Categoría: Maternidad

  • Las lecciones que un hijo nos dá

    Las lecciones que un hijo nos dá

    Al convertirnos en padres aquirimos conciencia sobre la dificultad de educar y enseñar las cosas de la vida a nuestros hijos. Esa conciencia, que como adultos tomamos respecto a que los niños dependen totalmente de nosotros para sus necesidades básicas, se vuelve parte de nuestro día a día. Es así, que con los años vemos crecer a nuestros hijos, tan listos, tan simpáticos, ¡tan guapos! solo como una madre enamorada los puede ver.

    Pero ¿qué pasa cuando de repente, los niños que apenas hace unos días les estábamos cambiando los pañales nos dan lecciones de vida? El momento en que esos seres magníficos llamados “padres” que parecían saberlo todo, se dan cuenta que aún tienen mucho que aprender de los mejores maestros: los hijos.

    Tengo dos pequeños en casa, un niño de siete y una nena de cuatro años. El mayor es un adulto pequeño, al que la escuela se le da muy bien. En las últimas semanas me ha mostrado tres situaciones, en las que yo he tenido que aprenderle y agradecerle. Todo esto por el hecho de educarme con casi 30 años de diferencia entre él y yo.

    Si bien, la educación de hoy logra que los niños estén más alertas a lo que pasa en el mundo moderno. Son ellos los que con su sabiduría infantil e inocencia, hacen que sus padres aprendan lecciones que ellos ya tendrán bien definidas para el resto de sus vidas, estos son tres ejemplos que les quiero compartir:

    Lección #1 El plato del buen comer

    Pobre de mí sí me quiero dar un gusto con un refresco con gas, porque me habla de todo el daño que hace en el cuerpo si lo tomo. Me habla de leguminosas, proteínas, grasas de origen animal y demás cosas que aprendí en mi adultez, y que él ve en su clase de segundo año de primaria. ¿Qué tal la jarra de la bebida saludable? ¿Sabían que existía? ¡Yo no! Es algo que mi hijo mayor me ha enseñado y que pude compartir con mis allegados. Me sentí muy orgullosa de él, su aprendizaje y sus ganas de llevar una vida saludable en casa.

    Una tarde de fin de semana comimos un plato con carne, en la noche se nos olvidó lo que comimos y pedimos para cenar otros alimentos que incluían carne. Mi hijo muy serio dijo que el plato del buen comer no recomendaba eso. Nosotros como papás nos sentimos muy apenados, y con esto, ya tenemos en casa un “Policía del Buen Comer”. Lección aprendida.

    Lección #2 Dejar el teléfono móvil

    Soy una mamá moderna de pies a cabeza, mi teléfono celular es parte integral de las cosas que hago en mí día a día, resuelvo tanto situaciones de trabajo, como familiares. Cuando no tengo acceso a mi laptop, mi móvil es la extensión a todo lo que hago y dirijo como mamá y empresaria. ¿Pero qué pasa cuando tengo que hacer uso del teléfono en presencia de mis hijos?

    He aprendido tras un reclamo de “no me pones atención por estar con tu teléfono” cuál es su verdadero lugar, dejar en claro que no es más que una herramienta de apoyo y así la debo usar. Cuando tenga la necesidad de utilizarlo con los niños presentes, deberán ser llamadas cortas y urgentes. Las pláticas de chats o navegar en redes sociales, quedaron para ocasiones en las que no interrumpa el valioso tiempo con los niños. Lección aprendida.

    Lección #3 Valorar el esfuerzo de lo trabajado

    Mi hijo tiene guardada una pequeña piñata que realizó con sus manos en el curso de verano, la piñata no va a ganar un premio por ser la más bonita o ser la más grande. De hecho ha estado guardada por varios meses sin que nadie la toque, ni el mismo, hasta hace unas semanas que le sugerimos ponerle dulces y romperla junto a su hermana menor.

    Cuando le hicimos la sugerencia él se nos quedó viendo como si estuviéramos locos y nos soltó una frase: “Mami, ¿porque voy a romper mi piñata si me costó mucho trabajo hacerla? Quiero tenerla para recordar que me costó trabajo”. Casi le faltó anexar “¡En qué cabeza cabe!”. Nosotros entendimos que esa manualidad representaba para nuestro hijo, el valor a su esfuerzo, y no la rompería por un puñado de dulces. ¿Cuántos de nosotros como adultos le damos valor a las cosas que hacemos por más sencillas que parezcan? Lección aprendida.

    ¿Qué lecciones has aprendido de los grandes maestros que tienes en casa? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

  • Ir al baño público con niños ¡tips para lograrlo sin estrés!

    Ir al baño público con niños ¡tips para lograrlo sin estrés!

    Cuando tenemos hijos pequeños y están en la etapa en que ya no usan pañal, parece que les gusta conocer todos los baños públicos de las plazas, restaurantes, tiendas o parques en el lugar que estemos. Eso genera en las madres mucho estrés considerando que el uso dado a esos baños y las bacterias que allí se encuentran.

    “¡No hay baño más limpio que el de casa!”, es lo que les repito a mis hijos, “¿Y el de casa de mi abuelita?”, pregunta la menor, y le digo que ese también. El punto es que desde pequeños tenemos que crearles conciencia a nuestros hijos que los baños públicos son para urgencias, si pueden aguantar un poco y ya están cerca de casa aunque mamá se tenga que apurar.

