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  • Organizar los juguetes ¡6 tips para hacerlo mejor!

    Organizar los juguetes ¡6 tips para hacerlo mejor!

    Mi hijo tiene juguetes desde antes de nacer, la nena entre reciclado y nuevo, entre los dos: lo regalado, lo comprado y lo que se acumule.

    Las fechas no acaban: Día de Reyes, cumple de la nena, día de la amistad, cumple del mayor, día del niño, fin de cursos, vacaciones, Halloween, Navidad con Santa... Casi todas las fechas mencionadas arriba son fechas «de cajón» que les compramos un juguete a nuestros hijos, ya sea nosotros mismos o que se los regalen, y no falta el fin de semana que llega la abuelita con una sorpresa bajo el brazo, un premio por cumplir una actividad o tarea, en fin, que la lista se extiende… y pica.

    Pica en nuestros bolsillos obviamente, de mi parte puedo decir que el 60% de juguetes de mis hijos se los han regalado, y puedo recordar con exactitud quien fue, y buff, tienen muchísimos, incluso muchos se los he guardado para dárselos en otras ocasiones.

    Me siento un poco como la mamá de Andy de «Toy Story 3», pero es que no queda de otra, los juguetes de nuestros hijos no pueden ser eternos, ellos crecen y sus gustos también así que lo mejor es darles una mejor salida que estar arrumbados bajo de la cama o en cajas donde nadie los juega.

    Donarlos a niños menos afortunados siempre es una excelente opción.

    Ayer me puse a trabajar en la pila de juguetes por varias razones, la primera fue buscando eliminar las piezas pequeñas y rotas, aquellas que la traviesa de mi hija menor pudiera llevarse a la boca y atragantarse, ya no queremos más sustos!

    La segunda razón fue para poder lograr un orden y organizarlos mejor para que mis hijos pudieran disfrutar de ellos. La tercera fue para hacer una depuración de los que sí sirve pero no juegan, y es que la verdad siempre habrá otros niños que los reciban a dos manos. En fin, ¡muchas las razones para organizar los juguetes!

    Mi dilema es ¿cómo los organizo mejor? Por tipo, por edad, por tamaño, por género… nadie tiene la fórmula mágica. Lo que sí es que cuando ya hayas depurado los juguetes a regalar hay que ordenar los que sí pasaron el filtro.

    1. Dividir. Los de niño y niña por separado. Como ella tiene menos le puse sus peluches en una caja plástica transparente grande y sus juguetitos en otra del mismo tamaño y forma, esto a su alcance. Los de mi hijo mayor en su juguetero que los exhibe y los tiene a la mano, las cosas grandes al contenedor.
    2. El exhibidor de mi hijo tiene 10 cuadros, no todos con cajas, pero allí voy metiendo en cada una carros pequeños tipos Hot Wheels, carros grandes, formas y figuras de foamy, coches de Cars, muñequitos diversos.
    3. Sus libros, cuentos para colorear, historietas, libretas, se fueron con rumbo a su escritorio.
    4. Pelotas grandes y chiquitas al baúl de mimbre.
    5. Al juguetero grande los juguetes que no deben estar a la vista ni tan a la mano. Por ejemplo pistas de carreras, inflables desinflados, tapetes de foamy, casitas de plástico, etc.
    6. Que tu hijo te ayude. Mi hijo entre que acomodábamos y separábamos iba redescubriendo sus juguetes. Fue muy interesante verlo sorprenderse con juguetes viejos que ya creía desaparecidos. Asi también sabrá que si tira tiene que levantar y ponerlo en su lugar al dejar de jugar.

    El pediatra de mis hijos me señaló que lo mejor para limpiar los juguetes es el agua con cloro, ahora también hay en el supermercado toallitas húmedas creadas para el mismo fin, más fácil, rápido y limpio.

    Los juguetes son parte esencial del crecimiento de nuestros niños, son importantes para su aprendizaje y desarrollo, los ayuda a conocer su entorno, el funcionamiento de las cosas y como llevarse mejor con sus semejantes. Tener los juguetes en perfecto orden es imposible con niños tan pequeños, ¡lo importante es la enseñanza de que cada cosa tiene su lugar!

    Foto Disney.com

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  • Destete. Lactancia Materna Prolongada

    Destete. Lactancia Materna Prolongada

    No me imaginaba cuando llegaría el día en que escribiría este post. Pero creo que ahora sí no hay vuelta de hoja. Mi hijo mayor, con 3 años y 10 meses ha dejado la teta, y me temo que para siempre.

    Digo «me temo» porque en principio la agonía emocional fue para mí, agonía para esta mamá que le ofreció su pecho solo unos minutos después de su nacimiento, y que contra viento y marea ha defendido su lactancia, contra propios y extraños, contra familiares y amigos, contra chismosas y salameros, contra mamás fans del biberón, en fin, la lista es larga.

