Hijita:
No estamos separadas ni por medio centímetro, te veo dormir aquí a mi lado, a mi derecha, yo en la orillita de la cama y junto a ti tu hermano, quien se está convirtiendo en fan de YouTube a sus tres años.
Hoy vino tu abuelita Pichi, dejaste que te bañara y jugaste con ella. Noté tu bella sonrisa en donde solo asoman dos dientitos, se que la amas tanto como yo a ti. Eres la bebita consentida.
Traes puesta una pijamita que era de tu hermanito, ni modo Princesa, te tocó reciclar, como a todos, ¿pero sabes? ¡te ves tan bella!, tiene dibujos de Pinocho por todos lados… ¡y te ves tan relajada y feliz con ella que quisiera ponértela siempre!
Hace dos días noté que ya viene tu tercer diente, ¡que rápido creces mi amor! Con razón andas mordiendo todo otra vez. Tu gateo cada vez se hace más frecuente, bueno, tus intentos de gateo: te sientas, te avientas al frente, pones los bracitos en marca, te balanceas, lo piensas mejor y te regresas a sentar, solo si te extiendo mis brazos y ves como meta las manos de mami es que de verdad te arriesgas, creo que no falta mucho para que te vea moverte sobre el tapete de la sala.
Tienes 8 meses y 11 días. Suspiras, te veo, ¡estás más delgadita! ¿Dónde están esos cachetes con los que naciste? Dónde está esa bebé gordita de casi cuatro kilos que me mandó Dios un 9 de febrero (todavía eres modelo del año).
Ahora veo a tu hermano, ya se acomodó en las almohadas, está junto a tí durmiendo, cansado, son las 7.40pm y ustedes duermen, en esta casa ya se respira paz y tranquilidad, y la verdad es que cuando duermen los extraño.
¡Dios!, que me atrapen por loca, que siempre me quejo de lo cansada que acabo con ustedes, que es mi trabajo, que soy una mami full time, que no creo que halla nada mejor en el mundo que ser parte del crecimiento de mis hijos, ¡no lo cambio por nada!
Te quiero mi niña, te adoro, me haces la vida más feliz, no se que hice para merecer la dicha de estar a tu lado y de tratar de guiarte de buena forma. ¡Gracias por elegirme como tu mami!
Te pido un favor: ¡deja de quitarte las diademas!! por Dios jovencita, ¡me gusta tanto, tanto, tanto, como se te ven! Si es que las compraba desde que estabas en mi panza y ahora resulta que tú no eres fan de ellas.
Bien chaparrita, seguimos planeando tu bautizo para cuando cumplas tu primer añito, ya tienes una madrina y estamos felices. Otra cosa es que seguimos en la búsqueda de tu nueva silla de coche, porque el portabebé ya ha quedado atrás y dentro de poco se te saldrán los pies de allí.
Ojitos y besitos a papá cada que despierta o llega a comer, es que lo adoras, ¿no?
Un ratito en la andadera, un ratito en el brincolín, un ratito en el corral… y es que no hay mejor lugar donde quieras estar que no sea en los brazos de mamá.
«¡No como, no me gusta, no quiero!» si hablaras eso dirías, creo que tengo que llevarte con tu pediatra.
¡Ah, pero es que sí hablas! O más o menos eso creemos, parece que dices «mamamama» (mamá), «aba» (agua) y «coco» (Héctor). También dices «cacacaca», «tetete» e imitas los sonidos de mamá regañona con los brazos extendidos. Haces una tos falsa para que te volteen a ver, Dios Padre si ¡Eres tremendita!
Pst, pst, ¿sabes como te dice mamá?: «Mi corazón chiquito»…
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