Categoría: Maternidad

  • #YoConfieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    #YoConfieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    Yo confieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    ¡Gran error! Los años de experiencia como mamá nos hacen valorar el amor y la dedicación que pusieron nuestras madres durante la infancia. No hay mejor consejo otorgado que el de una madre experta en el arte de criar.

    ¿Alguna vez no tuve hijos? Parece que los recuerdos que tengo de esa época se remitieran a la prehistoria, al siglo pasado, a mis sueños, y es que mi vida cambió de sentido desde que tuve en mis brazos a un bebecito que solo quería estar pegado a la teta de la mamá.

    Un pequeño con el que conocí el parto natural y que aún imaginándome el dolor que me decían sería, no fue ni comparado con lo que en realidad sentí.

    No hay día que no esté lleno de abrazos, de frases de amor y regaños, la verdad es que sí hay días, en los que los niños están muy inquietos e incontrolables. Pero hay que tener cuidado también con la forma de reprenderlos, mostrarles las consecuencias de sus acciones y hasta manera de guiarlos con las tareas, educar a un hijo no es cosa fácil.

    Una vez mi mamá me dijo: “cuando ustedes eran niños no había tanta educación para las madres, la mayoría lo hicimos como nos indicó el instinto y con la ayuda de nuestras madres o mujeres con experiencia de la familia: las mamás de hoy tienen a la mano el internet con muchas páginas de maternidad, revistas, libros y pediatras a elegir, es muy diferente a como te crie yo, hija”. Y como en todo, mi madre tenía razón.

    Cuando era una joven universitaria, los niños y bebés que tenía cerca mío eran los de mi familia, mis primitos, a quien veía junto a mis tías. Yo observaba cómo se partían en cuatro tratándoles de enseñar lo mejor que podían.

    Recuerdo a una de mis tías que decía la frase “está bueno para mí”, refiriéndose  a un niño bastante travieso, ¿cómo creen que fue el de ella? ¡Pues el doble de travieso!

    Yo entonces pensaba también “si hiciera esto o aquello tendría todo resuelto con su hijo”, y nada, gran error, nunca hay que opinar sobre la crianza de otras madres y menos si aún no tenemos hijos.

    En la vida encontraremos opinólogas de profesión, que estarán listas para dar un consejo no pedido a la menor provocación. Claro que cuando ese consejo viene de tu tía con siete hijos el consejo es más que bienvenido, la voz de la experiencia llega a nosotros de una forma cálida y precisa; cuando el consejo sobre el porqué tu crianza no es correcta viene de alguien que no ha criado ni sobrinos, no vale la pena perder el tiempo escuchando y haciendo corajes.

    A mí me recomendaron cosas sobre que los bebés pueden comer hígado de pollo a los cuatro meses de nacido, a que darle agua a un bebé porque la leche materna le deja la boca “pastosa” y hasta que hay que dejarlos llorar para que no se embracilen. Todos estos fueron consejos dados por mujeres que no tenían ni idea sobre la crianza y maternidad, y es que, cualquiera que tiene boca opina.

    Con el paso del tiempo, casi nueve años de experiencia como mamá he aprendido a cuando saber hablar y callar, y es que a ninguna mamá nos gustan las críticas sobre si lo estamos haciendo correcto o no, claro que siempre lo queremos hacer bien. Así que lo mejor es prestar oídos a la experiencia, a las tribus de madres, a las mujeres cálidas de tu familia; seguro ellas te darán lo mejor enseñanza.

    Y mi consejo para las que callan a un niño llorando en un avión, las que ponen caras al ver amamantar a una madre en un restaurante o las que creen que ser madre es fácil, solo les puedo decir una cosa: hablemos cuando seas madre y tu instinto natural aflore, mientras, suerte.

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Tu hijo tiene miedo al dentista?

    ¿Tu hijo tiene miedo al dentista?

    Como mamás sabemos que muchos de los malos hábitos en el cepillado de los dientes proviene del miedo que tienen los niños al saber que les toca su visita al dentista. El programar las visitas de manera esporádica, el retrasar o posponer, les producen fobias al sonido del taladro, al miedo de introducir una herramienta en su boca y los lastime o incluso al tener a un adulto desconocido escudriñando su boca.

    Por ello, la odontóloga Luz Verónica Rodríguez López, con 16 años de experiencia como estomatóloga y 12 años como ortodoncista nos comparte sus recomendaciones para procurar la tranquilidad de los niños en su visita para la limpieza de sus dientes y se transforme en una experiencia divertida donde se les eduque sobre la prevención.