    Mi hijo en este mes solo ha tomado una vez, una nada más, y eso porque se la ofrecí cuando ví en sus ojitos las ganas de compartir la «titi» con su hermanita, fueron tan solo dos minutos, algo así como la despedida.

    No encontré en la web algo que hable sobre este tema «el destete de un niño con lactancia materna prolongada», ojalá que la experiencia de otras mamás también las pudiéramos ver reflejadas en los distintos blogs de maternidad y crianza con apego.

    He pasado por muchas etapas en la lactancia, desde su nacimiento a los seis meses con lactancia exclusiva, luego hasta el año con lactancia y ablactación, de ahí a la lactancia materna prolongada, que incluso la disfruté durante el embarazo de mi hija menor, nunca desteté, no hubo necesidad, sí se puede así que no tengan miedo las mamis embarazadas que se encuentren en la misma situación. Ya de último y durante el primer año de mi beba compartimos en Tándem y no me puedo sentir más orgullosa de ello.

    ¿Cómo evolucionó el destete?

    Poco a poco. Durante el embarazo mi hijo mayor no intentó destetarse y yo no lo forcé. Cuando nació la pequeña cada uno se tomó con la suya, y eso, afirmo, creó una empatía y bienestar entre ellos, él no se enceló y a ella lo acercó. Totalmente mágico. Así durante un año, sin problemas, acariciándose con la mirada y tomándose de las manos.

    Cabe mencionar que las tomas del mayor ya habían disminuído gradualmente, de ser un bebé full teta, ya de grandecito las tomas las dejamos para la hora de dormir o al despertar, y solo en casa. En la calle no volvió a pedir.

    Comenzamos a platicar sobre su próximo cumpleaños, que ya serán 4 años y a la vez cuatro fiestas, el está muy emocionado, pero entre esas frases de festejos le decíamos que cuando llegara a esa edad «el ya no podía seguir tomando la tití de mamá porque él ya era un niño grande, un hermano mayor», él no muy convencido nos respondía que «también es para niños grandes», y le reafirmábamos con ejemplos, «mira, tu amiguito fulanito ya no toma, Sutanita tampoco» ejemplos reales de sus amiguitos del colegio para que su contexto fuera más cercano.

    No se como pasó, pero creo que poco a poco lo fue entendiendo, y si no fué eso fue quizá un poco de desinterés. El sigue viendo que su hermanita toma y ya no hace ningún intento por pedirme, yo tampoco se la ofrezco. Solo lo observo en silencio.

    ¿Que si me duele? ¡Claro, y mucho!, si mientras escribo estoy pensando que mañana le voy a ofrecer un poquito, al momento me retracto y me digo «no, no. no. No des pasos para atrás».  

    tándem
    Es tan emocional y sublime la cercanía que tienen madres e hijos en la lactancia que se vuelve un lazo muy fuerte, casi irrompible, hasta que llega el destete y dejamos a nuestros hijos crecer…

    Héctor, siempre serás mi bebé…

     

    – Actualización –
    Aclaración: Cuando hice referencia a: «No hay en la web algo que hable sobre este tema «el destete de un niño con lactancia materna prolongada», me refiero ha que no hay una guía de cómo hacerlo, que pasos seguir con el niño mayor para lograr el destete sin entrar en caos.

    En mi caso hace apenas un par de meses mi hijo estaba empecinado en seguir enganchado a la teta y la faena me parecía imposible y lejana. Hay muchos blogs y webs que trata el tema del destete con mucho cariño y muchas de ellas son mamis amigas a las que aprecio mucho. Ojalá que el punto no se malinterprete. No soy la primera ni la única, gracias a Dios somos muchas las que estamos a favor de la LMP. Prometo hacer y compartir una guía.

    Fotos Any Fuchok

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  • ¿Qué hacer cuando un bebé se atraganta? Nuestra historia

    ¿Qué hacer cuando un bebé se atraganta? Nuestra historia

    El viernes por la noche tuve una pesadilla. Que Ana Carolina se me estaba ahogando, que no sabía que hacer y que salía corriendo de la casa como una loca… sin poder abrir el portón porque las llaves se habían quedado dentro de la casa porque ya habíamos cerrado la puerta. ¡La pesadilla fue real!

