Categoría: Maternidad

  • 5 cosas que hacen feliz a una mamá

    5 cosas que hacen feliz a una mamá

    A tí como mamá ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te provoca una sonrisa plena? Aquí te compartimos los siguientes puntos en los que coinciden la mayoría de las madres mexicanas.

    1.- La sonrisa de lo hijos
    El primer y más importante punto. Nunca en tu vida de soltera te imaginaste que unos pequeños desconocidos te robarían el corazón en un futuro ¿verdad? ¿Cómo es que ese bebé que llora toda las noches queriendo el abrazo de mamá y que parece que sólo come, duerme y ensucia el pañal te haga suspirar cada que lo ves dormir tan plácidamente? Es el puro amor de madre.

    2.- La salud de la familia
    No hay nada mejor que agradecer que por la salud de quienes amamos. Hay tantas familias con problemas de enfermedades graves que no ven aún la luz al final del túnel. Así que a quejarse menos porque nuestros hijos tienen tos o gripe, ya que son enfermedades comunes de la infancia que no interrumpen su felicidad.

    3.- Vivir el amor
    El de pareja, el fraternal, el familiar. Todo tipo de amor que nos hace feliz no puede ser malo. El vivir en pareja con una relación estable, el disfrutar del amor de los padres, el saber que tus hermanos viven su vida con sus familias, el cariño de tus amigos aún en la distancia.

    4.- Tener trabajo
    Cuando solteras íbamos a la escuela con una manzana y podíamos distraer al hambre, de casadas a pan y cebolla como dice el dicho, pero con familia la cosa cambia. Ahora privilegiamos la comida de los niños y no puede faltar leche y pañales en casa, es por eso que agradecemos por la dicha de tener trabajo; qué tranquilidad saber que percibimos el pago a nuestro esfuerzo, es parte de la felicidad de llevar tranquilidad al hogar.

    5.- Creer en Dios
    Cual sea la religión que profeses, sabes de la importancia que ejerce Dios en tu felicidad. Agradece a tu manera, como te enseñaron tus padres o con una oración. Vive tu fe con amor y compártela con tus hijos; extiende en un abrazo la felicidad que Dios quiere para todas las familias del mundo.

    A ti, ¿qué te hace feliz?

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  • ¡Nada de novios en esta casa!

    ¡Nada de novios en esta casa!

    Y en este tema quiero saber tu opinión, porque cada cabeza es un mundo o como dicen también “cada madre tiene su propio universo”. Este tema donde bromean con los novios quizá antes no me hubiera chocado tanto como ahora que soy madre de una nena muy inquieta y platicadora.

    Como ya he comentado por aquí mi princesa va en primero de kinder, en un salón donde hay 12 varones y seis niñas, y como sucede pues las niñas han hecho sus propio grupo y los niños muchas veces no entran en sus juegos más que cuando es actividad de trabajo escolar, un grupo de escuela común.

    Hace unos días mi hija me dijo: “Mami, fulanita dice que fulanito es mi novio”, con esa vocecita chillona en tono de acusar a la amiguita por no sentirse a gusto, ¿qué me pasó a mi? ah, pues que me dio un leve corajito en el hígado, ¿cómo qué estas pulguitas de tres y cuatro años van a estar jugando con esos temas tan chiquitas?

    Tratando de tomar un poco de calma y pensar la respuesta adecuada para que mi hija no notara mi molestia, respiré profundo y le dije: “En esta casa no se tiene novio”, anexar cejas juntas y mirada penetrante.

    Juegos de rol…

    “Los novios son cuando se van a casar, cuando son muchachas grandes, ¿tu te vas a casar?”, le dije muy seria y viéndola a los ojos. “No me voy a casar” respondió con voz baja, “es que fulanita dice que fulanito es mi novio, y que ella es novio de zultanito”, total, que me armé de paciencia y pensé en la compañerita de mi hija, a la cual conozco de tiempo atrás y me imaginaba que la mamá tampoco sabría de estos juegos de las niñas de kinder 1.

    Evocando un poco a mis recuerdos, trato de ubicar cuando me empezaron a llamar la atención los niños, y creo que era un niño llamado Marcos, el iba en cuarto año y yo en tercero, recuerdo que pensaba que se me hacía “guapo”, ahora pienso ¿qué tan guapo podía ser un niño de cuarto año de primaria?, la verdad me da mucha risa, pero en ese entonces tendría yo ocho o nueve años, no tres ni cuatro como este par de amiguitas traviesas.

    Mi hija es una niña muy chispeante y coqueta, con una sonrisa muy tierna, platica mucho y dice la miss que hasta en clases, pero con esa personalidad tan fresca que tiene no le voy a permitir ni en juegos que se ponga con “novio”, mi postura ante ello es dejarle claro que no es la edad y cuando es que las mujeres tienen novio y su finalidad.