    ¿Cómo conseguir que los pequeños disfruten en el dentista?

    Entre más temprano los niños tengan contacto con el dentista podrán ir viéndolo de forma normal, ya que al hacer visitas periódicas de prevención, les evitará las caries y obviamente el famoso y molestoso ruido. Aparte que la parte preventiva no duele.

    ¿Cuál es la forma ideal de recibirlos en el consultorio y evitarles el miedo?

    Normalmente el indicado para atender a un niño es el odontopediatra, ya que el consultorio y el ambientes está adaptado para recibir a un pequeño, lo importante es que se sientan en confianza y que los papás permitan trabajar al médico.

    ¿Cómo padres como podemos educar a nuestros hijos para un mejor salud bucal?

    Para educar a un niño en su higiene es desde pequeños, es necesario realizar aseo bucal. No hay que esperar a que tengan los dientes fijos, con los de leche se inicia la limpieza.

    ¿Cuáles son los buenos hábitos para la higiene bucal de la familia?

    Desde bebés y hasta los dos años puede hacerse el aseo con gasa envuelta en los dedos de la mamá, ya que antes de esta edad el niño no puede escupir. Con una gasa húmeda se puede hacer la higiene, haciéndolo de forma habitual el niño se va acostumbrando y se forma un buen hábito.

    Hay tantos cepillos dentales para niños en el supermercado ¿Cómo podemos como mamás elegir el mejor para las etapas de bebés, niños pequeños y niños grandes?

    Actualmente vienen en los empaques las edades adecuadas por el tamaño y manejo del cepillo. Pueden preguntar a su dentista y mi recomendación es que elijan uno con cerdas suaves y una pasta de dientes para niños que les guste.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Misma crianza en casa, pero hermanos diferentes

    Misma crianza en casa, pero hermanos diferentes

    Hace un tiempo le preguntaba a mi mamá “¿Por qué mi hermana, mi hermano y yo somos tan distintos?, fuimos educados de la misma manera, en la mismas escuelas, con los mismos regaños, con los mismos padres, sin tener uno más y otro menos; ¿por qué somos tan diferentes?”, la respuesta de mi mamá fue: “eso es lo mismo que yo me pregunto”.

    Ahora que soy mamá, y veo crecer a mis hijos tan integrados en sus juegos, en el amor que se tienen y en lo mucho que se extrañan cuando no están juntos, es que veo que cuando somos niños las diferencias no existen. Cambiamos cuando crecemos y ese momento suele ser el que muchas veces nos separa como hermanos.

    Mis hermanos y yo nos llevamos cuatro años de diferencia entre cada uno, es decir, con mi hermana me separan cuatro años y con mi hermano ocho años. Puede que la personalidad de nosotros se note más debido a los años que tardaron mis padres en tenernos a uno y otro, pero recuerdo mi infancia muy divertida junto a ellos, dormíamos juntos, cantábamos y bailábamos, y claro, los momentos familiares con todos tíos y primos eran los más divertidos.

    Cuando crecimos, pero todavía vivíamos en la misma casa la unión era buena, luego falleció nuestro padre y nuestro carácter cambió. Ese cambio de vida pudo ser un factor que hiciera que nuestros caminos comenzaran a enfilarse a una ruta diferente.

    Primero me casé yo, luego mi hermana, luego mi hermano; nos fuimos como hilo de media y cada quien empezó una nueva vida. Cada quien a su manera y fue entonces que me di cuenta que aquella unión de cuando éramos niños no se parecía mucho a lo que había en ese momento ¿Cómo pudo pasar?

    Mi experiencia con mis hijos es que las personalidades van más allá de la crianza, y considero que también tiene que ver con las influencias que tienes de fuera como los maestros o el grupo de amigos. Sobre todo estos últimos que es con quien la personalidad sobresale sin reservas, ya que tendemos a juntarnos con quien hacemos click.

    Mis hermanos han sido mis amigos, mis compañeros, las personas con las que más me he peleado en el mundo y con las que me he reconciliado todas, a veces sin necesidad de palabras porque estamos criados de una forma donde la familia es lo primero.