    Un poco de la historia la conté en mi cuenta de Twitter una hora después de lo sucedido:

    mamaaltademanda

    Creo que sigo en estado de shock, Carola hace como 1 hora se estaba atragantando, fueron segundos eternos que no le deseo a NADIE. 18 feb
    —
    Cuando corríamos al hospital hizo un gran esfuerzo y se tragó lo que tenía en la garganta.
    —
    Ya duerme, aquí pegada a mí. y yo quisiera llorar para sacar todo lo que tengo dentro, mi hija se me ahogaba y salimos casi descalzas.
    —
    Sin bolsa, sin celulares, sin llave, sin como poder abrir el portón… de lo peor que me ha pasado en la vida. Ella se salvó sola.
    —
    Esto ya tiene una hora, y yo no logro recuperarme. Hablé con el pediatra, lo dramático que fue el ahogamiento ya lo pasó,
    —
    Ahora hay que vigilar el popó, si fue comida o plástico lo va a pasar. Si fue objeto será oclusión y entonces sí al hospital, eso da señas.
    —
    Carola duerme, el doc dijo que esas situaciones estresan a los bebés demasiado. Tengo que vigilarle un broncoespasmo, no dormiré.
    —
    ¿Saben lo que es sentirse una madre inútil? ¿Una estúpida que no supo que hacer con el ahogamiento de su bebé?
    —
    Yo no hice NADA, No pude, si acaso la atraganté más queriendo sacarle el objeto. Son los segundos donde la vida de tu hija está en tus manos
    —
    Tengo el estómago revuelto, me odio, Ahorita twitteo, si no allá estuviera en el hospital. Gracias a Dios Carola supo que hacer.
    —
    Les dejo el video de que hacer cuando se atraganta un bebé http://youtu.be/1fhGdVx5a6k mejor verlo antes que después, véanlo por favor.
    —

    Lo del atragantamiento es común, en segundos ocurre la tragedia, leamos sobre primeros auxilios.

     El asunto fue más o menos así:

    Tenía de visita a una amiga, su hijita jugaba con mi hijo mientras nosotros teníamos a nuestros bebés en brazos. La bebé comía plátano (banana), me pidió y le ofrecí, no me fijé el tamaño de la mordida, creo que pudo darle un mordisco grande y yo no reparé en ello (y eso que la tenía en brazos), segundos después comenzó a doblarse comenzando la angustia del atragantamiento (lo escribo y no saben, me duele el estómago de recordarlo).

    Al verle la angustia a la niña intentamos sacarle lo que tenía en la boca (en ese momento no sabíamos que), primero yo, luego mi amiga, la niña se estaba poniendo roja, nosotras comenzamos a gritar y a desesperarnos, la bebé comenzaba a doblarse, le golpée la espalda, nada, seguía sin poder respirar, grité «vamos a llevarla al hospital!».

    Corrimos a la puerta de la cocina, agarramos a los niños grandes, como pudimos los metimos a su camioneta, mi hijo mayor descalzo asustado, yo gritando, ella amarrando en la silla al bebé, segundos eternos de desesperación con más gritos, la niña morada a punto del desmayo, subiéndome al asiento delantero la bebé hizo un gran esfuerzo y se tragó el objeto… por fin respiró… silencio… silencio… respiramos con ella, yo temblaba mientras la tenía en brazos, ella me gritaba «¡ya se lo tragó!»… Carito comenzaba a llenar sus pulmones de nuevo.

    Dios ¿como me das fuerza para escribir esto?

    Salimos sin nuestras bolsas, sin mi llave, sin celulares. Estábamos en su coche pero no podíamos salir porque no tenía ni como abrir el portón, seguíamos en el garage muertas de nervios y Carito con la cara de tristeza más grande que le he visto en su añito de vida.

    La abrazé y no podía ni hablar, solo atinaba a seguir temblando y a verla que ya había salido de aquel espantoso momento. Aquel momento en la que no la pude ayudar, por el contrario, seguro la atraganté más metiéndole el dedo en la garganta y dándole los golpes para que expulsara el objeto pero de forma equivocada.

    Le dí la beba a mi amiga y pedí ayuda a una vecina para hablarle a mi esposo.

    ¿De cuantos segundos dispones para salvar a tu hijo cuando se está ahogando? La respuesta a la pregunta me la dio el pediatra, y la verdad es que «no hay un tiempo», si no sabes de primeros auxilios lo mejor es salir al hospital más cercano o pedir ayuda. Otro tip, ten tus llaves en un lugar FIJO.

    El pediatra dice que han sacado objetos como monedas y tornillos, pero es el momento de la asfixia lo más desesperante, ya cuando pasa de la garganta hay otros procedimientos para sacar lo que halla tragado.

    Yo en vez de ayudar estorbé, esa es la verdad, hice todo lo incorrecto en momentos como este donde los segundos son de vital importancia. La niña ya defecó y no ví nada anormal. Cómo sea, hoy me he convertido en una «Histérica-Mamá de Alta Demanda».

    Vía YouTube/ Maniobra de Heimlich

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  • Por qué decidí tener solo dos hijos

    Por qué decidí tener solo dos hijos

    Durante todo el año pasado, después del nacimiento de la niña, platiqué con otras madres. En esas charlas sobre los hijos, tocamos eventualmente un punto, el de si tener o no más hijos, y no faltó quien me hiciera la clásica pregunta: «¿Y tú ya cerraste la fábrica?» y cuando contestaba que sí, las caras de asombro eran una constante en el 90% de ellas.