    Explicar con ejemplos claros a los niños

    Explicarle en un contexto que ella entienda para que si vuelve a suceder le diga a su amiguita que ella no tiene novio y que su mamá no le da permiso de jugar “a eso”. Y es que pienso en mi hijo mayor, que a punto de cumplir sus siete años y ya está instalado en su “club de Tobi” donde a las niñas les hace “yiuk” aunque si tiene amiguitas muy lindas, pero ahora el prefiere jugar con sus amigos, en casa con sus Angry Birds, sus clases de Tae Kwon Do y pasar tiempo en familia, que nada de novias por el momento. Simplemente tenemos que dejarle en claro a nuestros niños y nuestras niñas que novio y novia solo pueden ser cuando seas grandes, de una forma clara y sin rodeos.

    Mi hija es muy atenta a mis palabras, y traté de cerrar esa plática con palabras contundentes pero no rebuscadas donde dejara la situación muy en claro: “las niñas no tienen novio hija, solo las muchachas grandes, si tu amiga vuelve a decirte que eres novia de un compañerito le dices que mamá te dijo “que las niñas no tienen novio” y le dices a la maestra”, dimos por terminado el tema de los novios con un su respuesta: “sí, mami”.

    ¿Tu hija juega a tener novio?

    Foto Flickr/ND Strupler

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La mejor lección que mi mamá me dio

    La mejor lección que mi mamá me dio

    Y ya son casi siete años que ostento el título de mamá, en mi caso mamá de alta demanda. No sabía cómo sería el trabajo que obtuve un 28 de abril hasta que tuve a mi pequeño hijo en brazos y supe que no había vuelta de hoja, no sabía como manejar a ese bebecito que no pesaba ni tres kilos y que solo quería estar pegado a la teta, pero en casa tenía un ángel que me ayudó a tener una perspectiva dentro del miedo natural de primeriza pero a la vez matizado con confianza, paciencia y amor, ese ángel fue mi mamá.

    ¿Cuántas de nosotras no cuestionamos el método de crianza de nuestra progenitora conforme vamos creciendo? ¡Vamos! No tienes que decirlo en voz alta, es solo mientras lees este post, y yo ya lo dije en el sumario, ¡yo sí me enojaba mucho por algunas formas de actuar de mi mamá hacia mis hermanos o hacia mí, y ella lo sabe!

    Este no es un artículo donde expondré lo que en su momento consideré sus errores, más bien es una forma propia de crecer y de ver en un espejo lo que me espera cuando mis hijos crezcan y consideren que hice algo mal y que ahora mismo hago con esmero… que dicen que la vida es un boomerang…

    Mi mamá, tu mamá, tu abuela, tus tías… todas las señoras que nos llevan por lo menos dos generaciones atrás criaron de una manera muy diferente a sus hijos, que nosotras las que nos consideramos mamás modernas ¡o vaya! de la era moderna, criamos a los nuestros.

    Ya existen fuentes confiables

    Nosotras, las mamás entre los 20 y los 40 años hemos tenido una serie de avances tecnológicos que nos han permitido informarnos para hacer una mejor crianza, sabemos que la lactancia materna es la mejor opción para el recién nacido y que podemos ofrecerle el pecho a nuestro hijo de forma natural hasta los dos años sin problema alguno y esto recomendado por la Organización Mundial de la Salud, ¡no es un invento mío!

    También sabemos que si abrazamos a nuestro hijo cuando llora no se va a “embracilar” o se va a “malcriar” como todavía dicen algunas abuelas y es que, ¿qué madre no quiere consolar a un hijo que llora?; conocemos a las Doulas, esas maravillosas mujeres que te llevan de la mano a un encuentro natural con el parto, brindándote la confianza y calidez que necesitamos en uno de los momentos más importantes de nuestras vidas; conocemos sobre el porteo, el respeto al parto, el respeto a las creencias de cada madre quienes con todo su amor crían como consideran que es mejor a sus hijos.

    Las madres de hoy sabemos de estos y muchos otros temas gracias al internet y sus webs de madres como Disney Babble, también a las revistas, libros, programas de televisión dirigidos a las familias y su entorno.

    La mejor lección que mi madre me dio, me hizo comprender que todas las madres crían con amor con los recursos que tienen a su alcance. Me quedó claro cuando sin darme cuenta le hablaba de todos estos temas que ella desconocía y que yo había aprendido a lo largo de mi primer embarazo, de las cofradías con otras madres en la web y amigas con hijos a mi alrededor, revistas y libros a elegir.

    Y mi mamá me dijo…

    Ella me dijo: “hija, cuando tu naciste no había toda la información a la que tienes acceso, yo te crié como mejor pude en ese momento. Por eso, tu que sabes, no debes cometer los mismos errores que yo, así que deja de regañar a tus hijos”, fue como una bofetada, justo me lo dijo en un momento de falta de paciencia hacia mis pequeños hijos que no recuerdo porque me hicieron enojar en ese momento.