    Y aunque hoy veo a mis hijos que se quieren con toda la intensidad, mi deseo más profundo es que ese mismo amor prevalezca con los años, a pesar de la distancia, a pesar de lo que su personalidad y el camino de sus vidas les lleve. Sobre todo que sin importar el tamaño del enojo que tengan, son compañeros de vida.

    Mi compromiso es criarlos con amor, de la misma manera y que se sientan orgullosos de uno del otro, sin preferencias.

    Foto: vía

     

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 consejos de oro para jugar con tu pequeño

    5 consejos de oro para jugar con tu pequeño

    Cuando somos mamás descubrimos que el juego de nuestros hijos les proporciona conocimiento y diversión, es por eso que nos gusta aprovechar cada instante para hacer de esos ratos de ocio momentos mágicos para su desarrollo.

    ¿Qué es lo que aprende nuestro chiquitín? Bueno, pues muchas cosas que lo harán crecer en su día a día, como a observar con atención, a ser tolerantes ante la frustración, a concentrarse, a esperar pacientemente, entre otras cosas básicas. Para lograr que tenga un mejor aprendizaje checa estos consejos de mamá a mamá:

    Jugar en horizontal

    Cuando sea posible todos al piso, sobre un tapete o manta, o sobre la cama si es seguro. El plan horizontal resulta más fácil para los niños pequeños, así que pon sus juguetes a nivel de piso y tú con él siempre vigilante, verás que más adelante con su crecimiento pasará al plano vertical y el hacer torres se volverá en su distracción favorita.

    Juego sin corrección

    Vamos, es un niño, no tiene que seguir con precisión todas las instrucciones y seguirlas sin margen de error. Deja que explore sus opciones y divierte con él ensartando la pelota así lo logre solo dos veces de 10, no lo corrijas.

    Juego divertido

    ¿Qué significa esto? Qué el juego no debe ser forzado, ni jugar con algo que él no quiera, eso puede resultarle aburrido y hasta molesto. El niño debe disfrutarlo, no es lo que mamá quiera.

    Juegos de su entorno

    Cuando son bebés hasta de 6 meses todo lo que tenga que ver con personas es ideal, esconderse bajo la sábana, hacer caras y gestos es excelente, cuando pasan de esta edad los objetos cobran más importancia para sus juegos. Dale opciones para tocar texturas, como los libros de cartón o de plástico.

    Juegos diferentes

    El juego puede variar, algunas veces nos adaptaremos como mamás a los movimientos del niño, por ejemplo, la pelota y jugar futbol, o la pelota y meterla en una cubeta, o la pelota y golpearla contra la pared. Los juegos de movimiento son ideales y solo hay que dejar fluir sin exigir concentración.

    Recuerda que un buen juguete puede estimular los sentidos, pero la presencia de los padres en los juegos dispara el aprendizaje.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Mi hijo dice groserías, ¿qué hago?

    Mi hijo dice groserías, ¿qué hago?

    Tengo una amiga muy querida que cada día ve más complicado el poder controlar a su pequeño hijo. Este chico es una maravilla: cariñoso, juguetón, responde como niño grande y sorprende por su forma tan despabilada de salir de dudas o conflictos, es de esos niños que tienen el carácter de un chico mayor.

    Por otro lado, busca muchas actividades físicas, “es incansable” -dice su mamá-, pero lo que la tiene preocupada últimamente, es que el chico ha comenzado a decir groserías dentro y fuera de casa, como si fuera una gracia y es por supuesto, algo que ni a ella ni al papá del niño les gusta.

    De inicio lo más importante, es no reírse de lo que dice como si fuera lo más chistoso del mundo, puede parecerlo al ver a alguien tan pequeño decir semejante palabrota, pero lo que hacemos es celebrarlo y que lo siga repitiendo. Checa estos consejos que seguro te servirán si estás en este dilema:

    • Evita decir groserías en casa, ¡ni tú, ni tu esposo! Porque al rato ¿Cómo le vas a pedir a él o ella que no las diga si las escucha a diario de la boca de los seres que más ama?, ¡Mamá y papá lo hacen! Así que ojo.
    • Ignóralo, haz como que no dijo nada y verás que pronto se le olvida, a veces no haciéndolo grande funciona.
    • Otra idea es que en vez de decir la palabrota use palabras diferentes para sacar su enojo como “rayos”. A mí me funcionaba el de “salchichas cuadradas”, era de una de las caricaturas de la televisión y luego hasta esa se le olvidó. ¡Dale el giro!
    • Explicarle que los niños no dicen groserías, pueden funcionar para niños más grandes. Puedes decirle también que a mamá la pone triste escuchar palabras feas de su boca y verás que no querrá hacerte sentir mal y cambiará su comportamiento.
    • Pregúntale dónde escuchó esa palabra que solo dicen los adultos. Si fue en casa o en la escuela, y si es en lo segundo coméntalo con su maestra para que se ponga las pilas en su salón.
    • “¿Sabes lo que significa?” Puedes preguntarle. La respuesta te apuesto sería “No”. “¿Bueno, entonces porqué la repites, no es graciosa”. A lo que sigue sin hacer mucho drama.

