Categoría: Maternidad

  • Amor de hermanos ¡No podía ser mas bonito!

    Amor de hermanos ¡No podía ser mas bonito!

    Cuando la panza comenzó a crecer no sabía que de la misma forma crecería el amor de mi hijo por su hermanita. Aún cuando desconocíamos que era niña, el ya le decía «Patita». Hoy con casi cinco meses de la nena él se ha vuelto su pequeña sombra.

    No la quiere dejar ni por olvido en brazos de las abuelas, no vaya yo sola a buscarlo a la salida del colegio o me marea preguntándome «porqué no vino su hermanita por él», no la vaya a cargar un extraño porque teme que se la pueda robar, no le digamos que se la vamos a regresar al doctor cuando promete seriamente que la va a cuidar y va a portarse bien.

    amor de hermanosLe presta sus «tesoros» sin dudarlo, los coches de Cars y sus muñecos de Toy Story, me ayuda a bañarla y ¡hasta limpiarle el pañal!
    ¿Ella? ¡No ve más que por los ojos del hermano! Puede estar sonriendo conmigo, besando o babeando a su papá, pero cuando aparece su hermanito se hace la magia, ya que salimos de escena de inmediato y no hace más que sonreirle y buscarle los ojitos a su futuro compinche.

    A la nena le encanta morderle la nariz, se deja que la abraze, la bese, la aprete o la pasee, lo observa feliz mientras dá vueltas frente a ella como si fuera la gran gracia, puede dormir a su lado y estar tranquila.

    ¡Que maravilla es ver crecer a los hijos con amor!

    Foto destacada Fox.com

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  • Le quitamos el barandal a la cuna y ahora es ‘cama de niño grande’

    Le quitamos el barandal a la cuna y ahora es ‘cama de niño grande’

    Me estoy regalando unos minutos para poder escribir este post. Los niños duermen y busco en mi cabeza los temas pendientes que tenía por plasmar en este diario de mis niños.


    Adiós «reja»
    Así le dijimos a el barandal de su cuna-cama, al que le hemos quitado uno de sus barandales (que el le llama «reja», así se sentirá de encerrado), esto motivado por la película de Toy Story 3, ya que en ella vió que Andy ya es «grande» y su cama también (aunque en la 1 y 2 no tiene barandal la cama de Andy ahora en la 3 como que a mi hijo le cayó el veinte).

    cunaUna tarde me dijo que quería su cama como Andy, de «niño grande». No me lo dijo dos veces, fui por la llave allen de la cuna ¡y para afuera el barandal!

    Por la noche me dió un poco de temor que se rodara, ya que en la emoción del niño tras quitarle el barandal se subió a su camita (ya no la llamamos cuna) y al hacer un brinco de «al infinito y más allá» cayó de forma muy estrepitosa, claro que solo fue el susto, el sacado de onda y yo con el nervio, pero le dije «fue un accidente hijito» y me empecé a reir para hacercelo más light, el me decía que sí pero todo atolondrado.

    Ya han pasado como tres noches sin problemas, como sea mis precauciones son apretarle un poquito su edredón para que le cueste trabajo salirse medio dormido, ya que tiene ese problema de rodar por toda su cama por las noches, también le puse dos cojines grandes al pie de su cama ¡por si se le ocurre aterrizar!


    Waka-Waka

    Así se llama nuestra primera mascota, es un pez beta cola de corona de color morado, esá muy lindo y es elección del peque, bueno, es un decir, ya que él quería una tortuga, pero el muchacho de +Kota nos dijo que pueden tramitirle enfermedades a niños de la edad del mío y que no son muy recomendables.

    Qué por su edad y por ser su primera mascota el nos aconsejaba mejor un pez beta por su fácil cuidado y también una forma de enseñarle a los niños el cuidado de los animales.

    ¿Cómo está Waka-Waka? Vivo gracias a mí, porque a mi hijito se le olvida que tenemos un pez en casa, sí me ayuda a darle de comer y a lavar la pecerita, pero no es el mismo ánimo que si le hubieramos comprado lo que de inicio quería: un perrito. Ni él ni yo estamos preparados para un can aún, quizá cuando la nena tenga un año podremos re evaluarlo.

