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  • ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    Ayer teníamos que salir a comer a casa de mi mamá, eran casi las dos de la tarde. Los niños se habían dormido cada uno a un lado de mi cuerpo y como  pude me escurrí. La niña despertó y a la postre a su hermano.

    Ella se quejó, le deba de golpes en la cara con sus manitas y él molesto se movía y no le quedó otra más que levantarse, de malas. Lo comenzé a vestir y no cooperaba.

    A ella la moví a su gimnasio para que se entretuviera porque teníamos el tiempo encima y aún teníamos que ir por su papá.

    El peque se seguía quejando, y en un regaño mío lloró fuerte y ella se asustó, lloró un momentito, yo seguía vistiéndolo, poniéndole la camiseta al niño.

    Cuándo por fin quedó puesta la volteé a ver y estaba en un estado rígido con la cabeza como un globo y de color morado, los labios rojos y los ojos a punto de salirse de sus órbitas.

    Comenzó el horror…

    Solté inmediatamente al niño y a ella la levanté en brazos, le hablaba, después le gritaba, le soplaba la cara, y ella rígida, brazos doblados hacia si misma, duros, ojos perdidos, no respiraba, parecía perdida, fueron segundos eternos y seguía sin respirar.

    Yo literalmente me estaba volviendo loca, sentía que pasaban los segundos vitales en su respiración y ella nada, no volvía, no lloraba, parecía que mi niña se me iba, recuerdo que gritaba «Héctor, la niña; Héctor, la niña», comenzé a bajar la escalera, iba yo descalza, con el pantalon sin cerrar, con la blusa de la pijama, sin bolsa, sin dinero, sin celular… ¡sin mi hijo!

    Dios mío yo saliendo a buscar ayuda para la nena y mi hijo se me estaba quedando en la recámara, me regresé como pude, ella seguía morada y sentía que se me moría , ¡Dios mío ayúdame!.

    El niño no se daba cuenta, seguía en la cama gruñiendo, escuchando mis gritos, mi desesperación, regresé por él para llevármelo, en mi cabeza solo quería poder volar para agarrarlo y luego bajar de nuevo los 16 escalones y el descanso, llegar con la vecina, montarnos en su camioneta y llegar al hospital, ya que yo estaba segura que no podría manejar en ese momento.

    Regresé a mi realidad, aún con la niña en brazos desde la puerta de la recámara ví el celular, le hablé a mi esposo, me temblaba la mano, le apreté al botón de la pantalla como pude, «que bueno que tengo la apss de marcado rápido» pensé casi a punto del llanto.

    «¡La niña no está respirando!»

    Contestó mi esposo, «¡La niña no está respirando ven rápido!», es lo que recuerdo con certeza que le dije, seguía temblando mientras escuchaba su voz que preguntaba que tenía, él gritaba, lo puse nervioso, yo estaba casi en crisis de nervios a como la veía.

    Le colgué el celular, a ella la sarandeé, le hablaba, y cuando la acosté de nuevo en la cama poco a poco se fue relajando y fue tomando su color natural, poco a poco, sí, poco a poco, y de la misma manera me fue regresando el alma al cuerpo, ella no lloraba, no hablaba, solo respiraba de nuevo y con eso sentí que estaba del otro lado.

    La levante, la abrazé y allí solté en llanto, le dije que me había asustado mucho, que la quería, que era mi niña… ella no decía nada.

    La acosté de nuevo y sonó mi celular, era mi esposo, cuestionándome, la niña, ¿todo bien?, mientras yo como pude le dije que ya estaba respirando, «¡tranquila!», ya la veía un poco mejor, no se que dijo, parece que escuché algo sobre una ambulancia, le colgué y seguí vigilando a la pequeña.

    Pasaron unos minutos y la niña ya estaba como si nada, ¿de verdad pasó algo?, él llegó a la casa, sudando, jadeante, la tomó y la abrazó fuerte.

    Le expliqué la situación y platicamos sobre pulir nuestro plan de emergencia, un plan que todos los padres de familias deben tener sobre como reaccionar en situaciones inesperadas como esta.

    Hoy veo a la beba y sonríe, sonríe feliz, me pregunto aunque no quiera, ¿que hubiera pasado si no se recupera?, ¿si no respira?, ¿que hice yo para que se pusiera así?, ¿que hice yo para que se recobrara? ¿de verdad hice algo o ella lo hizo todo?

    Esta angustia de verdad que no se la deseo a nadie…

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    +Actualización+

    Solo en situaciones como la que nos ocurrió con la bebé, es que uno se dá cuenta de la gran cantidad de amistades que tiene, amistades dentro y fuera de la pantalla, a todas ellas, a todas ustedes gracias por sus buenos deseos, de verdad que ya más tranquila después de lo que pasó me siento super querida.

    Quiero dar gracias especiales:

    Cele, Nuria Badilla, Yury, Jirafita, JulieFernn, Viviana y Sofía, Maragena, Nadia, Mayli,  Gissel, Vanessa y Marissa. Nallely, Angie, Lorena, KarlaKarito, Gracy, Liz, Valen, Doris, Rossana, Marina, Jade, Gloria, Esperanza, Mabel, Kirenia, Alicia, Jonaina, Janeth, Angeles, Lorena. Ludy, Pao, Karina, @aprendizdemadre, @faith_filan, @amormaternal, @mamasybebes, @rgabriela_boc, @lovmachine, Vivi y Sofi y toda mi hermosa familia.

    Carolina está muy bien, lo que pasó fue un «espasmo de sollozo», muy traumático pero hasta cierto punto normal, de todas formas idear un plan de emergencias no está de más para nadie.

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  • Nacía mi hijo, nacía una madre. ¡El día que me volví mamá!

    Nacía mi hijo, nacía una madre. ¡El día que me volví mamá!

    Hoy festejo tres años de mi primogénito, y a la vez también festejo por tres años de maternidad.
    Les comparto un escrito donde les platiqué a unas amigas como fue el desarrollo de mi parto, ¡un cuento de miedo y felicidad!:

    «Chicas, ya no pude venir a poner mi post de «Me voy corriendo al hospital» como hubiera querido, pero ahora sí ya puedo decirles que tengo a mi precioso bebé en casa, lo tuve el 28 de abril a las 9.45 de la mañana. Fue un parto super difícil y aquí les cuento la historia.

    Ya ven que mi último post fue el viernes a medio día y lo titulé «Creo que ya tengo mis primeras contracciones», pues sí, esas eran, y consideraba que podían ser una falsa alarma o nervios. El caso es que me siguieron durante todo el día y el doc estuvo super pendiente de mí por teléfono al igual que mi esposo que seguía en el trabajo, mi mamita estuvo conmigo desde la tarde y ya no se me despegó.