     

    Que los niños digan groserías puede resultar gracioso, pero en los padres queda la educación que deseamos brindarles a nuestros pequeños.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Cuenta hasta 10

    Cuenta hasta 10

    Ayer por la tarde di una orden en casa que no se cumplió y mi paciencia se salió de control.

    La historia en corto fue así: Tuve que salir a hacer un pago, le pedí a mi hija que cuando regresara quería que estuviera bañada y que si quería podía seguir viendo sus caricaturas en la televisión. La orden parecía quedar entendida. Salí, hice mi diligencia y regresa. Llego a casa y la niña en el mismo lugar que la dejé vigilada de un adulto que sabía la orden pero sin bañarse.

    Me encendí como un cerillo. A veces ni todos los libros ni todos los consejos hacen que uno recupere el aplomo y grité y regañé como tenía mucho que no hacía. Subí y la bañé de muy mala manera. Al final la consecuencia fue que no podía seguir viendo la televisión.

    Ella entre triste y que no lloraba. Cuando me tranquilicé me sentí tan mal.

    Ese horroroso sentimiento de culpa que tenemos las madres cuando nos salimos de nuestras casillas. Cuando sentimos que hasta las órdenes mas sencillas se nos sale de control. ¿Cómo es que a estas alturas y con todo el «aprendizaje de mamá» que tengo pude comportarme así, como mi hija, mi cachito de sol que olvidó la orden de su mamá porque estaban mas divertidas las caricaturas de My Little Pony.

    Mientras tomaba mi propio espacio para tratar de calmar mi enojo, ella jugaba sola en su recámara, de lejos la veía. A los minutos vino hacia mi cama y se acostó junto a mi, poco a poco, con miedo. Y así es, con miedo, justo el sentimiento que no quiero que mis hijos tengan hacia mi.

    No hay duda que no existe la mamá perfecta, así trabajemos en ello todo los días.

    Este episodio me hizo recordar estos comerciales de antaño que se llamaban «Cuenta hasta 10», muy famosos en los años 80´s ¿Los recuerdas?

    La noche fue larga, dormí poco, pero la mejor sensación fue tenerla dormida a mi lado, viendo la paz en su rostro. Realmente ni hizo nada malo, la mala fui yo. Y así en silencio la abrazaba mientras la veía descansar, pensando en lo mucho que la quería y que siempre habrá otras formas de reprender antes de gritar.

    ¿Como canalizas el enojo cuando tu hijo no obedece tus órdenes? ¡Cuéntanos! Dale like a nuestra página de Facebook.

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  • #YoConfieso: Mis hijos creen que soy una gran chef ¡y no es cierto!

    #YoConfieso: Mis hijos creen que soy una gran chef ¡y no es cierto!

    Cada comida que me toca preparar en casa durante la semana termina con frases como esta “¡Qué rico mami!”, “¡Te quedó delicioso!”, “¿Puedo probar más?”.

    Palabras que elevarían el ego de cualquier mamá que prepara la comida para sus hijos. La verdad de todo esto es que cocino porque no me queda de otra, vaya, es que lo tengo que hacer.

    Entre el pollo, las verduras, la carne, la pasta, las especias y miles de recetas que no hago, cada día que pasa me doy golpes contra la pared pensando que cocinar.

    Tengo que tomar en cuenta que le guste al niño, que no le caiga pesado al papá con la grasa o el picante por la gastritis, o que a la niña que hay días que come en grandes cantidades, justo ese día sea uno de los que oliendo la comida se llena.

    Se me acaban las comidas que les gusten a todos, incluyéndome a mí, que para colmo soy la que queda a lo último si de tratar de cumplir un antojo de comida casera se trata, primero que coman ellos.