    ¡Así las cosas en esta casa de alta demanda!

    Foto destacada Disney.com

  • Decir adiós también es difícil para las maestras

    Decir adiós también es difícil para las maestras

    La maestra de mi hijo hoy le dará la última clase de pre-kinder a mi niño. Y la verdad es que toda la semana la he estado pensando, ya que el lunes cuando la saludé a la entrega del niño en el colegio y preguntarle como estaba, me dijo que triste, ya que estaba comenzando la última semana de clases antes de las vacaciones.

    «Me siento triste, uno se encariña con los niños. Al otro año los vemos pasar y a veces ni nos saludan… hay unos que sí, depende de cada uno, y claro, también de si las mamás nos siguen saludando e hicimos buena amistad…» fue en resumen como definió la maestra su sentir.

    La verdad es que se me hizo un nudo en el estómago de imaginarlo, «Miss, pero así son todos los años»-le dije-, «Pue sí» -me respondió con una mueca de resignación-, como queriéndome decir que aunque la situación es igual en cada curso ella (al menos) no deja de extrañar a su «chicos».

    maestraCreo que de verdad las misses sí llegan a extrañar a sus alumnos, habrá algunos que se quedan más en el corazón que otros, pero estos chiquitos de prekinder pueden tener su detalle especial debido a que ellas los ayudan a crecer, a ir al baño, a darles seguridad y cariño en esta edad de 2 a 3 añitos, justo cuando los berrinches y las llegadas de otros hermanitos llegan a sus vidas, ellas con toda su paciencia y amor nos ayudan a las mamis a llevarlos de la mano y hacernos el camino más fácil.

    ¡Gracias Miss!

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  • La salida de los dientes de leche ¡Qué nervios!

    La salida de los dientes de leche ¡Qué nervios!

    Mi nena está vuelta loca con lo que creo que es la inminente salida de sus primeros dientitos.

    Para empezar no quiere soltar la teta mientras se está durmiendo, cuando por fin creo que a terminado me levanto muy despacio, le quito el pezón y da unos gritos y gruñidos peor que si la hubiera pellizcado.

    Mis herramientas de alivio: sus mordederas, las toallitas faciales de bebés de tela (no las toallitas húmedas), su propia ropa, sus deditos, los míos (bien lavados) y claro, el pezón de mamá que le da tranquilidad y alivio asegurado.

    Estoy dudando si le doy el famoso Nenedent, que fué con lo que traté la dentición de mi hijo grande, porque leí por ahí que a veces ese mismo gel les estumece la lengua y parte de la garganta, y si quisiera devolver o regurgitar se le complicaría el ahogamiento.

    ¿Qué hago? Me siento primeriza.

    Una amiga me dice que vaya con un homeópata para que me dé algo con chamolilla, otra amiga me dijo que le diera a morder zanahoria fría… Como sea la nena ha empezado una etapa de dolorcitos y quejidos a causa de la dentición, ¡ojalá esto pase rápido para ella!

    + El uso de los medicamentos mencionados es para uso personal, cualquier duda consulta a tu médico.

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  • Los apodos de los niños ¿Cómo le dices al tuyo?

    Los apodos de los niños ¿Cómo le dices al tuyo?

    No voy a opinaren la parte negativa, esa donde usan los apodos para referirse de mala forma a grandes y chiquitos. Si no a la parte bella, donde los diminutivos, palabras de amor, cariñitos y cursilería por parte de nosotros los padres sale a flote. Esto también debido a la pregunta que me han hecho algunas personas:

     ¿Porqué les digo «Los Patitos» a mis niños?

    La verdad es que no es una super historia, es algo muy sencillo y coincidente.

    Primero.– Mi hijo grande, en su pre kinder, el grupo que le tocó este curso que está por terminar fue «Patos».

    Segundo.- Cuando estaba embarazada de la niña y antes de saber incluso que era una beba, el hermano mayor le comenzó a llamar «Patita». ¿De donde lo sacó? Lo ignoro. Mi marido tiene la teoría que era por «pancita», que «la niña estaba en la «patita»» en vez de la «pancita», pero él pronunciaba bien la palabra así que yo lo descarté. Como sea el chiquitín la comenzó a llamar así y hasta la fecha.