    Ni todos los libros o talleres de “Crianza con Apego” te convierten en una madre modelo, si bien aprendes toda la teoría, el reto a cumplir es la práctica y ejercicio diario de toda esta maravillosa enseñanza. Aunque en realidad, hoy con mi experiencia de madre y con más experiencia de hija, siento que mi mamá sin saberlo también nos crió con apego, como yo lo hago, como tú lo sabes y como muchas otras madres lo hacen de corazón sin haber leído antes sobre ello.

    Hoy solo puedo decir: ¡Gracias mamá!

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • «Mami, quiero mi cumple de Princesita Sofía»

    «Mami, quiero mi cumple de Princesita Sofía»

    Como platiqué por aquí hace unos días, desde el nueve de febrero soy mamá de una pequeña de cuatro años, mi pequeña hija está más que lista y preparada para celebrar su fiesta de cumpleaños, la primera que le haremos fuera del colegio, ya que como familia tenemos la costumbre de festejar con un pequeño pastel en reunión familiar, y a la vez en el colegio con sus amiguitos del salón de clases.

    En esta ocasión, desde finales del año pasado, mi pequeña nos insistió en que la celebrásemos con TODA la familia y TODOS sus amigos en un salón de fiestas que conocemos que tiene forma de castillo (para variar) y que el tema sería en esta ocasión: La Princesita Sofía.

    ¡Y que tal que esta chiquita nos agarró en curva!, ya que invitó a todos sus compañeritos del salón sin siquiera entregar invitaciones, vaya, sin siquiera habernos puesto de acuerdo si le haríamos fiesta o no, y en vista de tanta emoción contenida, papá y mamá dijimos sí en esta aventura de tonos lila, corona y un collar mágico.

    ¡Sofía se instaló en mi princesa!

    La nueva princesa de Disney se hizo presente en los gustos de mi pequeña. ¡Me gusta Sofía, me gusta mucho! Su historia, su nombre, que sea latina, que sea pequeña, que mi hija vea que también las princesitas van a la escuela para aprender cosas buenas, me gusta que trate bien a sus semejantes, que sea ejemplo de tenacidad y audacia, una niña común con la que se pueden identificar las niñas del mundo.

    En esta ocasión quise organizarme diferente, tomé un paquete de fiesta completo, de esos que incluyen renta del salón, piñata, pastel, decoración, comida, dulceros, show de animación y disco, menú de adultos y niños, centros de mesa y hasta póster de la cumpleañera.

    Lo decidí así por la falta de tiempo para organizar todos los preparativos y también para ver si en realidad valía la pena el ahorro económico y de tiempo prometido. Lo que sí es cierto es que le quita un poco de emoción a las cosas, ese punto me lo recalcó mi hijo mayor, al que le gusta ir por sus cosas y meterle dulces a los dulceros y piñatas cuando celebra su fiesta, y la verdad, es que tiene toda la razón.

    A mi me toca ver el vestido de princesa de mi pequeña y las invitaciones. También lo que vamos a lucir nosotros como familia, que en esta ocasión nos coordinaremos de manera especial para que la pequeña se sienta reflejada con nosotros y nos vea compenetrados en su evento.

    Sus amiguitas también son invitadas a vestir de un modo muy especial para ser parte de la fiesta de Sofía, seguro un recuerdo que durará para mi hija toda la vida. En unos días no te pierdas las fotos del evento, seguro alguna de las ideas podrán servirte si deseas preparar para tu pequeña una fiesta con el mismo tema. ¡Te espero!

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Limpieza de clóset ¡que solo mamá sabe hacer!

    Limpieza de clóset ¡que solo mamá sabe hacer!

    Vemos a nuestros hijos crecer cada día. Nos da felicidad verlos en sus actividades y saberlos saludables; lo que no suele pasar por nuestra cabeza en ese momento es que los chicos hacen parecer a los pantalones bermudas y las niñas muestran el estómago por las blusas.

    En un principio puede parecernos simpático, pero esto no es más que un llamado de atención para nosotras, ya que es hora de hacer una revisión completa de los armarios y cajoneras de nuestros hijos. Los consejos que comparto me han sido de gran utilidad. Te lo prometo, ¡al final quedará un espacio impecable!

    Busca tiempo para hacer el trabajo

    El mejor momento para poner manos a la obra es la mañana, cuando los chicos están en la escuela. También puedes aprovechar cuando no estén en casa y puedas enfrentarte al tú por tú con el clóset. Será más difícil si ellos están ahí. Todo será más fácil si estás concentrada con la labor de limpieza.

    Saca todo por etapas

    A mí me funciona ir cajón por cajón: saco uno y lo volteo completo en la cama. Así voy uno por uno: ropa interior, camisetas de diario, calcetines, pijamas y todo lo que ha guardado. Reviso la talla. Si está en mal estado o si le gusta son factores que influyen para decidir si una prenda se queda o no.

