Categoría: Maternidad

  • Mi hija está triste: ¿cómo le ayudo a manejar sus emociones?

    Mi hija está triste: ¿cómo le ayudo a manejar sus emociones?

    Ser mamá de un niño y una niña siempre lo he sentido como una gran bendición, ya que así podré conocer la crianza en ambos sexos y disfrutar con ellos cada momento de sus vidas.

    Con mi hijo mayor he pasado por muchas experiencias, las cuales me han ayudado en el aprendizaje de ser madre y junto a él caminar el mismo camino, sobre todo para aplicar las enseñanzas de forma positiva con su hermana menor, quien también me enseña desde otro perfil que muchas veces me sorprende.

    Antes pensaba que con ella tendría el camino más allanado, al saber cómo ejercer al encontrarme en una situación ya vivida con el mayor, pero no es cierto, los hijos menores también enseñan cosas nuevas.

    Una de esas cosas la he tenido en mi cabeza las últimas semanas, tratando de abordarla para ayudar a mi pequeña.

    Resulta que ella, con seis años recién cumplidos es una niña muy tierna y sensible; una tarde la vi sola y sin hacer nada más que estar pensativa. La traje hacia donde estaba trabajando y la senté en mis piernas, le pregunté que le pasaba, si todo estaba bien, ella me respondió “no sé, me siento triste y no sé por qué”; acto seguido se puso a llorar en mi brazos.

    ¿Cómo se siente una mamá cuando su nena llora desconsolada? Pues fatal y a la postre sin encontrar un motivo alguno de su llanto. Le pregunté sobre su escuela, sus amigas, su maestra, su hermano, sus preocupaciones y todo lo que sé que rodea su día, ella me dijo que todo estaba bien, que no le había pasado nada, pero que simplemente se sentía triste.

    Escuchándola con esa voz entrecortada solo atiné a abrazarla y decirle: “mamá está aquí, y yo te voy a querer siempre y a apoyar en todo lo que necesites”. Ella se calmó y me dijo que ya se sentía mejor, luego la observé mientras se iba a jugar con sus muñecas y olvidó al parecer ese momento de tristeza extraordinario.

    Como mamá de un niño de 9 años nunca había vivido un momento sentimental de este tipo con mi hijo mayor, por eso esta vez donde la pequeña me abrió su corazón me pudo tanto y es que confirmé que el segundo nunca será una copia del primero y que a cada uno las cosas se les presentarán diferentes.

    En cuanto a la tristeza de mi pequeña, sé que es algo normal en la vida de los niños y todos los seres humanos, a veces no sabemos cómo definir nuestros sentimientos, la tristeza es un sentimiento, así como la felicidad, y ambas nos enseñan cosas.

    Si un día tu hijo tiene este sentimiento platica con él, pregúntale de su escuela y sus amigos. En el caso de mi hija, sigue triste por la muerte de su pez y que también hace poco nuestro perro estuvo muy enfermo y eso le ocasiona un sentimiento de tristeza a la pérdida, afortunadamente ella está más tranquila y el perrito muy saludable, pero la inquietud allí está.

    Cuando los niños expresan este sentimiento, también aprenden a tolerar su frustración y como mamás debemos estar muy alertas para cuando llegue el momento, y poder decirles que estamos con ellos en éste y en todos los momentos de su vida, que los amamos y que los entendemos.

    No reprimas sus sentimientos, escúchalo y dale un fuerte abrazo.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • 6 cosas que hago para que mis hijos ordenen su habitación

    6 cosas que hago para que mis hijos ordenen su habitación

    Las mamás sabemos la importancia de crearles una rutina a los niños y por eso todos los días batallamos para practicar la limpieza y el orden. Una de las rutinas básicas es que aprendan sobre el orden en su propia casa, pero ¿cómo podemos trabajar para que nuestros niños mantengan limpia su habitación? Hoy te comparto lo que a mí me ha dado resultado con mis hijos.

    Las reglas

    ¿Cómo hago esto? Los niños saben que son libres para jugar en su propia área, ya sea un espacio que tú le destines o su propia recámara, pero con la orden de que todo lo que usen lo tienen que volver a guardar, sin excepción.

    La ropa

    Poner la ropa en un solo lugar. La sucia tiene que tener un destino antes de irse a lavar, es recomendable que cada integrante de la familia pueda tener su propio cesto de ropa sucia. Si en tu baño no es posible, se puede poner en una zona de la recámara o escondido debajo de su cama. 

    La comida o snack

    En contadas excepciones puedes permitir a tus hijos meter algo de comida en su habitación o área de juegos, lo recomendable es no hacerlo siempre, porque las migajas generan la llegada de hormigas o cucarachas. Recojan juntos inmediatamente lo que haya caído al suelo para evitar que lleguen estos bichos a tus hijos y puedan enfermarlos.

    Los juguetes

    Tenlos en cajas organizadoras. A veces como mamás queremos verlos acomodados como en juguetería, pero es muy complicado tenerlos en un estilo aparador y que duren acomodados más de un día. Es por eso que lo recomendable es no estresarse y solamente guardar los juguetes en sus cajas organizadoras y revisar su contenido cada 15 días para valorar qué es lo que los niños han guardado. Checa que pueden guardar juguetes de plásticos rotos y hasta cucharas de la cocina. No olvides revisar para que tu hijo esté libre de cualquier peligro.