    El caso es que creo que eran como la 8 de la noche y me fui a caminar con mi mamá cerca de la zona por donde vivo hasta que los pasos nos llevaron a una iglesia, estaba terminando la misa, y allí hablamos un momento con el padre y le pedí que nos diera la bendición a mi hijo y a mí porque estábamos con las primeras contracciones. Fué muy bonito, Diosito sabe que pasos tienes que dar y nos llevó para sentir esa paz espiritual antes del parto y la verdad nos sentimos muy bien, hizo el padre una oración donde me tocó la cabeza a mí y otra oración donde me tocó la pancita, fue muy emotivo.

    Ya de ahí regresamos a la casa pasito a pasito y nos pusimos a ver tele para que me distrajera pero nada, el dolorcito seguía, ya no me quedó otra más que levantarme y volví a salir a la calle de la privada donde vivo y seguir caminando porque cada vez eran más fuertes las contracciones. Caminando nos encontró mi esposo, creo que eran como las 12 de la noche, el pobre se tuvo que salir del trabajo y nos llevaba cena, con esa idea entramos a la casa, servimos la mesa y todo, eran unos taquitos de carne asada que olían delicioso, ya me los saboreaba, cuando me siento en mi silla y ¡zas! que me sale un chorro de agua con sangre y casi casi me desmayo, pensé «¡ya se me rompió la fuente!»

    Salió mi esposo disparado por el teléfono, mientras yo me paraba de la silla y me ponía contra la pared y me seguía saliendo aguita, como cuando uno hace pipí, no crean que un super chorro. Inmediatamente localizó al doc y le hizo preguntas, que si era agua con sangre, que si que cantidad… mientras yo seguía petrificada sobre la pared del comedor con mi mamá a lado.

    Me quité el calzoncito y el short y de inmediato me fuí a cambiar porque el doc nos dijo que ya era el momento de irnos al hospital pero que antes pasaba a la casa a revisarme. Cuando llegó ya estaba lista con mis pants y mi famosa maleta, con dolores más fuertes y me dijo que me tenía que revisar, que subiéramos a la habitación. Allí me hizo un tacto dolorosísimo, y me dijo que tenía 2 cm de dilatación, pero que veía que ya no aguantaba y que si quería nos íbamos al hospital para ponerme algo contra el dolor. Mi umbral del dolor es bajísimo, no aguanto un pedicure o las luces del cabello sin estarme quejando, pero eso sí, yo muy macha quería mi parto natural… pero con la grandísima ayuda de la epidural, y así lo hicimos.

    Ya en el hospital los dolores se acrecentaron, y me pusieron la epi, que me hizo descansar un poco. Mi mamá y mi esposo se turnaron para cuidarme en la madrugada. Quizá a eso de las 6, el doc me volvió a hacer el tacto y me dijo que estaba contento porque había pasado de 4cm a 7cm muy rápidamente, que él le calculaba que a las 9 o 10 am nacía mi pequeño. Yo estaba como una loca y ya no aguantaba los dolores, el doc me autorizaba más epidural, aunque ya platicando ahora con mi mamá creo que me ponía dosis super pequeñas solo para tranquilizarme, y claro, que yo en ese momento me sintiera mejor y creyera que me ponían más… en fin.

    A las 9 de la mañana llegó mi hora cero. Me trasladaron a la sala de expulsión. Mi esposo fue por un lado a ponerse en trajecito verde que se ponen los médicos, mi mamá se me perdió y me dió mucho coraje porque el doctor me había autorizado que ella entrara también, pero como no supe que se quedó haciendo ya no pudo entrar después. En esa sala fría del Hospital Ángeles, estaba mi esposo, mi ginecólogo, su ayudante (otro ginecólogo más joven), el anestesista y la enfermera, claro, y mi chiquito y yo, listos para la expulsión!.

    ¡Fue traumático! No lo puedo explicar de otra manera, ni tampoco quiero asustar a las futuras mamás, soy primeriza y la verdad aunque lees y lees y ves el Discovery Home & Health todos los días, el famoso programa de Sala de Maternidad, ¡no hay como tu propia experiencia!

    Para empezar los dolores eran los perores que había tenido en mi vida, le pedía a mi doc más anestesia y recuerdo que me dijo, «te voy a poner más (anestesia) solo porque me caes bien», y esa fue la última vez que me introdujo el santísimo líquido, frío, que recorrió mi columna, ¡pero que sentía que ya no servía para una fregada!

    Algo pasó, según mi doc no estab pujando, y yo sentía que lo hacía con todas mis fuerza y nada. El doc tuvo que hacer uso de una técnica de la cual no recuerdo su nombre, pero consiste en presionar el abdomen para ayudar a bajar al bebé, pues mi doc es un hombre grande y robusto y sentía que me moría cuando se subía sobre mi panza y me hacía presión y me decía «¡puja hija!», yo daba unos alaridos que ahorita de acordame me da risa y hasta pena.

    Mi esposo no soltaba la cámara, y estaba pendiente grabando todo el momento. Así estábamos entre el pujadero y la presión hasta que asomó un pedacito de cabeza y el doc le cortó un mini mechoncito de cabello que le pasó a mi marido y el me lo puso frente a mi cara en la bata del hospital para que lo viera, me quedé inmovilizada, pensé: «¿Tiene pelo?!… ¡pero nos habían dicho que venía pelón!». Yo no se, pero como que eso me dió fuerza y seguí pujando y encontré unas agarraderas que no había visto y de allí me tomé para pujar y surtió efecto.

    Luego entre lágrimas de dolor y sacando fuerzas del alma para pujar escuché emocionado al doc que decía, «ahí viene la cabeza, sigue pujando», y ahí seguía yo y paraba cuando me lo indicaban. Hasta que en una de esas me dice «ahí viene… puja… puja!!» y zas, que siento que sale la cabeza y con ella media vida mía, y luego escuché «ahora deja de pujar», ¿yo? hecha un mar de llanto y también con un poco de alivio por la salida de la misma. «Ahora vas a pujar otra vez, con esta sale», dijo de nuevo, y que vuelvo a pujar con la otra mitad de mi alma y que ¡zas!, salieron los hombros y con ellos todo mi pequeñito… solo escuchaba la voz de emoción de mi marido que con cámara en mano decía «ahí está… ¡ahí está Chiquitín!».