    Ropa que no va en ese lugar

    ¿Te ha pasado que en el lugar donde ubicas lo calcetines de tu hijo mayor has encontrado calcetines de tu esposo? En mi casa es muy común con los calcetines cortos y los deportivos, incluso hasta en mi ropa han aparecido estos traviesos compañeros de los tenis de mi niño. Vaya, ¡se vuelven andarines! Es mejor regresarlos a su lugar para que los use su dueño original.

    Los disfraces

    Si te encanta vestir a tu hija de Blanca Nieves, Tinkerbell o de Cenicienta, pero ¡oh Dios!, ya no le quedan esas bellezas de trajes y están en buen estado ¿qué podemos hacer con ellos? Si decides guardarlos como un recuerdo de tu pequeña, lo mejor es llevarlos a la tintorería para que les den una lavada en seco y te los empaquen en una caja, como los tratamientos a los vestidos de novia. Así se conservarán en buen estado por mucho más tiempo.

    Zapatos

    Aquí es donde mi hija sufre más que yo. Ella es fan de sus zapatitos de todo tipo: los que brillan, los de tacón, sus tenis con luces, los tipo bailarina de sus disfraces de princesa, los que le regaló su tía o su abuelita… en fin, todos los conoce a la perfección.

    Antes de depurar esta área es importante que recuerdes la talla exacta que es tu hija en este momento para no confundir uno que sí le quede con otro que estuvo arrumbado. Recuerda también que no todas las tallas cambian según las marcas, así que en este punto sí deberían medirle el zapato antes de deshacerse por completo de él.

    Ropa de temporada

    Suéteres, bufandas, pantalones de pana, chamarras térmicas o, por el contrario, trajes de baño, blusas de tirantes, pareos, shorts ligeros y sombreros. Siempre es importante revisarlos. Debido al crecimiento acelerado de los niños solo sirven a lo sumo dos años, pero si tienes hijos de diferentes edades bien te puede servir guardarlos para futuras temporadas. De esa forma ahorras en compras futuras.

    Donar

    Una vez que hayas dado visto bueno a la ropa que se queda y a la que se va, sigue el paso más importante: ¿qué hacer con todo esto que sí sirve, pero ya no le queda? Yo recomiendo la donación. Piensa en aquella sobrina más pequeña que tu hija, o la linda vecinita de la calle a la que le quedarían esos vestiditos y la harán con seguridad muy feliz.

    Si tienes una amiga de confianza con quien intercambiar la ropa o que te quiera recibir con gusto lo que ya no le viene a tu pequeño, ¡felicidades! Así es como se cierra con broche de oro la limpieza del clóset de un hijo.

    Foto Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 7 propósitos para ser una mejor mamá

    7 propósitos para ser una mejor mamá

    Cada inicio de año comenzamos muy seguras de cumplir nuestros propósitos: ponernos a dieta, buscar un nuevo pasatiempo, aprender a bailar salsa…, pero te has preguntado ¿qué vas a hacer para ser mejor en el mejor trabajo del mundo?

    Criar a un hijo no es fácil, nadie nos enseña a hacerlo y, como dicen por ahí: ¡primero te dan el título de madre y luego te gradúas! Es por eso que para ello tenemos que aplicarnos todos los días para ser mejores mamás. Podemos empezar hoy mismo si ponemos en práctica los siguientes propósitos para ser la mejor mamá que tu hijo puede tener. ¡Adelante!

    1. Mide tu uso de la tecnología

    Posa los ojos en tu hijo cuando te hable en vez de contestarle mientras navegas en tu tableta o teléfono. No le enseñes a tu hijo que hay cosas más importantes que él en ese momento: es importante que le pongas atención a su requerimiento.

    2. Dejar que prueben distintos sabores

    ¿Eres fan del sushi? ¿Los camarones aún no forman parte de su dieta? Si el pediatra te ha dado luz verde para poder probar nuevos alimentos, no limites a tu hijo. Abre la expectativa de todos los alimentos existentes si su salud lo permite. Él te lo agradecerá.

    3. Fotos sí, fotos no

    Si eres de los que trae una cámara pegada a la mano debes aprender cuándo parar y no tomarle fotos a tu pequeño hasta en el baño, ya que puede resultarle agobiante. Por el contrario, si eres de los que solo tiene fotos de cada cumpleaños, es hora de que te apliques a retratar más a tu obra maestra: tu pequeño.

    4. Buscar apoyo

    Si tienes un problema de crianza no dudes en acudir a otros amigos que son padres, quienes seguramente te darán su opinión sobre el problema e incluso ideas para resolverlo. Es en realidad reconfortante contar con el apoyo de otros: somos muchos en las mismas situaciones.