    Tarde que temprano llega ese momento de urgencia, cuando los niños nos acompañan a las compras y empiezan con un “¡mami pipí, mami pipí, mami pipí!”, y a movernos con el carrito lleno de víveres a la puerta del baño. Nos hacemos las fuertes y buscamos el más limpio para nuestros pequeños, ante la necesidad que presentan en ese momento. 

    Ideas que ayudan

    Algunas mamás traen consigo asientos plásticos infantiles que se ponen sobre el wc, otras cubren al área con papel higiénico o limpian con toallas húmedas. En ocasiones las más prevenidas andan con un desinfectante en spray para rociar el área donde se sentará el niño, lo importante es evitar el contacto directo en las pompis de los chicos.

    ¿Pero qué pasa cuando somos las mamás las que tenemos que ir al baño público y estamos solas con el bebé? En mi ciudad hubo una situación de una mamá que tuvo que ir sola al baño y le tuvo que dar a su bebé a una mujer que se encontraba allí junto, la mujer desapareció con el bebé y la historia estuvo bastante complicada. 

    Cuando mis hijos eran bebés trataba de salir siempre acompañada por lo que se pudiera ofrecer, pero en el caso de que tuviera que hacerlo, creo que en una situación muy desesperada haría lo siguiente: entrar al baño de discapacitados que es más amplio, y si no traigo carriola, o fular o portabebé  para el pequeño colocaría su colchita en el piso bajo mucho papel higiénico y lo recostaría un minuto en lo que paso rápidamente, eso en un caso extremo.

    Ahora con mis hijos de cuatro y siete años, seguimos pasando al baño de discapacitados los tres juntos, lo hacemos por turnos si es necesario, pero vigilados bajo el ojo de la madre, es mejor prevenir que lamentar.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Crianza en brazos para mi bebé

    Crianza en brazos para mi bebé

    Cuando me embaracé de mi primer hijo, tuve el tiempo para hacer todo tipo de lecturas que me sirvieran a prepararme para ser una buena mamá, porque como bien dicen, en este trabajo primero nos dan el título y después nos graduamos.

    Fue así que conocí lo que llaman porteo, que no es otra cosa que llevar a los bebés en brazos, sin el temor de que los niños nos “toman el pelo” o se vayan a “embracilar”, pero también pensaba que ¿cómo no van a querer estar con nosotras las madres si es lo que ellos conocen?, si tras nueve meses de llevarlos dentro conocen nuestros movimientos, latidos del corazón ¡y demás sensaciones!

    Comprendí entonces que lo más normal era llevarlo cerca y empecé a hacer oídos sordos a consejos no pedidos sobre que era mejor dejarlo llorar, y es que ¿que sentimos como adultos cuando lloramos solas? deseamos consuelo, abrazo, palabras cálidas, ¡mucho más un bebé!

    En mi afán por aprender conocí una asociación sin fines de lucro que se llama Babywearing Internacional, que tiene como misión promover la crianza en brazos. Babywearing promueve la vinculación, apoya la lactancia materna, puede ayudar a combatir la depresión posparto y puede ser un salvavidas para los padres de niños con necesidades de alta demanda. Los bebés cargados duermen, se alimentan y crecen mejor. 

    En octubre se celebra el porteo

    Cada año en el mes de octubre celebran una semana donde promueven los beneficios que tienen para las mamás y sus bebés el porteo, con el uso de slings, mochilas, fulares, rebozos o pouchs que permitan tener al bebé pegado al cuerpo de su mamá, papá, familiar o cuidador.  Checa el portal de Baby Wearing Internacional.

    Aunque ya no soy mamá de bebés soy una ferviente creyente de este método de crianza con apego. Con mi hija que ahora tiene cuatro años practiqué el porteo y fuimos muy felices mientras duró, hoy ella en sus juegos implementa cargar a sus muñecas con su rebozo, de la forma más natural y adorable posible.

    ¡Te invito a que disfrutes de esta gran experiencia!

    Con información de Baby Wearing International

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Las 5 peores preguntas a una embarazada

    Las 5 peores preguntas a una embarazada

    Cuando una mujer se encuentra en etapa de buenaventura lo que menos quiere es escuchar cosas que la perturben mientras está en la espera de su bebé, pero no falta quien se le acerque con noticias o preguntas que en vez de ayudarla a tener paz en esos meses la inquieten sobremanera.

    Las mamás coincidimos que son cinco los puntos que más nos provocan ansiedad en las semanas del embarazo, si conoces a una futura madre por favor cuida de no incomodarla con ellas:

    1.- “¿Ya pensaste que vas a hacer si tu hijo tiene Síndrome de Down?”

    Coincidimos que es la peor pregunta del mundo, ya sea que el bebé tenga posibilidades de tener Down o cualquier otra enfermedad, ninguna mamá desea tener un hijo enfermo y por eso vamos a nuestras revisiones mensuales y hacemos los análisis pertinentes.

    2.- “¿Todavía no nace?, ¡Ya se te hizo piedra!”

    Una madre primeriza puede salir corriendo al hospital con una frase de éstas, a quién se le ocurre decir semejante cosa cuando todo radica en que las fechas probables de parto son justamente así: “probables”, el nacimiento se puede dar 15 días antes o 15 días después de la fecha, debido a que la menstruación no se mide como un reloj, así que nada de asustar a las futuras madres.

    3.- “»Yo no compré nada hasta que nació mi bebé…… por cualquier cosa…”»

    ¿Por qué meterse en la vida de los demás para opinar tonterías? ¿Qué aporta esta frase a una futura madre? Todos los embarazos son de cuidado, pero eso no significa que el bebé no llegue a término o que le pase algo al sexto mes. Dejémos a las madres hacer las compras de la cuna, la ropa del bebé y demás complementos, dejemos que vivan su embarazo a su manera.

