Categoría: Maternidad

  • “Mi hijo quiere más a su papá que a mi”

    “Mi hijo quiere más a su papá que a mi”

    En la vida estamos rodeadas de mujeres que se preocupan por el bienestar de otras, una de esas grandes mujeres me pidió apoyo con un consejo que pudiera salir de la experiencia de criar dos hijos de alta demanda, el tema fue sobre una muy querida amiga de ella que está sufriendo por el cariño de su pequeño, a quien considera que quiere más a su papá que a ella, la historia va por este camino:

    “Hace días platicaba con una amiga de la infancia. Ella está casada, tiene mi edad  y tiene un varoncito de tres años, anda un poco afligida y triste porque tiene un problemita con el niño…. ha pasado que por años, aún estando casada y con el bebé ella decidió seguir trabajando, por esta misma razón el bebé está más acostumbrado a su papá.

    ¿A qué se debe esto? ¿A que ella ha trabajado y ha salido tarde de su oficina? Su esposo es maestro, sale más temprano y va por el niño a la guardería, convive más con él y así. Le está pesando mucho que el niño ese más apegado a su papá. Dice que ya cambió de trabajo ahora, tiene gran parte de la tarde libre y está haciendo todo por  ganarse al niño, aún ahora que habla y juega más con él pero no ha tenido mucho éxito. ¿Qué me aconsejas tu que le diga o que haga para que su relación con su hijo crezca más?”.

    No es fácil dar un consejo, sobre todo porque las experiencias entre mamás muchas veces no coinciden, pero como madres lo que nos une es la empatía y el amor a los hijos.

    Me pongo en los zapatos de la mamá, la imagino joven al igual que su esposo, muchas ganas de salir adelante y apoyándose en el trabajo diario. El niño la culminación de su felicidad como familia. Muchas veces las necesidades diarias o las metas propuestas nos hacen tomar la decisión de seguir trabajando, la razones abundan, el hecho allí está.

    ¿Y qué sucede? Si tenemos hijos nos apoyamos con guarderías, abuelas o nanas que ven por ellos en el día, llegada la tarde (en este caso) es papá quien toma el mando y se dedica a cuidar a al pequeño ¡y no está mal! papá es muchas veces el mejor amigo y en quien con más confianza podemos depositar lo que más queremos en el mundo, ¡nuestro pequeño!

    ¿Qué puede hacer para que la relación con su hijo crezca más?

    • Tener paciencia

    Las relaciones no se hacen de la noche a la mañana, en realidad es normal que el pequeño esté más pegado a su papá porque es quien lo recibe saliendo de su escuela, es con quien juega y le da de comer. Si el trabajo ya no es un impedimento ¿por qué no sacar al peque de la guardería e inscribirlo a un kínder donde esté menos horas y así poder disfrutar de tardes más largas con mamá? Podemos empezar por ahí, mientras más tiempo con el bebé, más empatía entre ustedes.

    • Comunícate

    Eres su mamá desde el día que quedaste embarazada, pero quizá han sido tantos los días que has trabajado fuera de casa que es normal que niño prefiera pasarla con su papá que contigo. Ya que ahora estás más tiempo entonces platica con él: pregúntale de su escuela, sus compañeros, a donde le gustaría ir de vacaciones, cuál es la caricatura que más le gusta, entre muchas otras cosas, lo mismo que haría un papá que trabaja fuera de casa. Aún los niños de edad pequeña se dan cuenta cuando tenemos un interés genuino en ellos.

    • Cumple tus promesas

    Si ya le dijiste que no vas a faltar a su festival de fin de cursos entonces ¡cúmplelo! Es primordial que los hijos sepan que todo lo que hacemos es por ellos, el bienestar de la familia, la ilusión de estar juntos. Que el trabajo de última hora o situaciones externas no le rompan el corazón a tu hijo, son cosas que no se olvidan nunca, en el futuro recordará simplemente que no fuiste, no recordará que tu jefe te pidió un trabajo al que no te pudiste negar. Es importante organizarse.

    • Ponte en su lugar

    ¿Qué pasaría si fueras tu quien solo recibieras la atención de tu padre durante el día y solo vieras a tu mamá (que trabaja) hasta la noche? Hay que ponernos a su nivel y entender las razones de su preferencia, Haz mancuerna con tu esposo y considera tener tiempo de calidad con tu pequeño para poder disfrutar de tu maternidad en plenitud. ¡Sí se puede!

    ¿Qué consejos o tips le darías a esta madre?

    Foto Flickr/effektvoll.photography

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    A diario estamos en la búsqueda de ser mejores madres. A veces tanta información en la web nos sobrepasa y no sabemos a qué hacer caso con todas las teorías y tendencias sobre crianza, pero si hay algo que todas queremos dejar de hacer es dejar de gritar a nuestros hijos y retomar el control rápidamente. Considera estos pasos que nos pueden ayudar en esos momentos en que la paciencia desaparece de nuestra vista.

    1. Pide apoyo

    El papá de tus hijos, tu madre, su cuidadora y familia alrededor, todos puedes conformar una red de apoyo para que el objetivo de no gritar a los niños se cumpla, aunque estamos a punto de ebullición. Cuando el grito esté casi en la lengua busca el apoyo de otras madres con las que hayas quedado de acuerdo en acudir cuando la crisis esté a punto de llegar, no hay nada mejor que escuchar las palabras de una buena amiga.

    2. Metas a corto plazo

    Puedes plantarte el muy conocido “solo por hoy”, así la meta al cumplirse será motivacional casi al instante, ya que si pudiste hoy, seguro puedes mañana… y pasado mañana, los días prosiguen con éxito.

    3. Reconoce los disparadores

    ¿Recámara de los niños de cabeza tras su limpieza? ¿No quieren comer la comida que preparaste para el día? ¿La tarea del colegio se hace con error tras error? Una vez que los tengas estudiados entonces cuando se vuelvan a presentar toma una pausa, respira y trata de cambiar el escenario, estamos tratando de controlar el grito de mamá por una llamada de atención menos agresiva, no por eso dejar de reprender, solo utilizar otro método.

    4. Cuenta hasta 10… o hasta 100

    El número que quieras hasta que sea necesario, es muy cierto lo de contar, ayuda y calma el ogro que llevamos dentro. Quizá la razón de la molestia sea la misma pero la forma de tomarlo será diferente, pasarás del grito que lastima al regaño que educa, es mucho mejor serenarse para corregir a nuestro hijo que lastimarlo con palabras hirientes.

