No somos madres perfectas, de hecho, somos tan imperfectas que nos la pasamos leyendo libros, visitando blogs, consultando portales, llamando al médico, a la abuela y a la mejor amiga cuando tenemos dudas sobre la crianza de nuestros hijos. Todo esto porque la verdad es que no hay un manual de instrucciones que nos entreguen cuando nace nuestro bebé, mucho de todo es a puro instinto.

Con el paso de los años uno va aprendiendo, malo que eso no pasara, pero aun así hay detalles que no debemos dejar pasar, son esas pequeñas cosas que hacen que la relación con nuestros hijos se arruine sin darnos cuenta. ¿Te imaginas cuáles son?

1.- Juzgar a otros padres (¡o madres!)

Como dije antes, nadie nace sabiendo, aprendemos a la par de nuestros chicos, ellos a ser hijos y nosotras a ser madres. Cada quien con su estilo de vida, unas a favor de la lactancia y otras con el apoyo de la fórmula, y así miles de ejemplos. Lo único aquí es el respeto a la crianza de cada niño y al crecimiento de cada familia.

2.- El peor distractor del mundo

Me refiero al teléfono celular o teléfono móvil con acceso a internet. Si bien es un gran medio de comunicación, no debemos estar metidos en las redes sociales viendo las fotos de otros niños y dando “me gusta” cuando tenemos a nuestros propios hijos haciendo gracia y media frente a nosotros. ¿No crees que haya que tener lógica con esto?

3.- ¿Groserías? ¡No por favor!

Un día te llega un reporte de la escuela de tu hijo donde te indican que le dijo groserías a sus compañeros, y tú te preguntas ¿dónde lo ha escuchado? Lo más probable es que sea en casa, pero a veces las groserías son parte de nuestro vocabulario y no nos damos cuenta. Si como adulto decides decir groserías es tu decisión, solo intenta decirlas frente a otros adultos, evitando que tus hijos o demás niños pequeños las escuchen.

4.- Fan del control

Yo aplico perfecto en este punto, y de verdad que lucho para que no pase, al menos no muy seguido. Me gusta llevar con agenda las cosas, seguir rutinas, programar salidas, entre otras cosas. Así que intento cambiar cuando a mis niños tanta rigidez les agobia. Por lo que me pongo las pilas de mamá divertida y menos general del ejército, sobre todo los fines de semana y las vacaciones, para ser una mamá más relajada.

5.- Vivir sin límites

Estoy a favor de los límites que les ayuden a crecer con criterio correcto, como los horarios para dormir entre semana, el trato cálido a los animales, el consumo de productos chatarra que tanto disfrutan. Mis respuestas para algunas situaciones son “sí pero el fin de semana podrás comer tu fritura favorita”, “sí cuando acabes la tarea podrás ver un rato de caricaturas”, porque estoy criando niños, no son pequeños adultos.

6.- Guardarse los sentimientos

A veces no expresamos a diario el amor que sentimos por los hijos. Conozco muchas mamás que les cuesta mucho trabajo expresar sus sentimientos, les resulta difícil decir te amo o te quiero hija. Muchas veces porque a sus propias madres les costaba expresarlo, pero no debemos escudarnos con ese ejemplo. Rompe el molde y dile a tu pequeño cuanto significa para ti, llena su corazón de amor como te hubiera gustado recibir.

7.- ¿Fumas? ¿Tomas?

Es una decisión que has tomado como adulto. Evita las situaciones donde te vean consumiendo estos productos, por salud en primera instancia, por la imagen y el ejemplo para los pequeños. Recuerda que cosas de adultos con adultos, evita dar un ejemplo de un comportamiento que no quieres que tus hijos tengan.

 

Foto: vía

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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