    La televisión

    Muchas mamás sabemos que la televisión puede ser un problema, tenemos que diferenciar lo que puede ser un rato de distracción a dejarlos muchas horas frente a ella. Por esa razón debemos evitar tenerla en la habitación, para que así los niños no tengan acceso a ella a cualquier hora del día. Lo mejor es tener un control de horarios para que los niños vean los programas supervisados por ti con un horario definido. Mantén fuera de su alcance el control remoto.

     Prémialos

    Recuerda que cuando son pequeños los niños necesitan una motivación, es por eso que te invito a que cada que logre mantener limpia su recámara o levantar sus juguetes como le indicaste, puedes ponerle un sticker que pueda pegar en un cartel de premios de logros semanales, esto es para que el niño se sienta motivado a seguir trabajando. El que su mamá lo premie lo hará sentirse muy contento y lo motivará a hacerlo mejor día con día.

    Enséñale a tus hijos que cada cosa tiene un lugar, así como su ropa, sus juguetes, sus zapatos, la ropa de cama y todo lo que encontramos en un cuarto para niños, así de esta manera el sabrá que es importante no vivir en el caos.

    No dejes de hacer este trabajo con él para que pueda aprender de ti, porque tú como mamá eres su mejor ejemplo. Trabajen juntos en la organización de su recámara para que él lo aprenda de forma automática.

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

     

  • ¡Nadie quiere a mi familia como yo!

    ¡Nadie quiere a mi familia como yo!

    Tú, yo, todas las mamás del mundo aplicamos con esta frase, y es que es la realidad, cada día que pasa nos damos cuenta que este es el mejor papel que nos ha tocado representar en nuestras vidas. Ser madre es una bendición que debemos agradecer y como tal cuidar.

    Tengo nueve años de experiencia como mamá, mi hijo me ha enseñado cosas que antes no entendía, el típico correr frente al vómito del bebé, cuando antes ni en mis peores pesadillas lo hubiera hecho; o el perderle el asco a los pañales sucios y por el contrario convertirme en cuasi patóloga valorando de esa forma si el niño estaba enfermo o no. Hacemos cosas que nunca imaginaríamos y todo por nuestra familia.

    Soy en este momento la mujer a cargo de la educación de mis hijos, a mi niño de 9 años tengo que enseñarle sobre la vida, sobre la familia, sobre el respetar a las mujeres, sobre la falsedad del machismo, sobre la importancia del varón para levantar a su propia familia, sobre el respeto a sus padres, sobre el amor a los hijos.

    A mi hija de cinco años sobre lo mismo que su hermano y más, que el que le guste el color rosa no la hace menos inteligente, que el vestirse de princesa es parte de la diversión, que criar hijos es una de las tareas más importantes del ser humano, que la empatía por las personas y por su entorno se aprende desde la casa, que el estar junto al hombre y no detrás hace más sólidos sus cimientos, que respete, se respete y no se deje humillar por nadie; a ser fuerte y luchar hoy contra la oscuridad de su clóset y mañana contra el mundo laboral.

    En realidad, todo lo que le puedo enseñar a mis hijos es por partida doble, lo mismo para ambos porque para los dos quiero la más grande felicidad siendo ellos personas de bien.

    La pregunta del millón es ¿cómo lo logro?, empezando conmigo, con mi ejemplo, haciendo todo lo bueno que ellos puedan aprender, realizando junto a ellos los deberes escolares, rutinas del hogar, actividades que nutran el alma y la fe.

    Los niños aprenden con la imitación de sus adultos más cercanos, así sea lo malo si crecen rodeados de ese ambiente o lo bueno que los hará mejores personas mayores. ¿Qué es lo que deseas para tu hijo? ¡Comienza por ti!

    Soy princesa siendo yo, apoyando a mi familia en el día a día, siendo el soporte en sus momentos de tristeza, dura cuando es necesario y haciendo cosquillas cuando la sonrisa tarda en llegar. Los resultados de tu buen trabajo llegan pronto, seguro lo notas en los pequeños detalles cuando después de tanto batallar van a cepillarse los dientes solos o realizan sus oraciones antes de dormir.

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • #YoConfieso: Lo que me hubiera dicho a mí misma antes de ser mamá

    #YoConfieso: Lo que me hubiera dicho a mí misma antes de ser mamá

    Cuando nos entregan a nuestro primer hijo tras su nacimiento, es similar a que nos entreguen el título de mamá. A los 10 segundos de caer embelesadas de amor nos damos cuenta que ese peque que tenemos en los brazos ya no tiene devolución, es entrarle al toro por los cuernos.

    Pero entre salir corriendo y quedarte oliendo ese olor a vida, optas por lo segundo y a emprender el camino de vida que los dos están comenzando. Una nueva para el bebé y una mejor para ti.