    5. En la práctica grita, pero al espejo

    Cuando lo hagas verás cómo te ves, como te ven los niños y no te va a gustar, eso lo puedes hacer de manera continua y poco a poco verás que dejarás de hacerlo. En realidad no podemos controlar las acciones de los niños en su totalidad pero de verdad que podemos controlar nuestras acciones, y sobre todo nuestros gritos hacia nuestros seres más queridos.

    6. Prémiate

    Realmente el mejor premio es que hayas logrado la meta de no gritar en un tiempo determinado, pero cuando hayas cumplido la meta de una semana o un mes, no está de más un aliciente como ir al salón de belleza y consentirte con un mani-pedi para lucir más bonita ahora que los gritos han desaparecido de tu persona.

    7. ¡Les gritaste! ¿Y ahora?

    Las recaídas son dolorosas, pedir perdón a los seres que más amamos es liberador. No queremos que nuestros niños vivan con miedo en sus ojos cuando nos ven gritar. Queremos que se sientan orgullosos de la madre que tienen y eso lo vamos a lograr con la práctica y el trabajo que nos hemos propuesto en esta etapa de no más gritos. Perdónate y sigue intentándolo.

    8. ¡Eres una mamá grandiosa!

    Tus hijos te aman y tu esfuerzo en ser una mejor mamá se nota. Todos vamos cambiando en conjunto y aunque nos pongamos una meta para conseguir resultados visibles, el trabajo de no gritar nos queda para mucho tiempo más, los niños crecen y de travesuras como romper el perfume favorito de mamá a cosas de adolescentes como no avisar que llegarán tarde a casa nos harán querer gritar por más tiempo, pero será entonces cuando tu pondrás en práctica lo aprendido.

    ¿Cuáles son tus métodos para recobrar la calma con tus hijos en un momento de ira?

    Foto: Flickr/Pierre Lognoul

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    A todas nos ha pasado, en mayor o menor medida… o en mayor o menor grosería, lamentablemente.

    Llega un momento en que los niños nos acaban la paciencia, ya sea mientras les apoyamos con la tarea del colegio cuando ya le has explicado muchas veces la tabla de multiplicar o cuando sigue haciendo mal las sumas, o que tal cuando te esforzaste toda la mañana en dejar limpia su habitación y cuando llega de la escuela en cinco minutos acaba con todo el trabajo ¡en el que tu tardaste horas!

    Nos salen los gritos, el coraje, el enojo y con todo ello las frases que los hieren y que los lastiman para siempre, más que un golpe.

    Mamás amigas que me pidieron no aparecer en esta “lista de la vergüenza” me confiaron cuales han sido las frases más hirientes que le han dicho a sus hijos, no fue fácil, en realidad todas se arrepintieron de lo dicho al instante, porque tenemos que tener en cuenta que cuando lo decimos queda la marca, como una cicatriz imborrable. Esta es la lista:

    • “¡Eres estúpido!”
    • “¿Eres tonto, o qué?”
    • “Tu hermano lo hace mejor que tu”
    • “Ya basta”
    • “¡Deja de hacer eso ahora!”
    • “Deja de comer así que pareces un cerdo”
    • “¡Que inútil eres!”
    • “¡Cállate!”
    • “¿No tienes cerebro?”
    • “Ojalá no hubieras nacido” (¡esta es la peor!).

    Los gritos y las palabras hirientes son maltrato sicológico. Si creías que porque no le pegabas a tu hijo y que “solo le gritabas” has un alto y piénsalo dos veces. Se que todas llegamos a un momento de frustración donde estallamos al no saber cómo canalizar el enojo, pero cuando eso suceda demos espacio al pensamiento racional, ¡al que le estamos gritando es a nuestro hijo!, a aquel pequeño que hace unos años esperabas con tanto anhelo y que se ha convertido en tu mayor felicidad.

    A que así como le gritas a tu pequeño no le gritas al vecino, a tu madre o a tu mejor amiga, ¿verdad? El maltrato que les damos a los niños la mayoría de las veces no se le infringe a un adulto, porque en teoría estamos “educando” pero para todo hay formas.

    No somos madres perfectas, pero si te llega el momento en que explotas toma un respiro. Pide disculpas a tu hijo por tus gritos y palabras. No es malo pedir perdón y menos hacia las personas a las que más amamos, él sabrá que mamá lo ama y su actitud será otra. Tengamos paciencia, estamos criando mejores seres humanos y aún son niños. Si a los adultos se nos dificulta la vida imagínate a ellos que apenas comienzan a vivir.

    Moldemos la autoestima de nuestro hijo con palabras de amor, cambiemos el “¿Eres tonto, o qué?” por un “¡Eres muy inteligente hijo!”, cuando los niños se sienten amados por sus padres en el futuro serán adultos felices con su persona y a la larga con sus propias familias. 

    ¿Qué les estás enseñando a tus hijos?

    Foto Flickr/Snap Man

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    Es el temor de la mayoría de los padres cuando los hijos crecen. Captarnos en el acto se traduce a una de las situaciones más vergonzosas que como papás no sabríamos que responder.

    Y contaré una historia…

    Como dice el comercial “de la prima de una amiga”. Pues resulta que esa niña y su hermana menor, una noche se despertaron con mucho frío y no se les ocurrió otra cosa que ir a la habitación de sus papás para pedirles un edredón en vez de sábana para la cama.

    Las pequeñas no pasaban de los seis y de los dos años, y entre la oscuridad de la casa en la madrugada llegaron a la habitación de sus padres… ¡y que los encontraron en la faena! ¡Aún lo recuerdo claramente! Digo, cof… cof… aún la prima de mi amiga tiene el recuerdo imborrable en su memoria.

    Pues la niña mayor se quedó en shock, un poco paralizada viendo lo incomprensible. ¿Qué hacía su mamá haciendo que con su papá, tan extraño el asunto a esas horas de la noche?… ¡Y sin ropa!

    Lo primero fue el sentimiento de creer que había visto algo malo, lo que hizo inmediatamente fue salir de la habitación mientras que la menor quedó allí dentro, olvidada o viendo quizá también con extrañeza la situación, pero bueno, con solo dos años no creo que tuviera mucha idea de lo que estaba pasando.