    Y sí, lo acepto, no soy la chef maravillosa que mis hijos creen, más bien soy una malabarista de la comida por necesidad, y es que algo que debería ser un placer es algo que no se me dio por instinto.

    A veces pienso si mi madre no tuvo que ver con esto. Recuerdo que cuando niña mi mamá repetía por lo bajo que a ella no le gustaba cocinar, que no sabía cómo es que le quedaba la comida rica.

    Esta frase quizá se instaló en mi subconsciente y logró que ahora en mi adultez repitiera el patrón. Todo es posible, porque los niños repiten acciones de los padres y seguro ese fue mi caso.

    Mis menús son repetitivos, seguros al paladar de uno o del otro, que le gusten a tres de cuatro integrantes, pero sobre todo que se alimenten con la comida hecha en casa, que es la comida segura de mamá.

    Un día el pollo con verduras que a veces alucinan, otro día bistecs a la mexicana con plátano frito y arroz, otro día sopa de pasta con pollo, otro día taquitos también de pollo. Como decía mi papá, un día nos saldrán alas.

    Confieso que no me gusta cocinar, que lo poco que aprendí en casa de mi mamá es a hacerlo con cariño, pero que a la vez mis hijos entiendan que la casa no es un restaurant y que si un día no te gusta y no lo quieres comer lo acabarás comiendo más tarde seguramente.

    Que si un día se sirve en la mesa agua de piña y no la quieres beber entonces tomarás agua. Que la mesa es para convivir y platicar de nuestro día, no para ver televisión.

    Sé que lo mío no es hacer grandes platos, cenas navideñas o esos fabulosos postres que se ven tan fácil en redes sociales. Seguramente en un futuro haremos un delicioso pastel de chocolate solo por diversión, pero hoy no.

    Así sea un huevo revuelto con sal, confieso que el ingrediente que hace que a mis hijos les parezca delicioso es que fue sazonado con amor, el amor de mamá.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Cómo educar a los hijos con el corazón?

    ¿Cómo educar a los hijos con el corazón?

    La vida nos ha confiado como padres el criar hijos responsables, y junto a ello encontrar un mensaje de amor en su corazón, el cual puedan transmitir en todo lo que hacen. La mejor manera de enseñar a los hijos las cosas buenas es practicándolas desde casa, aunque esto suene difícil.

    Como mamás no tenemos un manual, más que el que vamos haciendo con nuestra propia experiencia, pero siempre es bueno prestar atención a otras madres que te puedan guiar en este largo camino de la maternidad.

    Así que te invito a revisar los siguientes consejos:

    Dale a tus hijos la libertad para hablar contigo

    ¿Por qué esperar a hablar con nuestros hijos hasta que existan problemas? Platiquemos a diario con nuestros niños sobre cómo les fue en la escuela o qué actividades les gustaría realizar próximamente en familia. Tratemos de estar disponibles cuando nuestros niños deseen hablar, es un punto básico.

    Escucha más allá de sus palabras

    Si tu hijo te cuenta algo que pasó en la escuela o en algún evento con sus compañeros, trata de no escandalizar ni interrumpir, sin importar lo que te cuenta. Recuerda cuando tú tenías su edad y querías charlar con tu madre algo importante.

    No discutas con tu pareja frente a tu hijo

    Recuerda que ustedes deben tener la misma posición a la hora de educar, y si no la tienen, al menos frente a los chicos las decisiones deben ser las mismas, sobre todo en lo que significan los correctivos. Traten de no confundir a los menores.

    Plan de acción para la familia

    Un equipo organizado tiene más probabilidades de salir adelante y ganar, lo mismo pasa con la familia. Ayúdalos a confiar en ti para lo que necesiten, enséñales sobre lo correcto e incorrecto, los peligros de internet, la disciplina, los principios básicos de una comunidad y el respeto a la naturaleza.

    Los cambios en tu hogar se verán poco a poco, no es mágico y requiere de constancia. Los esfuerzos a tu trabajo se verán recompensados con alegría en un futuro no muy lejano. Recuerda que siempre podemos aprender de como otros padres educan a sus hijos, considéralo.

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  • Ser mamá, tener amor, amigas y no morir en el intento

    Ser mamá, tener amor, amigas y no morir en el intento

    ¡Qué difícil es escribir sobre el amor! Cada persona lo percibe en su estilo, en su forma y tamaño, pero a todos nos ha hecho sentir mariposas en el estómago alguna vez en la vida.