    Cuando fui mamá primeriza todas mis expectativas fueron cambiando, fue diferente a lo imaginado. En ese tiempo me hubiera gustado tener toda la experiencia de hoy para no perderme de nada y disfrutar de muchas cosas que no hice por miedo. Si pudiera regresar al pasado y encontrarme conmigo misma antes de ser mamá, me daría 10 importantes consejos de maternidad:

    1. No tengas miedo

    A veces por temor nos perdemos de muchas de las primeras cosas de nuestro primer bebé y al mismo tiempo son las primeras para ti como madre y recuerdos imborrables. Por ejemplo: dale su primer baño, no dejes que nadie más lo haga por ti.

    2. Disfruta todo

    Y todo es todo, desde los dolores del parto hasta los desvelos. Pasan los momentos tan rápido que cuando lo notas, ya en nada se parece tu hijo al bebé que llevaste a casa. Ante nuestros ojos sigue siendo el mismo bebé que lactabas y que ahora corre por toda la casa tras una pelota.

    3. Tómale muchas fotos

    No importa lo que te digan, documenta el crecimiento de tu pequeño con una foto diaria, al final verás lo fantástico de sus cambios y todos captados por el ojo de mamá.

    4. Pide ayuda

    Cuando somos mamás por primera vez el trabajo lo vemos interminable, pero mientras eso sucede la opción número una de apoyo incondicional son tu mamá y tu suegra.

    5. Duerme mientras el bebé duerme

    Aunque sea un consejo que siempre escuchas, te sirve para recuperar fuerzas, energía y sobre todo disfrutar de tu bebé con un mejor ánimo cuando despierte.

    6. Haz equipo con tu pareja

    Deja que te ayude a dormir al bebé, bañarlo, vestirlo o incluso alimentarlo. Eso hace que el instinto paterno aumente y tendrás un gran papá preocupado por su hijo.

    7. La salud es primero

    Realiza las visitas frecuentes al pediatra del bebé, pero no olvides que tú también necesitas regresar a tu rutina después de la cuarentena. Checa con tu ginecólogo o médico general sobre como vitaminarte y comer saludablemente en esta nueva etapa de tu vida.

    8. Date un respiro

    Pide a una de las abuelas si es posible que se quede con tu bebé por unas horas. Sal a cenar o al cine con tu pareja, un momento “sin niños” los acerca y les hace recargar pilas juntos.

    9. Repite: “Lo estoy haciendo bien”

    Sigue tu instinto, una mamá nunca se equivoca. Recuerda que por naturaleza tendemos a proteger a nuestras crías, así que cuando dudes de ti misma y aparezca el miedo considera que es normal sentirse así, pero que lo estás haciendo bien.

    10. Siéntete orgullosa

    No hay mejor momento en la vida de una mujer que cuando se convierte en madre, te lo dice alguien que dudaba si serlo era lo más conveniente para sus futuros hijos. Y es que, aunque tenemos como experiencia la crianza de nuestra propia madre, cuando nos convertimos en ello, el instinto nos hace sacar lo mejor de nosotras, defendemos como lobas y se nos duplica el corazón con cada pequeño ser que llega a nuestros brazos.

    Si ya eres mamá entenderás cada palabra, vive el #OrgulloDeMamá.

    Si estás en el proceso de serlo, prepárate para la mejor experiencia de tu vida.

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

     

  • 10 Madres, 10 Valores

    10 Madres, 10 Valores

    Hablar sobre valores es un tema difícil, porque cada quien tiene un concepto sobre lo que como valor podemos transmitir a nuestros hijos.

    Hoy, 10 mamás blogueras te comparten lo que para ellas significa y cómo se los transmiten a sus hijos, para de esta forma, lograr futuros adultos que sean empáticos con sus semejantes y felices en su entorno

    ¡Ven a leer!

    10 madres 10 valores

    Compromiso

    “Creo en educar con el ejemplo, en que los chicos vean que cuando, por ejemplo, hablamos de compromiso, somos las primeras en cumplir con las obligaciones que hemos aceptado. Es complicado, porque más allá de ser mamás, somos personas. Lograr que tus hijos vivan el valor del compromiso con las tareas de la escuela, del hogar, con las promesas con amigos, hará de ellos mejores personas, más solidarias y responsables. Sin duda, un valor que disfruto enseñar.”

    Luciana Torres | www.mamaconectada.com | Hijos: Facundo de 13 años, Gregorio de 11 años, Leopoldo de 8 años y Catalina de 4 años.

    Dignidad

    «La dignidad humana nos hace referencia al valor de amar la realidad en la que se vive. Hay que mostrarles a los pequeños que son únicos, seres capaces de conocer, valorar, amar y agradecer su presente.»

    Mariana Lira | www.mamafanblog.wordpress.com | Hijos: Bruno de 4 años  y Valentina de 6 años

    Felicidad

    «Para enseñarles a mis hijos el valor de la felicidad es necesario tocar otros temas como el respeto a sí mismos y a los demás, el cuidado de su cuerpo y de sus cosas, no robar, ni mentir. Hablarles de principios que guiarán su vida pero también de dejarlos que escojan hacer lo que les gusta; elegir la película que veremos o un juego de mesa para jugar el fin de semana en familia, llevarlos por un helado y sencillamente disfrutarnos, ser felices juntos, valorando las cosas sencillas que nos ofrece la vida».