    La historia termina muy parca, la mamá salió con la hermana menor de la habitación y le preguntó a la mayor “¿Para qué se levantaron?”, con un tono más molesto que apenado, “Es que teníamos frío y queríamos taparnos”, respondió.

    Acto seguido la mamá buscó una colcha gruesa, tapó a las niñas y se retiró a dormir… o a continuar lo que estaba haciendo. Y así, 30 años después, o es un tema que la mamá no recuerda o de plano prefiere no platicar, ahí se acabó el punto, sin ninguna explicación sobre el hecho.

    Y como digo, 30 años después no estoy traumada ni mucho menos, pero pienso que si me hubieran explicado que estaba pasando quizá hoy ni me acordaría, porque fue bastante bochornoso, en realidad a nadie nos gusta pensar que nuestros padres tuvieron sexo porque nosotras nacimos casi por obra del Espíritu Santo ¡ja!

    ¿Pero qué hacer si tu hijo te ve teniendo sexo?

    1. Calma. Hay que dejar inmediatamente el numerito y actuar lo más natural posible hacia el niño o niña y preguntarle qué necesita.
    2. Vístete. Ponte tu ropa y sal con el niño de tu habitación. Pregúntale que necesita, si tiene sed, hambre o tenía pesadillas, saber que fue lo que quería al ir a tu cuarto.
    3. Atiéndelo. Recuéstalo en su cama, abrígalo, revisa el aire de la habitación, llévalo al baño, lo que sea lo normal con mucha tranquilidad de tu parte, hacer un poco como “no pasa nada”.
    4. Si pregunta responde. Checa varias situaciones, quizá no vio nada porque estaba muy dormido cuando apareció frente a ustedes. Si te pregunta que estabas haciendo con papá puedes responderle que “estaban jugando”, “es la forma en que los adultos nos demostramos cariño: con besos, abrazos y caricias”, “Papá y yo nos queremos y nos lo demostramos cuando estamos solos”, frases como estas ayudan a los niños a recuperar su tranquilidad porque entiende que sus papás se quieren y así lo manifiestan. Si te insiste con algo como “pero parecía que mi papá te estaba haciendo daño porque vi que…” insiste con que es la forma en que los adultos se manifiestan su amor y que no tiene nada que temer. Quédate con él mientras se vuelve a dormir y da por terminado el asunto.
    5. Cierra la puerta con seguro. No está demás la indicación. Antes de ponerse románticos verifica que los niños estén dormidos o busca otra zona de la casa para prodigarse besos. La idea es pasarla bien con la seguridad de no tener testigos de sus caricias.

    ¿Ya pasaste por esta situación? ¿Cómo le explicaste?

    Foto: Flick/Nwardez

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Recuerdas el primer baño de tu bebé? Aquel momento mágico en tu vida en donde temblabas con la sola idea de dejarlo caer en la tina, de ponerle jabón en su cara o de echarle demasiada agua a ese bebecito que hacía apenas unas horas estaba dentro de tu enorme panza?

    Es uno de los recuerdos más vivos que tengo, me pasó con mi hijo mayor, y mis miedos me hicieron ceder ese momento invaluable a mi mamá. Con mi hija el primer baño se lo di yo, no me quedé con las ganas de probar que su primer bañito fuera dado por mi; emocionantes momentos los dos.

    Bueno pues esos recuerdos van cediendo espacios a otros, su primer patito de hule, su diversión al disfrutar de las burbujas, las figuras del baño en la pared, aquel barquito que metió en la tina para jugar, la muñeca de cabello rubio que se convirtió en su amiga de baño, muchas anécdotas que mediante su crecimiento siguen vivas en nuestra memoria.

    La vez que disfrutó en la regadera en los brazos de papá o aquel resbalón en el piso de la ducha y puede que hasta grabado el momento con la cámara del celular, estarán en nuestro archivo digital por siempre, y que bueno, porque llega un momento en la vida de nuestros niños que bañarse con papá o con mamá comienza a resultar diferente.

    ¿En que momento parar?

    Quizá la pregunta que nos hacemos todas es: ¿cuál es la edad es que los hijos deben dejar de vernos desnudas a las madres?, tampoco creo que exista una edad exacta, si bien podría decir que a los 12 años los niños todavía tienen ingenuidad e inocencia, lo podría hacer pensando en un recuerdo que tengo de un primo que se bañaba con sus papás y sus hermanos y justo tenía esa edad hace más de 20 años, pero claro que los niños de hace dos décadas no eran como los de hoy, entonces si pensamos en la edad debemos pensar que no debemos basarnos en ella si no en su madurez.

    Como mamás debemos estar siempre atentas a los comentarios que los niños expresen sobre la sexualidad para poder responderles de manera clara y no confusa.

    Si tu niño que cursa la primaria se baña contigo de forma común entonces la naturaleza de verte desnuda en el baño es un hecho normal, al igual sucede si se baña con su papá, está acostumbrado a ver genitales diferentes mientras que los pechos de la madre es una parte del cuerpo como lo pueden ser los glúteos o los brazos, así sin darle más importancia de lo que es.

    Cuando notes que tu hijo o hija comienza a cubrirse con su toalla porque a la nena le da pena que papá la vea desnuda, o que tu hijo no quiere que le laves sus partes íntimas entonces es el momento que como mamás debemos comenzar a dar espacio a su pudor e independencia, quizá si no ayudarlos a lavarles como normalmente le hacías al menos vigilar que lo hagan bien en lo que terminan de hacerlo de forma correcta.

    Es importante que también hables con tu esposo para que en conjunto trabajen sobre el cambio de dinámica a la hora del baño o a la hora de vestir a los pequeños. Checar si no fue una idea adoptada por algún compañero del colegio y solo darle la importancia que merece.

    ¿Pero deben mis hijos verme desnuda? Mi respuesta es que sí, mientras son niños pequeños y lo vean como algo normal. Ellos sabrán poner la pausa cuando ya no les resulte cómodo vernos ni que los veamos. La pregunta al cuándo será eso la responderá la madurez de tu hijo, y tú debes estar atenta a su requerimiento en un futuro no muy lejano.