    Sin duda mi etapa favorita es la del enamoramiento, pero es tan triste que dure tan pocos años. Es muy fácil reconocer esos sentimientos de añorarlo por las noches, fundirte en un abrazo, recibir flores sin motivo, dedicarse una canción ¡Qué bonito!

    Ayer pensaba en los novios de las bodas cuando se dicen sus votos: que se van a cuidar, que pensarán antes de pelear, que juntos en la salud y la pobreza… muchas cosas románticas que nos decimos cuando estamos enamoradas, y lo que están sentados en las sillas sabemos que «esas» palabras en ese momento suelen ser ciertas pero con el paso del tiempo las promesas se enfrían o cambian ¿Verdad que sí?

    El amor maduro llega si es que se sobrepasan tantas y tantas cosas en la relación, muchas buenas, algunas malas y otras peores, pero ¿no es en eso en lo que quedamos cuando decidimos estar juntos? Es difícil poder sopesar cuando debemos irnos o quedarnos en una relación, recuerdo que mi papá me decía que en la casa (de ellos) íbamos a tener nuestra propia recámara siempre disponible, para que no tuviéramos que aguantar a cualquier ‘cabrón’ que nos ‘madreara’, «eso era lo que no debíamos permitir como esposas», y allí están esas habitaciones aún, esperando que solo lleguemos de visita.

    Y a esto, ¿dónde quedan las amigas cuando estamos enamoradas? Esas con las que reíste, lloraste, fumaste y hasta te emborrachaste. Ahí están, también haciendo sus vidas y formando una familia, y cuando se puede es padrísimo coincidir y hablar como si nada hubiera pasado, eso es lo bonito de la amistad que hecha raíces, ¿y como no? También hacer un espacio en tu vida a las nuevas mujeres que conoces, las mamás de los amiguitos del colegio de tus hijos con las cual seguro también tienes muchas cosas en común ¡Comparte con ellas!

    Las mamás de esta generación lo queremos todo… aunque a veces no se puede… pero no tenemos que tener todo para ser feliz. En lo persona trato de sacar mis cosas día con día, tener un rato de esparcimiento con mis hijos, otro poco de mi tiempo para platicar con mi esposo, otro poco para lo laboral, para mis amigos y familia pero sobre todo tener un poquito de tiempo para mí.

    No dudes en consentirte, en dedicarte unas horas para tu disfrute con una película, hacerte una manicura en el salón y probar un nuevo corte de pelo. Preocúpate por consentir a tu niña interior y dale todo el amor y la amistad a esa persona que te pone de pie y te empuja a ser una mejor persona: ¡la mujer frente al espejo!

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  • El enorme placer de dormir boca abajo tras el embarazo

    El enorme placer de dormir boca abajo tras el embarazo

    Es cierto, cuando tienes a tu amado bebé ya en casa, comienzan los desvelos para darle de comer, cambiarle el pañal o incluso para vigilar su sueño, que es lo que nos pasa a las mamás primerizas durante las semana uno. Pero no pasan ni cinco días y ya tenemos las ojeras que llegan hasta el piso por estar pendientes del bebé 24 x 7.

    Esa es la realidad de la mayoría, y digo así porque la mía inició mucho antes, porque cuando el volumen de mi panza comenzó a crecer tuve que dejar de dormir boca abajo, como acostumbro desde que tengo memoria. Esa posición es la única que me acomoda para poder descansar y encaminarme hacia el sueño profundo ¿te pasa igual?

    Los primeros tres meses la panza luce igual, no parece que crezca nada, el primer indicio es que sientes que el vientre se está poniendo duro, es lo único que te indica que un pequeño bebé se está formando, pero el pediatra te dice “¡Aprovecha, duerme como te gusta!”.

    ¿Cómo que todos coinciden con este tema de la dormida, no?, bueno es la realidad, los primeros tres meses son los últimos que volverás a dormir a tu gusto durante el siguiente año.

    Cuando por fin se bota la pancita como dicen las abuelitas, es entre la semana 16 y 20, sobre todo en las madres de primera vez, quienes tienen los músculos del estómago más tensos. Adiós cinturita y bienvenida la redondez del embarazo y claro adiós a dormir boca abajo.

    Llega, el segundo trimestre y con él, el reanimo del cuerpo, atrás quedaron los vómitos y náuseas de los primeros meses, se siente fácil el proceso.  Bienvenida la ropa de embarazada, ahora si a disfrutar, y la verdad es que dormir suele ser cómodo, no cualquier postura, pero sí con la comodidad de no tener una panza que pese tanto.