    Y sí, ahí estaba Chiquitín, quien fue recibido por su pediatra y se lo llevaron a auscultación y mi marido se fue detrás de él con todo y cámara porque le dije que no se le despegara (¡no lo fueran a cambiar!), y yo mientras… ahí… con las piernas hacia arriba y los doctores entre ellas prosiguiendo con el trabajo, la expulsión de la placenta, que ni fuerzas tuve para expulsarla y ellos me movieron el flácido estómago como si fuera una falda para que saliera, la verdad ni cuenta me di… luego reparé que me habían hecho la episiotomía, porque sentí como atravesaba el hilo por mi piel, pero sin dolor.

    A los minutos regresó mi esposo y me dijo que el niño estaba bien, que solo lo iban a poner 5 minutos en la incubadora para que agarrara calorcito. Al poco tiempo terminaron la sutura y mi doc se despidió y le di las gracias y le pedí perdón por todos mis gritos y mis llantos, y me dijo sonriente que no me preocupara, que había estado bien y que ya estaba lista para el próximo, ¿que qué? ¡para nada!, ¡en ese momento no deseaba volver a tener un hijo ni en sueños!

    Me llevaron a la habitación y rápidamente se empezó a llenar de gente, yo… pues que puedo decir… más que darles un consejo a todas las que van a tener un bebé: Díganles sin pena ni verguenza  a sus familiares que no quieren visitas al menos el primer día… es pesadísimo, todos te preguntan, «¿como fue?, ¿como te sentistes?» y bla bla bla… yo lo único que quería era descansar, y pasar las primeras horas solo con mi esposo y nuestro hijo, ese era mi sueño y no se me cumplió, ¡y todo por no hablar a tiempo!, y claro chicas, también apoyadas por su mamá o una amiga, pero hasta ahí, ese es mi humilde consejo..

    De allí visitas y más visitas hasta que me llevaron al niño y todo el mundo opinaba como debía darle pecho, hasta una tía que nada que ver me masajeó los senos, ¿se creen?, yo estaba tan cansada que no acaba de reaccionar… la verdad soy una persona que trato de ser siempre cortés hasta en estos momentos, donde la prioridad era obviamente yo ¡y no pude correr a nadie!, ¡ni tampoco nadie entendió que quería estar sola con mi esposo y mi bebé!, en fin así pasé la tarde entre visita y visita y apenas eran las primeras horas…

    Ya para la noche nos quedamos solos, porque le pedí a la reina de mi madre que se fuera a descansar, porque la pobrecita se había pasado todas las contracciones del día anterior conmigo y aparte todo ese día en la habitación sin descansar también. Y ya así, aunque tuve que prescindir del apoyo de mi mamá, pude disfrutar al menos de esa forma de mi nueva familia. Pasamos una noche un poco difícil, entre el llantito y el pecho y las visitas de las enfermeras, pero bueno, al menos fue nuestra primera noche familiar. Así hasta el día siguiente que salimos del hospital como a las 11am que me dieron de alta y comenzamos nuestra nueva aventura como familia y con rumbo a nuestro hogar que ya nos esperaba impaciente, pero esa es otra historia.»

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  • Estoy cansada de estar cansada ¡soy mamá!

    Estoy cansada de estar cansada ¡soy mamá!

    Mamá:  100%
    Esposa: 100%
    Amiga: 100%
    Any:      ¿? %

    Y sí, la verdad es que ME extraño. Estoy cansada.

    Parece que la Any que existió antes de mis hijos hubiese estado solo en mis sueños.

    Ya ni hablar de verse como varita de Nardo, comer sin temor a engordar, gastar lo ganado como mejor quisiera, disfrutar del novio… ¿de verdad existió todo eso?.

    Hoy soy mamá, una feliz y orgullosa mamá, con kilitos de más, con miedo de comerme un pan, cuidando la economía familiar y apapachando al hoy marido los poquitos tiempos juntos… todo cambia… ¡verdad de Dios!

    ¡No es queja!

    Solo quisiera poder tener más energía para poder afrontar la crianza y la administración de mi casa de la mejor manera. Gozar de una hora extra para poder leer una revista que no sea de maternidad, para poder lanzar mi pequeño negocio en internet, para ordenar como me gusta las fotos de mis hijos, para poder tomarle gusto de nuevo a mi bella cámara, ¡para hacer ejercicio!

    Para irme de shopping sin pensar en lactancia, para poder dormir hasta que el cuerpo me lo demande, para poder ver una comedia con volumen en la habitación… sí, la verdad extraño los momentos conmigo misma… ¡siempre estoy cansada!

    La Any interior me echa porras, me dice que estos momentos de crecimiento de los niños son irrepetibles así que trato de tomarlo con mejor humor.

    Disfrutar de mis hijos no es problema, convertirme en mamá-vaca con becerritos sedientos no me molesta, padecer de noches con sueños cortos se vuelve costumbre, ¡que ellos se despierten muy tempranito con una sonrisa y directo a tus brazos no tiene precio!

    Soy una mamá de alta demanda a punto del desmayo, ¿habrá algo que me ayude a ponerme pilas y quitarme este cansancio que con cada día que pasa lo siento instalado en mi realidad?

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  • Un mes como mamá de dos: ¡Así es como se vive!

    Un mes como mamá de dos: ¡Así es como se vive!

    Tengo chance de escribir, uno de los pocos momentos de relax del día. Ella y él a un lado de mi cama, no sus cunas, ¡mi cama!, parece que les gusta mucho. Ha sido un mes agotador, distintos a los que he vivido a lo largo de mi vida. Un mes donde ahora puedo hablar de «mis hijos» y no solo en singular.

    Es hermoso verla crecer y disfrutar de sus primeras sonrisas (¡porque ya sonríe!) y también es maravilloso el poder comprobar el creciente amor del hermano mayor para su hermanita. He visto y grabado a escondidas como le canta, como le dice que se calme, como la cuida y toma su mano… una vez le dije si la devolvíamos al doctor porque dormía mucho y me dijo textual: «Nooo mamá, ‘quede’ nosotros», ¡con un tono de preocupación por lo que esta mala madre estaba a punto de hacer!

    Por otro lado he tenido que agarrar el toro por los cuernos, los cuidados de mi madre en la cuarentena terminaron hace semana y media para mí (aunque apenas voy por el día 30), estoy solo con la ayuda de chica de apoyo. A la hora de cuidarlos a los dos todavía se me complica. La hora del baño es un albur, tengo que cachar quien duerme para poder bañar al otro o de plano si no coinciden me ha tocado un par de días que se salvan del baño… ¡ni hablar!

