo mayor de casi 4 años repite una frase muy seguida, esa frase es «Tengo miedo», y la verdad es que no me gusta.

    A lo primero que me dijo que tenía miedo era a ir al baño solo, es decir, ahora quiere que lo acompañemos la mayoría de las veces, hacer presencia y por supuesto limpiarlo cuando lo requiera, el punto es que no quiere estar sin vernos.

    Otra situación es cuando va a dormir. En vacaciones estuvo durmiendo con nosotros en nuestra cama y en la cuna-cama de su hermana en nuestra habitación, pero ya habíamos platicado con él que cuando éstas acabaran el regresaría a la suya, y el muy «convencido» decía que sí, pero unos días antes del cambio cuando comencé a ser reiterativa en el hecho, comenzó a decir que no quería porque tenía miedo, le cuestionamos a que y dijo que a las «sombras».

    El tiene una luz de noche azul en su lámpara. Lo que hicimos fue apagar la luz azul para que tampoco hubiera sombras derivadas de ese foquito, y no ha servido de nada, a mitad de la madrugada ya está en nuestra cama con la sorpresa de papá y mamá, y allí lo dejamos, somos cuatro en una cama.

    Anexada a esa frase hay una nueva, que me da mucho sentimiento, esa frase es «¿mami, siempre me vas a cuidar?», y lo dice con un tono preocupado y su vocesita; yo le respondo de muchas formas, con palabras que me salen del corazón, para que me entienda con sus cuatro añitos: que él y su hermanita son lo más importante para nosotros, que es nuestro hijito y que SIEMPRE lo vamos a cuidar. «Te vamos a cuidar hasta que seas un viejito hijito» le dije de broma hoy, y el me contestó «pero ahorita, antes de que sea viejito, ¿me vas a cuidar?», ¡mi padre, es que tiene la preocupación tangente!

    Pienso que esa necesidad o angustia se derivó de los días en que salí de viaje con mi esposo, cuatro días fuera de casa crearon un sentimiento de angustia que mi hijo no tenía. Cuando se duerme en mi cama por la noche tiene que hacer contacto físico, un brazo o una pierna tiene que hacer base con su madre.

    Lo abrazo, lo beso, le repito lo mucho que lo amo, aún así el miedo persiste.

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  • Por qué decidí tener solo dos hijos

    Por qué decidí tener solo dos hijos

    Durante todo el año pasado, después del nacimiento de la niña, platiqué con otras madres. En esas charlas sobre los hijos, tocamos eventualmente un punto, el de si tener o no más hijos, y no faltó quien me hiciera la clásica pregunta: «¿Y tú ya cerraste la fábrica?» y cuando contestaba que sí, las caras de asombro eran una constante en el 90% de ellas.

    Y la verdad es que no entiendo el porqué la sorpresa, para empezar fueron diversos los factores que hicieron que tomaramos la decisión de tener dos hijos:

    • Ya teníamos niño y niña, en ese órden, como yo quería desde jovencita.
    • Con más de 30 años encima un tercero sería el triple de trabajo (y responsabilidad) solo de hijos, más el atender al esposo, la casa, el trabajo, las relaciones y por supuesto… uno misma.
    • Tener el suficiente tiempo y espacio para cada uno de los hijos.
    • Nuestros tiempos no son los tiempos de nuestros padres, hoy hay demasiada violencia, guerra, contaminación y sobre todo pobreza como para traer más niños al mundo.
    • Poder destinar una mejor economía para el futuro de la educación de nuestros hijos.
    • Compartir también como pareja nuestros espacios sin abandonar la crianza.
    • Verlos crecer unidos y gozar de un matrimonio y familia joven.

    Fue una decisión clara, no la discutimos era algo que los dos queríamos.

    Optamos por la operación de trompas y fue bastante fácil y rápido, allí mismo, tras nacer nuestra hija. Hoy ya no me preocupo de cuentas, anticonceptivos ni nada por el estilo. Gozamos de nuestros hijos, gozamos como pareja y sobre todo como familia. Tratamos de darles lo mejor, insisto, tra-ta-mos, ese es nuestro esfuerzo diario, ser mejores como padres y estar atentos a sus necesidades. Y es que yo no me veo como mis abuelas, una criando siete y otra criando ocho, eso en los años 60’s; ni como mi madre o mi suegra, tres cada quien.