    Ahí vamos batallando con el estómago creciendo, y llegamos a la semana 33, haciendo nuestra entrada triunfal al tercer trimestre, donde nos sentimos como Buda, todo el mundo nos quiere acariciar la pancita mientras pensamos “¿por qué quieren hacerlo?”.

    Ya el dormir se vuelve un desastre, te tienes que rodear de almohadas y casi hacerlo sentada porque si duermes acostada no puedes respirar por la opresión, si duermes de lado izquierdo o derecho el tener que girarte es trabajo casi de una grúa, todo un show.

    Cuando nace tu bebé acompañado de toda la felicidad que rodea el nacimiento de tu pequeño, regresa ese placer único y extraordinario que es acostarte boca abajo. Recuerdo que lo hice como a los tres días de estar en casa con el bebé, aún con faja y el bebé dormido a medio día. Me puse frente a la cama y me dejé caer como si me recibiera una nube.

    Sé que solo las que ya han sido madres compartirán conmigo este fabuloso momento, que si bien es algo de todos los días, el poder retomarlo es un premio a nuestra paciencia.

    Dormir cómodamente es el derecho de todos, excepto cuando estás embarazada.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 12 dudas que tenemos sobre el colecho

    12 dudas que tenemos sobre el colecho

    Soy una gran fan y defensora del cohecho, un tema que divide opiniones entre madres novatas y madres expertas. La verdad es que por ser una decisión tan compleja se necesita siempre el apoyo de la pareja antes de realizar esta práctica, que si bien es beneficiosa para los hijos, muchas veces la mayor queja de los adultos es el descanso, porque los niños duermen felices.

    Mi hijo fue quien me abrió el camino a esta maravillosa experiencia hace nueve años, con esa vivencia te comparto algunas preguntas que nos realizan a quienes realizamos la práctica de dormir con nuestros hijos en el mismo lecho, de ahí viene el “co-lecho”.

    Duda #1 ¿A qué hora dormir?

    Elije una hora para comenzar con cena, baño, juego y cama. Mídele los tiempos y a la hora que consideres que es buena para que tus hijos duerman vayan todos juntos a la cama.

    Duda #2 ¿Cuántos niños entran en la cama?

    Cuando son chiquitos entran dos, conforme van creciendo te pedirán cambio de cama a su propio cuarto o también puedes poner otra cama dentro de tu recámara, que también es colecho.

    Duda #3 La luz de la recámara

    Yo apago la luz totalmente. Cierro persianas, cortinas, puertas que metan luz, es la forma más fácil de relajarlos para dormir. Hacemos las oraciones y después silencio total.

    Duda #4 El descanso de los adultos

    Días buenos y malos, como todos. Noté que las patadas ni son tan fuertes y las descobijadas de los niños calurosos se solucionan con una colcha para ti solita.

    Duda #5 El ver tele

    Vemos tele en la cama 30 minutos antes de dormir, casi siempre algo que les guste a ellos o a ambos. La tele para adultos la veo cuando están muy pesados de sueño o en otra área de la casa.

    Duda #6 El tipo de cama

    Recomiendo ampliamente la de tamaño King Size, la más ancha que encuentres en la tienda y que mejor se adapte a tu presupuesto. Debe ser una inversión para tu espalda.

    Duda #7 ¿Dónde duerme el esposo?

    Por supuesto que el esposo duerme en la misma cama, disfruta del calorcito del bebé, de sus risitas en medio del sueño, claro también de las patadas y llantos nocturnos.

    Duda #8 La intimidad

    ¡Claro que hay intimidad! Opciones para ello están por toda la casa, no solo la cama tiene que ser el centro donde se hace la magia. La lista comienza en sala, baño, cocina y muchas más.

    Duda #9 ¿Cuánto tiempo dura?

    El mayor pasó de estar en mi cama a estar en su cama dentro del mismo cuarto, de allí a pasarse a su cuarto; sin obligar y justo cuando su nivel de maduración se los pedía.

    Duda #10 Los beneficios

    Tiene efectos tranquilizantes sobre el bebé lactante al sentir cerca a su madre, a las madres les da un sueño más tranquilo y reparador; los bebés lactan más por las noches y lloran menos.