    Irene García | www.mommychic1.com | Hijos: Max de 13 años y Vale de 8 años

    Fidelidad

    “Es cumplir una promesa a pesar del tiempo y las circunstancias, es la lealtad que nos debemos a nosotros mismos y a las personas que depositan su confianza en nosotros. Puedes serle fiel a tu pareja, a un amigo, en tu trabajo pero sobre todo a ti mismo. Cuando eres fiel respetas el vínculo de amor y confianza que existe entre las personas”.

    Susana Silva | www.mamamoderna.com | Hijos: Miranda de 9 años y Mateo de 7 años

    Honestidad

    “Los niños son esponjas que aprenden rápidamente todo lo que les enseñamos, pero el mejor modo para que incorporen valores morales y de vida es el mismísimo ejemplo que les damos los padres. La honestidad es un valor importantísimo y pocas veces valorado. Es aquella cualidad por la que las personas elegimos actuar en base a la verdad y la justicia. Es ser real, auténtico, es respetarse a uno mismo y al prójimo tal como es. Los valores se aprenden en casa, en el marco de la familia y se construyen día a día, con amor y contención. De esa forma lograremos que esas personitas que tenemos de hijos se conviertan en grandes personas del mañana.”

    Rosario Gerardi | www.guiamaschicos.com.ar | Hijos: Joaquín de 9 años y Benjamín de 7 años

    Humildad

    “La humildad es un valor importante, algunas veces difícil de fomentar en los niños, sobre todo cuando la vida los ha bendecido con regalos materiales y espirituales. En nuestro hogar trato de enseñarles a que comprendan que las bendiciones son fruto de la unión familiar y el trabajo de sus padres que los protegen para que tengan una vida como la que llevan. No es solo cuestión de agradecer sino de comprender que gracias a Dios y nuestro esfuerzo hemos logrado que ellos vivan así. También que si logran algo con su esfuerzo y los dones que poseen sean agradecidos y los usen correctamente sin presumir o sentirse superiores a los demás.”

    Dessy Martínez | www.familiaentribu.com | Hijos: Priscilla de 16 años, Cassandra de 14 años y Juan Pablo de 5 años.

    Puntualidad

    “Como tía les enseño a mis sobrinos la importancia de la puntualidad. Porque es mucho más que cumplir con un horario o ser formales. Ser puntual implica respetar al otro, saber que sus tiempos son tan importantes como los nuestros, que sus horas son valiosas, que su vida lo es. Trato de mostrarles lo importante de ser puntuales desde chicos porque creo que crecer respetando al otro, es ir caminando hacia ser una persona más decente, más amable, una persona que mejora el mundo”.

    Mariana Rolandi | www.disneybabble.com | Sobrinos: Luchi, Joan, Favi y Ulises, de 7 a 10 años

    Sinceridad

    “La sinceridad es un valor fundamental en la crianza, que se parece a la honestidad; la gran diferencia e aprender a decir todo lo que nos sucede pero con amor, con la idea de que nuestros hijos aprendan que no hay sentimientos buenos ni malos, si no emociones y que expresarlas cuando las sentimos nos permite comunicarnos mejor con los demás y hacerles saber nuestras necesidades. Sinceridad para mi como mamá es: «veo que estás enojado, ¿me quieres contar?» Y si mi hijo me quiere contar lo escucho sin decir mi opinión y si no quiere no lo presiono. Soy sincera al decirle que lo veo mal y no trato de distraerlo y hacer que se ponga contento a toda costa.

    Pamela Salinas | www.pamiparras.com | Hijos: Matt de 7 años, Paula de 5 años y Victoria de 2 años.

    Verdad

    “A veces se nos hace fácil decir mentiras frente a los hijos, pensamos que no pasa nada, que una mentirilla blanca no tiene consecuencias, debemos ser congruentes y evitarlas a toda costa. Tú también muestra con actos que sabes aceptar cuando te has equivocado para que el siga el ejemplo. Y siempre, ante todo valora primero su honestidad para que se sienta seguro de hablar con la verdad cuando sea necesario.”

    Grace Navarro | www.dailymater.com | Hijos: Bruno de 7 años y Memo de 17 años.

    Unidad

    “Las mamás somos el lazo que une a las familias, ya sean grandes o pequeñas. La realidad es que donde sea que la madre se encuentre es donde la familia se reúne. Como mamás nuestro trabajo es mantener esa unión para con nuestros hijos, incluso que cuando en su madurez formen sus propias familias sepan que hay un lazo invisible, como un camino que los lleve a casa, a nuestros brazos, a nuestros consejos; que sepan que siempre podrán contar con nosotros en los momentos más difíciles, porque no hay unión más importante que la que formamos con ellos, nuestros hijos.”

    Any Fuchok | www.mamadealtademanda.com | Hijos: Héctor de 9 años y Carolina de 10 años

    Ilustración: Laura Farías

    Foto destacada vía

  • 7 formas para que tu hijo se divierta con tu niña interior

    7 formas para que tu hijo se divierta con tu niña interior

    Ayer tuve un día muy pesado de trabajo, pero afortunadamente pude terminar antes de la hora que acostumbro a cerrar la computadora y darle fin al horario laboral. Mi pequeña princesa estaba cerca, como medí mis tiempos le dije “hijita, ya casi acabo y voy a subir a jugar contigo”, me sorprendió la felicidad de sus ojitos al decir esa frase.