    Y pues como todo, habrá quien diga que su número es el tres, cuatro o cinco hijos… pero yo tengo una imagen muy clara: una hija, un padre, una madre y un hijo; los cuatro tomados de la mano, los padres unidos al centro sin separaciones. Creo que es así como debe ser, como antes decía un comercial de la tv, «la familia pequeña vive mejor, pocos hijos para darles mucho».

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  • 2010: Mi vida en un blog

    2010: Mi vida en un blog

    A unos días que termine el año quiero compartir con mis lectoras y amigas una lista de títulos de mis post favoritos. La verdad es que todos -y hasta los que no pasaron el filtro- llevan un poquito de mí.

    Les agradezco el tiempo que se toman para leernos, y especialmente a las que nos comentan, es de verdad agradable el saber que piensan y poder compartir experiencias, de verdad ¡muchas gracias!

    Este fue el año del nacimiento de mi hija y aquí compartí momentos maravillosos y twitts desde la sala de parto, si no lo leíste no te lo pierdas. Después el acoplamiento  con mi hijo grande y como nos fuimos integrando como familia de cuatro. Los temas de colecho y lactancia siempre presentes así como días en donde mamá casi tira la toalla. ¡Un poco de todo!

    ENERO
    5 de enero de 2010 Estamos alistando el nido
    8 de enero de 2010 Papá de Alta Demanda, ¡embarazado y feliz!
    18 de enero de 2010 Mi Plan de Parto
    20 de enero de 2010 Compartir el calostro, ¿sí o no?
    28 de enero de 2010 Hoy 40 semanas! pero la cigueña está perdida!

    29 de enero de 2010 40 sem + 1 día. Carta para Héctor

    FEBRERO
    4 de febrero de 20141 semanas. Reporte médico de hoy
    5 de febrero de 2010 Radiografía de mi embarazo
    18 de febrero de 2010La historia de mi parto
    24 de febrero de 2010 Un postparto diferente

    MARZO
    3 de marzo de 2010 Ana Carolina, mi muñeca!
    9 de marzo de 2010 Un mes como mamá de dos!

    ABRIL
    5 de abril de 2010 Estoy cansada de estar cansada
    28 de abril de 2010 Nacía mi hijo, nacía una madre

    MAYO
    21 de mayo de 2010 Sentí que mi bebita se moría

    JUNIO
    2 de junio de 2010 Mi bebita se parece a…?
    7 de junio de 2010 Los «terribles» tres
    11 de junio de 2010 Los apodos en los niños

    JULIO
    5 de julio de 2010 Amor fraternal
    12 de julio de 2010 El valor de la honestidad
    15 de julio de 2010 Se roban a su bebé mientras pasa al baño

    AGOSTO
    11 de agosto de 2010 Héctor me pone en apuros
    21 de agosto de 2010 Mi hijo entra al kinder

    SEPTIEMBRE
    13 de septiembre de 2010 Emergencia en la alberca… ¡mamá al rescate!

    hermanitosOCTUBRE
    4 de octubre de 2010 Captado infraganti
    20 de octubre de 2010 Carta a Carolina
    27 de octubre de 2010 Colecho, sus etapas

    NOVIEMBRE
    3 de noviembre de 2010 Estrenando silla de coche
    16 de noviembre de 2010 Primeras palabras
    30 de noviembre de 2010 El pediatra perfecto

    DICIEMBRE
    3 de diciembre de 2010 Rutinas para dormir a los bebés
    12 de diciembre de 2010 «¿Con tus padres o con los míos?», ¿Con quién pasar las fiestas?
    22 de diciembre de 2010 «Santa Claus no existe»

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  • «Santa Claus no existe», le dijeron a mi pequeño y le rompieron el corazón

    «Santa Claus no existe», le dijeron a mi pequeño y le rompieron el corazón

    Le doy vueltas y vueltas a este post. El no saber como iniciarlo, que palabras adecuadas usar para no herir a nadie, y sobre todo, el que se me baje el coraje, espero de verdad no molestar a nadie ni mucho menos ofender algún grupo.

