Cuando estamos a punto de ser madres y las dudas y nervios nos invaden, podemos sentir que el mundo se nos cierra y que se nos avecina un gran problema en vez de la luz de nuestras vidas, que es lo que se convierte nuestro hijo al momento de verlo a los ojos.

Las experiencias de las madres, las abuelas y las amigas, si bien sirven no hay nada mejor que seguir el instinto propio, el instinto natural, que nos hace elegir entre una lactancia materna exclusiva a una lactancia artificial.

Así también sucede con el parto humanizado, donde nosotras tenemos en nuestra voz, la opción de seguir la completa indicación del médico (que bien puede sugerir un parto medicalizado o una cesárea sin razón) o seguir ese sexto sentido del que estamos dotadas las madres, solo nosotras y si la salud de ambos no está en juego, tenemos la fuerza de elegir con nuestra voz, ¡no la apagues!

Mi primer parto no fue malo, pero la inexperiencia me hicieron tomar malas decisiones, no tan naturales como sucedió con mi segundo parto con la nena.

Esta segunda luz, fue más querida, menos temida, más natural. La voz la tuve yo, tomé mis propias decisiones que fueron respetadas por mi ginecólogo y pediatra. Es importante elevar los deseos para que se cumplan.

Tu instinto te dirá que hacer, la humanidad ha crecido así, el parto natural, la lactancia y la crianza han sido los bastiones desde las épocas ancestrales para llegar hasta estos tiempos, que no son malos, solo que hay que aprender a escuchar nuestra voz interior que nunca se equivoca.

Si bien mis partos han sido naturales, me quedé con muchas cosas que quise hacer, ojalá que para ti, si es que estás en la espera, logres que sea como lo deseas. ¡Tu puedes mamá!

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