    Esa es un poco la historia de la forma de llamar a veces a mis hijos.

    Pero también les digo de muchas otras formas: «mi amor», «mi niña», «mi muchachita», «la chiquitina», «mamatita de tu mamá», «chiquitirri», «bebé», «papacito», «chiquitín», «cosita bella», «chaparrito», «mi vidita», «cosita preciosa», «papazo»… ¡y esos son los que me acuerdo!

    Creo que todas las mamás y los papás caemos en este juego, y la verdad es que yo soy feliz de llamar de todas las formas linda a mis niños ¿Cómo le dices a tu peque?

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  • La edad de «los terribles tres», ¡mini teen en casa!

    La edad de «los terribles tres», ¡mini teen en casa!

    Hace un año, cuando el peque cumplió dos, leí un artículo sobre «los terribles años», me pareció muy simpático y lo comenté por allí y decidí postearlo luego. Pero gracias a mi comentario luego lo vi posteado en otro blog de maternidad así que pensé «calladita me veo más bonita».

    Hace varios días que recordé esa situación y nada que ver lo de hace un año con lo que estamos pasando ahora. «¡Con ganas de ahorcarlo! Dios mío, dame paciencia!».

    «Dalay» dirían por ahí…

    Tiene días que ya no sabemos como actuar con él. No lo podría describir como un niño hiperactivo, no a ese nivel, pero hemos estado pasando por situaciones en que se nos hace incontrolable, desconcertante, necio, terco, llorón, moco y un poco más de calificativos que prefiero no seguir mencionando.

    No. No quiero que me diga nadie que es por culpa de la nena. A su hermana la adora, la cuida mucho, no quiere que la dejemos en ningún lado, es un excelente hermano mayor.

    El sábado pasamos una situación que repercutió hasta en nosotros, sus padres, y no deseamos que se vuelva a repetir. Íbamos a un albercada, él muy emocionado, pero cuando llegamos se apenó y quería que nos fuéramos en ese momento. Lloró y lloró, gritó, hizo berrinche, pataleó, tiró sus zapatos nuevos, moqueó, hizo show. No había forma de calmarlo o controlarlo.

    Tratamos de ignorarlo para que cuando viera que nadie le hacia caso se olvidara, pero fue imposible. Apenados nos despedimos y tuvimos que irnos. Era tanto nuestro stress que ya en el vehículo mi esposo me reclamó y hasta cuestionó mi método de crianza. Acabamos muy mal y peleando.

    Fuimos por comida y en casa las cosas siguieron igual. Tratamos de ignorarlo pero el llanto y berrinche del peque elevaron su tono lo que provocó que el papá le diera tres fuertes nalgadas.

    Cuando vi de nuevo la mano arriba ya me metí y no permití más reprimenda. No estoy a favor de los golpes, yo los he dado, pero al instante me arrepiento y algunas veces hasta he llorado, me sucede con la toma de medicinas que es malísimo.

    Ya ni terminamos de comer, el niño con cara de «odio a todos», yo con el entripado y papá muy enojado con la situación. Pasamos la tarde separados, papá por un lado y yo en manada con mis hijos, ¿si no cómo?

    Mi hijo le ofreció disculpas a su papá por «portarse mal», pero papá seguía muy molesto y rompió relaciones con su cachorro consentido, aún no se como es eso posible. Lo que sí sentí fue una gran frustración e impotencia de no saber como actuar en situaciones como ésta.

    Pasé una tarde triste… y él también. Enojados.

    ¿El niño? Como si nada, jugando. Me decía:

    -«¿Papá está abajo?»
    -«Sí, hijito».
    -«¿Está escuchando música?» -con sonido de bocinas a lo lejos-
    -«Sí hijito».
    -«A mí me gustan más las películas…» esas frases con su linda vocecita de chiquito de tres años.

    Ayuda, la buscaremos. Haré cita con la psicóloga del colegio para esta semana y que nos diga que está pasando con nuestro chiquito de alta demanda y saber que hacer en los momentos de histeria y poca paciencia. También quiero saber como hacer equipo con mi pareja para poder enfrentar juntos la crianza de nuestros hijos, que nadie dijo que sería tarea fácil.