    Hoy por la tarde comentaba en Twitter:

    «Mi hijo está jugando afuera y lo vigilan, mi hija duerme, y aún así no me relajo para leer por estar con el pendiente, tengo que ir a ver…»
    Inmediatamente mi peque subió y escribí de nuevo.
    «Esa conexión madre-hijo es mágica! Subió a buscar una pelota y me dijo «mami aquí estoy» #amoamihijo»
    Igual, siempre aflora el sexto sentido de la mamá. A los pocos minutos bajé con la nena semi dormida y me encontré con la muchacha que me ayuda y mi hijo, ella le decía que ya era hora de meterse porque estaba anocheciendo.

    Vi al peque con cara triste y le pregunté a ella que pasaba, y me dijo: «Es que el niño de a lado le dijo que Santa no existe», me quedé helada, «pero él le dijo que sí existe y lo llevó a ver el infable y la carta que tiene en sus manos», ella se refería a un inflable de Santa que tenemos en el jardín. Ni que decir que se me revolvió el estómago.

    Vi a mi hijo, lo vi tan chiquito, tan sacado de onda, ¿triste? también, no me dijo nada. El vecinito solo me veía desde la banqueta de su casa, junto a la mía, ni se me acercaba, solo me veía. Abracé a mi hijo y le dije que el vecinito ya se iba a meter a su casa porque estaba anocheciendo, «ya es tarde hijo, mañana juegan», mi hijo tan lindo ya quería llevarle una leche de chocolate, de esas de cajita que le encantan, pero ya no lo dejé.

    No lo niego, sentí mucho coraje contra ese niño, ¡con ganas de regañarlo!, también pensé en ir a hablar con su mamá, pero que rayos le decía? «oiga vecina su hijo le está diciendo al mío -que es más pequeño- que Santa no existe, ¡no se me hace justo!, si usted cría a su hijo así que bueno, pero que no vaya por la vida arruinándole las ilusiones a los demás niños»… bueno, quizá algo así y en no muy buen tono… lo escribo y se me sale lo leona, lo enojada, y perdón, lo encabronada que estoy, porque no es justo, no.

    Nuestro vecino no es ni mucho menos un niño malo como Sid el de Toy Story, es un niño como de seis o siete años con problema de lenguaje, son vecinos nuevos como con tres meses aquí y no son de la ciudad. Apoyé a la mamá en cosas de vecinos y ella una vez que el peque se puso mal nos llevó al hospital y dió varias vueltas conmigo, la verdad no son una mala familia, lo único que rompió esa armonía fue la manera de romper la ilusión de mi hijo de esa forma.

    Y es que no entiendo. ¿Cuál es la idea de decirle a otros niños que Santa Claus no existe? ¿Que podercito sienten los niños que lo saben al arruinarles la ilusión a los más pequeños? Ese niño pretendía que mi hijo llorara, se enfadara o de verdad le dijera «ah sí, gracias por advertirme que mis papás me están engañando».

    Creo que este post no tiene ni pies ni cabeza, solo deseo que nadie les quite la ilusión a sus peques, que el sueño de Santa o los Reyes Magos termine en el momento indicado y que cuando así suceda pedirle a esos niños ya mayores no ir por la vida sintiéndose superiores por saber la «gran verdad».

    Acabo de recordar cuando mis padres me lo dijeron, tenía como 10 años, se sentaron en mi cama y yo frente a ellos y me explicaron amorosamente que ellos hacían la magia, que como hermana mayor ahora yo sabía «el  secreto» y que tenía que ayudar no diciéndoselos a mis hermanos, mi regalo esa Navidad fue una hermosa bicicleta. Dos años más me trajeron un par de cosas y listo. No fue traumático y sí fue hermoso, siempre les agradeceré a mis padres ese momento tan lindo, que a decir verdad, ya como desde los ocho años no faltaba el niño que decía que «Santa eran los papás» y ya me fijaba en las cartas que nos dejaban y que era muy parecida la letra de mamá y Santa, cosas así, pero bueno,¡ ya era 8 años y no 3!