    Foto: Flickr/Evil Erin

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    La historia de todos los días: Has estado toda la tarde lidiando con los chicos, que si la menor no quiere comer lo que hiciste hoy y le respondes que “la casa no es un restaurante y que aquí comemos todos lo mismo” o que el mayor tiene mucha tarea por hacer ese día y tú y él se pasan horas entre libros y cuadernos.

    Y así se nos pasa el tiempo: entre que pides que no se suban al sillón de la sala, que hay que lavarse las manos después de comer, que el refrigerador no se deja abierto, que si el timbre de la puerta suena no tienen que salir corriendo a abrir sin avisar a mamá, que si ya llegó la hora del baño y ninguno de los dos quiere hacerlo porque es sinónimo de irse a la cama al poco tiempo… tardes como estas ocurren a diario en donde a las mamás nos toca muchas veces hacer el papel de “mala” frente a los niños.

    Ayer mi hija menor me pidió un dulce y ni si quiera había querido comer, en casa los dulces están permitidos los fines de semana. Como me negué a dárselo me dijo muy seria “eres mala”, le contesté “si lo soy”, me replicó “eres fea”, “también lo soy” le respondí, sentí un hueco en el estómago, ¿pero qué me queda?, en la casa la que educa y hace que se cumplan las reglas soy yo, y para lo bueno y malo que resulte esto también me convierto en la más fea y la mas mala según mi hija.

    ¿Qué pasa con el papá de mis hijos? El es “el bueno”, el que consiente, el que juega desde fútbol con el niño hasta con las muñecas de Frozen con mi hija. El que les trae postres, el que los llena de besos cuando llega y cuando se va, el que se sienta en las piernas a la princesa para comer juntos, el que a veces les ayuda en la tarea y el que se los lleva a su trabajo si se lo piden. ¿Y yo? ¿Y mamá?

    Yo también hago todo eso: doy besos, juego con ellos, hago la comida que pueda gustarle a todos, doy abrazos, estoy pendiente de la tarea, de su ropa, de la casa, de la familia entera, de hablar con las abuelas, de las juntas del colegio y etc, etc, etc (tu y yo sabemos que la lista sigue), ¡peeero! a todo ello hay que sumarle que soy la que tiene que regañar, porque ese no es el trabajo de papá, que como los ve tan poco, su trabajo en realidad es consentirlos y que su imagen de súper papá no se vea dañada, o sea, ¿cómo?

    Cuidado con la educación y crianza

    Yo creo que no podemos ser “papás barcos”, ser blandos no les ayuda a los niños en su crianza, debemos saber el momento indicado para regañar a los niños. 

    Como lo comenté en un post anterior, con castigos, no con gritos y golpes, aún sabiendo que justo en ese momento tu hijo te va a querer un “poco” menos porque no le diste permiso de jugar el Xbox porque tiene que estudiar para el examen de mañana en el colegio, o decirle a tu nena que no puede estar sacando la ropa del closet y dejarla tirada por toda la habitación…

    Con mis niños tan pequeños aún me falta un gran camino por recorrer, pero nadie dijo que ser madre sería fácil. Me tocarán todavía más situaciones donde tenga que reprender a mis hijos y sea en ese momento su papá su persona favorita, y es que, yo confieso: mamá regaña y papá consiente.

    ¿Tu cómo le haces para mediar esta situación?

    Foto: Flickr Niklas Hellerstedt

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Es una frase que he escuchado en muchas ocasiones en las pláticas entre amigas que son madres. La queja surge cuando es la abuela materna la que apoya en la crianza de los nietos, ya que por diferentes razones la madre no lo puede cuidar, especialmente por el trabajo.

    Entonces la madre se ve en la siguiente situación:

    “Cuando regreso de trabajar muy cansada paso por mis hijos a casa de mi mamá que es la que me apoya para ir por el mayor a la escuela, y cuida a la menor que todavía no asiste. Llego a su casa, saludo a mi madre, a veces como en su casa y cuando tenemos que irnos a nuestra propia casa los niños ya no me hacen caso, tiene que ser mi madre la que de las órdenes porque he perdido mi imagen de autoridad frente a ellos.

    Si los reprendo mi mamá sale en su defensa consintiéndolos y diciéndome que no los regañe así porque están pequeños, quedo como una tonta frente a mis hijos y mi mamá no entiende que soy yo la que tiene que formarlos en autoridad. Me enojo con ella aunque sé que me ayuda mucho al cuidar a mis hijos. No sé qué hacer.

    Quisiera encontrar la forma correcta de decirle a mi mamá que respete mi lugar como mamá sin que se sienta triste, para que mis hijos no corran con ella al momento que yo doy una orden”.

    Mi amiga es una mujer trabajadora que tiene un turno de 9 a 6 de la tarde, pasa poco tiempo con sus hijos y son sus padres la que la apoyan, su esposo trabaja jornadas completas y apoya con el gasto familiar. Es una buena persona y buena madre.

    Casos como este abundan en nuestra sociedad, en que los abuelos maternos apoyan siempre con cariño a la hija pero a la vez adoptan una autoridad frente a los nietos tratándolos como sus hijos con la dosis amorosa que como abuelo conlleva, es decir nada de regaños y mucho de consentimiento, ¿verdad que te ha pasado?

    Cuando mi hijo mayor tenía como tres años y los regaños comenzaron a aparecer, casi no podía hacerlo frente a mi madre. Cuando yo reprendía me salía contraproducente porque enseguida escuchaba un “Ay Any, no lo regañes así…”  esa frase frente a mi hijo, quien mejor se iba con la abuela “buena gente” que con la “mamá regañona”, yo le respondía “¡Pero mami, si tu nos regañabas más fuerte a mis hermanos y a mí!”, y mi mamá respondía con su frase matadora “Sí pero eran otros tiempos, yo no sabía que esos regaños eran malos” y que como yo leo mas sobre maternidad entonces mejor buscara otra forma de regañar.

    Para ese momento mi hijo ya estaba cargado en brazos de la abuela quien mejor se lo llevaba a otra parte, así sucedieron varias veces, y yo en la novatada y en que no quería contrariar a mi mamá dejé que pasara, hasta que leí que debía retomar mi lugar como mamá y que ella tenía que respetar mi autoridad, que aunque ella era mi madre yo era la responsable de la crianza de ese niño. Así que la siguiente ocasión en que quiso coartar mi autoridad se lo dije, lo entendió y no volvió a contradecirme, al menos frente mis hijos.