    ¿Qué más puedo decir de la adaptación de mi hijo? Ha sido muy buena, el control de esfínteres lo ha mantenido, la escuela muy bien, lo único que ha pasado es que ahora lo tengo que dormir junto a mí y a la bebé en mi cama y cuando está profundamente dormido mi esposo lo pasa a su cuna y ahí se acabó nuestro colecho aunque seguimos en la misma habitación, mientras que la niña si duerme full time con mamá y papá… ¡por ahora!

    La lactancia en tándem sensacional. Han sido ya varias las veces que han compartido una y otra al mismo tiempo, ¡una imagen casi de foto! Me siento como la mamá vaca con sus becerritos hambrientos.

    Mi hijo se ha reenganchado, no me molesta, la verdad me da ternura, y siento que toma más que antes. Mi producción es excelente, da para los dos y sobra. La niña también toma muchísimo y veo que los dos disfrutan de las tomas junto a mami, la verdad es muy gratificante, lo recomiendo mucho.

    Por otro lado la vanidad, ¡oh sí!, he bajado 10 kilos en un mes, hoy lo comprobé con la báscula del ginecólogo. Mi último peso el día del parto fue de 73.5 y ahora estoy en la nada despreciable cantidad de 63.5, la verdad es que llegué a ese peso desde hace dos semanas y me he estancado, me da muchísima hambre, podría comer una panadería entera, todo lo que contenga azúcar me puede en este momento. Aún tengo repartidos 10 kilos extras por todo mi cuerpo pero intentaré bajarlos sin tanta prisa, aunque la verdad es que sí me emocionó ver como ayer entré en unos viejos jeans de antes que naciera Héctor.

    … llevo más de dos horas escribiendo este post… ¿algún día podre volveré a tener tiempo para hacer cosas que adoro hacer como escribir en mi blog, saludar en las redes sociales y leer cosas interesantes que no tengan nada que ver con el mundo de mamá?…

    ¡Lo que me falta!, que alguien se apiade…

    Un pouch o un fular, please! Carolina es fan y adoradora de los brazos, esconderse en el pecho y picar con su naricita para sentir el olor de mamá y papá… y creo que los brazos ya me miden dos metros o_0

    Y de último una varita mágica para tener la casa maravillosa, la comida lista, los niños bañados, al marido contento y a la mami espectacular, uff, si se puede pues también un par de horas más al día.

    ¿Pero no que quería ser una Mamá de Alta Demanda? ¡Concedido!

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  • Ana Carolina ¡Mi muñeca!

    Ana Carolina ¡Mi muñeca!

    Lo prometido es deuda, les presento a mi pequeña Ana Carolina, quien fuera una de las protagonistas de este blog en los últimos nueve meses.

    ¿Qué les puedo decir? ¡Qué la amo! ¡Qué soy una madre doblemente feliz!

    ¡Qué ha venido a cerrar el círculo de nuestra familia! ¡Todo eso y más!

    Les recuerdo que nació el martes 9 de febrero a las 00:40 hrs, midió 51 cm y pesó 3.680, ¡de parto natural!

    baby-mamadealtademandaEstá enganchada a la teta y duerme mucho. Por las noches no la llevo tan mal, despierta dos veces por leche y una por pañal, y como estamos colechando todo es más fácil porque no tengo que trasladarme de habitación.
    ¿Su lugar favorito? Los brazos de mami, de papi, de abuelita… ¡de quien la quiera cargar por laaargo tiempo!

    Sus colores: El rosa y el blanco, jajaja.

    Su canción favorita: «Estrellita», se la cantamos Héctor y yo una noche que se privó llorando cuando ibamos solos los tres (y yo conduciendo -¡terror!-) y se calmó como por arte de magia.

    Sus amiguitos prenatal: Omar Fernando (hijo de Lore que nace en Mayo) y Romina (hija de Alicia, que nace este viernes).

    Ultimo dato… tardé tres horas escribiendo este pequeño post porque no me dejaba los brazos… ¿así o más bella?

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  • La historia de mi post parto

    La historia de mi post parto


    Ya son 15 días con Ana Carolina. Han sido mágicos, muy lindos, ¡totalmente pink!

    Aunque aún es una recién nacida la diferencia de criar a un niño de una niña es mucha, de inicio el aprender a limpiarla en el cambio de pañal, ya que los niños vienen herméticamente cerrados, ¡mientras que con las niñas es la total delicadeza!

    Carolina nació el 9 de febrero a las 00.40 hrs, salimos del hospital como a las 17:00 horas del mismo día, ¿para que estar allí más tiempo si lo que quería era irme a casa y me sentía «bien»?

    Ese «bien» está entrecomillado por varias razones: mucho dolor por debajo, mucho dolor por la cola, dolor en la columna por la epidural, dolor en la muñeca donde me canalizaron, dolor por un pequeño desgarre, dolor en el estómago como si me hubieran dado una golpiza, dolor en el ombligo por la operación de la salpingo… ¿y aún así me fui a casa? ¡sí!, la verdad no tenía nada que hacer en el hospital y prefería los cuidados de mi familia en mi propio espacio.

    Aunque nos fuimos temprano dimos tiempo a que llegara nuestra familia más cercana al hospital a conocer a la beba. Pero con el invitado principal era nuestro momento más deseado, el primer encuentro de los hermanos.

    Cuando llegó Héctor a la habitación papá lo recibió y lo mandó conmigo, quién lo estaba esperando en un reposet muy ansiosa, le di un fuerte abrazo y le dije que si sabía quien había llegado, me dijo «nosotros», «sí -le dije- ¿pero te acuerdas a quién te dije que ibamos a venir a buscar al hospital?», se me quedó viendo y me dijo «a Patita», «sí», le contesté.

    Su papá lo tomó en brazos y lo llevó a conocer a su hermanita, quién lo esperaba plácidamente dormida en su cunita, Héctor le dió un beso y ese fue el gran inicio de nuestra familia de cuatro.

    Héctor recibió el regalo que Ana Carolina le trajo y se puso a jugar en la habitación. ¡Por fin se había dado el momento más deseado por los papás de alta demanda!.

    Aún seguimos adaptándonos

    Hermano mayor de alta demanda: Muy rápidamente hemos visto como fue cambiando su curiosidad por amor.

    El la cuida, la vigila, la calma, le canta, la mece, le dice «tranquila Patita», dice «guácala» cuando le cambiamos el pañal, la besa, la acaricia, están sus sillas de coche juntas y el la observa desde allí muy protector, en fin, que no nos sorprende.