    Esta noche solo se que no lo dejaré jugar con ese niño nunca más.

    ¡He dicho!

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  • Mi arbolito de Navidad paso a paso

    Novecientas luces, esferas, adornos, guirnalda, ramitas doradas, cinta, peluches, pie de árbol y mucha paciencia.

    Tengo días poniendo el árbol, con dos peques en casa y menos tiempo para todo, el árbol no me quedó como me hubiera gustado pero al menos el intento lo hice y mis chicos están felices con la «llegada» de la Navidad a la casa.

    Este año pusimos un árbol natural. Aquí no se ve el tren, prometo regresar con una foto.

    navidad

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  • ¿Con tus padres o con los míos?, con quién pasar las fiestas navideñas

    ¿Con tus padres o con los míos?, con quién pasar las fiestas navideñas

    Esta es la típica pregunta de todos los años. De solteras estabamos acostumbradas a pasarlas con nuestras familias, a donde nuestros papás nos llevaran, y esto cambia en las primeras fiestas decembrinas del año en que nos casamos.

    Muchas veces es un  generador de conflictos si tenemos las costumbres muy arraigadas, pero la inteligencia y el sentido común salen a flote al pensar que lo mejor para poder disfrutar en pareja y en familia si ya tenemos hijos, es dividir las fechas.

    Yo recuerdo que cuando niña los 24 de diciembre la pasaba con la familia materna, ir a pasar la Navidad con mis abuelos, tíos y primos era de ley. Una semana después, el 31 de diciembre la fiesta se daba con mi familia paterna. Así transcurrieron mi niñez, adolescencia y adultez, hasta que me vi en la necesidad de tener que compartir y dividir «mis» fiestas familiares con el nuevo integrante de la familia.

    Y ahí me vi, piensa, piensa y piensa. Yo no quise «entregar» mis 24 de diciembre para pasarlo definitivamente con mi familia política, si hubiera hecho así no festejaría con mi familia materna nunca más, o viceversa si seleccionábamos el 31. Lo que le propuse a mi esposo y que el aceptó fue lo siguiente, se los muestro en un ejemplo:

    Año 1
    24 de diciembre: Festejo con los suegros
    31 de diciembre: Festejo con mi familia paterna

    Año 2
    24 de diciembre: Festejo con mi familia materna
    31 de diciembre: Festejo con los suegros

    Año 3
    24 de diciembre: Festejo con los suegros
    31 de diciembre: Festejos con mi familia paterna

    Vaya, que no me quedó de otra que intercalar a mi familia materna y paterna por año, pude al menos tener esa opción ya que mi esposo tiene una familia pequeña y de igual forma pasamos una de las fechas con ellos.

    Para mí es ideal porque mis hijos pueden convivir con toda la familia.

    ¡Nos funciona muy bien, es una estrategia que recomiendo mucho! Así nadie se sentirá, y también comprenden que cuando los chicos crecen la familia también!

    ¿Tú como le haces?

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  • Rutina para dormir a los bebés que no falla

    Rutina para dormir a los bebés que no falla

    *Antes de comenzar a escribir este post quiero aclarar que esta rutina está basada en la experiencia de esta mamá. Como siempre recomiendo que cualquier duda con la salud de sus hijos es mejor acudir con su pediatra.

    Cuando mi hijo llegó al mundo, ya estaba «preparada» para lo que sería la forma en la que lo dormiría. Error. Me dejé llevar por lo de las «cuatro horas y despertarlos para comer», «dejarlos solos en su cuna», «los olores y humores», etc. Con los meses me fuí habituando a los tiempos de mi niño y a las desveladas, a estar con cara de zombi por las mañanas y no dar una con la energía para arreglar asuntos pendientes en el día. Lo más importante en esos momentos fue que comencé a reconocerle sus tiempos.

    Hubo algo en mi instinto de madre que me hizo odiar y desechar el famoso Método Estivill y sus variantes. De entre las cosas buenas que encontré en la búsqueda de libros que me ayudaran como sobrellevar las que se me hacían «noches eternas de desvelo» (primeriza al fin) encontré una palabra maravillosa para madres e hijos, esa palabra es «Rutina».