    4.- “»La lactancia materna solo le sirve de recién nacido, si le sigues dando te agarrará de chupón”.»

    No hay mejor alimento para el bebé que la Lactancia Materna, la Organización Mundial de la Salud la recomienda exclusiva hasta los seis meses y complementaria a los alimentos hasta los dos años, de allí en adelante hasta que la madre y el bebé lo decidan. A leer más sobre este tema antes de opinar por favor.

    5.- “»Yo preferí que me hicieran cesárea para no tener dolor en vez el parto”.»

    Frase real escuchada por mí, la mamá que dijo esto programó su fecha de cesárea para no sentir contracciones ni pujar, me dio tristeza y por supuesto que se respeta una decisión de este tipo. Creo que el parto es parte de lo natural, del empoderamiento de la mujer, esto cuando la salud de la mamá o el bebé no están comprometidas. No ocupen la cesárea “por comodidad”, “para que caiga en tal fecha de cumpleaños”, “porque el pediatra se va de viaje”… gastan más, no duele en ese momento, pero la recuperación es más larga entre otros factores.

    Publicado en Tabasco Hoy

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  • Haz del cepillado una rutina divertida

    Haz del cepillado una rutina divertida

    Cuando mis niños eran bebés, no me preocupaba con la cantaleta de mandarlos a cepillar sus dientitos, mamá era quien se encargaba de mantenerlos limpios con un trapo humedecido; después mediante fueron creciendo, les fui comprando sus cepillos de dientes y juntos nos parábamos frente al espejo para hacerlo en equipo y me tomaran de ejemplo, y así también fuera mas fácil para ellos.

    Ahora con mi hijo mayor de siete años, hemos tenido charlas sobre la caries y sus repercusiones, el como afea una sonrisa en pequeños y adultos y como puede dañar las piezas dentales para siempre, por eso la insistencia de nosotras las madres en el sentido de que se cepillen los dientes tres veces al día aunque sea aburrido para ellos.

    Para que esta orden deje de ser un desafío y se convierta en una rutina tranquila checa los siguientes tips que me han funcionado y que ahora te comparto:

    • Los niños aman los personajes de las películas, las series o dibujos animados. Puedes empezar llevándolo a que elija su propio cepillo de dientes, los hay en todos los tamaños para bebés menores de un año, para niños pequeños y niños grandes: El tamaño de la cabeza del cepillo lo eliges tú y el dibujo y el color lo elige él, verás que comienza a animarse.
    • Selecciona una pasta de dientes que sea para niños, ya que la pasta para los adultos la mayoría de las ocasiones el sabor de menta, gel, enjuague bucal o cualquier añadido que tenga es demasiado fuerte para ellos y se quejarán que les quema. También en las pastas hay de personajes y hasta de sabores más amables para los pequeños.
    • Cuando llegue la hora de cepillarte anímale a “que haga juegos de burbujas con la pasta”, “que haga círculos redondos en cada diente”, “que hay que sacar todos los bichitos que dejan los restos de comidas y que después se convierten en caries” cosas simpáticas que lo motiven a cepillar con animosidad y no lo entienda como una obligación.
    • Si conoces a un dentista amigo, o mucho mejor, un odontopediatra, no dudes en hacer la visita cada seis meses para una revisión y aplicación de flúor. Los especialistas en dientitos infantiles tienen más paciencia y cariño hacia los pequeños pacientes y les promueven el buen hábito del cepillado.
    • Recuerda que los niños aprenden con el ejemplo. Cuando estén en casa vayan juntos a cepillarse tras comer un postre, después de desayunar y por supuesto antes de acostarse por la noche. Los niños ven, los niños hacen ¡No lo olvides!

    ¿Cuál es la técnica que mejor te funciona en el cepillado de dientes de tus hijos? ¡Comenta con nosotros!

    Any Fuchok participa en Pregunta Mamá como bloguera invitada. Actualmente escribe para Disney Babble, Tabasco Hoy y tiene su blog personal llamado Mamá de Alta Demanda. La puedes encontrar en Twitter como @mamaaltademanda.

    Foto: Ran Yaniv Hartstein

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     Este post fue realizado en colaboración para la web Pregunta Mamá, a sus directora Ivonne Vicuña le agradezco la invitación.

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  • 8 ideas para reír en familia

    8 ideas para reír en familia

    Nuestros hijos son el tesoro más preciado, jugar con ellos es el recuerdo que ellos se llevan a la vida adulta con más cariño. Te compartimos algunos tips para que todos se diviertan.

    Cuando tenemos niños en casa las risas se vuelven algo fundamental de nuestro día a día. Las escuchamos al despertar, al despedirse para ir al colegio, al regresar felices a casa, al jugar entre hermanitos y así podemos enumerar las veces que ese sonido majestuoso llega a nuestros oídos.

    Solo cuando nuestros peques están enfermos es que vemos sus caritas largas y sin ánimos de hacer algo, es entonces donde como mamás nos podemos poner las pilas y ofrecerles un ideas simpáticas para jugar para que nuestra sonrisa favorita vuelva a brillar como acostumbra.

    Checa las siguientes ideas:

    Tarde de chistes

    Simulen tener un micrófono, cada miembro de la familia tiene que decir un chiste que los haga reír a todos, el que más aplausos reciba será el ganador.

    Juegos de mesa

    Desempolva el Turista Mundial, el UNO, el Scrabble, las Damas Chinas, el Operando, la Lotería o Bingo, los Palillos Chinos, o cualquiera de los juegos que tienen para tardes lluviosas. ¡La pasarán de maravilla!