    Mi hijo es una personita muy cariñosa e inteligente, y creo que estábamos más temerosos por todas las historias de celos y de príncipe destronado que habíamos oído de familiares y amigos que en lo que realidad pasó.

    No perdió su control de esfinter, continúa perfecto y lo veo más sonriente y cariñoso.

    Lo que sí agarró con más amor fue la»titi» de mamá. Creo que un poco por imitación porque las primeras veces que vió a su hermanita enganchada de la teta sí se puso un poquito necio y hasta me recordaba que tenía que «compartir».

    Lo más gracioso que nos ha dicho en los últimos días es: «¿Patita no habla porque no tiene pilas?», nos dió muchísima risa a su papá y a mí, nuestro pequeño apenas tiene 2 años y 10 meses.

    Papá de alta demanda: Al principio lo veía raro, como que no le caía el veinte de nuestra nueva situación, a los pocos días me dijo que estaba muy temeroso de la reacción del niño, que no quería que lo viera con la peque para que él no resintiera.

    Lo entendí porque a mí también me pasaba, me cuidaba de no darle pecho cuando el niño estuviera pero no podía esconderme más, de alguna forma el nuevo hermano mayor tenía que enfrentarse a nuestra nueva realidad y que no lo dejaríamos de querer por atender a la bebé.

    Ahora ya lo veo super cercano a Ana Carol y está muy pendiente de lo que sucede con ella. La cuida, la abraza mientras duerme y la mira con ojos de amor, eso es lo que más me gusta.

    La bebé de alta demanda: Mi muñeca duerme, duerme, dueme… y la verdad es que a mí también me deja dormir en la noche. Se despierta dos veces por pecho y en una de esas mismas le cambio su pañal.

    Está felizmente enganchada a la teta, tanto que tengo una gran producción y tengo que recurrir al hermano mayor para que me ayude a drenar los pechos.

    Ahora estamos colechando, la tengo en mi cama desde que nació, puesto que no podía levantarme ni caminar bien debido a la operación de la salpingo así como a la expulsión, ¡y creo que nuestra cama le encanta! me pregunto si podré pasarla a su cuna pronto o la dejaré allí por tiempo indefinido, ¡ups!

    Es tan tranquila, le encanta la hora del baño, odia su pañalito sucio y se calma automáticamente cuando su mamá la carga, ¿no es algo mágico?

    Yo, la mamá de alta demanda (al cuadrado): ¡Feliz!, como primera descripción. Cansada, como segunda. Aún no puedo coordinar bien los tiempos para poder dividirme como todo lo que soy y lo que quiero ser en versión mucho mejor. Sigo con el avance de la cuarentena pero ya me siento bien.

    A veces un poquito de dolor en la parte baja, un poquito de sangrado, un poquito de cansancio… vaya, todo en poquitos.

    Ya conduzco de nuevo y hoy retomé la ida a buscar a Héctor al colegio, mucha gente se espanta al verme al volante tán rápido, pero pienso «¡si fue parto natural, tampoco es la gran cosa que tenga que estar en cama!».

    Mi mamá me está ayudando en casa, principalmente con el big brother que a veces se pone un poquito necio.

    ¿Presumo? ¡Ya casi bajé 10 kilos! pero por otro lado el hambre no me dá esquina y más o menos me estoy cuidando aunque a veces sí me doy gusto con lo que no se debe comer para bajar más rápido de peso (tortillas, pan y refresco).

    Así vamos, juntos, los cuatro, de la mano, dándole forma a una nueva y mejor familia.

    Y sí, lo que me dijeron es verdad: cuando creías que no podías sentir más amor, ¡llega a tu vida otro hijo y lo multiplica!

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  • La historia de mi parto tweet a tweet |Diario de mi embarazo: 41 semanas + 5 días

    La historia de mi parto tweet a tweet |Diario de mi embarazo: 41 semanas + 5 días

    Lleva una semana conmigo, con nosotros… ¡y ya no podríamos vivir sin ella!

    Lo último que escribí en Twitter tras el parto fue:

    «Ya estamos en la habitación. Agotadas. En unas horas las leo. Está enorme!»
    2:04 AM Feb 9th desde TweetDeck 

    Pero de allí caí casi desmayada por el cansancio que no pude escribir una palabra más, ni al día siguiente… ni durante la semana que le siguió. Los recuerdos aún son claros…

    El lunes 8 de febrero fuí por la mañana a consulta con mi ginecólogo, eran las 11:00 am, con la intención que me revisara sin hacer rotura de membranas, en el peor de los casos tomar una pastilla para iniciar las contracciones.

    Todo lo vió muy bien, me dijo que si con esa revisión no comenzaba con las contracciones regulares a las 4:00 pm me tomara la mitad de una pastilla que me proporcionó: hormonas sintéticas.

    No llevé a Héctor al colegio, y junto con mi mamá fuimos a tratar de distraernos y caminar para provocar con un poco de ejercicio que Carolina quisiera salir por sus propios medios. ¡Y sí, yo aún conduciendo!

    Me recomendó hacer «vida normal». Vine x unas revistas al Sanborns para caminar un poquito. La niña viene viendo hacia el frente! 12:05 PM Feb 8th desde Tweetie

    Vimos libros, compramos una horchata y una paleta de hielo sabor piña, Héctor con unos carritos nuevos para entretenerlo, en fin, todo muy light en ese momento.

    La recomendación es comer ligero. Fruta o un consomé de pollo. Mis contracciones se regularizan poco a poco. Inicio de trabajo de parto?    1:42 PM Feb 8th   desde TweetDeck.

    A la hora de la comida pasamos por mi esposo y yo dudaba en si comer normal o ligero, temiendo el parto cercano.

    Acabé comiendo un muy ligero consomé de pollo, las contracciones comenzaban a hacer eco en mi cuerpo, pero aún dudaba que pudiera haber un desenlace cercano.

    Tengo contracciones cada 6 min. y duran como 30 seg. Ya hice un postre junto a mi esposo y estamos viendo «La familia de mi novia».    3:55 PM Feb 8th   desde TweetDeck 

    Mi esposo trataba de distraerme (¿o distraerse?),  nos paramos de la sala y nos fuimos a la cocina a preparar un postre de frutas que hicimos en Navidad, no recuerdo como se llama, pero lleva frutas en almibar (sin el almibar), crema, nuez, jarabe…

    Nos quedó un poco raro porque no usamos las medidas exactas pero estaba rico, al menos nos pusimos a hacer algo lindo y diferente para sentir menos el tiempo, mi mamá nos ayudaba cuidando a Héctor… intentamos ver la película «La familia de mi novia» pero yo me sentía cada vez más incómoda, ni sentada ni parada lograba descansar.