    Comencé una rutina previa a la hora de dormir, y ahora hoy con dos hijos puedo decir que me ha funcionado de maravilla (porque aún la sigo). No es la novedad, no es el hilo negro, pero a mí, el seguir adecuadamente estos pasos me ayudó mucho en mi descanso de mamá y en la tranquilidad de mi niños.

    Los primeros apuntes antes de describir la rutina son dos:

    • Mi nena de casi 10 meses, solo hace una siesta al medio día. El mayor a sus casi 4 años hace una esporádicamente si viene cansado del colegio. La mami debe valorar los tiempos de sueño de sus niños.
    • La mami debe elegir inteligentemente la hora en la cual debe comenzar la rutina de sueño, pues aclaro que no se puede flexibilizar a menos que quiera unos niños llorando por cama cuando la rutina ya esté establecida.

    Una vez que ya decidiste a que hora comienzas la rutina te describo como lo hago paso a paso:

    5.45 pm Cena ligera, la mayoría de la veces fruta o cereal, y leche. Les refresco el cuerpo dejándoles el mínimo de ropa.

    6.00 a 6.15 pm Ya sea tina o regadera los meto juntos al baño. Agua tibia y un par de juguetes hacen que se relajen. Cuando el agua de la tina se va significa que el baño terminó y es hora de salirse. Es la señal que ellos ya conocen. Solo la podemos negociar y extender un poco más si es fin de semana. Aquí recomiendo usar un shampoo con olor a lavanda para que los relaje, funciona para grandes y chicos.

    6.15 a 6.30 pm Ya fuera de la regadera los seco, les pongo la pijama y les hago unción de aceite con olor a lavada al que le llamamos «el aceite mágico». Realmente «mágico» para mí porque los relaja y los prepara para dormir.

    6.35 pm Creeanlo o no la nena ya está pidiendo «titi» no de hambre si no de apego, de sentir que mamá está allí a la hora que va a dormir. Si el mayor me pide también le doy. A los dos les hago espacio en mi cama y yo me siento la más feliz de las mujeres teniendo a mis dos críos a cada uno de los lados. Cerrar persianas, apagar la tele. Silencio y oscuridad porque ya es hora de dormir. Mis familiares y amigos saben que después de las 6pm no contesto el teléfono de la casa ni el celular.

    7.00 pm Dormidos y felices, de verdad. Espero aproximadamente una hora para que ellos estén más pesados de sueño y así poder irme a bañar tranquila. Cuando ya lo están paso a la nena a su cuna ubicada a lado de mi cama y a mi peque a su recámara. Listo. El niño ya no despierta hasta el día siguiente a las 7.00 am, hora en que nos levantamos para alistarnos al colegio, mientras que la pequeña pide dos veces teta por la noche, dura dos minutos tomando y se vuelve a dormir igual de pesada. De aquí la peque despierta a las 7, misma hora que su hermano.

    Me funciona el 95% de las veces. Las pocas que se han tardado más es en fin de semana, visitas a casa de las abuelas, vacaciones, si venimos de una fiesta o algo que les halla añadido más vitalidad a su día y les cuesta relajarse un poquito más. Esta rutina la practico desde que el grande era un bebé y ahora la continúo con la niña, y la verdad es que la recomiendo mucho.

    Como todo, es cuestión de práctica y paciencia. ¡Suerte!

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  • ¿Existe el pediatra perfecto?

    ¿Existe el pediatra perfecto?

    Creo que más de una se verá reflejada en este relato de mi andar en la búsqueda del mejor doctor para mis niños. Les platicaré un poco de los médicos con sus nombres de pila y en orden cronológico.

    Dr. Carlos
    Como un mes antes de que naciera mi hijo mayor le pregunté al ginecólogo si era necesario ver al pediatra para que me hiciera recomendaciones, el doc se rió de mí inexperiencia, y me dijo que no, que cuando el niño naciera entonces allí ya él revisaría al chiquito, mientras nada. Ok, pues no dije más pero mi idea era conocerlo antes.