    Y la verdad es que no entiendo el porqué la sorpresa, para empezar fueron diversos los factores que hicieron que tomaramos la decisión de tener dos hijos:

    • Ya teníamos niño y niña, en ese órden, como yo quería desde jovencita.
    • Con más de 30 años encima un tercero sería el triple de trabajo (y responsabilidad) solo de hijos, más el atender al esposo, la casa, el trabajo, las relaciones y por supuesto… uno misma.
    • Tener el suficiente tiempo y espacio para cada uno de los hijos.
    • Nuestros tiempos no son los tiempos de nuestros padres, hoy hay demasiada violencia, guerra, contaminación y sobre todo pobreza como para traer más niños al mundo.
    • Poder destinar una mejor economía para el futuro de la educación de nuestros hijos.
    • Compartir también como pareja nuestros espacios sin abandonar la crianza.
    • Verlos crecer unidos y gozar de un matrimonio y familia joven.

    Fue una decisión clara, no la discutimos era algo que los dos queríamos.

    Optamos por la operación de trompas y fue bastante fácil y rápido, allí mismo, tras nacer nuestra hija. Hoy ya no me preocupo de cuentas, anticonceptivos ni nada por el estilo. Gozamos de nuestros hijos, gozamos como pareja y sobre todo como familia. Tratamos de darles lo mejor, insisto, tra-ta-mos, ese es nuestro esfuerzo diario, ser mejores como padres y estar atentos a sus necesidades. Y es que yo no me veo como mis abuelas, una criando siete y otra criando ocho, eso en los años 60’s; ni como mi madre o mi suegra, tres cada quien.

    Y pues como todo, habrá quien diga que su número es el tres, cuatro o cinco hijos… pero yo tengo una imagen muy clara: una hija, un padre, una madre y un hijo; los cuatro tomados de la mano, los padres unidos al centro sin separaciones. Creo que es así como debe ser, como antes decía un comercial de la tv, «la familia pequeña vive mejor, pocos hijos para darles mucho».

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  • Rutina para dormir a los bebés que no falla

    Rutina para dormir a los bebés que no falla

    *Antes de comenzar a escribir este post quiero aclarar que esta rutina está basada en la experiencia de esta mamá. Como siempre recomiendo que cualquier duda con la salud de sus hijos es mejor acudir con su pediatra.

    Cuando mi hijo llegó al mundo, ya estaba «preparada» para lo que sería la forma en la que lo dormiría. Error. Me dejé llevar por lo de las «cuatro horas y despertarlos para comer», «dejarlos solos en su cuna», «los olores y humores», etc. Con los meses me fuí habituando a los tiempos de mi niño y a las desveladas, a estar con cara de zombi por las mañanas y no dar una con la energía para arreglar asuntos pendientes en el día. Lo más importante en esos momentos fue que comencé a reconocerle sus tiempos.

    Hubo algo en mi instinto de madre que me hizo odiar y desechar el famoso Método Estivill y sus variantes. De entre las cosas buenas que encontré en la búsqueda de libros que me ayudaran como sobrellevar las que se me hacían «noches eternas de desvelo» (primeriza al fin) encontré una palabra maravillosa para madres e hijos, esa palabra es «Rutina».

    Comencé una rutina previa a la hora de dormir, y ahora hoy con dos hijos puedo decir que me ha funcionado de maravilla (porque aún la sigo). No es la novedad, no es el hilo negro, pero a mí, el seguir adecuadamente estos pasos me ayudó mucho en mi descanso de mamá y en la tranquilidad de mi niños.

    Los primeros apuntes antes de describir la rutina son dos:

    • Mi nena de casi 10 meses, solo hace una siesta al medio día. El mayor a sus casi 4 años hace una esporádicamente si viene cansado del colegio. La mami debe valorar los tiempos de sueño de sus niños.
    • La mami debe elegir inteligentemente la hora en la cual debe comenzar la rutina de sueño, pues aclaro que no se puede flexibilizar a menos que quiera unos niños llorando por cama cuando la rutina ya esté establecida.

    Una vez que ya decidiste a que hora comienzas la rutina te describo como lo hago paso a paso:

    5.45 pm Cena ligera, la mayoría de la veces fruta o cereal, y leche. Les refresco el cuerpo dejándoles el mínimo de ropa.

    6.00 a 6.15 pm Ya sea tina o regadera los meto juntos al baño. Agua tibia y un par de juguetes hacen que se relajen. Cuando el agua de la tina se va significa que el baño terminó y es hora de salirse. Es la señal que ellos ya conocen. Solo la podemos negociar y extender un poco más si es fin de semana. Aquí recomiendo usar un shampoo con olor a lavanda para que los relaje, funciona para grandes y chicos.

    6.15 a 6.30 pm Ya fuera de la regadera los seco, les pongo la pijama y les hago unción de aceite con olor a lavada al que le llamamos «el aceite mágico». Realmente «mágico» para mí porque los relaja y los prepara para dormir.