    Me respondió “¿en serio mami? entonces te voy a esperar arriba para que termines mas rápido y juguemos con la plastilina a hacer pizza”. 

    Acto seguido, subió y me dejó sola y en silencio, la verdad me sentí mal porque a veces me concentro tanto en el trabajo que no me doy cuenta de cosas tan sencillas, como que ella está cerca mío cuando trabajo porque desea justo eso: estar cerca de mamá tras su horario escolar.

    Me apuré, la encontré esperándome y juntas nos dimos un baño y nos pusimos a jugar con la masa. Ella cantaba con mucha alegría mientras yo le pedía una pizza de bananas y luego se nos juntó su hermano mayor, quién era el que las metía en el horno. 

    Juntos pasamos un rato de felicidad que no tenía contemplada, pero que para ellos fue la diferencia entre una tarde monótona a un rato de juego feliz con mamá. Tenemos que estar más atentas, para poder darles ratitos de felicidad a nuestros peques. Hoy te comparto siete ideas para que tu niña interior se divierta con tus niños de casa.

    Hora del baño

    No importa si tienes ducha con regadera o tina, lo importante es meter juguetes y jugar con la espuma. En los supermercados venden crayones para poder rayar la pared con agua y son lavables.

    Aire libre en casa

    Ya sea en el patio, el jardín o el estacionamiento cuando esté vacío. Mis hijos son fanáticos de usar gises y rayar el piso para jugar “el avión” y “guerra de países”. ¡Te transportarás a la escuela primaria!

    Parque vecino

    Saca la bici, los patines, el triciclo o la carriola. Un poco de sol de la tarde y aire fresco les hará bien a todos y resulta muy revitalizante.

    Paseando al perro

    Perry, nuestro Boston Terrier, si pudiera él solo se pondría la correa y saldría a caminar. Si tienes de mascota un perrito sabes lo que lo disfrutan, así que salir a dar un pequeño paseo con tus niños y su mascota los hará más responsables a la vez que se divierten.

    Cantar en el coche

    Tengo una acuerdo muy lindo con mi hija de llevar la canción “Libre soy” de Frozen a todo volumen. Ella y yo cantando a todo pulmón sin importarnos la gente junto al semáforo.

    Muñecas con tu niña

    El otro día nos pusimos a ordenar la ropa de sus muñecas, acabamos jugando y divirtiéndonos en lo que era una labor de limpieza. Como mamás de niñas llevamos en común el gusto por la ropa y zapatos, en lo que acomodas el juego se va dando.

    Carritos con tu niño

    Y ordenando también acabamos construyendo una pequeña ciudad, en donde los diversos personajes se dieron cita para formar su ‘Padawanland’. Personajes de Disney, personajes de Star Wars y algunas Princesas de su hermana fueron parte de su pueblito de juguetes.

    Jugar con tus hijos puede ser tan complicado como tú lo pienses, pero piensa que cada minuto de juego con ellos les estarás dejando bellos recuerdos de su infancia a la vez que reafirmas su confianza positivamente

     

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿A tus hijos les pones apodos o diminutivos?

    ¿A tus hijos les pones apodos o diminutivos?

    Las mamás tenemos muchas formas de llamar a nuestros hijos, a veces de forma cariñosa con diminutivos de su nombre o con apodos con referencia a otras cosas. Pero debemos estar conscientes que la forma en como los llamemos desde pequeños será la forma en como también sean llamados de grandes y puede no gustarles.

    Hay mucha diferencia entre los apodos y los diminutivos, en ocasiones los niños se sienten ofendidos con alguno de ellos, tanto que puede causarles enojo o molestia, pero como está tan marcado por tanta repetición dentro de los integrantes de la familia es muy difícil dejar de mencionarlos.

    En mi caso tengo dos hijos, cuando escribo sobre ellos me refiero a ellos como a mi “Princesa” y mi “Padawan”, pero en casa también les decimos de cariño “Pulga” y “Chelo”. ¿Quién de los dos crees que odia su apodo?

    La niña con seis años recién cumplidos le pide a su hermano que le deje de decir así, pero la verdad es que fui yo quien le puso ese apodo cuando era muy pequeñita y se le ha quedado y repetido por todos.

    Antes no se enojaba, pero ahora no le gusta para nada, prefiere su diminutivo que es “Carito” (de Carolina) y estamos trabajando para ya no repetir ese apodo que le decimos de forma cariñosa pero que a ella ya no le gusta tanto.

    ¿Qué es un apodo?

    La RAE dice que apodo es “Chiste o dicho gracioso con que se califica a alguien o algo, sirviéndose ordinariamente de una ingeniosa comparación”. Algunos de los apodos más conocidos son: gordo, pelón, flaco, panzón, cerebrito, chelo, güero, peludo, cuatro ojos, gato, chino, negro, muñeca, entre muchos otros.

    ¿Qué es un diminutivo?