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  • ¿Se parece mi bebita a su abuelo? ¡Checa la foto!

    ¿Se parece mi bebita a su abuelo? ¡Checa la foto!

    Cuando nació la nena no sabíamos a quién se parecía. Era una niña gordita, cachetona y muy bonita pero con cara de una familia desconocida. Hoy con casi cuatro meses encima ha empezado a tomar parecido, al menos eso opinan quienes conocen a mi familia y a la de mi marido.

    Por un lado dicen que se parece a mi suegra, no se, no le veo mucho. Por otro lado dicen que se parece a mi papá. Por allí hay una foto que tiene mi abuelita de cuando él tenía seis meses y me he quedado con la boca abierta.

    bebé
    «Disculpe usted la cara de felicidad cuando me toman una foto»


    ¿Será que ahora tendré que llamarla Luisita? ¿Qué opinan?

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  • ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    Ayer teníamos que salir a comer a casa de mi mamá, eran casi las dos de la tarde. Los niños se habían dormido cada uno a un lado de mi cuerpo y como  pude me escurrí. La niña despertó y a la postre a su hermano.

    Ella se quejó, le deba de golpes en la cara con sus manitas y él molesto se movía y no le quedó otra más que levantarse, de malas. Lo comenzé a vestir y no cooperaba.

    A ella la moví a su gimnasio para que se entretuviera porque teníamos el tiempo encima y aún teníamos que ir por su papá.

    El peque se seguía quejando, y en un regaño mío lloró fuerte y ella se asustó, lloró un momentito, yo seguía vistiéndolo, poniéndole la camiseta al niño.

    Cuándo por fin quedó puesta la volteé a ver y estaba en un estado rígido con la cabeza como un globo y de color morado, los labios rojos y los ojos a punto de salirse de sus órbitas.

    Comenzó el horror…

    Solté inmediatamente al niño y a ella la levanté en brazos, le hablaba, después le gritaba, le soplaba la cara, y ella rígida, brazos doblados hacia si misma, duros, ojos perdidos, no respiraba, parecía perdida, fueron segundos eternos y seguía sin respirar.

    Yo literalmente me estaba volviendo loca, sentía que pasaban los segundos vitales en su respiración y ella nada, no volvía, no lloraba, parecía que mi niña se me iba, recuerdo que gritaba «Héctor, la niña; Héctor, la niña», comenzé a bajar la escalera, iba yo descalza, con el pantalon sin cerrar, con la blusa de la pijama, sin bolsa, sin dinero, sin celular… ¡sin mi hijo!

    Dios mío yo saliendo a buscar ayuda para la nena y mi hijo se me estaba quedando en la recámara, me regresé como pude, ella seguía morada y sentía que se me moría , ¡Dios mío ayúdame!.

    El niño no se daba cuenta, seguía en la cama gruñiendo, escuchando mis gritos, mi desesperación, regresé por él para llevármelo, en mi cabeza solo quería poder volar para agarrarlo y luego bajar de nuevo los 16 escalones y el descanso, llegar con la vecina, montarnos en su camioneta y llegar al hospital, ya que yo estaba segura que no podría manejar en ese momento.

    Regresé a mi realidad, aún con la niña en brazos desde la puerta de la recámara ví el celular, le hablé a mi esposo, me temblaba la mano, le apreté al botón de la pantalla como pude, «que bueno que tengo la apss de marcado rápido» pensé casi a punto del llanto.

    «¡La niña no está respirando!»

    Contestó mi esposo, «¡La niña no está respirando ven rápido!», es lo que recuerdo con certeza que le dije, seguía temblando mientras escuchaba su voz que preguntaba que tenía, él gritaba, lo puse nervioso, yo estaba casi en crisis de nervios a como la veía.

    Le colgué el celular, a ella la sarandeé, le hablaba, y cuando la acosté de nuevo en la cama poco a poco se fue relajando y fue tomando su color natural, poco a poco, sí, poco a poco, y de la misma manera me fue regresando el alma al cuerpo, ella no lloraba, no hablaba, solo respiraba de nuevo y con eso sentí que estaba del otro lado.