    Duda #11 Quiénes no aplican

    Madres o padres con sobrepeso o que sean fumadores, o que beban bebidas alcohólicas. Si tu pareja se fue de fiesta, que uno de los dos se mueva a otra cama o la sala.

    Duda #12 ¿Quiénes lo practican?

    Actualmente está muy arraigado en los países asiáticos y en la cultura latina. En los libros de crianza se menciona que es una práctica ancestral desde la época de los primeros habitantes en la tierra. Quienes en sus cuevas dormían juntos, en “manada” para cuidarse entre ellos y evitar el ataque de otro grupo o animal.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Tengo miedo de no entender la tarea de mi hijo

    #YoConfieso: Tengo miedo de no entender la tarea de mi hijo

    Conforme pasan los años y mi hijo va creciendo las tareas escolares se van haciendo más complicadas para él, y lo confieso ¡también para mí!

    Atrás quedaron aquellos días donde las tareas eran hacer palitos y bolitas en el cuaderno, el pintar con muchos colores los dibujos que les mandaban las maestras para promover la grafo motricidad fina y gruesa, y es que por más que lo deseemos nuestros hijos tienen que crecer, aunque los extrañemos en cada paso que dan.

    Y bueno, un día esta mamá sentía que las tareas aún no eran problema para ella, que podría seguir asesorando por muchos años más los trabajos de los cursos de la escuela primaria, por ya no decir de las cosas lindas del kinder.

    Hoy mi hijo va a la mitad de su curso de tercer año, y sus deberes pintan un poquito más difíciles conforme pasan los bimestres, y es que así tiene que ser, si no donde estaría el avance.

    ¿Cómo nos organizamos para trabajar?

    Cuando llegamos de la escuela cuentan con unos minutos para refrescarse y cambiarse la ropa, lo siguiente es sentarnos a comer en familia y contarnos como nos fue el día. Dejamos pasar al menos media hora para una tranquila digestión y nos ponemos juntos a hacer la tarea. Aclaro, no es que yo se las haga, más bien me pongo el traje de la Miss Mami, que es como me dicen a veces entre juegos, y los apoyo en lo necesario, tal cual lo hace su maestra en la escuela.

    Con mi hija de kinder funciona rápido, pero con el de primaria nos llevamos más tiempo. Una tarde trabajando su tarea de inglés me preguntó por una oración, yo con mucha seguridad respondí a su duda. Él por su parte me respondió con la correcta pronunciación y porqué mi palabra estaba dicha de forma incorrecta, ya que la oración planteaba tal cosa.

    No lo voy a negar, me dio mucha pena, creo que él lo notó y le dije, “tienes razón hijo, si el maestro te dijo que era así está bien”.

    Apoyar a los maestros

    Hace un par de años, la profesora que le enseñaba inglés nos dijo a las mamás: “Señoras, ayúdenles a sus hijos con la tarea pero no se las hagan, sobre todo la de esta materia que sabemos que no es nuestra idioma de origen, si tienen dudas con la pronunciación apóyense con herramientas de internet, pero no pongan en duda lo que están haciendo sus hijos porque la tarea que les dejo es algo que repasaron hoy en clase y lo tienen fresco en su memoria”. Así que mi hijo corrigió a su madre en una tarea que ella daba por aprendida.

    La verdad es que las madres aprendemos todos los días de nuestros hijos, y los deberes escolares apenas son una parte de ellos. Ahora que soy mamá me enfrento con muchas técnicas modernas y efectivas que yo no estudié cuando niña. Entre ellas la letra cursiva, el aprender matemáticas con regletas, lectura y comprensión de libros que no son los escolares, exposiciones ante grupo desde que inician la primaria, y por supuesto, el aprender a escribir y a leer cuando sales del kinder.

    Sé que para llegar a estos puntos hay muchos maestros, psicólogos y demás personas que trabajan en la educación infantil que han considerado que se puede hacer este programa para enseñar, y de esta forma preparar adultos más capacitados en su futuro laboral.

    Los niños crecen tan rápido que cuando veamos ellos estarán trabajando y nosotras pensaremos “¿Este era el pequeño que me corregía la pronunciación en inglés hace unos años?” ¡Así es, la vida es un suspiro para las madres!

    Espero seguir a la altura de la necesidades escolares de mis hijos, y cuando de verdad no pueda, sé que la maestra nos apoyará para al menos guiar a esta mamá en sus dudas y así encaminar a mis niños cuando lo necesiten.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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