    Hace 1.30hrs me habló el gine. Le dije como iban las contraccs. Parece que van a ritmo normal. Quizá ya no sea el parto a las 8pm como dijo.    6:27 PM Feb 8th   desde TweetDeck  

    La ansiedad y la tensión ya me tenían en un estado de alerta. Al poco tiempo recibí la llamada de mi gine y me preguntó como estaba, le dí el tiempo que llevaban mis contracciones y le dije que no había tomado la pastilla, me dijo » ya ni la tomes, vas bien pero lento, quizá ya no nazca a las 8 de la noche».

    Mi esposo comenzó a desesperarse al ver que «no pasaba nada», eso me puso de muy mal humor, ¿como que no pasaba nada?, ¡si el trabajo de parto no es como en las películas que cuando se te rompe la fuente llegas corriendo al hospital ya casi con el bebé afuera!

    Recuerdo que él no pasó el trabajo de parto de Héctor junto a mí porque le tocó estar en el trabajo, el llegó unos minutos antes de que se me saliera el tapón y de allí nos fuimos al hospital, por eso su desesperación al ver que no pasaba nada.

    Ya me dí una ducha caliente. Golpe de agua en la cadera. Riquísimo. Quisiera dormir pero escucho a mi hijo abajo y quiero estar con él. 6:29 PM Feb 8th desde TweetDeck

    Molesta me fuí a dar un baño para relajarme, lo disfruté mucho.

    Agua caliente en la espalda y la cadera, una crema exfoliante con un olor muy rico, vapor… sin prisas por atender un casi «hermano mayor de alta demanda» ya que estaba jugando con su abuela, en fin, pasé una hora muy agradable que me olvidé por completo de la contracciones, ¡o al menos no las noté!

    Ya vestida deseaba pasar esas últimas horas junto a Héctor a quien escuchaba reirse a lo lejos…

    Acabo de colgar con el gine. Sí vamos lento. Lo más seguro es que le tenga que llamar en la madrugada si tengo mucho dolor. 7:49 PM Feb 8th desde TweetDeck  

    Más tarde el doc me volvió a llamar, todo seguía igual… contracciones regulares que no progresaban. Me dijo que iría a cenar con un amigo y por la noche pasaría por mi casa a checarme.

    Que podré cenar? Muero de hambre pero sigo con contracciones… No quiero sorpresas! 8:03 PM Feb 8th desde TweetDeck 

    ¡Moría de hambre! Para esa hora lo único que tenía en el estómago era un plato de frutas del desayuno y un consomé de pollo por la tarde.

    Como todavía me sentía bien salí con mi esposo a comprar cena. Burger King fue nuestra elección, y la mía fué la Whopper con queso más sencilla, ¡adiós dieta blanda!, ¡adiós al estarme cuidando el estómago para que no ocurrieran sorpresa a la hora de pujar!, lo que tenía era un hambre feroz y solo una deliciosa hamburguesa a la parrilla podía saciar mi apetito. 

    Llegando a casa cenamos mi esposo y yo solos en el comedor mientras mi mamá seguía cuidando al peque en nuestra recámara.

    Comentamos sobre cuando se me salió el tapón con Héctor… en esa ocasión estabamos a punto de sentarnos a cenar y justo cuando yo tomaba asiento la presión (supongo) hizo que en ese momento expulsara el agua y adiós cena. Pero no, en esta ocasión no pasó así…

    Estoy expulsando el tapón. Mis contracciones se han disparado. El doc viene un poco mas tarde. 9:15 PM Feb 8th desde TweetDeck

     
    Terminamos de cenar y justo cuando nos ibamos arriba a nuestra recámara escuché un crujido, como cuando te truenas los dedos, un pequeño «crack» ¡y antes de que subiera el primer escalón comenzé a escurrir gotitas de sangre! ¡Wow! ¡Ya casi! ¡Se acercaba cada vez más la hora!

    Enseguida subimos, me lavé y me cambié, los nervios me comenzaban a hacer presa. Sabía que todavía faltaba tiempo, ¿pero cuánto? Mientras me lavaba en mi baño comenzaron las contracciones fuertes, ¿de dónde salieron? ¿dónde estaban? ¿porqué de un momento a otro?

    Trataba de llevar ordenadamente el control de las contracciones con una app que compré para mi iPhone, donde llevaba los números de contracciones, así como su duración, la frecuencia, la hora y el resumen de media, su nombre Labor Mate (se las recomiendo).

    Cada contracción era más fuerte que otra y en cada una pensaba que no resistiría, no quería que mi hijo me viera así, débil y llorando en ocasiones, le dije a mi esposo que mejor bajáramos a la sala para que Héctor no se asustara.

    Ya abajo trataba de seguir los ejercicios recomendados para calmar el dolor: cuclillas, sentada en una silla, contra la pared… ¡NADA de eso servía ya! Ni con Héctor había sentido tanto dolor como entonces, ¿pero que hacer?

    En casa aguanté lo más que pude, cuando escribía los tweets lo hacía en los ratos que las contracciones me daban respiro… ¡y ya no eran muchos!

    Cada vez pierdo mas coherencia y tengo más dolor. 10:03 PM Feb 8th desde TweetDeck

    «Yaaa, yaaa, ya llámale a Juan Carlos, ¡ya no aguantooo!», esa frase la acompañé de un grito desesperado de dolor, Juan Carlos es mi médico y quien aguantó el grito desgarrador fue mi marido, pobre, no se si se asustó pero enseguida se comunicó con el ginecólogo y él le pidió hablar conmigo.

    Le dije que ya no aguantaba que el dolor era insoportable, me dijo que si ya era muy fuerte que nos fuéramos al hospital, que ahí nos veíamos, «ok», contesté.

    ¡Y no me lo dijo dos veces!, subió mi marido, la maleta y otras cosas al vehículo y me fuí a cambiar de ropa.

    Me despedí de mi hijo quien ya dormía y no pude evitar llorar, pensaba que cuando lo volviera a ver ya no sería el único, sabía que sería diferente.

    Me despedí también de mi mamá y le dije que se lo encargaba, le dí las gracias. No podía subir a la camioneta, el dolor no me dejaba, mi esposo me tuvo que ayudar cargándome un poco.