    6.35 pm Creeanlo o no la nena ya está pidiendo «titi» no de hambre si no de apego, de sentir que mamá está allí a la hora que va a dormir. Si el mayor me pide también le doy. A los dos les hago espacio en mi cama y yo me siento la más feliz de las mujeres teniendo a mis dos críos a cada uno de los lados. Cerrar persianas, apagar la tele. Silencio y oscuridad porque ya es hora de dormir. Mis familiares y amigos saben que después de las 6pm no contesto el teléfono de la casa ni el celular.

    7.00 pm Dormidos y felices, de verdad. Espero aproximadamente una hora para que ellos estén más pesados de sueño y así poder irme a bañar tranquila. Cuando ya lo están paso a la nena a su cuna ubicada a lado de mi cama y a mi peque a su recámara. Listo. El niño ya no despierta hasta el día siguiente a las 7.00 am, hora en que nos levantamos para alistarnos al colegio, mientras que la pequeña pide dos veces teta por la noche, dura dos minutos tomando y se vuelve a dormir igual de pesada. De aquí la peque despierta a las 7, misma hora que su hermano.

    Me funciona el 95% de las veces. Las pocas que se han tardado más es en fin de semana, visitas a casa de las abuelas, vacaciones, si venimos de una fiesta o algo que les halla añadido más vitalidad a su día y les cuesta relajarse un poquito más. Esta rutina la practico desde que el grande era un bebé y ahora la continúo con la niña, y la verdad es que la recomiendo mucho.

    Como todo, es cuestión de práctica y paciencia. ¡Suerte!

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  • Las primeras palabras de la bebé

    ¡Nos derretimos de ternura!

    La bebé tiene en su recién estrenado léxico las palabras más bonitas del mundo:

    primeras-palabras«Maaaaaa» (Mamá)
    «Papapapapa» (Papá)
    «Cococococo» (Héctor)

    ¡Ah!, y da besos que suenan como «abá».

    Tiene ya varias semanitas que nos hace sonreír cada que la escuchamos «hablar», es muy bonito ver como se comunica cuando la vemos tan chiquita, es una beba muy inteligente con apenas nueve meses. También dice «Va», que es el nombre de la chica que la cuida, su nombre es Luvia, y solo lo repite cuando yo la llamo, pero aún no es una palabra de su uso, solo por repetición.

    Gracias a todas las mamis que se preocuparon de su gripe-tos-dentición, ya está mucho mejor, hoy me le llevé a un compromiso del colegio y se portó muy bien.

    Pd. Lo tengo que decír. Aunque hubiera soñado que mi hija dijera «Mamá» como primera palabra, ¡en esta ocasión tampoco fue así! Héctor lo primero que dijo fue «Papá» y morí de felicidad, y ahora Ana Carolina dijo «Coco», refiriéndose a su hermano ¡y doble felicidad!

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  • Etapas del colecho

    Etapas del colecho

    colechoHe escrito antes sobre el colecho. Tema que tiene muchos defensores y detractores, yo soy de las primeras. Hoy les hablaré de los últimos pasos que hemos dado. Si revisan la etiqueta de #Crianza verán todas las que hemos pasado en casa. Apenas hace unos días me parece que hemos dado un paso final y casi definitivo con mi hijo mayor, el mudarse a su recámara.

    Etapas del colecho
    Como comenté en el pasado:

    • Héctor pasó de dormir en mi cama (con papá y mamá) 
    • a dormir junto a mi cama con su cuna pegada (sin barandal),  
    • a dormir en la misma cuna pero ya separada de mi cama y con el barandal (en mi recámara),
    • a dormir sin barandal (en mi recámara)
    • y por último a pasarse a su recámara con cama nueva y decorado con su caricatura favorita

    colechoTodo esto en un proceso de 3 años y 5 meses que es la edad que tiene mi hijo hoy por hoy.
    ¿Que como se siente? El feliz, adora su recámara nueva, tiene una cama con forma de coche y un colchón nuevo de Cars, y también edredón de Cars, almohada de Cars, cojín de Cars… ¡puedo no acabar hoy! Su papá le regaló una lámpara también de Rayo McQueen que habla y baila, luz blanca y luz de noche, todo un suceso que hace que le encante estar allí, rodeado de sus juguetes y sus cosas personales. La rutina de sueño cambió un poco, ya que ahora incluímos la lectura de un cuento que el quiera, la bendición, el arroparlo y al final un beso de mamá, quien le dice que está a unos pasos si la necesita, cabe mencionar que las recámaras están comunicadas y eso me da una gran tranquilidad porque así me asomo en cualquier momento de ser necesario.
    El duerme allí feliz y tranquilo, la primera noche me levanté dos veces a verlo. En otra noche mi esposo lo encontró sentado pero dormido y no dudó en traerlo a nuestra cama, ¡la verdad lo extrañamos!

    colecho

    colecho¿Y la nena? bueno, ella ya pasó por la Etapa 1 dormir en mi cama (con papá y mamá) a la Etapa 2 dormir junto a mi cama con su cuna pegada (sin barandal),  así que por el momento ya tiene su propio espacio, porque se mueve bastante, también yo tengo de nuevo mi propio espacio que comparto con el Papá de Alta Demanda. De esta forma también me quito la ansiedad de pensar que se puede rodar porque el colchón de su cuna no está elevado y el mío la bloquea porque es muy alto, le sirve nunca mejor dicho: de baranda.