    Días más tarde cuando me encontraba en trabajo de parto y no podía controlar los gritos de dolor salí regañada por este pediatra de nombre Carlos, que me dijo de forma no muy amable que «tenía que respirar más y gritar menos para que saliera el niño, si no lo que hacía era devolverlo«, son esas cosas locas en momentos claves que jamás se olvidan, y bueno, primípara así que ni decir nada. Al rato mi hijo nació, se lo llevó, lo revisó y salió con un Apgar de 7, ¡casi lo ahorco!

    ¿Mencioné que el pediatra era un señor como de 65 años medio sordo? Lo de sordo es cierto, el gine nos lo confirmó días después, solo regresamos con él a la revisión semanal y a la del primer mes. Como no nos gustaban los tratos rudos y poco cariñosos con mi bebé aparte de que nos gritaba por su sordera decidimos decirle adiós.

    Dr. Gerardo
    Vas creciendo y vas aprediendo. Una prima de mi esposo me recomendó su pediatra, su nombre Dr. Gerardo. Y allá nos fuimos a la revisión del segundo mes. De inicio me encantó su consultorio: cómoda sala de espera, area de juegos para niños con juguetes preciosos, su propia sala de tv (del doc), tecnología en su área de consulta, área de revisión, en fin, lo que pueda describir es poco con lo que de verdad ví en ese momento, sentí que el doctor de verdad estaba interesado en mostrar un gran área de atención pediátrica donde padres e hijos estuviera a gusto. Sentí que estaba con el mejor pediatra de mi ciudad ¡y hasta ese momento ni nos había atendido!

    En fin, que la primera revisión fue buena y así fuimos con él todos los meses, hasta que una noche el peque se puso mal, y que tal que el Doc no daba su número de celular para urgencias, el trámite era hablar al hospital y del hospital lo llamaban a él ¡y él se comunicaba con nosotros! ¿que, que qué? eso molestó mucho a mi esposo, luego entre congresos y demás en otras ocasiones que se puso mal por las noches nos atendía un médico de urgencias, sentí que la calidad que nos daba en sus consultas normales no valía la pena que entraramos en angustia con nuestro bebé enfermo a la media noche. Y yo aún quería que lo siguiera atendiendo, grandes pleitos. La última vez que lo ví fue cuando le mandó 10 (sí DIEZ) inyecciones para curar una infección de garganta al niño a los 2 años ya que mi hijo no se tomaba el jarabe de ninguna forma… gran médico pero ni más.

    En el inter, en esas ocasiones que Gerardo no estaba disponible por estar de viaje o en congreso tuve que acudir a otros médicos para atender a mi niño, el Dr. Nerudim, el Dr. Rodrigo y la Dra. Caste, con los que no hubo click, ese click que sienten las mamás con el especialista que tiene en las manos la salud de sus más preciados tesoros.

    Dr. Raúl
    El recibió a mi hija. Debido a mi experiencia anterior con el médico que recibió a mi hijo, esta vez deseaba que fuera especial. Le pedí al gine que me recomendara un pediatra que se apegara lo más posible a lo que yo quería: que cuando naciera me la pusiera en el pecho y la revisara allí, poder lactarla tras nacer, hacerme el paso más relajado, en fin, que todo lo cumplió el Dr. Raúl. Muy cálido y agradable. Llevé a la nena a su primera revisión a los días y sentí desorganización en su consultorio y tuve que esperar las horas para poder pasar a una cita «programada». Debut y despedida, pero… «gracias doc, está en mis recuerdos por tan lindo trato con mi nena al nacer!»

    Dr. Elías
    Un día por recomendación de mi cuñada y hablando de historias de pediatras me dijo que Elías estaba atendiendo a su beba, ya había escuchado de este médico por boca de la prima de mi esposo, a quien el mismo médico le atendía sus nenas y tenía al parecer de ellas muy buenas referencias, eso me dió confianza.
    Es así que él ha estado revisando a mi peque casi desde que nació y nos ha ido muy bien. Sus credenciales son excelentes y que más seguridad puede darme en torno a eso. Lo tengo disponible con mensajes a celular y la ves que la peque no estaba respirando me apoyó por teléfono mientras yo casi estaba en shock. También la hace sus revisiones periódicas a mi hijo grande y es nuestro pediatra de cabecera, estamos muy feliz con su calidad y calidez.