    5. Crear rutinas que te ayuden

    Los niños responden mejor si ya saben qué va a pasar. En mi caso tengo años practicando la rutina de cena-baño-cama y me funciona de maravilla a la hora de dormir. Al día siguiente los niños se van descansados a la escuela y eso me da mucha tranquilidad como mamá.

    6. Darles tiempo de calidad

    Si tienes dos o más hijos es importante pasar tiempo a solas con cada uno. Cada que puedas divídete con alguien que te ayude para poder disfrutar de una tarde en el parque, o algo más sencillo como hacer la compra de víveres donde puedas platicar con tu niño o niña. Hagan juntos algún platillo o vean la televisión, algo que le guste contribuirá mucho.

    7. Cargar pilas sola y en pareja

    Lee un buen libro que no tenga nada que ver con maternidad, toma el café con una amiga, sal de compras… cualquier cosa que te recuerde que aparte de ser mamá eres mujer… ¡y también esposa si es tu caso! Ir al cine con tu esposo o salir a cenar es importante en la rutina de pareja. Si ustedes están bien eso los hace mejores padres.

    Estos son mis consejos de mamá a mamá, ¡que el arranque de año sea de lo mejor!

    Imagen destacada: © Carlan | Dreamstime Stock Photos & Stock Free Images

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La rutina de vuelta a clases

    La rutina de vuelta a clases

    Venimos felices, con la energía renovada y las ansias recargadas. Las vacaciones de invierno son, por mucho, las favoritas de las familias porque son la ocasión especial para reunirse con los padres y hermanos que no viven cercanos a nosotros.

    Es la época de compartir regalos y disfrutar de deliciosa comida… ¡Qué recuerdos tan frescos!, ¿verdad? Casi suspiro al recordar el olor del ‘horneado’ de mi suegra. Pero, opss, tenemos que volver a la realidad.

    Ya se acabaron los días de descanso y debemos regresar a la cotidianidad de la escuela con los niños y todo lo que eso conlleva: Levantarnos de madrugada, correr con los uniformes lavados y planchados;zapatos limpios, mochilas y lunch cerca de la puerta.

    Y ¡cómo olvidarnos de los suéteres!, con esta lluviecita que no nos deja desde hace semanas, además de este frío choco que hace taparnos de pies a cabeza para no captar resfríos innecesarios…Las mamás no dejamos nada a la imaginación.

    Mamá apoyando a todos

    Atendemos lo de los hijos, lo del esposo y lo nuestro, como malabaristas. Lo primero es prepararnos con nuestra alarma para no quedarnos dormidas. Pero si confiamos mucho, igual le dejamos el trabajo al reloj biológico que, cuando está en rutina, la verdad es que no me falla.

    Ya que tenemos un pie afuera de la cama, viene la labor más titánica de todas y es la de levantar a los niños, ¡por Dios, qué trabajo tan pesado y triste despertar a unos angelitos que duermen plácidamente calentitos entre las sábanas, para que se alisten pues deben ir a una escuela que los espera también ansiosa!

    Creo que, en eso, es lo que se me va la mayor parte del tiempo: Despertarlos, que tomen su leche, vestirlos, peinarlos y trasladarnos, puede llevar mucho trabajo y minutos. Como ya sabemos cómo funcionan nuestros hijos, al despertar es como debemos organizar en la levantada matutina.

    Así, minutos después llegar a la escuela y poder despedirte, dándoles un fuerte abrazo y un gran beso, hacen que tu hijo no olvide la gran labor que haces como madre, todos los días… ¿te das cuenta que en el trabajo diario de tu maternidad, haces grandes cosas que harán de tus hijos mejores adultos?

    Has de tu rutina matutina un momento que, aunque tiene que ser ágil y rápida, sea algo que ellos reconozcan como bueno y necesario. Un modelo digno de imitar a futuro.

    Publicado en tabascohoy.com

    Foto Vía

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  • ¿Cómo ve el mundo un niño de 6 años?

    ¿Cómo ve el mundo un niño de 6 años?

    Van dos días del nuevo año… y cuando volvamos a ver otra vez el calendario llegará el mes de diciembre. Antes que eso suceda, hice una entrevista a mi hijo de seis años, quise saber su opinión sobre la familia, su entorno y lo que desea para el futuro.

    Escribo este artículo en carretera. Vamos en un autobús camino a casa de mi abuela materna. En este viaje de tres horas voy en compañía de mis hijos y de mi mamá. Mi compañero de asiento es mi hijo mayor, un niño-adulto con quien me gusta platicar y el que muchas veces me sorprende con sus teorías.

    Te invito a que cada fin o inicio de año le hagas un cuestionario a tu hijo o hija, así sabrás qué piensa en ese momento. Al final, cuando dejes de hacerlo, puede ser un buen regalo para tu hijo si los juntas en un pequeño cuaderno donde indique la edad de cada entrevista. ¿Por qué no empiezas hoy?