    Imitando personajes del cine o televisión

    Cada uno eligirá un personaje que tendrá que imitar, ya sea de su película favorita tipo Star Wars o caricaturas como Dora la Exploradora. Tarde de risas garantizada.

    Casa de campaña

    Busca las sábanas que no usas y alista las sillas del comedor, un tapete, un par de lámparas y muchos cuentos de terror para leer dentro de la casita improvisada bajo la mesa.

    ¿Me parezco a mi mamá/papá?

    Deja que tus niños usen la ropa que acostumbras y premia a quien mejor halla logrado el look de sus padres, incluye formas de hablar y expresarse. Lo ideal es divertirse y premiar a todos los peques.

    ¡A bailar!

    Prepara los hits del momento y monten una fiesta disco en casa, aquí no hay premio, lo mejor es ver como todos bailan sin parar.

    Escondidas

    Como a veces la casa no tiene el espacio suficiente para que todos los integrantes de la familia se escondan, porque mejor no escondemos a la muñeca Barbie, el integrante que la encuentre tendrá el derecho de cantar como soprano el menú de la comida que a la vez se vuelve otro momento divertido.

    Jugando con el equilibrio

    Busca libros, monedas, cojines… y trata de que los peques lo equilibren con la cabeza, los pies, el dorso de la mano, haciendo la figura del cuatro, etc. Lograrán muchas risas en el intento.

    ¿Que actividades usas para divertirte con tus niños? ¡Déjanos un comentario!

    Este post fue realizado en colaboración para la web Lazos Madres, a sus directoras @kathy_figuera @bekkitta les agradezco la invitación.

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  • #YoConfieso: He vivido la presión de ser la madre perfecta

    #YoConfieso: He vivido la presión de ser la madre perfecta

    Vivimos en un mundo donde los estereotipos predominan. Nos esforzamos en ser mejores cada día en todos los aspectos: en los estudios, en el deporte, en comer los alimentos más saludable, en tener el mejor coche… eso y más, pero hacerlo todo bien, casi perfecto.

    Eso nos agobia, nosotras como madres tenemos el compromiso de criar niños seguros y felices, ¿pero cómo saber cuándo nuestras expectativas van creciendo sin control a modo de querer convertirnos en una madre perfecta? esto que a la larga puede llegar a afectarnos emocionalmente como mujeres y claro está, también dañar a nuestra familia.

    Yo alguna vez quise ser la madre perfecta y esto era lo que más me preocupaba:

    • Comida perfecta

    Buscaba que la alimentación de mi familia fuera la mejor: la más nutritiva, cero grasas, cero comida chatarra, adiós refrescos embotellados, bienvenido el aceite de oliva, el consumo de harinas dosificado. Buscaba recetas, decoraba los platos, integraba productos nuevos a mi comida diaria… dejé de un lado las recetas de mi mamá que me habían hecho tan feliz de pequeña y que incluían muchas calorías pero también muchas sonrisas. Hoy ya comemos con más libertad, considerando que no es malo comer unas papas o unas galletas mientras equilibremos con la comida que mamá hace en casa que siempre es la mejor para la familia, mientras que las comidas en casa de la abuela son las que más gozan los nietos, increíble ¿verdad?

    • Casa perfecta

    Todo en orden, no podía ver juguetes tirados, eso de “deja que se caiga la casa si estás enferma” no entraba en mi plan organizacional de vida. Cojines de la sala en su lugar, en el refrigerador no podía estar la mayonesa porque su lugar era la alacena, la ropa sucia en el bote correcto, los cargadores de los celulares en un solo lugar ¿así o más rígida? ¡No sé cómo no me explotó la cabeza!

    • Tareas perfectas

    Lo que le pidieran a mi hijo en la escuela lo llevaba correcto, si era un disfraz de Halloween yo buscaba el que consideraba más bonito, que si la piñata del cumpleaños de Cars buscaba la más grande, que si el pastel de la nena pues el más delicioso de mi ciudad para que compartiera con sus amiguitos, que si la clase de natación llegábamos puntuales para cumplir los ritmos perfectos. Lo escribo y me sorprendo.

    • Hijos perfectos

    ¿Qué mamá no ve guapos a sus hijos? ¿Quién no quiere que siempre estén como de portada de revista de moda infantil? Bueno, yo era de esas mamás, y creo que mis hijos me aguantaron mucho en su tierna infancia cuando los tenía listos y ‘peinados con raya en medio’ tal cual estuvieran para foto. Hoy disfruto verlos correr descalzos y en ropa interior por toda la casa.

    • Madre perfecta

    Intenté cumplir con todos mis roles a la perfección: madre, esposa, hija, hermana, amiga, profesionista y lo que se acumulara. Cuando todos ellos estuvieron cumplidos entonces me volteé a ver y traté de poner a la Any perfecta y no pude. ¡Estaba haciendo de mi vida una pesadilla y no me estaba dando cuenta!

    Tuve una gran caída emocional y me puse en orden conmigo misma, me planté que la perfección no existe y que la vida hay que vivirla un día a la vez, en calma, relajados. Despedirse de la rigidez, atendernos a nosotras mismas para poder entonces ofrecer a la familia nuestra mejor versión, la que ellos se merecen.

    Recordar que no solo somos mamás, si no que antes fuimos mujeres, que si bien ahora estamos viviendo nuestro mejor papel lo representemos sin temor a equivocarnos, de gozar las sorpresas y de disfrutar a nuestros hijos cuando nos pidan comer un helado de dos bolas sin complicarnos la cabeza por temor a una enfermedad de la garganta que aún no existe.