    Seguimos colechando, los viernes y sábados la cama familiar es una tradición, la disfrutamos enormemente, vemos películas y jugamos, no hay nada mejor que sentir el calorcito de tus hijos al dormir, ¡se los recomiendo!
    Antes de irme ¿saben quien está super dormido a mi derecha? ¡el de la recámara nueva!, el del «mami me gusta mucho mi cama», mi peque siempre será bienvenido en nuestra cama, aunque seamos cuatro sobre ella.

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  • Carta a mi bebita que crece

    Carta a mi bebita que crece

    Hijita:
    No estamos separadas ni por medio centímetro, te veo dormir aquí a mi lado, a mi derecha, yo en la orillita de la cama y junto a ti tu hermano, quien se está convirtiendo en fan de YouTube a sus tres años.

    Hoy vino tu abuelita Pichi, dejaste que te bañara y jugaste con ella. Noté tu bella sonrisa en donde solo asoman dos dientitos, se que la amas tanto como yo a ti. Eres la bebita consentida.

    Traes puesta una pijamita que era de tu hermanito, ni modo Princesa, te tocó reciclar, como a todos, ¿pero sabes? ¡te ves tan bella!, tiene dibujos de Pinocho por todos lados… ¡y te ves tan relajada y feliz con ella que quisiera ponértela siempre!

    Hace dos días noté que ya viene tu tercer diente, ¡que rápido creces mi amor! Con razón andas mordiendo todo otra vez. Tu gateo cada vez se hace más frecuente, bueno, tus intentos de gateo: te sientas, te avientas al frente, pones los bracitos en marca, te balanceas, lo piensas mejor y te regresas a sentar, solo si te extiendo mis brazos y ves como meta las manos de mami es que de verdad te arriesgas, creo que no falta mucho para que te vea moverte sobre el tapete de la sala.

    Tienes 8 meses y 11 días. Suspiras, te veo, ¡estás más delgadita! ¿Dónde están esos cachetes con los que naciste? Dónde está esa bebé gordita de casi cuatro kilos que me mandó Dios un 9 de febrero (todavía eres modelo del año).

    Ahora veo a tu hermano, ya se acomodó en las almohadas, está junto a tí durmiendo, cansado, son las 7.40pm y ustedes duermen, en esta casa ya se respira paz y tranquilidad, y la verdad es que cuando duermen los extraño.

    ¡Dios!, que me atrapen por loca, que siempre me quejo de lo cansada que acabo con ustedes, que es mi trabajo, que soy una mami full time, que no creo que halla nada mejor en el mundo que ser parte del crecimiento de mis hijos, ¡no lo cambio por nada!

    Te quiero mi niña, te adoro, me haces la vida más feliz, no se que hice para merecer la dicha de estar a tu lado y de tratar de guiarte de buena forma. ¡Gracias por elegirme como tu mami!

    bebitaTe pido un favor: ¡deja de quitarte las diademas!! por Dios jovencita, ¡me gusta tanto, tanto, tanto, como se te ven! Si es que las compraba desde que estabas en mi panza y ahora resulta que tú no eres fan de ellas.

    Bien chaparrita, seguimos planeando tu bautizo para cuando cumplas tu primer añito, ya tienes una madrina y estamos felices. Otra cosa es que seguimos en la búsqueda de tu nueva silla de coche, porque el portabebé ya ha quedado atrás y dentro de poco se te saldrán los pies de allí.

    Ojitos y besitos a papá cada que despierta o llega a comer, es que lo adoras, ¿no?

    Un ratito en la andadera, un ratito en el brincolín, un ratito en el corral… y es que no hay mejor lugar donde quieras estar que no sea en los brazos de mamá.

    «¡No como, no me gusta, no quiero!» si hablaras eso dirías, creo que tengo que llevarte con tu pediatra.

    ¡Ah, pero es que sí hablas! O más o menos eso creemos, parece que dices «mamamama» (mamá), «aba» (agua) y «coco» (Héctor). También dices «cacacaca», «tetete» e imitas los sonidos de mamá regañona con los brazos extendidos. Haces una tos falsa para que te volteen a ver, Dios Padre si ¡Eres tremendita!

    Pst, pst, ¿sabes como te dice mamá?: «Mi corazón chiquito»…

    Foto destacada vía

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  • Emergencia en la alberca ¡mamá al rescate!

    Emergencia en la alberca ¡mamá al rescate!