    La Rae dice que un diminutivo es “expresa disminución, atenuación o intensidad de lo denotado por el vocablo al que se une, o que valora afectivamente su significación.” Por ejemplo de Guadalupe: Lupita, de Francisco: Panchito, de Ana: Anita, de Isabel: Chabelita, de José: Pepe, de Rocío: Chío, de Luisa: Licha, de María: Mari, etc.

    Debemos ser respetuosos con las formas en las que llamamos a nuestros hijos, y no ser nosotros sus propios verdugos con un nombre raro y a la postre con su apodo o diminutivo, que es a fin de cuentas la forma con la que identificamos su persona. Si a ellos no les gusta lo mejor es parar y respetar su deseo.

    ¿De qué forma llamas a tu hijo cuando no usas su nombre?

    Foto: vía

     

     

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Los nueve años, mi hijo entra en la pre adolescencia

    Los nueve años, mi hijo entra en la pre adolescencia

    Hace unos meses platicaba con mamás amigas del colegio de mis hijos, especialmente con las de los compañeros de mi niño de tercero de primaria, sobre el noveno cumpleaños de los chicos, que gradualmente van teniendo uno por uno en el salón de clases.

    La mayoría de los niños se conocen desde la etapa temprana de kinder, es por eso la confianza entre las madres para hablar temas comunes sobre el crecimiento y pautas de conducta.

    En una de esas charlas una de ellas comentó. “¿Ya notaron que dieron un salto en conducta? Cómo que les cambiaron el switch y ahora son más introvertidos e independientes”. La mayoría comentó que era cierto, cada una con su hijo en casa notaba los cambios, pero pensábamos que eran únicos de nuestros hijos.

    No importaba si hablábamos de un niño o una niña, las pautas de conductas que empezamos a descifrar en común de nuestros chicos fueron las siguientes:

    Todo se cuestionan

    Quieren saber el porqué, el cómo, el hasta dónde de cómo funciona el mundo, la vida, Dios, el universo y demás dudas relacionadas con su entorno.

    Poco pacientes

    Si antes no peleaban con su hermano, ahora las discusiones son más frecuentes; no quiere juntarse con ciertos amigos, los castigos los siente injustos.

    Hacen sus equipos

    Empiezan con sus clubs de Tobi, las niñas con las fiestas con solo sus amigas. Las albercadas dejaron de ser mixtas y ya no quieren posar juntos en una foto donde se tengan que abrazar.

    ¡Flojera!

    Lo que antes hacían de forma automática con la orden de mamá, ahora la replican. ¿Por qué tienen que levantar su cuarto?, ¿Por qué tienen que recoger su plato de la mesa?, ¿Por qué tienen que dejar listo su uniforme en la noche?

    Te fulmina con los ojos

    Algo muy raro, vez algo en su mirada que antes no existía, casi siempre es enojo: cuando lo regañas por hacer o no acatar una orden, o cuando obtiene una consecuencia por bajar sus calificaciones y lo peor es cuando escuchas entre dientes un te odio. 

    Quizá tu hijo de nueve años no encaje en todas la características en la que coincidimos que nuestros hijos están afrontando, pero comprendemos que esta transición es sumamente normal y que están a un paso de la adolescencia. 

    Les quedan tres años más en la escuela primaria, se convierten en los niños del grupo de los grandes del colegio y ellos lo saben.

    Mis amigas y yo hemos decidido afrontar esta nueva etapa con amor y respeto, y poder junto a nuestros hijos decir adiós a ese niño pequeño que hemos amado y que se nos va para madurar pronto en un chico mayor.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • #YoConfieso: Dejé de dar dulces en las fiestas de mis hijos

    #YoConfieso: Dejé de dar dulces en las fiestas de mis hijos

    Con nueve años de experiencia como mamá he pasado por muchas fiestas propias: nueve de mi hijo mayor y seis de mi hija menor, y sin contar las fiestas donde han sido invitados a lo largo de sus cortas vidas.

    Y entre que acompañamos a nuestros hijos a unas horas de diversión, siempre nos fijamos en la organización de la mamá del peque cumpleañero: que si la comida, la piñata, el tema elegido y demás simplezas que hacen más divertida una fiesta ¿Y cómo no? ‘Teniendo tan cerca la fecha de la próxima fiesta de nuestros hijos’ nos fijamos aún más.

    Una de las cosas que he podido constatar en TODAS las fiestas, es la misma plática entre las mamás tras entregarles el dulcero, algo así como: “¡Ay! Todavía más dulces… los voy a guardar en el refrigerador con todos los demás que se acumularon este mes, porque no se los doy todos a mi hijo, los separo, le elijo algunos cuantos y todos los demás los tiro a la basura o los regalo”, ¿te suena conocido?

    Todas las mamás decimos esta frase, y lo peor es que cuando nos toca hacer nuestra fiesta seguimos repartiendo dulces que acaban congelados en el refrigerador, entonces ¿por qué no acabar con esta práctica, o al menos disminuirla?

    Yo que siempre quiero hacer las cosas diferentes, desde hace unos años intenté cambiar la dinámica para no seguir repartiendo caries en forma de dulces, los cuales probablemente los invitados no se coman y acaben como dicen en el basurero y decidí no regalar más dulces.