    ¡Ser imperfecta es la más grande belleza!

    Foto: Flickr/RenaudPhoto

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Maternidad en plenitud a los 40

    Maternidad en plenitud a los 40

    Cuando pensamos en una mujer embarazada la imagen que nos viene a la mente es la de una mujer entre los 20 y los 30 años con una hermosa pancita apuntando al frente. Pero con tantas oportunidades que existen para desarrollarse profesionalmente en nuestros días, muchas mujeres deciden posponer el momento del embarazo.

    La mayoría de las mujeres en esta situación argumenta: ‘para cuando haya tiempo’, ‘para cuando terminen la universidad’, ‘para cuando terminen la maestría o el doctorado’, ‘para cuando tengan su propia casa’, ‘para cuando terminen de pagar el coche’… son muchas las causas que prolongan le llegada de la maternidad.

    A nuestra entrevistada de hoy la vida le tenía una sorpresa. Daniela Acosta se casó muy joven y tuvo una hija mientras estudiaba la universidad. Con el tiempo se separó de su esposo y junto a su hija emprendieron una vida juntas. Su camino laboral fue en ascenso y su desempeño como cabeza de familia fue impecable.

    Decidió incluso estudiar otra carrera universitaria, justo antes de titularse el amor le sonrió y se presentó en forma de bebé. Tras el impacto de la noticia, ella y su pareja están afrontando todas las dudas respecto a un nuevo embarazo. Adentrarse una vez más al mundo de la maternidad después de18 años de su única hija, es lo que nos comparte en este espacio.

    ¿Cómo era tu vida antes de embarazarte?

    Era la de una clásica mujer trabajadora, preocupada por crecer profesionalmente, enamorada de mi única hija, realmente no había límite y disfrutaba de una libertad que a veces extraño, aunque la ilusión que siento ahora es lo mejor que podía pasarme. 

    Con una hija de 18 años, ¿cuáles son las dudas que tienes ahora sobre el embarazo?

    ¡Dios, todas! Es como volver a iniciar, me siento peor que una primeriza, todo es diferente después de tantos años.

    ¿Qué ha cambiado de la maternidad de hace dos décadas a hoy?

    La modernidad y las nuevas tecnologías son un complemento que marca una diferencia abismal entre la maternidad hace 18 años a la de ahora, de hecho los pañales que mi hija usó ya ni siquiera existen.

    ¿Qué producto para el uso en bebés es el que más te ha sorprendido?

    Los carritos, los porta bebés… ¡Dios mío, parecen naves, así los veo yo!, creo que eso de la ergonomía vino a dar un giro impresionante, antes eran solo lindos, con decirte que en ese tiempo no existían las pruebas de embarazo caseras.

    ¿Cómo ha tomado tu hija tu nueva maternidad?

    Ella está más que feliz, siempre quiso un hermanito, sueña con llevarlo a pasear, con enseñarle fútbol, eso sí, con la amenaza que la responsabilidad es mía no suya, teme que sea la nana de su hermano; creo que ambas tenemos la madurez para recibir este angelito.

    ¿Cómo te estás cuidando físicamente?

    Siempre he tratado de cuidar mi alimentación, creo que eso ayudó en parte a concebir al nuevo miembro de la familia. Te confieso, los dos primeros meses fueron de comer todo lo que se me antojaba, pero mi cuerpo que no está acostumbrado a recibir esa cantidad de comida a toda hora, comenzó a resistirse. A partir del tercer mes ya moderé mi alimentación: como sano, evito refrescos, carnes, dulces y he optado por la fruta, las verduras, el pollo y el pescado. Ayudándome con las vitaminas y demás suplementos que los médicos me señalan y que mi cuerpo ya no produce.

    ¿Cómo le diste la noticia a tu familia?

    Eso fue muy chistoso, mi esposo desde antes de tener retraso compró la prueba de embarazo, porque aseguraba que su hijo ya estaba concebido. Me resistí a sufrir una decepción y me esperé a una fecha especial, el 10 de mayo. Ese día mi hija me ayudó a  hacerme la prueba y sin ver el resultado, la regresamos al empaque, esperando a que el padre desesperado lo abriera y viera el resultado frente a toda la familia. Él fue el primero en saber y el encargado de dar la noticia, fue muy emocionante y con un final feliz.

    A que le apuestas ¿al parto o a la cesárea?

    Mi hija fue parto y lo disfruté mucho, deseo de todo corazón traer al mundo a mi hijo de forma natural; sé que eso se decidirá en el preciso momento y dependiendo del estado en que se encuentre mi cuerpo para un parto.

    La lactancia materna, ¿estás preparada para ello?

    Sí estoy preparada, estoy completamente a favor de la lactancia, es una conexión con él y sobre todo una ayuda extraordinaria para su crecimiento, yo espero poder amamantar el tiempo que sea posible.

    ¿Cómo te apoya el orgulloso papá?

    Es un hombre muy paciente, mis estados de ánimo son muy cambiantes y exploto por cualquier cosa. Entiende perfecto el proceso por el que estoy pasando, me apoya con la comprensión y la paciencia que necesito en este momento; siempre está al pendiente de mi estado de salud, mis necesidades y busca lo mejor para que esté bien, el apoyo que me brinda es de vital importancia para mí.

    ¿Tus médicos te han indicado algún cuidado especial?