    Las abuelas toman atribuciones incorrectas por ayudar

    Hoy, algunos años después vi que lo hizo con mi hermana y su niña, y mi hermana también tuvo que decirle lo mismo: “¡mami deja que regañe a la niña, me quitas autoridad!”, eso mientras la pequeña salía corriendo a los brazos de la abuela “alcahueta” y mi hermana hacía corajes. 

    Me pregunto si seré alguna vez una abuela así… Creo que como madres siempre intentamos darle a nuestros hijos lo mejor en crianza y valores, mientras que las abuelas como ya están más relajadas en ese tema se dedican solo a cuidar, proteger y consentir a sus nietos, que es la extensión de lo que ellas más quieren: sus hijos, y entonces, ¿cómo no protegerlos de sus mamás que los regañan si rayan la pared con crayolas o si tiran el cereal sobre la alfombra costosísima?

    Intentemos entender a nuestras mamás, aman en dosis extras a nuestros hijos, tanto que los malcrían sin darse cuenta que les ocasionan daños en el carácter. Hablemos con ellas sobre la importancia que tiene para nosotras el educar correctamente a los chicos y que entiendan que es mamá la que manda aquí y en China. 

    Insiste en ello las veces que sea necesario, seguramente lograrás que tu madre acepte tu solicitud y con ello una mejor relación familiar donde persista la armonía.

    Foto: Flickr/susivinh

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Mi mamá tiene un dicho “cada maestrito tiene su librito” y aquí, como en todo, ocupamos lo que mejor nos funciona.

    Los tips que ahora te comparto para poder dormir a los niños me han funcionado con una garantía casi del 100%, eso sí, años de ponerla en práctica desde que mis hijos eran unos bebés y se acoplaron a ella, pero no pierdas la esperanza, si tienes un hijo o hija que te cuesta mucho trabajo dormir puedes comenzar a poner en uso estos tips y seguramente con la constancia harás que tus peques caigan igual de dormidos que la Bella Durmiente.

    Estos son los tips de mi rutina diaria, las practico como “general a soldados”, y solo en eventuales ocasiones nos retrasamos para que la rutina no falle, así que toma nota:

    • Paso 1

    Establece un horario para empezar la rutina para la hora del sueño, antes me debatía entre las 18:00 y las 19:00 horas, pero con los horarios de verano y de invierno los niños se descontrolaban al ver que era de “tarde con luz de día”, entonces opté que cuando comenzara a anochecer independiente del horario de la estación entonces era la primera señal, era lo hora de llevarlos a la ducha.

    • Paso 2

    Cuando se dirijan al baño, apaga la televisión, cierra persianas, cortinas, puertas y todo lo que le indique a tu peque que todavía puede jugar porque queda un “rayito de sol” entrando por las ventanas. La idea es que capten que “si oscurece entonces es la hora de dormir”.

    • Paso 3

    Ducha tibia relajante, tratando de no pelear o regañarlos. Sé que a veces los niños no tienen ganas de bañarse pero hay que platicar con ellos de diferentes temas para hacerles más cómodo el baño. Si cuentas con una tina es una gran opción para que tengan un baño más relax con agua caliente y jabón infantil con aroma a lavanda, con eso tienen un paso casi dentro de la cama.

    ¡Olvídate del agua con lechugas! En el mercado existen jabones, shampoo, cremas y demás con este subyugante olor que invita al descanso, incluso para nosotras las madres encontramos estos productos si los queremos usar tras un día muy estresante en el que solo queremos meternos a la cama y dormir.

    • Paso 4

    Cena ligera para que no tengan energía de más por la noche. Un cereal sin mucha azúcar, una quesadilla, un sándwich, quizá huevo, una fruta, depende de lo que manejen en la dieta familiar. Nada de comida chatarra o dulces después de que inicias la rutina o estarás dando pasos para atrás. Si está acostumbrado a tomar su leche entonces es el momento ideal para dársela. Lavarse manos y dientes, meterlos a la cama.

    • Paso 5

    Ya casi estamos listos para dormir, dependiendo de cómo te organices habrá pasado una hora desde que comenzaste la rutina. Pijama lista, con calcetines o no porque se destapan muchas veces en la noche, una ropa que no lo sofoque ni le de frío, tu sabes cómo mamá a lo que me refiero.

    Hay muchas maneras en las que las madres duermen a los niños: algunas les dan las buenas noches y se retiran de sus cuartos, otras se quedan con ellos hasta que se duermen, otras practican colecho y duermen juntos. Lo que me funciona es que los duermo en mi cama, hacemos la oración y una canción antes de dormir, los abrazo y se quedan dormidas en cuestión de minutos.

    Cuando ya están muy pesados de sueño los cargo y los llevo a su cama. Listo, y luego canto “Libre Soy”. A disfrutar de una película, escribir mis posts, navegar en la red o realizar algún pendiente, ocupo mis horas libres extras como prefiero, incluso para dormir.

    Esta rutina tengo practicándola por años, me funciona perfecto y sin remilgos. Claro que hay ocasiones en las que me topo que la niña no quiere bañarse por seguir jugando, pero igual acabo enjabonándola enojada, es una rutina de sueño y así lo entienden.

    Al día siguiente se levantan muy frescos y de buen humor para ir a la escuela. Viernes y sábado la rutina se relaja de mi parte, pero a veces ellos su metabolismo los hace querer descansar a la misma hora, el problema radica en que en fin de semana a veces también se levantan como si fueran a la escuela pero eso no representa mayor problema, mediante crezcan dormirán más por las mañanas en los fines de semana que no hay colegio.

    En vacaciones y fines de semana largos la rutina desaparece, pero cuando llega el domingo previo a la semana de clase la rutina toma forma de nuevo.

    ¡Tú puedes ayudar a que tus peques se duerman sin problemas! ¿Qué es lo que mejor te funciona?

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 10 Madres, 10 Valores

    10 Madres, 10 Valores

    Diez madres blogueras de habla hispana comparten con sus lectores una colaboración en donde escriben el significado que tiene para ellas un valor y como lo aplican en la educación de sus hijos.

    Agradezco enormemente la participación de mis colegas bloggers de México, España, Venezuela, Perú, Chile y Estados Unidos, por su calidez y entrega al proyecto.