    Dra. Elina
    Hace seis meses mi hijo se puso mal de la garganta y tuvo una subida de fiebre mientras estábamos en un desayuno de un Baby Shower. Yo sola, con la peque de dos meses, la tuve que dejar en ese momento con mis mejores amigas que allí se encontraban para lanzarme al hospital que estaba muy cerca de allí. En el elevador mi hijo venía ya muy rojo y allí nos encontramos una mujer, muy cálida y muy sencilla, le empezó a hacer plática y lo examinó, yo no sabía quien era. Cuando llegué a la recepción y pregunté por el Dr. Elías «no estaba, la que sí estaba era la Dra. Elina», quien era justo la mujer que venía con nosotros en el elevador y apunto de pasar con ella a su consultorio estaba cuando pregunté si se podía pagar con tarjeta de crédito y me dijeron que no. Me angustié porque el niño venía muy mal, cuando la sonrisa de Elina brilló y me dijo en su característico acento venezolano «pásale, ya vemos luego como le hacemos», ¡la verdad se me abrió el mundo de lo linda que fue! ya adentró lo revisó y fue en extremo cariñosa, le dí las gracias muchas veces y luego volé por mi hija y luego al cajero más cercano, para más tarde regresar con los dos y pagarle, ¡de verdad que son de esas cosas que jamás se olvidan!
    Elías y Elina trabajan en un Grupo Pediátrico donde se conjuntan varios médicos pediatras con diferentes especialidades. Los dos tienen mi confianza.

    ¡Soy una mamá que sabe que la salud de mis niños está en buenas manos!

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  • Las primeras palabras de la bebé

    ¡Nos derretimos de ternura!

    La bebé tiene en su recién estrenado léxico las palabras más bonitas del mundo:

    primeras-palabras«Maaaaaa» (Mamá)
    «Papapapapa» (Papá)
    «Cococococo» (Héctor)

    ¡Ah!, y da besos que suenan como «abá».

    Tiene ya varias semanitas que nos hace sonreír cada que la escuchamos «hablar», es muy bonito ver como se comunica cuando la vemos tan chiquita, es una beba muy inteligente con apenas nueve meses. También dice «Va», que es el nombre de la chica que la cuida, su nombre es Luvia, y solo lo repite cuando yo la llamo, pero aún no es una palabra de su uso, solo por repetición.

    Gracias a todas las mamis que se preocuparon de su gripe-tos-dentición, ya está mucho mejor, hoy me le llevé a un compromiso del colegio y se portó muy bien.

    Pd. Lo tengo que decír. Aunque hubiera soñado que mi hija dijera «Mamá» como primera palabra, ¡en esta ocasión tampoco fue así! Héctor lo primero que dijo fue «Papá» y morí de felicidad, y ahora Ana Carolina dijo «Coco», refiriéndose a su hermano ¡y doble felicidad!

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  • Nueve meses de disfrutar a mi bebita

    Nueve meses de disfrutar a mi bebita

    ¿Se parece a su hermano? Aquí ambos a la misma edad, nueve meses.
    Mi segundo regalo de Dios hoy está de cumple mes, o estuvo, ya está dormidita y con gripa.

    Le gusta gatear, trepar almohadas, escalar sobre juguetes, besar a su hermano, cantar «cuack, cuack» en la canción de «Los Patitos» de Trepsi, comer papaya con su dientito de ardilla…

    Baila, aplaude, arruga la nariz, dice algunas palabritas, grita, se enoja, ¡se comunica!

    Le gustan y regustan los comerciales de pañales donde salen bebitos en la televisión, es gran amiga de Romina y de Omar Fernando, los bebitos de mis amigas con quienes se «conoce» desde la panza y aunque no lo crean «platican».

    Le gusta mucho el agua y que la abrace su abuelita. Es una beba feliz y la amamos con todo nuestro corazón.