    De hecho mi embarazo está catalogado de “alto riesgo”, los estudios son más frecuentes, y los medicamentos son un poco diferentes que los usados normalmente en los embarazos; cada mes me realizan dos ultrasonidos para saber el estado y desarrollo del bebé.

    ¿Qué es lo mejor de estar embarazada a esta edad?

    De forma personal te puedo decir que este embarazo lo estoy disfrutando más, ya que ahora cuento con una madurez que hace 18 años no tenía. Tenemos una solvencia económica que cuando nació mi hija no había, era estudiante y los recursos eran mucho más limitados. Cuando tuve a la niña era una joven que quería vivir esa juventud, ahora puedo vivir con más plenitud, me amo y sé que puedo darle todo el amor a mi familia, veo todo con más claridad.

    ¿Qué le recomiendas a esas mujeres que buscan un embarazo en esta etapa de su vida?

    Primero que preparen su cuerpo, cuidar su alimentación, que realmente lo que buscan es por amor y no por no estar solas, solas al final vamos a estar, porque ellos también se irán. Saber que es una responsabilidad grande y que quizás a nuestra edad la paciencia que teníamos antes se ha escapado y nos sea difícil lidiar con un bebé. Pensar en todo esto y si aun así lo quieren lo busquen. 

    ¿Cómo deseas vivir en familia… como te gustaría que fuera el mundo?

    Quiero un mundo limpio y pacífico para mis hijos, un mundo de oportunidades, un mundo sin barreras, con menos tecnología y más humanismo. No sé si eso sea posible, mientras, los prepararé para este único mundo que tenemos.

    Famosas que fueron madres a los 40

    +Nicole Kidman, a los 41 tuvo a su hija Sunday

    +Madonna, tuvo a su segundo hijo Roco a los 42 años

    +Susan Sarandon, a los 43 y a los 46 tuvo a su primer y segundo hijo.

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Papá embarazado? ¡todos los síntomas!

    ¿Papá embarazado? ¡todos los síntomas!

    Estar embarazada es una de las etapas más bonitas en la vida de una mujer, nuestra redondez es de vida, el cabello brilla, la piel luce saludable, no nos preocupamos si nos vemos gordas, la sonrisa es fácil. Pero también hay unos días complicados donde las náuseas, los mareos, el hambre y el sueño dicen presente en la mayoría de las futuras madres. Pedimos esquina y vemos los días pasar lentamente pero a fin de cuentas sabemos que es algo que tenemos que cargar.

    ¿Qué pasa con todos esos hombres que por azares de la naturaleza también se suben al barco de los síntomas del embarazo? Las lectoras de Disney Babble nos contaron todos los achaques que sufrieron sus maridos en esta etapa de buena ventura.

    “Mi esposo tenía antojos, mucho sueño y asco a los olores”. Thania Martínez, 31 semanas de embarazo

    “Mi esposo en el primer trimestre y al final del embarazo tuvo mucho sueño y náuseas”. Laura Farías, mamá de dos niñas

    “De hecho él tenía náuseas, vómitos y mareos antes de que me hiciera la prueba de embarazo Y fue justo por eso que me compré una, me hice el test y salió positivo. Es él quien tiene los antojos, yo no. Le da por comer golosinas, chucherías mezcladas y se levanta a media noche porque le da hambre”. Gloria Torruco, embarazada de 24 semanas

    “Al principio del embarazo mi esposo y yo compartimos sueño y náuseas, pero solo con mi hijo mayor”. Lucila Priego, mamá de un niño y una niña

    “A mi esposo le daban náuseas y antojos en el primer y segundo trimestre, tenía antojos muy raros: papas a la francesa con mayonesa o pechuga de pollo gratinada con mayonesa y cebolla y cilantro”. Norma Pérez, mamá de una niña

    “Edgar mi esposo comía más que yo, los antojos eran de él, por eso subió de peso en el segundo trimestre”. Shaula Olvera, mamá de un niño

    “Mi esposo tuvo muchos síntomas, dicen que pasas hormonas por la saliva, ¡sobre todo antojos de cosas dulces! Lo salado no, sólo lo dulce. Subió como siete kilos desde el segundo trimestre. Él tenía antojos y yo náuseas así que él comía por mí”. Jessica Ivett, mamá de dos niñas

    A estos síntomas se les llama “Síndrome de Couvade”, que es cuando el hombre siente el embarazo de su pareja, algunos de los más frecuentes son: náuseas, cambios de humor, aumento de peso,  tensión baja, dolores similares a las contracciones, vómitos, cansancio, calambres, entre algunos otros.

    ¿Tu esposo también estuvo “embarazado”?

    Foto: Flickr/David Veksler

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Lactancia Materna, a pesar de las críticas

    Lactancia Materna, a pesar de las críticas

    Soy de ese grupo de mujeres que puede decir orgullosamente que lacté a mis hijos hasta que ellos decidieron dejar de tomar la leche de mamá. Mi compromiso de amor hacia la lactancia materna me ha dado hijos saludables y fuertes, con el valor del apego hacia mí y entre ellos mismos como hermanos debido a que en una etapa también compartieron el calor de la teta.

    Puedo contar mi historia de llantos y sufrimiento, el como a los pocos días de nacer mi hijo mayor estaba tan frustrada y negada a seguir con este acto natural que era alimentar a mi pequeño con lo que mi cuerpo le brindaba, pero fue más el saber y el entender los beneficios que le traería a mi peque lo que me hizo proseguir a pesar del dolor y las cuarteaduras.

    “La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.” Organización Mundial de la Salud.