    La levante, la abrazé y allí solté en llanto, le dije que me había asustado mucho, que la quería, que era mi niña… ella no decía nada.

    La acosté de nuevo y sonó mi celular, era mi esposo, cuestionándome, la niña, ¿todo bien?, mientras yo como pude le dije que ya estaba respirando, «¡tranquila!», ya la veía un poco mejor, no se que dijo, parece que escuché algo sobre una ambulancia, le colgué y seguí vigilando a la pequeña.

    Pasaron unos minutos y la niña ya estaba como si nada, ¿de verdad pasó algo?, él llegó a la casa, sudando, jadeante, la tomó y la abrazó fuerte.

    Le expliqué la situación y platicamos sobre pulir nuestro plan de emergencia, un plan que todos los padres de familias deben tener sobre como reaccionar en situaciones inesperadas como esta.

    Hoy veo a la beba y sonríe, sonríe feliz, me pregunto aunque no quiera, ¿que hubiera pasado si no se recupera?, ¿si no respira?, ¿que hice yo para que se pusiera así?, ¿que hice yo para que se recobrara? ¿de verdad hice algo o ella lo hizo todo?

    Esta angustia de verdad que no se la deseo a nadie…

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    +Actualización+

    Solo en situaciones como la que nos ocurrió con la bebé, es que uno se dá cuenta de la gran cantidad de amistades que tiene, amistades dentro y fuera de la pantalla, a todas ellas, a todas ustedes gracias por sus buenos deseos, de verdad que ya más tranquila después de lo que pasó me siento super querida.

    Quiero dar gracias especiales:

    Cele, Nuria Badilla, Yury, Jirafita, JulieFernn, Viviana y Sofía, Maragena, Nadia, Mayli,  Gissel, Vanessa y Marissa. Nallely, Angie, Lorena, KarlaKarito, Gracy, Liz, Valen, Doris, Rossana, Marina, Jade, Gloria, Esperanza, Mabel, Kirenia, Alicia, Jonaina, Janeth, Angeles, Lorena. Ludy, Pao, Karina, @aprendizdemadre, @faith_filan, @amormaternal, @mamasybebes, @rgabriela_boc, @lovmachine, Vivi y Sofi y toda mi hermosa familia.

    Carolina está muy bien, lo que pasó fue un «espasmo de sollozo», muy traumático pero hasta cierto punto normal, de todas formas idear un plan de emergencias no está de más para nadie.

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  • Mes a mes… y la luna regresa a ti

    Mes a mes… y la luna regresa a ti

    Confieso: no se como comenzar este post, es un tema íntimo.

    Ayer, después de casi un año entre el embarazo y la lactancia, me regresó la menstruación. ¿Feliz? ¡Para nada!

    De inicio fúrica porque apenas llevo tres meses de lactancia materna exclusiva de la nena (¡aplausos!) y que decir del tándem con el mayor (más aplausos)… ni hablar, tengo que ser positiva, pero si le pienso me vuelve a dar molestia saber que todo vuelve a la normalidad… la verdad no tenía prisa.

    Con mi hijo grande me regresó a los nueve meses y pensé «bueno, está bien», y ahora con el tándem ya me imaginaba que al menos me la llevaría un año relax, pero no, ya regresó la bendita.

    No me lo imaginaba, ayer todo el día me la pasé muy mal: dolor de cabeza, fiebre, ánimo bajo e inflamación.

    Con mi lactancia exclusiva solo tengo permitido tomar Paracetamol así que me tomé dos comprimidos de 500g y bendito remedio, es lo único que pude hacer.

    Mi esposo me notaba que algo no andaba bien y me lo preguntaba, y yo respondía «no Amor, me siento bien», ¡pero es que ellos tienen un ojo!

    Y de nuevo, regreso al club 🙁

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  • ¿Por qué vacunar a mis hijos? ¡Porque los amo!

    ¿Por qué vacunar a mis hijos? ¡Porque los amo!