    Sobre la familia

    ¿Qué es para ti la familia?

    Son personas cariñosas que amo, y ellos me aman a mí.

    ¿Te gusta tener una hermana menor?

    Sí, porque es muy cariñosa.

    ¿Cuál es el trabajo de un hermano mayor?

    Cuidar a su hermana, hacer la tarea, ir a la escuela.

    ¿Cuál crees que es el trabajo de los abuelos?

    Cuidar a sus hijos y a sus nietos, dar cosas que nosotros queremos.

    ¿Cuál es el trabajo de papá y cómo lo hace?

    Ir al periódico; solo se pone a ver la computadora, y las juntas.

    ¿Cuál es el trabajo de mamá y cómo lo hace?

    Trabajar para Disney. También se pone a ver la computadora; nos cuida a mí y a mi hermana.

    Sobre su escuela

    ¿Qué es para ti la escuela?

    Estudiar mucho, porque hay muchos exámenes, hacer Matemáticas, Cívica, Ética, y Exploración de la Naturaleza; realizar todos mis libros y acabarlos.

    ¿Qué es lo más divertido de ir a la escuela?

    ¡El recreo!, porque ahí podemos jugar otras cosas.

    ¿Qué es lo que has aprendido en primero de primaria?

    Hacer sumas y restas… escribir. A leer y a poner atención.

    ¿Cómo crees que deben portarse los niños de primaria?

    Bien. Porque viene Santa y los Reyes Magos.

    Sobre la amistad

    ¿Qué es para ti la amistad?

    Son “cosas de dar gratis”, es importante porque si no hubiera amistad nos pelearíamos.

    ¿Quiénes son tus mejores amigos? 

    Gael, Néstor, Víctor y Yesu. Valeria, Ana Paula y Liz.

    ¿Qué opinas de tu miss Cindy?

    Es una buena maestra, nos cuida bien, nos deja jugar con las regletas cuando llueve y cuando hay sol nos deja jugar abajo.

    Sobre el futuro

    ¿Qué te gustaría ser cuantos seas grande?

    Me gustaría ser gobernador.

    ¿Qué es un gobernador?

    El que tiene la bandera, la cuida.

    ¿Cuál es el trabajo de un gobernador?

    Cuidar la ciudad, para que no haya ladrones.

    Sobre los sentimientos 

    ¿Qué es para ti el amor?

    Son cosas cariñosas. Cosas de dar gratis.

    ¿Qué es lo mejor de dar abrazos?

    Cuando abrazas está caliento y se siente rico. El amor se siente calientito.

    Sobre sus gustos 

    ¿Cuáles son tus caricaturas favoritas?

    Perry el Ornitorrinco, Angry Birds.

    ¿Cuál es tu comida favorita?

    Spaguetti, huevito estrellado, leche, jugo, tortas, tacos, tostadas.

    ¿Qué es lo mejor de practicar Tae Kwon Do?

    ¡Romper tablas!

    Sobre la vida 

    ¿Por qué crees que existen las guerras?

    Porque algunos humanos son malos y los buenos pelean. Para que haya paz tienen que haber personas buenas, hacerse mejores amigos. De ahí se hace la paz.

    ¿Cómo creces que nacen los bebés?

    Nacen de la panza de las mamás. Primero están en la panza, luego nacen, se hacen grandes, se convierten en adultos, se reproducen y mueren.

    ¿Por qué la leche de mamá es la mejor para los bebés?

    Porque es natural, sabe más rica. Es más saludable y no está contaminada.

    Sobre el presente 

    ¿Qué esperas para el 2014?

    ¡Regalos!

    ¿Cómo te gustaría que fuera este año que comienza?

    Que todos fueran muy felices, a todos los extraño…

    ¿Qué fue lo mejor que te pasó en 2013?

    Poner el arbolito, que pasé a primaria y fuimos a Cancún…

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Any Fuchok.

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  • Carta para Santa…

    Carta para Santa…

    Querido Santa:

    Soy Any, la mamá de alta demanda. Hace mucho tiempo que tú y yo no hemos charlado, debido a que los últimos años mis hijos son los que han abarcado tu atención. Pero hoy, en esta Navidad, te escribo esta carta para platicarte cómo va todo.

    Para empezar quiero darte las gracias por el regalo de la salud que le has otorgado a mi familia. No han faltado una gripe o tos de las que es muy difícil salvarse en el año, pero nada que no se componga con un jarabe que poco a poco aceptan tomar sin hacer tanto berrinche como antes. Ya que de salud hablamos, te pido por la salud de mi abuelo.

    Él está en el hospital y su situación es muy delicada. Así que mi petición va para el padre de mi padre, de quien admiro su espíritu trabajador hasta edad avanzada. Ya casi está por cumplir 90 y justo estaban por jubilarlo cuando cayó enfermo.