    Viernes, 5.30 de la tarde, una rica albercada con unas amigas y sus niños en petit comité.

    Mi hijo con flotis jugando con un carrito alrededor de la alberca. Ya había probado sus nuggets con catsup y papas, todo muy bien…

    Y lo que sigue pasó en cuestión de segundos: se quitó los Crocs, se subió a la barda de la alberca y se aventó al agua… ¡sin flotis!

    Va de nuevo: yo comiendo a 10 metros en la palapa sin quitarle el ojo, el jugando feliz con un carrito, como acaba de comer estaba sin los flotadores. Veo que se quita los Crocs…, le doy una mordida a uno de los taquitos que me sirvió mi amiga… de nuevo volteo a verlo… ¡no está!… ¡Veo unos brazitos moviéndose dentro de la alberca!, salto de mi silla y corro a zancadas hacia la alberca más lejana de mi vida, llevo la comida dentro de la boca, siento que no llego y solo veo mis Crocs volar, bajo los siete escalones que dividen la palapa del área de la alberca, mi traje de super héroe: pantalones kakis y camiseta blanca, vuelo la bardita y antes de caer en el agua azul veo flotar a mi hijo manoteando con cara desesperada (así lo ví yo) ¡y splash, al agua yo también! cuando lo tomé entre mis brazos lo que hize fue levantarlo como «el Rey León» cuando lo presentan en sociedad, ¡lo único que quería era que respirara!

    Caminé hacia la orilla de la alberca, arriba ya estaban mis amigos con cara de nervios y asustados, ¡Dios, es que en segundos pasan las cosas!, me ayudaron a sacar al niño, me ayudaron a salir a mí, el tosiendo y yo hecha una sopa. El esposo de mi amiga se agarró con mi hijo a tranquilizarlo y ver que estuviera bien y mi amiga conmigo tratando de sacarme del shock y de plano obligándome a llorar porque fué una impresión muy grande.

    Ellos dicen que vieron que mi hijo estaba «flotando», vaya, que la seguridad que le dan los flotadores le ayudó precisamente a eso, a «flotar», claro que eso no sería eterno y si no llegaba yo a sacarlo el se hubiera hundido porque no sabe nadar muy bien… lo pienso y se me revuelve el estómago de miedo, las tragedias ocurren en un segundo y en los momentos más inesperados… y sí, allí estábamos pasando la tarde muy a gusto sin imaginarlos nada.

    Mientras yo seguía en mojada, en shock y soltando lágrimas, me trajeron al peque para que viera que estaba bien y le pedí que no se volviera a meter a la alberca sin sus flotadores, todo esto sin regañarlo y tratando de verme tranquila. Acto seguido le pusimos sus flotis y al agua de nuevo para que no le tomara miedo (esa recomendación me dieron).

    Y aclaro:
    SI lo estaba cuidando.
    SI lo observaba a cada momento.
    SI había supervisión de las otras mamis allí presentes.
    ¡SIEMPRE-VIGILAR-A-LOS-NIÑOS-EN-UNA-ALBERCA-SIEMPRE!

    Como anécdota, mi hijo es el tercer niño que me toca «salvar» de una alberca: el primero fue mi hermano, quien con dos años y yo con diez, lo vi aventarse a la alberca mientras todos comíamos, ni un segundo lo pensé y de la misma forma que saqué a mi hijo lo saqué a él. Ahí sí traía yo traje de baño 😉

    La segunda fue con una niñita desconocida, estábamos invitados a una albercada igual y para variar yo junto a la alberca comiendo con mi mamá y mis hermanos, volteo y veo a la niñita manotear y al agua patos, mi segundo rescate, en ese entonces yo tenía como 14 añitos…

    Y ya de último ahora mi peque, en fin, cuentos para la historia…

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  • «¿Cómo entró la bebé en tu panza?» ¡La pregunta inevitable!

    «¿Cómo entró la bebé en tu panza?» ¡La pregunta inevitable!

    En el supermercado. Mi hijo sentado en el carrito, yo cargando a la nena frente a él, papá buscando entre anaqueles.

    – Mami, ¿quién te la metió? –
    dice seriamente y frunciendo el ceño, tras haber estado como un minuto en silencio.

    – ¿Meterme que hijito? -respondí.

    – ¡A Patita! – me contestó ansioso. – ¿Quién te metió a Patita en la panza? -preguntó confundido

    Después de reirme sorprendida (y nerviosa) por la pregunta de mi peque de 3 años y 3 meses solo me tocó contestarle con la verdad:

     – Tu papá hijito.

    Cuando se lo conté a su papá sonrió. Y a él no le quedaron más dudas… por el momento…

    Ahora me pregunto cuanto tiempo pasará antes de que me pregunte el «cómo».

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  • Amor de hermanos ¡No podía ser mas bonito!

    Amor de hermanos ¡No podía ser mas bonito!