    Felicidades Carito =)

    Foto Any Fuchok

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  • Las mejores asientos de coche para hermanitos

    Las mejores asientos de coche para hermanitos

    Hemos comprado nueva silla de coche. Pero no para la nena como era lo lógico, en esta ocasión la compramos para el hermano mayor y la que él usaba se la pasamos a ella.

    Fue la mejor idea y la mejor opción.

    De inicio a ella ya no le gustaba ir en el portabebé, iba a desagusto, queriendo sentarse y berreando cada que podía, su visibilidad era mínima, solo a su hermano y el respaldo del asiento trasero, nada le gustaba. Hoy goza de una silla muy cómoda cedida por su hermano, visión de mamá y papá y visión de la calle, mientras que el hermano mayor tiene una silla más grande, de acuerdo a su peso y tamaño.

    asientos-de-coche

    Son de la misma marca, solo que una más grande que la otra y en distinto color, las dos con el sistema de seguridad de cinco puntos y ancladas al asiento. Los dos van felices, sonrientes, se toman de las manos, cantando canciones de Trepsi.

    Ellos seguros y yo tranquila.

    Foto destacada vía

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  • La música de Trepsi que encanta a mis hijos

    La música de Trepsi que encanta a mis hijos

    Cuando mi hijo mayor tenía 4 meses lo inscribimos a Estimulación Temprana, allí utilizaban en las clases un disco con música del payasito Trepsi.

    Trepsi es un payasito que ayuda en las actividades de los peques, es una marca registrada y dando click aquí pueden encontrar más información.

    Lo que me ocupa en este post es su música, su preciosa música que ha sido mágica en la vida de mis niños. Primero con el mayor, quien de escucharla en sus clases de ET le compramos dos de los discos, Volumen 1 y 2. ¡Cuando digo mágica es que de verdad lo es!

    Siendo mi primer hijo muchas veces no sabía como calmarlo cuando por destino me tocaba hacer movimientos sola con él en el vehículo, ya saben el stress que nos produce como madres el ir escuchando llantos de nuestros bebés cuando van en su sillita y nosotros conduciendo, casi puedo jurar que TODAS nos hemos detenido en algún momento para calmarlos y ponerlos de nuevo en su silla, ¿y todo para qué? para que de nuevo volvieran a llorar y el stress se multiplicara, en fin, que en una de esas puse la música de Trepsi ¡y santo remedio! El chiquito ni más siguió llorando y se tranquilizaba al ir en su sillita, ¡no saben que alivio! Y así, cuando ibamos al super… Trepsi, a casa de las abuelas… Trepsi, para que se adaptara más a su sillita… Trepsi. ¡Era algo fenomenal!

    Hasta que fue creciendo y Trepsi quedó allí, esperando ser escuchada (tipo la película de Toy Story 3 cuando Woody fue guardado por Andy y deseaba que jugara con él), y que llegó la nena, ¡la dueña de mi tarjeta de crédito!

    En una de esas, que se puso igual que el hermano, de no querer ir sentada en su silla de coche, esta mamá recordó el efecto tranquilizante que producía la música de Trepsi y no dudó en ponerla en ese instante… y ¡voalá! La nena cayó rendida a las notas musicales y la maravillosa voz de la chica que canta los temas de Trepsi, un encanto total.

    Como mamá el volver a escuchar esos temas de cuando el peque era bebé fue maravilloso, recordar momentos pasados, no tan lejanos, de la alegría y el descubrimiento del primer hijo fue gratificante. Compartirlos con mi nueva bebé de verdad me llenó de alegría. Recordé las letras y se las canto con mucho cariño, ella las baila y las tararea en su idioma de bebé.

    Recuerdo que mi esposo y yo decíamos que «Sol solecito» y «Rataplan» eran nuestros «hits del momento», ya no podíamos escuchar otra cosa! Ahora de nuevo en nuestro play-list antes de que nuestra princesa crezca!

    ¡Gracias Trepsi!

    Si das click aquí, podrás escuchar los temas, yo solo tengo el disco 1 y 2.

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