    El siguiente regalo que te pido tiene que ser en exceso. Quisiera que el tema del dinero fuera fluido para todos, pero no te pido que le regales una bolsa de dinero a nadie, lo que deseo es que el dinero se vea reflejado en el trabajo arduo, para que así el pago sea efectivo. Intercede para que mi familia, amigos y conocidos tengan mucho trabajo, que a la par les den lo que merecen y haya equidad para todos. Anoche mi hijo me preguntaba por qué no había dinero para todos, así los ladrones no tendrían que robar.

    ¿Sabes Santa? Se me hizo un nudo en la garganta. Sí, quisiera más trabajo para todos, y así no temer que un ladrón quiera de nuevo entrar a mi casa y robarse las cosas que compramos gracias a nuestro esfuerzo.

    Mi tercer deseo, seguro tienes una idea de qué es. Quiero mucho, mucho, mucho amor. Para mí, mis hijos y seres queridos. Inúndame con ese sentimiento para poder amar a mis hijos sin medida, abrazar más seguido a mi familia, elevar la amistad con mis amigos. Mucho de todo lo bueno que hay en este mundo se mueve gracias al amor, así que ese regalo o bendición debe ser el que abunde en este hogar que levanto junto a mis niños.

    Gracias Santa por tomarte tu tiempo para leer esta carta que te escribo desde la tranquilidad de mi casa, mientras mis niños están en sus últimos días de escuela antes de salir de vacaciones. Gracias también por todos los regalos que me hiciste llegar cuando niña; los recuerdo con tanto amor. ¡Incluso cuando después de dejarlos bajo el árbol no cerraste la puerta! Gracias por ser parte de la ilusión de mis hijos, mía y de todos los niños del mundo. ¡Que tengas buen viaje, nos leemos el próximo año!

    Besos, Any.

    P.D. Tus galletas y vaso de leche estarán listas bajo el árbol.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Any Fuchok.

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  • Lunch escolar para niños de kinder

    Lunch escolar para niños de kinder

    Después de preguntar a mi mamá, a mi suegra, a mis tías, a mi comadre, y a todas cuantas tuvieras hijos pequeños, pude hacer una lista de opciones para el lunch escolar de Héctor, claro que la lista es más extensa, pero mi Chaparro con casi año y medio no puede comer de todo aún.

    El desayuna en la mañana antes de irse al colegio y toma un lunch nutritivo a las 10 de la mañana para luego salir a jugar al área de recreo.

    He aquí mis sugerencias para las que tengan hijos de la misma edad que el mío, también sirven de merienda por las tardes.

    • Huevito cocido en rodajas y un poquito de sal.
    • Rollitos de jamón con queso panela o solos
    • Sandwich de queso crema («Philadelfia») con jamón o salchicha picadita
    • Sincronizada partida en tres pedazos como pizza
    • Huevo revuelto solo, con jamón, en torta
    • Salchicha, jamón o queso panela picadito
    • Fruta picada (piña, manzana, pera, plátano, lo que le guste al niño)
    • Cereal con Danonino (Pettit Suise)
    • Coditos con crema con jamón y queso
    • Pan tostado
    • Ensalada de lechuga, tomate y zanahoria rallada
    • Pepino o jícama picado con limón
    • Nuggets de pollo
    • Plátano con crema
    • Atún con mayonesa y galletas
    • Palitos de pan
    • Manzana con queso panela en cuadritos
    • Mini Hot Cakes dos o tres
    • Uvas por mitad sin semillas
    • Plátano pequeño sin pelar
    • Barrita de cereal
    • Danonino solo
    • Gelatina de sabores
    • Galletas saladitas
    • Flan
    • Galletas María con cajeta como sandwich
    • Medio bisquet y un Danonino
    • Un panqué pequeñito, de preferencia de panadería, no de bolsita.

    Esto es básicamente lo que le doy de lunch, hasta el momento Héctor no ha replicado y todo le gusta.

    ¿Tienes alguna sugerencia para la lista?

    Foto vía

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  • «Mamá, quiero el fleco de Cenicienta»

    «Mamá, quiero el fleco de Cenicienta»

    Soy una mamá de dos. Un niño y una niña. Eso fue lo que siempre quise desde que tuve conciencia de mi futuro como mamá; justamente lo que el destino tenía planeado. Fui la mamá de un varón en onda, pasamos muy felices y tranquilos juntos sus primeros 2 años 9 meses, que fue cuando llegó mi hijita al mundo y nos revolucionó. ¡Qué diferencia ser madre de un niño y una niña!

    Tengo una pequeña muy coqueta; está a punto de cumplir cuatro años. Mi esposo me pregunta si yo era así en mi infancia, porque la verdad es que mi niña es muy pizpireta y cariñosa. Adora a su papá y se consienten mutuamente. No sobra decir que su hermano mayor y yo también la adoramos, es nuestra cereza del pastel.