    Comencé con la Lactancia Materna Exclusiva, que no es otra cosa más que alimentar al recién nacido con la leche de mamá, primero con el calostro y después durante los primeros seis meses de vida. Sin incluir agua, te, fórmula, papillas ni nada que interfiriera con el proceso.

    Tras los seis meses de rigor proseguí con la ablactación y la Lactancia Mixta, en donde la fruta raspada, las verduras cocidas hicieron acto de presencia en la dieta del bebé, quien a la vez proseguía con las tomas de leche materna. El pediatra me dijo que ya podía destetar si lo deseaba pero no lo hicimos, únicamente seguimos la dieta que él nos sugería de introducción a los alimentos, poco a poco tomas de agua natural. La fórmula y la leche de vaca seguían descartadas por el propio bebé, quien obviamente prefería la leche de mamá.

    Los meses seguían pasando, el bebé de alta demanda creció y no quería dejar el abrazo cálido de mamá, la seguridad del entorno y el olor a amor que se prodigaba. Dimos paso a la Lactancia Materna Prolongada, y aunque algunos familiares veían raro el acto de amamantar a un niño de uno y dos años, lo único que hicieron esas críticas nada constructivas fue fajarme la falda y seguir alimentando a mi niño. Obviamente ya teníamos lugares más discretos para hacerlo como el coche, o con una sábana que distrajera las miradas del momento, porque de verdad que hay gente muy desagradable que hasta lo que no come le hace mal, mientras tanto, mi hijo y yo felices.

    Cuando el peque entró al maternal las tomas fueron bajando pero no desaparecían, se quedaron al despertar, al regresar del colegio y al dormir, me daba nostalgia ver a mi bebé crecer y dejar poco a poco la teta, de verdad se sufre. Seguimos así con esas tomas, y cuando faltaban dos meses de su tercer cumpleaños, quedé embarazada de la menor, ¡sí, quedé embarazada lactando!, la lactancia no es sinónimo de método anticonceptivo.

    “Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.” Organización Mundial de la Salud

    Fue una etapa increíble en la que me sentía poderosa. Di pecho las 40 semanas del embarazo, lo que más recuerdo era que en las últimas semanas cuando mi hijo se pegaba a la teta me daban contracciones de Braxton Hicks por lo que teníamos que parar hasta que pasaran, me ponían un poco nerviosa pero sabía que era normal. Difícil pero no imposible, porque los pezones estaban muy sensibles al tacto, pero tampoco fue motivo para claudicar.

    Nació la niña, le di mi calostro y mis pechos llenos. Poco tiempo después uno en cada pecho. La imagen en mi cabeza me llena de recuerdos y de casi llanto. Dimos inicio al Tándem, que es donde dos hermanos de la misma edad como los gemelos o de distinta edad también, son lactados al mismo tiempo. Una de las etapas más felices y cansadas de mi vida. El mayor que ya estaba de salida de la lactancia se reenganchó y la menor en su momento de lactancia materna exclusiva. ¡Bajé 10 kilos en dos semanas a base de lactancia materna al cuadrado!

    De la Lactancia Materna solo puedo decir cosas buenas, recomendarla a futuras mamás, que por favor lean páginas en las cuales les explican paso a paso los muchos beneficios para el recién nacido y también a la salud de la madre. La Organización Mundial de la Salud recomienda lactar a sus hijos por lo menos hasta los dos años, ¡no lo dudes! la salud de tu hijo es lo más importante.

    Si necesitas más información oficial puedes acceder a:

    Organización Mundial de la Salud

    Semana Mundial de la Lactancia Materna

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Mi hijo es tímido ¿cómo le ayudo?

    Mi hijo es tímido ¿cómo le ayudo?

    Tengo un hijo tímido, y esa parte de su personalidad se ha acrecentado desde los cuatro años. No le gustaba bailar en los festivales de Navidad o fin de cursos, formar parte de una coreografía en algún homenaje era una tarea difícil, una tabla rítmica en clases de deporte era algo que hacía muy a la fuerza y con apoyo especial de la maestra porque se ponía rígido de la vergüenza.

    Al principio, cuando yo no sabía sabía que era timidez, pensaba que era parte de un berrinche el no querer participar en estas actividades que nos encanta a todas las madres ver a nuestros hijos. ¿Cómo es que no quería ponerse el disfraz de Santa en el festival de Navidad si era el evento más esperado del año? Hoy, años después, he aprendido junto con él a no forzarlo a que haga las cosas como lo hacen sus demás compañeros, y no es porque no pueda hacerlo, es que no le gusta, no se siente en su ambiente, simplemente cumple con hacerlo aunque no sea el próximo cantante o actor de Hollywood.

    Apoyada por sus distintas maestras a lo largo de los años, pero sobre todo por mi tía que es maestra de preescolar, he podido seguir estos consejos que me han ayudado a mí como mamá a entender su timidez y como intentar junto a él a quitarse ese escudo que muchas veces le impide hacer las cosas que quiere, como acercarse a jugar con otros niños en el parque. Revisa los siguientes tips:

    • Evitar forzarlos a situaciones incómodas

    Antes llegábamos a casa de mi mamá y yo con la orden de “¡Saluda!”, mientras el no hacía más que esconderse detrás de mi falda. Dejé entonces de pedirle el saludo y hoy ya con siete años, mi hijo mayor llega a casa de su abuela y saluda a todos, no se desborda de entusiasmo pero sí da un beso y abrazo a los familiares que se encuentren allí. El cambio es notorio y todos los sabemos, dejamos de hacer del saludo una orden y el aprendió de ello.