    Nos remontamos hace más de 30 años…

    Erase una vez un niñito llamado Héctor. Un día su mamá le dijo: «Hijito, acompañame a inyectar a tu hermanito, ya que le tocan vacunas». Héctor que era el hermano mayor se puso muy sonriente, y entre su picardía iba pensando que le tocaba inyección a su hermanito menor y a él no. Llegando al centro de vacunación pasó primero Jorge el menor, allí le pusieron sus piquetitos, Héctor no podía desdibujar la sonrisa de su rostro, hasta que escuchó una voz de su progenitora que dijo: «a él también señorita!». Gran chasco se llevó Héctor, ya que también lo tuvieron que picar mientras que estaba creidísimo de lo contrario!

    Esta historia real la cuenta mi suegra y siempre nos hace mucha gracia, es la anécdota de mi esposo y su hermanito a la hora de llevarlos engañados a vacunar.

    Ahora las vacunas le tocaron a mis Patitos.

    Ayer los vacunaron y mi hijo también se fue engañadito, el momento para la historia también será recordado por mi suegra quien nos acompañó al Centro de Salud.

    La nena recibió cuatro vacunas, las de los dos meses que aunque ya tiene tres meses tenía que ponérselas sin falta (Hepatitis B, Pentavalente, Rotavirus y Neumococica), y el mayor que ya tiene tres años también recibió dos pinchazos (Pentavalente e Antiinfluenza -retrasadísimas-).

    La enfermera, una señora mayor, opinó que ahora existían tantas vacunas en la cartilla debido a tanta «basura» que existe en el aire, que es mejor vacunarlos aunque lloren.

    Es la total verdad.

    A los dos les dije una frase en el oído antes del primer pinchazo: «hacemos esto porque te amo».

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  • ‘Síndrome del Nido Vacío’. El momento que tememos las madres

    ‘Síndrome del Nido Vacío’. El momento que tememos las madres

    Por todos lados se habla sobre el Síndrome del Nido Vacío.

    ¿Que és? Según Wikipedia: «El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Aunque es más común en las mujeres, puede ocurrir en ambos sexos».

    Inmediatamente pensé en mi mamá y mi suegra, en el dolor que debió haberles causado la salida de nuestros hogares cuando volamos hacia nuestra propia vida.

    Por un lado yo, me recuerdo haciendo maletas, recogiendo mi ropa, con mi marido esperándome abajo en la sala… me fuí llevando mis cosas poco a poco, pero lo primero fue la ropa.

    Qué angustia, aún no me caía el veinte que de verdad me iba… No se que más pasó en ese lapso, mi mamá y mis hermanos en la sala, esperando que bajara; cuando llegué a la puerta principal me solté a llorar de lo impactante que resultaba para mí ese momento… incluso me tomaron unas fotos y medio sonreí mientras veía a la cámara con un rostro rojo como tomate…

    Por el otro lado mi marido. No se como fue su salida del nido, pero lo que me dice mi suegra es que lloró mucho los días subsecuentes y que se refugió en sus otros dos hijos, mis cuñados, para no sentirse sola.

    Cuándo mi cuñado fue el último en salir de su casa sí la ví muy deprimida, porque él se fue del país no solo de su lado, y el duelo seguramente no fue ni parecido pero sí doloroso…

    Aún faltan muchos años para que mi nido quede vacío, así que a disfrutar al cien de mis hijos y proveerles educación y valores como las mejores herramientas de vida.

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  • La amistad entre madres cuándo estás embarazada

    La amistad entre madres cuándo estás embarazada

    La amistad entre las madres es algo muy especial, obviamente lo he descubierto con mi maternidad, y me llena de alegría poder contar con mujeres tan maravillosas con las que casi a la par vamos descubriendo historias y aventuras con nuestros hijos.

    En las redes sociales también he conocido gente muy interesante, con la cual llegas a tender lazos de afecto y se vuelven parte de tu día a día.

    Cultivemos la amistad, aceptemos un error, procuremos cercanía y sobre todo extendamos la mano a otra madre cuando lo necesite, juntas hacemos más.

    Besos a Alix y Lore quienes festejarán su segunda y tercera maternidad, ¡las quiero chicas!

    Son mis queridas amigas con las que compartí panza de embarazo hace apenas unos meses, Lorena, la última por parir, está por hacerlo la semana que viene y estamos ansiosas

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