    Camino al hospital le pedía a Dios no más dolor, casi iba acostada y retorciéndome, me desconocía…

    Ya estamos en el hospital. Estoy con 8cm. Ya la fuente esta rota. Dios! me siento valiente. Me ha dolido más que Héctor. 11:27 PM Feb 8th desde TweetDeck 

    Llegando me subieron a una silla de ruedas, el camillero muy amablemente me preguntó si estaba con contracciones, que respirara por la nariz y expulsara por la boca, se me hizo un gesto cálido, aunque debe estar acostumbrado a recibir parturientas todos los días.

    Junto a mi esposo llegamos a la habitación 210, detrás de nosotros el anestesiólogo, «Bendito sea Dios» -pensé-, no importa que no llegue el gine pero el anestesiólogo sí«, casi pensándolo cuando se apareció Juan Carlos (el Gine).
    any-embarazo
    «¿Cómo te sientes?» -me dice- «Muy mal, ya no aguanto las contracciones» -contesté-, «ok, si ya no aguantas entonces vamos a ponerte la epidural y luego te revisamos ¿ok?«, me calmó.

    A los pocos minutos me pusieron la epidural y me sentí en la gloria. El doc procedió a hacerme el tacto y me dice «Any, pero es que ya estás en 8 centímetros, has dilatado bastante, ¡ya estás lista!, vamos a esperar unos minutos y en un momento nos vamos a la sala de expulsión», yo que ya me sentía mejor asentí.

    http://twitpic.com/126irl La prueba de que estoy en el hospital! 11:33 PM Feb 8th desde TweetDeck  

    Mientras esperaba más calmadamente pude revisar algunos Twetts y mensajes en el Facebook, fue por eso que mandé una foto donde mostraba ya la panza baja en la habitación, fue el momento más relax de la noche. ¡Sentí mucha energía positiva al leer los mensajes de ánimo!

    Bendita epidural! Que felicidad! Ya hasta puedo escribir con coherencia. En unos minutos más nos vamos a la sala de expulsión. 11:37 PM Feb 8th desde TweetDeck

    La epidural comenzaba a hacer efecto, ya sonreía, hacía chistes, se acercaba la hora, ¡cada vez faltaba menos para conocer a Ana Carolina!

    Me voy a la sala de expusion. Besos. 12:01 AM Feb 9th desde TweetDeck 

    any-embarazoListo, ¡ya casi, llegó la hora! Con mi mamá que nos alcanzó en el hospital y dejando a Héctor en casa al cuidado de mi hermana, nos dirijimos a la sala de expulsión, mi marido, ella y yo… y claro, mi cel.

    Pensaba: «Ahora sí, ya viene lo bueno, ¡estoy más que lista!»

    http://twitpic.com/126mnp mi perspectiva. 12:04 AM Feb 9th desde TweetDeck  

    Aún pude tomar una foto, desde la camilla lo que podía ver camino al expulsivo, ¿contracciones? ¡de risa!

    Llegando a la sala de expulsión ¡gran problema!
    ¡Mi cel no agarraba señal! ¿Como era posible? Yo que esperaba poner algunas imágenes dentro de la cordura y no pude hacerlo gracias a lo cerrado del lugar, no sabía ya que pensar, primero me dió coraje y luego me dió risa, y pensé «pues ni modo, por algo será, a concentrarme en esto al 100% y bye Twitter«, y así fue.

    Tuve un trabajo de parto muy doloroso pero muy cálido: el ginecólogo, el pediatra y el anéstesiólogo se portaron como humanos, no como robots, y lo agradecí totalmente, me echaban porras «tu puedes, lo estás haciendo solita, estás pujando muy bien», una cosa hermosa!.

    Me ayudaban a dirigir las contracciones y trataban de hacer el momento una cosa más relajada. A lo lejos veía a mi mamá grabar y a mi marido pendiente de mí y de la salida de la niña.

    Cuando Ana Carolina salió fue el momento más feliz, me la pusieron de inmediato en el pecho y pude darle un beso y tocarla, intenté darle pecho y lo tuvo en su boca pero no lo tomó rápidamente.

    Allí estuvo unos minutos conmigo y luego se la llevó el doctor para revisarla, eso sí, cerca de mí, a solo dos metros. ¡En la prueba de Apgar sacó 9.9!

    Se la llevaron para limpiarla y mi mamá y mi esposo fueron tras de ella, mientras la mamá era olvidada en la sala de partos, ¡oh no!

    Recuerdo tener otra fuerte contracción con la cual salió la placenta. Me limpiaron, me pusieron un punto por un pequeño desgarre pero no me hicieron episiotomía.

    De inmediato me prepararon para hacerme la Salpingo… todo ese proceso se me hizo eterno, lo único que yo quería era estar con mi hija.

    Cuando todo terminó me llevaron a la habitación, y detrás de mí mi pequeña, mi hijita, a quien tenía muchas ganas de tener en mis brazos.

    ¡La ví tan grande, tan cachetona! Pesó 3.680 y midió 51 cm. ¡Increíble que minutos antes estuviera dentro de mí! ¿Cómo es que esta beba entraba en mi panza con ese tamaño? Wow, ¡que grande!

    Lo primero fue ofrecerle el pecho y mi gran amor incondicional, ya era tarde, de madrugada, aún a tiempo para escribir el último Twitt con las fuerzas que me quedaban…

    Ya estamos en la habitación. Agotadas. En unas horas las leo. Está enorme! 2:04 AM Feb 9th desde TweetDeck

    ¡Sabía que después de ese twitt comenzaba para nosotros una nueva vida!

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    Foto Any Fuchok

  • Oración por todas las embarazadas

    Oración por todas las embarazadas

    Hoy, una señora me dijo: «A los dos días de tener a la niña en casa sentirás que la has tenido toda la vida!», me emocioné mucho, y no pude más que pensar en todas aquellas futuras mamás y mamás en nueva vuelta que estamos esperando el gran momento para estos días.
    A todas ellas y a las que me leen al otro lado de esta pantalla va con cariño esta oración que encontré de la cual desconozco su autor pero vale la pena compartir:

     

    «Oh Senor Padre de Bondad,
    Creador del género humano,
    Me has hecho el inmenso beneficio
    de engendrar a un hijo.
    Te doy gracias por haberme hecho partícipe
    De la paternidad
    En dar la existencia a un nuevo ser.
    Mientras espero su parto,
    te pido lleves felizmente a término
    la obra que tu mismo has comenzado,
    que en este tiempo de gestación,
    aprenda a reconocerte presente
    en cada latido del fruto de mis entrañas.
    Hazme fuerte en el momento de dar a luz,
    y que al igual que Maria,
    pueda gozar un día
    de ayudarlo a descubrir el sueño
    que tú para él tienes preparado.
    Amén.»