    • Que aprendan por imitación 

    Si nosotras como madres tenemos una actitud sociable, saludamos a nuestras amistades y tenemos una actitud cordial hacia nuestros semejantes, nuestros hijos aprenderán con el ejemplo, así que el primer trabajo lo tenemos en nosotras mismos. Si somos tímidas es lógico que nuestros niños estén con dicha pre disposición en su carácter.

    • No etiquetar a nadie

    A veces decimos las cosas sin pensar el daño que le pueden hacer a otras personas. No digamos “mi hija es la sandwich, vieras como pelea con sus hermanos”, “mi hijo el mayor es rudo desde bebé”, “mi hijo menor es el tierno y consentido”… este tipo de etiquetas son tan fuertes que así crecen los niños, si de verdad es necesario definir a nuestros hijos con un mote digamos “eres muy inteligente hijo”, “eres un campeón”, “¡wow cuanta energía!”. Emplear términos positivos que les generen confianza es lo mejor.

    • Crecer su grupo de amistades

    Que tal quedar con un amigo para ir a un restaurante con juegos, o al parque, o simplemente una tarde de juegos en casa. Poco a poco irá desapareciendo la pena de sociabilizar, y cuando es con niños o niñas de su edad el trabajo desaparece y da paso a la diversión, pruébalo y verás que bien funciona.

    • No desesperar

    Si ves que el niño sigue en su mundo de timidez puede que sea una característica fuerte de su carácter. Lo más recomendable es buscar apoyo con la maestra o psicóloga infantil para desechar cualquier problema de conducta y así atender de manera más profesional a tu hijo.

    ¿Tu hijo es tímido?

    Foto: Any Fuchok/Flickr

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Existe el momento ideal para buscar un hermanito?

    ¿Existe el momento ideal para buscar un hermanito?

    Es la pregunta que nos hacemos como papás conforme vemos crecer a nuestro primer hijo. Normalmente al cumplir el año la dichosa pregunta ronda y ronda por la cabeza pensando si es el momento ideal para crecer a la familia. ¡A mí me pasó!

    Justo al cumplir mi hijo su primer aniversario le propuse a mi esposo la búsqueda, su reacción con el temor de padre me hizo retroceder con una frase que me molestó “¡Vas a dejar al niño muy pequeño!”, yo pensé ¿cuál dejar? ni que fuera un perrito.

    Los temores del papá de mi hijo radicaban en el amor, en realidad podría amar al segundo bebé como amaba al primero. Ahora con el paso de los años lo entiendo.

    El amor de los hijos no se comparte si no que se multiplica, ¡es tan real como la vida misma!

    Mis temores al cambio de ser mamá de uno a mamá de niño y niña crecían poco a poco, pero era más la felicidad de ver crecer a la familia, que apagaba mis miedos con mis sueños

    ¿Pero qué pasaba con el hijo mayor al ver crecer la panza de mamá?

    Depende mucho de la edad. Nosotras le vamos haciendo la dulce idea de la llegada de su futuro hermano o hermana y en lo bonito que va a ser la vida juntos. Ellos en realidad no tienen la certera realidad del giro que va a traer esto a sus vidas.

    Se limitan la mayor parte de los meses a digerir lo que les decimos y a comprender que “dentro de mamá está creciendo un bebé que pronto llegará a casa”. De nosotros depende al 100% que el recibimiento sea cálido, sobre todo para el mayor para que no se sienta como “el rey destronado”.

    Mi hija nació con casi tres años de diferencia de su hermano. La rutina para mi hijo cuando la bebé llegó a casa intentamos de que fuera normal, aplicamos un “la vida sigue igual, la escuela también, y el amor hacia ti también”.

    Tratamos de expresar nuestro cariño hacia él de forma que no se sintiera desplazado, hacíamos espacio para darle tiempo exclusivo y nos turnábamos a cuidar a la bebé para poder jugar. Todo esto para que no sintiera que su hermanita le estaba quitando a mamá y papá. Solo la primera semana fue de ajuste, con algunos llantos y berrinches de su parte, pero después de ellos el amor surgió entre ellos y él fue feliz de disfrutar a la bebé en casa.

    El apoyo

    De papá y de los abuelos que acuden a la casa es básico, es recomendable pedir la ayuda semanas antes de la llegada del nuevo integrante de la familia para que el hermano mayor sienta el cariño de todos.

    Algunos peques no la pasan tan contentos con la llegada de un hermanito, pero, ¿cómo ayudarlos a pasar este momento importante en sus vidas? Esto es lo que yo hice y me funcionó:

    • Para el día del nacimiento tuve listo un regalo que su hermana le trajo cuando llegó a conocerla al hospital, mi hijo se sintió muy contento con el detalle “de la bebé”.
    • En el primer baño de la nena le pedí al mayor que se bañara con ella en la tina, compartieron un espacio que antes era solo de él y me ayudó a ponerle el jabón, eso lo hizo sentir “grande”.
    • Al bebé no le di los juguetes favoritos del mayor, dejé que sus cosas siguieran siendo solo de él, manejamos un respeto básico en cosas sencillas, más tarde el mismo le llevaba sus sonajas de pequeño o su carrito favorito.
    • Incluí a mi hijo mayor en situaciones en las que se sintiera como “niño grande”, como “vigila un momento a la bebé que duerme mientras me ducho”, “¿Qué caricatura crees que le van a gustar a tu hermanita cuando sea grande?”, “¿Me ayudas a ponerle el pañal a la bebé?, cosas sencillas que hacía gustoso y feliz.

    ¿Qué otros tips podrían ayudarle a las mamás en esta aventura?

    Foto: Flickr/Јerry

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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