    Cuando la panza comenzó a crecer no sabía que de la misma forma crecería el amor de mi hijo por su hermanita. Aún cuando desconocíamos que era niña, el ya le decía «Patita». Hoy con casi cinco meses de la nena él se ha vuelto su pequeña sombra.

    No la quiere dejar ni por olvido en brazos de las abuelas, no vaya yo sola a buscarlo a la salida del colegio o me marea preguntándome «porqué no vino su hermanita por él», no la vaya a cargar un extraño porque teme que se la pueda robar, no le digamos que se la vamos a regresar al doctor cuando promete seriamente que la va a cuidar y va a portarse bien.

    amor de hermanosLe presta sus «tesoros» sin dudarlo, los coches de Cars y sus muñecos de Toy Story, me ayuda a bañarla y ¡hasta limpiarle el pañal!
    ¿Ella? ¡No ve más que por los ojos del hermano! Puede estar sonriendo conmigo, besando o babeando a su papá, pero cuando aparece su hermanito se hace la magia, ya que salimos de escena de inmediato y no hace más que sonreirle y buscarle los ojitos a su futuro compinche.

    A la nena le encanta morderle la nariz, se deja que la abraze, la bese, la aprete o la pasee, lo observa feliz mientras dá vueltas frente a ella como si fuera la gran gracia, puede dormir a su lado y estar tranquila.

    ¡Que maravilla es ver crecer a los hijos con amor!

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  • La edad de «los terribles tres», ¡mini teen en casa!

    La edad de «los terribles tres», ¡mini teen en casa!

    Hace un año, cuando el peque cumplió dos, leí un artículo sobre «los terribles años», me pareció muy simpático y lo comenté por allí y decidí postearlo luego. Pero gracias a mi comentario luego lo vi posteado en otro blog de maternidad así que pensé «calladita me veo más bonita».

    Hace varios días que recordé esa situación y nada que ver lo de hace un año con lo que estamos pasando ahora. «¡Con ganas de ahorcarlo! Dios mío, dame paciencia!».

    «Dalay» dirían por ahí…

    Tiene días que ya no sabemos como actuar con él. No lo podría describir como un niño hiperactivo, no a ese nivel, pero hemos estado pasando por situaciones en que se nos hace incontrolable, desconcertante, necio, terco, llorón, moco y un poco más de calificativos que prefiero no seguir mencionando.

    No. No quiero que me diga nadie que es por culpa de la nena. A su hermana la adora, la cuida mucho, no quiere que la dejemos en ningún lado, es un excelente hermano mayor.

    El sábado pasamos una situación que repercutió hasta en nosotros, sus padres, y no deseamos que se vuelva a repetir. Íbamos a un albercada, él muy emocionado, pero cuando llegamos se apenó y quería que nos fuéramos en ese momento. Lloró y lloró, gritó, hizo berrinche, pataleó, tiró sus zapatos nuevos, moqueó, hizo show. No había forma de calmarlo o controlarlo.

    Tratamos de ignorarlo para que cuando viera que nadie le hacia caso se olvidara, pero fue imposible. Apenados nos despedimos y tuvimos que irnos. Era tanto nuestro stress que ya en el vehículo mi esposo me reclamó y hasta cuestionó mi método de crianza. Acabamos muy mal y peleando.

    Fuimos por comida y en casa las cosas siguieron igual. Tratamos de ignorarlo pero el llanto y berrinche del peque elevaron su tono lo que provocó que el papá le diera tres fuertes nalgadas.

    Cuando vi de nuevo la mano arriba ya me metí y no permití más reprimenda. No estoy a favor de los golpes, yo los he dado, pero al instante me arrepiento y algunas veces hasta he llorado, me sucede con la toma de medicinas que es malísimo.

    Ya ni terminamos de comer, el niño con cara de «odio a todos», yo con el entripado y papá muy enojado con la situación. Pasamos la tarde separados, papá por un lado y yo en manada con mis hijos, ¿si no cómo?

    Mi hijo le ofreció disculpas a su papá por «portarse mal», pero papá seguía muy molesto y rompió relaciones con su cachorro consentido, aún no se como es eso posible. Lo que sí sentí fue una gran frustración e impotencia de no saber como actuar en situaciones como ésta.

    Pasé una tarde triste… y él también. Enojados.

    ¿El niño? Como si nada, jugando. Me decía:

    -«¿Papá está abajo?»
    -«Sí, hijito».
    -«¿Está escuchando música?» -con sonido de bocinas a lo lejos-
    -«Sí hijito».
    -«A mí me gustan más las películas…» esas frases con su linda vocecita de chiquito de tres años.

    Ayuda, la buscaremos. Haré cita con la psicóloga del colegio para esta semana y que nos diga que está pasando con nuestro chiquito de alta demanda y saber que hacer en los momentos de histeria y poca paciencia. También quiero saber como hacer equipo con mi pareja para poder enfrentar juntos la crianza de nuestros hijos, que nadie dijo que sería tarea fácil.

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