    “¿Pero cómo? ¡Si es una fiesta de cumpleaños!” Me dijo mi esposo en una ocasión, y es cierto, las fiestas de cumpleaños son sinónimos de dulces y azúcar, y también de niños corriendo acelerados por todos lados gracias a ellos. Entonces se me ocurrió algo muy sencillo que te invito a considerar.

    La piñata es un clásico de las fiestas infantiles, entonces lo que he hecho es que busco dulces que los niños de verdad coman pero una cantidad que sea la mitad a lo que habías pensado ofrecer (media bolsa por ejemplo), la otra mitad de contenido la cubrí con juguetes plásticos que luego encuentras a buen precio en las tiendas como soldaditos, muñequitas, yoyos, etc. Es decir, la piñata rellena con la mitad de dulces y la mitad de juguetes.

    Una opción mucho mejor, son las piñatas hechas con un marco cúbico de madera delgado, forrado de celofán transparente y rellena de globos de colores ¡los niños las disfrutan muchísimo, así que ¿Cuáles dulces?

    Otra parte donde los dulces hacen presencia es al final, cuando otorgamos a los invitados el “dulcero” o “cotillón”, que es una bolsa enorme rellena de dulces. Mi opción es regalar algo que tenga que ver con la fiesta, por ejemplo, mi hija tuvo su fiesta de cumpleaños temática de “Salón de belleza y spa”.

    ¿Qué regalamos en vez de dulcero? Un set con el tema de la fiesta, el nuestro incluía brillo labial, pintura de uñas con chispas, lima, crema, una borla de baño, uno stickers para las uñas, un moño para el cabello y otros detalles más que sus invitadas recibieron muy felices. ¡La idea es hacer algo diferente donde no inviertas demasiado!

    Los dulces son deliciosos, pero hay que dárselos con medida a nuestros peques. Mis hijos comen dulces pero muy pocos, solo que ahora lo que hacemos es no regalarnos en nuestras fiestas para ayudar un poquito a la salud de todos.

    Y si, confieso que ya no regalo dulces en las fiestas de mis hijos.

    Foto vía

     

     

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • 5 tips para hacer a tu niño más independiente

    5 tips para hacer a tu niño más independiente

    Uno de nuestros intereses como mamás es criar hijos independientes. A veces con las situaciones del día a día la educación parece complicarse y sentimos que en vez de trabajar para enseñarles de la manera correcta, en realidad estamos haciendo lo contrario.

    ¿Y cómo es esto posible? Primero por nuestra novatez como madres, también escuchando los consejos de la educación antigua de la abuela o incluso consejos alternativos que encontramos por allí.

    Siempre he pensado que debemos fiarnos por nuestro instinto de madres que casi siempre será lo más correcto para educar.

    Es entonces que te comparto estos tips que seguro te ayudarán para crear pequeños más independientes:

    1.- Que resuelva sus problemas

    Nada de ir corriendo a resolverle todo lo que le estorba a su paso, hay que dejar que el niño piense en cómo obtener una respuesta a su tarea, a una pelea entre hermanos o a encontrar lo que busca.

    2.- Que sepa que estás ahí

    Crear empatía con nuestro hijo y que sepa que a pesar de todo mamá estará ahí, pero lo que deseamos es que aprenda a resolver por sí mismo, que entienda que es parte de su crecimiento y no de un alejamiento de mamá.

    3.- Que pueda elegir

    A veces nosotras no damos opciones ¿verdad? permítele entonces que comience a elegir entre una u otra cosa, que conozca que siempre hay posibilidades para decidir de manera razonable y conociendo los límites.

    4.- Que conozca las rutinas familiares

    Las rutinas de sueño, las de la hora de la comida, las de recoger sus juguetes, etc. Cuando trabajes las rutinas diles a tus hijos los pasos de su estructura para que entre ellas tomen decisiones como seleccionar su pijama, quizá el menú de hoy, dónde acomodar sus juguetes al terminar; pequeñas acciones que les permitan crecer en familia.

    5.- Qué aprenda de sus errores

    ¿No anotó la tarea? No corras al grupo de chat de mamás para resolverle el problema. Envíale una nota a su profesora donde le indiques lo que pasó y verás que a tu hijo no le volverá a ocurrir cuando vea la mala nota. Esto no nos hace una mala mamá, por el contrario, le estamos enseñando la responsabilidad.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿Tu hijo te dijo que te odia?

    ¿Tu hijo te dijo que te odia?

    No hay momento en la vida de una madre que duela más que un golpe al estómago como cuando te hijo te grita “Te odio”. ¿Solo de leerlo duele verdad?

    Y bueno, el motivo puede ser cualquiera: que no vaya al cumpleaños de su compañero, que no le compres un juguete, que no pueda salir a jugar hasta que termine la tarea, los momentos para sacar esa frase tan horrible de dos palabras puede llegar en cualquier instante y quebrarnos como madres momentáneamente.

    Y con todo y eso tenemos que tener en cuenta que no eres mala madre y que tu hijo es un niño normal que expresa sus sentimientos de frustración y los sacó mediante esa dolorosa frase que seguro no olvidaremos de por vida.