    Mi cariño especial a la comunicadora Martha Aguayo, quien en su prólogo nos brinda palabras llenas de espiritualidad a todas las que celebramos el mejor trabajo del mundo, ser mamás. ¡Felicidades!

    “Ademas de trabajar los 7 dias de la semana turnos de 24 hrs diarias, y de no cobrar un salario en una profesión que requiere de todo su tiempo, amor, energía, pensamiento y entrega … Estas madres se dan a la labor de ayudar a otras mujeres en la misma situación con sus escritos, experiencias y pensamientos expresados en sus blogs, con el único fin de expresarse, ayudar y difundir, para hacer de su profesión una labor de entrega trascendental, sin olvidar que antes de ser madres primeramente son mujeres de Luz y Amor.
    Mujeres de la nueva era comprometidas con ellas mismas, con sus frutos, sus raices y las ramificaciones que han formado, responsables, fuertes y amorosas con valores, dando a luz una nueva generación de mujeres-madres despiertas contribuyendo a la evolución y cambio por el que el planeta y sus habitantes estamos pasando. Benditas sean las madres despiertas.” Martha Aguayo
    ANY FUCHOK
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    Crecer en la FE comienza desde la infancia
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    «La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida”, es una reflexión del Papa Francisco para las familias del mundo.
    La fe es un valor que debemos trabajar en casa todos los días, cualquiera que sea la religión que profeses. Enseñemos a nuestros hijos a vivir como hermanos, a entender que no todos opinamos igual y que la tolerancia hacia los demás nos hace vivir en armonía.
    La fe hacia un ser de luz superior a nosotros, que nos dio vida y poder de decisión, a agradecer por estar vivos, porque todo proviene de allí, de crecer en la fe y todo comienza desde la infancia. En tus manos, mamá, está dirigir el camino».
    Autora del blog Mamá de Alta Demanda
    PILAR MARTINEZ
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    Transmitir la RESPONSABILIDAD hacia nuestros hijos como un ejemplo
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    «¿Cómo podemos transmitir un valor tan importante y tan complejo al mismo tiempo como es la responsabilidad? ¿Es posible que un niño pequeño sea responsable? 
    A los adultos se nos llena la boca con la palabra responsabilidad. Imponemos a nuestros hijos que sean responsables con sus deberes y obligaciones y por supuesto que se responsabilicen de sus actos, pero muchas veces nosotros mismos no lo hacemos.
    Los adultos somos los primeros que no somos responsables con lo que hacemos: decimos mentiras, no cumplimos nuestras promesas, intentamos librarnos de nuestras tareas, etc.
    ¿Es eso responsabilidad? Yo creo que no. Cuando nos convertimos en padres debemos ser conscientes de que nuestros hijos nos observan siempre y después nos imitan. Así que la mejor forma (y la única en mi opinión) de transmitir el valor de la responsabilidad hacia nuestros hijos es con el ejemplo.
    Si nosotros nos comportamos con responsabilidad. Si asumimos los errores e intentamos mejorar como personas, si nos comportamos como personas responsables de nuestras decisiones y nuestros actos, nuestros hijos también lo harán.»
    Autora del blog Maternidad Continuum
    CHUY CRUZ
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    Antes que nada demuestra que eres LEAL contigo mismo
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    «La lealtad empieza con uno mismo, ser fiel a tus principios y valores y así poder pedir lo mismo a otra persona, ser leal a tu esposo, a tus hijos, a tu familia refleja que eres un individuo que se mueve por la vida con coherencia.
    Si nosotros actuamos con lealtad, nuestros hijos aprenderán que es un valor importante para desarrollarse dentro de la sociedad, demuestra que eres leal antes que nada, contigo mismo y se verá reflejada la lealtad de las demás personas o por lo menos de las personas que realmente vale tener cerca en tu vida.»
    Autora del blog Mamá Extrema
     