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  • ¿Cómo vive mi hijo mayor mi embarazo? | Diario de mi embarazo: 30 semanas

    ¿Cómo vive mi hijo mayor mi embarazo? | Diario de mi embarazo: 30 semanas

    ¡Mi hijo hermoso! Quién dió origen a este blog, quién con sus requerimientos diarios en su crecimiento se volvió un bebé de alta demanda, y junto a él, creciendo a la par una mamá de alta demanda también está cambiando.

    El va a su colegio normalmente, desde peque ha sido un niño muy cariñoso, pero no se si tenga que ver el embarazo pero ahora lo demuestra mucho más, nos dice que nos quiere, que nos ama… «hasta el cielo, hasta las estrellas o el sol», según lo que se le ocurra en ese momento.

    No le gusta mucho compartir la panza de su mamá, es decir, no le gusta que mi mamá le haga cariñitos a Carola ni nadie, ni mi esposo.

    Dice que su cuna es de él y que la niña va tener una cuna de «princesas» (ni idea de donde sacó ese pensamiento); a veces dice que sí le prestará sus juguetes… otras no tanto.

    bebé-alta-demandaLe pregunto si me va a ayudar a bañarla y vestirla… la misma respuesta, a veces sí y a veces no…

    Apesar de que todos los días le hacemos referencia de la niña se que aún no se le hace una imagen real, le decimos que es una bebé pequeña como su prima (de un año), y que ella lo quiere mucho y que le va a traer un regalo cuando venga… ¡allí es donde se emociona!

    ¿La teta? Sigue feliz con ella, solo para dormir la pide, ya sea la siesta de la tarde o en la noche.

    Cuando la quiere para siesta me pide «titita con sol» porque sabe que en teoría la «titita» es para la noche.

    Se que se preguntarán si me dan contracciones, la respuesta es sí, sí me dan contracciones de Braxton cuando ya lleva cierto tiempo pegado a la teta, la solución es pasarse a la otra teta o parar, no se queja si paramos, al contrario, me dice que «está rica la titita de mamá».

    Ahí vamos, introduciendo a su mundo a la pequeña Ana Caro, le decimos que va a llegar dentro de muy pronto ¡y se convertirá en un guapo hermano mayor!

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    Fotos Any Fuchok

  • La bebé en Ultrasonido 4D | Diario de mi embarazo: 30 semanas

    La bebé en Ultrasonido 4D | Diario de mi embarazo: 30 semanas

    Este post lo debía desde hace una semana, pero como comenté anteriormente le estabamos dando un refresh a nuestro blog, espero que les guste tanto como a mí, me encanta el diseño minimalista sin cosas que distraigan más de lo necesario.

    Y esta es la foto de mi muñeca, ¡la princesa de mi casa!

    Hoy cuento con 30 semanas y ya comenzamos con la cuenta regresiva, según pasan los días siento que me da menos tiempo de hacer los arreglos para recibirla y además siento que estoy al filo del desmayo, porque para variar cuento con el casi nulo apoyo de mi marido (nota mental: hacer un post de esto), en fin, que entre baby showers y peques creo que podría parir en cualquier momento.

    Una excelente noticia que compartir: Ya está en su lugar, ¡de cabeza!

    Le doy gracias a Dios por esta tranquilidad. Y también gracias a ustedes por todo el cariño y consejos que me brindaron en esa transición que para mí fue tan angustiante, porque a pesar de lo llorona que soy con el dolor prefiero un parto vaginal que una cesárea.

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    Fotos Any Fuchok

  • ¿Debo hacer colecho con mi bebé cuando nazca? | Diario de mi embarazo: 29 semanas

    ¿Debo hacer colecho con mi bebé cuando nazca? | Diario de mi embarazo: 29 semanas

    Cuando nació mi hijo, sus primeros días durmió en su cuna junto a mi cama.

    Por la noches cuando se levantaba no hacía más que pararme, ir a la mecedora, pegarlo a su mi pecho, mecerme y esperar a que se durmiera de nuevo… ¡pero hacer esto todas las noches me llevó a un estado de cansancio extremo que solo conocemos las madres!

    Una noche llegué a un punto tal que me quedé dormida un segundo con él en brazos y por poco se me cae, ¡fue espantoso!

    Ahí decidí leer un poco más sobre el colecho y sus beneficios, fue así como me convertí en una ferviente defensora de hacer una cama familiar y me funcionó a la perfección.

    Mi hijo durmió en nuestra cama dos años, luego decidimos utilizar su cuna grande junto al lado de mi cama y quitarle el barandal, para hacer así una cama «más grande», le nivelamos el colchón al nuestro y «asunto arreglado», el duerme en su cuna pero a veces en la madrugada se corre a nuestro espacio.

    Hace como dos meses decidimos desnivelar su colchón y quedó más abajo que el de mi cama, para que de alguna manera mi colchón sirviera de barrera y ya no pudiera rodarse hacia nosotros y de esa forma cuidar mi panza y que no me cayera por las noches de golpe.

    Hoy digo que ya no quiero colechar con la bebé cuando nazca, vengo varios meses pensándolo y creo que lo mejor es que se quede en su cuna junto al otro lado de mi cama, y que si llora pues me levante, le de pecho y la vuelva a poner en su cunita, pero ya no dormirla entre mi esposo y yo.

    Mis razones:

    • Es un temor constante de aplastar a una criatura tan pequeñita, aunque con el paso de los meses te acostumbras a delimitar el espacio de tu propia cama.
    • Mi hijo estará a solo unos metros y en la noche no podré estar pendiente si se rueda hacia nuestra cama y pueda por accidente aplastar a la niña.
    • Pretendo cambiarlos a la recámara de junto (que está comunicada con la nuestra) quizá entre los 4 y los 6 meses de la niña, cuando el mayor sobre todo ya esté acostumbrado a la peque y puedan compartir un espacio común, que aunque hay una recámara para cada uno prefiero que compartan una habitación en esta etapa de su infancia, y si es junto a la nuestra mucho mejor, ¡así podrán estar muy bien vigilados!
    • Mis hormonas y cambios químicos me tienen a veces a punto del llanto y del stress. Quiero pensar que esta es una decisión acertada que nos beneficiará a todos como familia, tanto a los niños como a nosotros.

    ¡A fin de cuentas es una de la diversas maneras de colechar! ¿Alguna opinión?

    Foto: Any Fuchok

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