    Y es que, ¿cómo?, nuestro pequeñito al que hemos amamos con tanta intensidad nos puede decir algo tan feo, pues así pasa y seguro así te pasó a ti con tu propia madre.

    Recuerdo perfecto cuando pensaba que la odiaba, cuando no me dejaba salir a jugar con mis amigas o a las fiestas, pero no se lo decía, más bien lo pensaba; pero ahora hay niños que explotan y dicen las cosas como las sienten.

    ¿Cómo podemos contestar cuando llegue el momento? Primero toma aire, respira profundo y puedes tomarlo con humor y tranquilidad, ten a la mano las siguientes frases:

    “Yo te amo, aunque sé que en este momento no te importa”

    “Creo que eso no es cierto. Discúlpate”

    “¿Sabes que eso que dices me está lastimando?”

    “Muy bien mi amor, tu tampoco eres mi persona favorita en este momento”

    “Qué bueno que sacas tus sentimientos. Hablamos cuando estés más tranquilo”

    “Mi amor por ti es tan grande que hay suficiente para los dos”

    “Me parece bien que estés molesto, pero ni siendo hiriente harás que cambie mi decisión”

    “Muy bien mi vida, ya lo superarás”

    Si bien las palabras de los niños debemos tomarlas de forma seria, este momento en la vida de toda madre es inaplazable, pero créeme: lo estás haciendo bien. Trata de recibir ese momento como un paso más en el crecimiento normal de tu hijo y respira profundo para dar paso a lo que sigue. 

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿Qué hacer cuando los hermanos se pelean?

    ¿Qué hacer cuando los hermanos se pelean?

    “Mis hijos pelean todo el día ¡ya no sé qué hacer!”, me decía el otro día una amiga. Y la verdad es que los hermanos por más bien que se lleven hay momentos en la vida en que no están de acuerdo hasta por nimiedades, como elegir el tipo de cereal del súper y al cual mamá les dijo que escogieran entre los dos una caja. De risa pero seguro te viste reflejada en el ejemplo.

    Lo cierto es que el amor de hermanos es un lazo muy fuerte, aún con la misma crianza de los padres, la misma casa y rutinas, los chiquillos siempre tienen personalidades diferentes que a la vez los hacen ser únicos ante nuestros ojos.

    Pero la verdad es que cuando son niños muchas veces no se tienen tolerancia entre ellos mismos y es cuando nosotras las mamás empezamos con las famosas canas verdes.

    “Mami, él me está diciendo Pulga”, “Mami, ella me quiere quitar mi dona y ya se acabó la suya”, “Mami quiero jugar solo y no se va”, “Mami yo me quiero bañar con mis muñecas y él quiere meter sus carros”… la lista de quejas es larga y diaria.

    ¿Qué podemos hacer como mamás para entender, mediar y ayudar a nuestros hijos en sus discusiones diarias? ¡Checa estos tips!

    No son compatibles

    La verdad es que el que sean hermanos no es garantía que ellos se llevarán bien, digamos que la vida, Dios, sus padres o todos juntos los pusieron a vivir juntos, no fue una elección y las personalidades diferentes muchas veces no hacen que les guste lo mismo, y como padres debemos entenderlos. No tienen que caerse bien, pero si aprender a amarse a pesar de sus diferencias.

    Lo mismo para ambos

    Muchas veces la rivalidad la generamos nosotros los padres sin darnos cuenta al hacer preferencias como “deja que la niña lo agarre porque está más chiquita” o “él si puede probar el juguete porque es mayor” o “préstale tu carrito un momento para que lo conozca” (mientras el bebé lo llena de saliva). Esas pequeñas diferencias hacen que los niños noten las condescendencias con alguno de ellos y los incita a competir por la atención de sus padres.

    Aplaudir las habilidades

    ¿A qué me refiero con esto? Puede que uno de tus hijos sea un buen deportista y el otro un estudiante con buenas calificaciones, es importante que en lo que se destaquen sea un motivo para alentarlos a ser mejores, no a abarcar lo que hace su hermano para igualarse, recuerda que son diferentes.

    ¿Uno de tus hijos es bully?

    Considera que si uno de tus hijos se la pasa molestando o siendo agresivo con su hermano mayor o menor, es probable que el bullying se esté haciendo presente en tu propia familia. El niño agresor es quien se siente menos aceptado o quien tiene los celos más grandes. Pongamos atención en este caso para evitar problemas mayores o daños físicos.

    Resolver entre ellos

    Sin llegar a los golpes o a los insultos, es básico que los niños aprendan a resolver sus problemas entre ellos, para así promover el desarrollo de unos adultos seguros y con una crianza beneficiosa. Así también obviamos que no hay un hijo favorito y que por el contrario les damos las herramientas para que ellos resuelvan de una manera pacífica.

    Tengo una hermana y un hermano, los dos menores que yo, y aunque somos muy diferentes entre nosotros la vida los puso en mi infancia para crecer más feliz, rodeada de amor y risas. Los hermanos son una bendición, y aunque ahora de adulta no los veo a diario los amo con todo mi corazón y doy gracias a Dios por ellos.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.