    CARLA CANDIA
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    Como errar es de humanos también es pedir PERDON
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    «Si hay un valor que intento enseñarle a mi hija Alana es el perdón. Cuando me equivoco —le levanto la voz o le causo dolor sin quererlo— inmediatamente le digo cuánto lo siento.
    Mi objetivo es que aprenda, con el ejemplo, que así como errar es de humanos, también lo es pedir perdón cuando le ocasionamos sufrimiento a alguien más.
    Como venezolana, siento que es fundamental promover el perdón entre los habitantes de mi país, y la mejor manera es empezando en casa.» 
    Autora del blog Agobios de Madre
    ISIS LUGO
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    Por medio del TRABAJO hacemos que el mundo sea mejor
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    «Uno de los valores más importantes en mi familia es el trabajo. Desde muy pequeña aprendí que las cosas se deben ganar con mucho esfuerzo, nada es gratis y es muy satisfactorio saber que todo eso que tenemos es gracias a nuestro trabajo.
    Día a día doy el ejemplo de dar el máximo para lograr las metas y no solo en cuestión de dinero, pues quiero que mi familia comprenda que es por medio del trabajo que ponemos nuestro granito de arena para que este mundo sea mejor.
    Espero continuar con mis hijos este legado de vida, que para mí, lo engloba todo: responsabilidad, esfuerzo, respeto y perseverancia.» 
    Autora del blog Mamá y Maestra
    LUCERO PAPAS
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    CORAJE es lo que principalmente define a la niñez
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    «Creo que lo que principalmente define a la niñez, además de la inocencia y la curiosidad, es el coraje. Esa fuerza y decisión al coger un bicho y ponerlo en su mano, así mueran de terror. La misma fuerza de cuando se caen y les duele, pero se paran, se secan las lágrimas y siguen jugando. 
    Coraje que como padres deberíamos alentar, felicitar. Sentir miedo es natural, seguir a pesar de ello, con ímpetu -como los niños- es coraje, es confiar en uno mismo.» 
    Autora del blog Mamá de 2 chancletas
    PAMELA AZOCAR
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    La mejor forma de enseñarles es siendo HONESTOS con nosotros mismos
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    «La honestidad es un valor que desde pequeños he tratado de inculcar a mis hijos, porque creo que la honestidad va estrechamente de la mano con la confianza que uno deposita en ellos y principalmente en la que nuestros hijos tengan con nosotros sus padres. Y la mejor forma de enseñarles es partir siendo honestos nosotros mismos con ellos.
    Eso significa ir con la verdad por delante, trato de no mentirles y explicarles las cosas de la mejor manera para la edad que tienen, también siempre les recalco que deben decir la verdad, que no importa lo terrible que sea o las consecuencias que estas tengan, que el ser honestos los engrandece y que estaremos siempre ahí para escucharlos, apoyarlos y sostenerlos.»
    Autora del blog Cien por ciento mamá
    DESSIREE MARTINEZ
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    La AMISTAD es parte del amor fraterno en la tribu 2.0
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    «Es sin duda una amistad poco comprendida por algunos pero la tribu 2.0 y su tan particular forma de llevarla es una realidad.
    Me ha enseñado que a pesar de las diferencias tenemos un mismo objetivo en común, que tengo alguien que me anime cuando estoy deprimida y que siempre hay alguien con quien compartir momentos.
    Me gusta procurar a mis amigas, que sepan que cuentan conmigo pero (definitivamente soy de las personas que casi no les gusta a molestar) también prefiero aquellas en quienes puedo contar, al menos para un abrazo virtual.
    Para mi la amistad es parte del amor fraterno, entre mujeres por ejemplo, hay muchas situaciones que nos alejan en lugar de acercarnos, esto nos vuelve más difícil la vida muchas veces. Si vemos a las amigas como hermanas que nosotras  elegimos, podemos mejorar por mucho nuestra vida.»
    Autora del blog Familia en Tribu
    VIDA GAVIRIA
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    Me gusta practicar diariamente el ejercicio de la COMPASION
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    «Siempre he pensado que la educación más económica y efectiva, es el ejemplo.  Es por eso que desde que soy mamá, observo con más atención mis palabras y mis acciones para que vayan en armonía con el modelo que quiero transmitir a mis hijos.
    Por supuesto, hay momentos en los que damos un muy mal ejemplo ante el manejo de ciertas situaciones aunque eso también nos sirve para que nuestros hijos vean que no somos infalibles y que como todo ser humano, tenemos nuestras debilidades.
    Sin embargo me gusta practicar diariamente el ejercicio de la compasión y sentir que mis hijos están constantemente recibiendo esa carga de información que eventualmente devolverán al mundo desde sus propias acciones.
    Si bien la empatía y la compasión son cualidades parecidas, podríamos establecer una pequeña diferencia entre ambas.  La empatía es la capacidad de comprender cómo se siente otra persona, o como se dice coloquialmente, de ponernos en sus zapatos y desde ahí entender el motivo de su sentir.
    La compasión va incluso más allá porque nos invita a la acción.  Si vemos a un niño llorando porque su mamá se ha ido, nuestros peques desde la empatía podrán entender que tiene suficientes razones para estar triste y desde la compasión, lo abrazarán e invitarán a jugar juntos hasta que su mamá regrese.
    Culturalmente pareciera haber cierta aura negativa alrededor de la compasión porque se ha tendido a confundir con la lástima.  Sin embargo, ahora que tenemos claro su significado, podremos ser más enfáticos en inculcar este valor en nuestros peques desde la mejor enseñanza: nuestro ejemplo.»
    Autora del blog Modo Mamá
    RORI LASSANKE
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    La PERSEVERANCIA es un don maravilloso que tenemos los seres vivos
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    «La perseverancia es ese don maravilloso que tenemos los seres vivos para luchar con tesón y firmeza por lo que queremos, para ser constantes en realizar algo que anhelamos.
    Para los niños esas ansias de conseguir lo que quieren parece ser natural. Algunas semanas atrás, mi hija Chloe de 4 años nos sorprendió cuando venció el miedo a montarse en su bicicleta, pero eso no fue todo… lo hizo por que su hermanito Chris de 7 años la motivó a que no se rindiera e insistió tanto así, hasta que ella pedaleara por si sola. «Chloe es fácil, tú puedes darle a tus piernitas, you are a big girl».
    Entre caídas, risas, fotos y aplausos, lo logró. Es una meta que aunque parezca pequeña, para ellos significa el mundo. ¿Determinación o perseverancia? Es lo que hace que el universo siga evolucionando maravillosamente y nosotros con él , es algo que trato de enseñarle a mis hijos, a tener ideales, a intentarlo y celebrar los logros por que si se puede.»
    Autora del blog Mamá Contemporánea
    Diseño: Laura Farías @harulau
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  • Ser una mamá de alta demanda

    Ser una mamá de alta demanda

    Antes de ser mamá no me imaginaba lo diferente que sería mi vida al tener que criar a dos pequeños que dependen totalmente de mí y que hace una década ni si quiera estaban en mi proyecto. Aún sin saber lo que sería ser mamá me lancé a la aventura de la búsqueda de un bebé, hasta que una mañana en mi nueva casa la ansiedad no pudo más y me decidí a comprar una prueba de embarazo que tras hacerla resultó positiva… lloré y lloré.

    Lloré de alegría, de miedo, de ansiedad, de pánico al parto, de imaginar que había algo dentro de mí que ya crecía, lloré de inmensa felicidad.

    Y así pasé muy consentida por 40 semanas hasta que el bebé de alta demanda hizo su aparición un caluroso mes de abril. Lloraba, pedía teta sin descanso, dormía como un rey, se despertaba queriendo lactar más, tenía los horarios volteados, no había día o noche, él vivía entre comer, dormir y ensuciar el pañal, se repetía el círculo muchas veces al día.

    Llegaba la noche en la que me duchaba corriendo para no separarme de mi angelito que tenía un sexto sentido para darse cuenta que mamá no estaba junto a él… me había convertido en una mamá de alta demanda.

    Mamá primeriza

    Por lo tanto seguía llorando, temerosa de no bajar de peso y sentirme enorme, de no estar alimentándolo bien pues aunque lo tenía muy estudiado el tema de la lactancia materna también era nuevo para mí, pasar de pezoneras plásticas a almohadillas para contener la leche, que si debía andar con faja toda la cuarentena… todo resultó ser tan abrumador que ni la paciencia de mi mamá y el amor del papá de mi hijo aplacaban el sentimiento de creer estar haciendo mal las cosas.

    Pero con los días viene la calma, el baby blues fue desapareciendo y la guerrera que vive en mi no se dejó vencer por el revoloteo de las hormonas en todo mi cuerpo.

    Si tuve la fuerza y el valor de pasar por un parto natural ¡podía hacerlo todo! Me informé mucho sobre mi nueva etapa de vida, si mi bebé era de alta demanda también tendría una mamá de alta demanda que lo apoyaría en todo momento, porque para él también la vida era nueva.

    Hoy ya no tengo un hijo de alta demanda, ese bebé tan exigente se ha convertido en un estupendo chico de siete años muy independiente y feliz, con el que practiqué colecho, porteo, lactancia exclusiva, prolongada y tándem con su hermana menor.

    Una mujer diferente

    Soy hoy una mujer que no sabía que existía en mí, una mamá que regaña en el momento necesario, que da gritos de vez en cuando pero que no pega porque no cree que los golpes sean la mejor opción. Que cría a sus hijos con igualdad, que explica de los valores humanos, las idiosincracias y hasta de la maldad de la gente.

    Ser mamá es el mejor trabajo del mundo, con jornadas de 24 horas, los 365 días del año sin considerar vacaciones o fines de semana… y lo tomamos con tanto amor aceptando como único pago un abrazo y una voz que nos diga “¡Te amo mami!” 

    Foto: Flickr/Cia de Foto

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Siete años como mamá

    Siete años como mamá

    Hoy celebro en casa. Celebro a la luz, al espíritu, a la felicidad. Hoy justo hace siete años me cambió la vida. 

    Llegó de parto y a mis brazos mi hijo mayor, quien me ha enseñado que la vida era diferente a lo que tenía un día antes de ser mamá.

    Nunca antes volví a dormir igual, adiós a las salidas con los amigos, a tiempo con la pareja, a tener la casa impecable y a seguir una dieta saludable. 

    Apunté mi dirección a ir de frente a vómitos infantiles en vez de a la inversa, a limpiar pañales sucios como maestría y a cambiar mi licenciatura por ser una experta en Lactancia y Colecho.

    Me volví tía de todos los hijos de mis amigas, y mamá del corazón de todos los niños desvalidos del mundo. Conocí de la importancia de la crema para rozaduras y del bien que les hace a los niños sacar el aire tras tomar su leche.

    He visto crecer a mi hijo en cada momento, he bailado con él en cada festival así como he sufrido a la hora que le toca exponer frente a su grupo mientras lo observo al fondo, ¡y como toda madre con ganas de correr a “soplarle” la frase que no recuerda!

    La felicidad al cuadrado

    Un día, cuando le faltaba poco para cumplir tres años, se volvió en hermano mayor, “a mí ni me preguntaron” podrá decir, pero esa experiencia de vida no la cambia por nada, ama ser “el grande” y dice que haría lo que fuera por su hermana porque la ama… ¡y yo lo amo a él!

    Confirmo que ser mamá de un niño me convirtió en una nueva novia. Soy (por ahora) su amor, la mujer que más quiere y la única que quiere llevar de la mano. Le da gracias a Dios por tener “la mejor mamá del mundo” y yo le doy gracias por tener “el mejor hijo del mundo”.

    Siete años de reír con él, de abrazarlo con amor, de reconfortarlo cuando ha sido necesario y de regañarlo fuerte tras una mala actitud. Junto a su papá trabajamos para forjarlo en este mundo difícil, deseamos que aprenda sobre la integridad, los valores y el amor por la familia. Es nuestra labor más importante.

    ¡Ser una mamá de alta demanda es lo mejor que me ha pasado en la vida y no lo cambiaría por nada!

    #HéctorFelices7

    Foto Flick/ GabrielaP93

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¡Mi hijo quiere una fiesta sin niñas!

    ¡Mi hijo quiere una fiesta sin niñas!

    Mi hijo crece y para su cumpleaños número siete quiere una fiesta diferente. Atrás quedaron las celebraciones donde el Rayo McQueen era el rey y compartía escenario con Matte o Luigi. Para esta ocasión me ha pedido una albercada donde solo invite a los niños varones de su salón de clases. 

    Primero me sorprendió el requerimiento, porque si bien hemos asistido a fiestas de alberca, normalmente han sido mixtas donde ha convivido con todos sus compañeros, pero también está en la etapa que las niñas de su salón han celebrado sus cumpleaños en fiestas tipo “salón de belleza” o “fiesta hawaiana” entre otras sutilezas haciendo a un lado a los varones con invitaciones muy específicas que dicen “Solo Niñas”.

    Fiestas temáticas

    Una ocasión una amiga muy querida nos invitó a una de esas fiestas de nenas, como no tuve con quien dejar a mi hijo y mi hija también estuvo invitada tuve que hacer de tripas corazón y lo llevé. La festejada en realidad es amiga de él y pude observar que ella disfrutó mucho con sus amiguitas, el que parecía pez fuera del agua era mi hijo, aún así estuvo con algunas chiquitas de su salón mientras comía pastel o partía la piñata, pero llegó el momento del cual yo huía, se me acercó y me dijo “mami, ¿por qué no hay niños? ¿es una fiesta solo para niñas?”.

    Le contesté que sí pero que lo había tenido que llevar porque no tenía con quien dejarlo y su hermanita también estaba invitada a esa fiesta, lo vi razonar mis palabras y me dijo que cuando hubiera otra fiesta de ese tipo prefería irse con su papá… así quedó ese tema y así le hemos hecho en otras ocasiones para respetar su decisión lógica.

    Ahora a nosotros nos toca dejar a las niñas a un lado, porque el niño de mi casa quiere hacer una fiesta solo para niños, y no exactamente una fiesta si no una albercada, en donde sus amigos acudan acompañados “solo con sus mamás porque ellas los llevan y los vigilan, no hermanitas, no papás” aclara el que hasta hace unos años era mi bebé, y mientras pienso lo complicado que será decirle a las otras mamás que la invitación es solo para el niño y para ella, así que espero que la idea de mi cumpleañero funcione.

    Ya contamos los días, hacemos la lista de niños y mamás, decidimos que para el menú serviremos pizzas, las cuales serán las encargadas de llenar de energía a los delfines nadadores que disfrutarán del chapuzón. Palomitas, jugos, refrescos fríos y pastel, una bomba de azúcar para este caluroso verano que promete darnos una fiesta muy divertida al recién inaugurado Club de Tobi de mi hijo mayor.

    ¿Qué ideas crees que resulten para la albercada? ¿Me ayudas?

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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