    Pues esta niña, que va en primero de kinder, desde hace meses me ha pedido algo muy especial a lo que yo no había accedido: que le cortara el fleco como Cenicienta, una de sus princesas favoritas. Esta mamá de alta demanda en constantes ocasiones le dijo que no porque después el peinado no sería igual y traería el cabello en la cara.

    A ella no le quedaba más remedio que aceptar, pero no pasaban más que unos días y me volvía a insistir con el tema del corte. ¿Realmente era tanta la fascinación por Cenicienta que mi hija quería tener el mismo look? El sábado por la tarde descubrí el porqué de su insistencia.

    Las princesas como modelo inspirador

    Fuimos invitadas a una fiesta de un compañero de su colegio, allí llegaron muchos de sus amiguitos y amiguitas. ¡Oh sorpresa!, las preciosas amigas de la niña lucían un bello fleco de Ce-ni-cien-ta, porque a ellas también les encanta la princesa. “¡Aaaay mami! ¿Ya viste?”, casi podía escuchar el tono de mi hija con una gran sonrisa de esas donde se muestran todos los dientitos de leche.

    “Tengo que escuchar mejor a mi hija”, pensé, mientras la veía jugar con las peques con las que convive diario en su colegio.

    Al día siguiente nos pusimos lindas y nos fuimos directo al salón de belleza infantil en donde hicieron la magia. De este momento de la transformación es donde les comparto las fotos. Desde hoy estaré mucho más atenta a los deseos de mi hija, porque finalmente un corte de fleco no le hace daño y sí la hace más feliz… ¡y a mí también!

    ¿Tu hija tiene fleco como Cenicienta? ¡Compártenos tu foto!

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Any Fuchok.

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  • ¿Imponer o negociar con los hijos?

    ¿Imponer o negociar con los hijos?

    Conforme los niños crecen y forman su personalidad, nos vemos en situaciones que se nos antojan difíciles de decidir. Para algo somos los padres y quienes ”debemos” que elegir lo mejor por nuestros niños.

    ¿Pero qué pasa cuando ellos tienen razón o también cuando llega un punto en que debemos dejarlos decidir para que tomen conciencia de un acto bueno o erróneo? Es cuando optamos entre en imponer o negociar.

    Toco este tema por algo sucedido días atrás con mi hija y años atrás con mi hijo que me hizo recordar qué tipo de mamá soy y qué tipo de mamá quiero ser. Les cuento.

    Hace unos años mi hijo mayor estuvo un año en clases de natación. Al principio no quería, es un poco tímido y las cosas nuevas le incomodan. De muchas formas tratamos de negociar con él para que tomara las clases con gusto y no fue así.

    La primera semana fue difícil, pero no imposible. Una vez vivido el impacto emocional que implicó tomar las primeras clases en una escuela nueva, con alumnos y maestros desconocidos para él, llegó a tomarle mucho gusto y placer. Así estuvo por un año y hoy nada sin problemas en una alberca para adultos.

    Otro deporte que no era de su gusto fue el Tae Kwon Do, no quería de ninguna forma. ¿Qué sucedió? Sus amigos del colegio comenzaron a tomar la clase, él se sintió en confort y la maestra era extraordinaria con los chicos. Allí recuerdo que negociamos con un “vamos a poner la clase a prueba unos días, si no te gusta probamos otra cosa”. Los días pasaron y la clase le gustó mucho más. Hoy es un pequeño experto con tres años de clases de esta disciplina.

    Evaluar la situación

    Lo que pretendo decir es que muchas veces debemos imponer y muchas otras negociar, solo que como madres necesitamos evaluar la situación requerida para llegar a esta decisión. Y no solo decir como una vez escuché a alguien que “ellos tienen que hacer lo que yo diga porque soy la madre, no están en posición de elegir si quieren ir o no”. Para mí, eso está cerca de caer en la tiranía del “¡Porque lo digo yo!”. Pero como dice mi mamá, cada quien hace con sus hijos lo que quiere.

    Mi última negociación en casa fue con mi hija menor, quien por seguir a su hermano (y ejemplo que adora) en tomar clases de TKD, eligió el mismo taller deportivo en el colegio, hasta que se dio cuenta que el taller de Teatro le llamaba más la atención. Le pregunté: “Hija, ¿por qué quieres entrar a Teatro?”, ella me respondió con una gran sonrisa: “¡porque allí bailan mami!”. ¿Entonces qué hice?, llamé a la escuela y vi la posibilidad de cambiarla de taller.

    El mismo día ella tomó una clase nueva. Estas son las situaciones donde les digo que no le veía el caso de imponer una clase deportiva que a ella no le gustaba y que iba a tomar de mala gana. Tampoco se trataba de un tema de supervivencia como la natación, que considero debe ser obligatoria en las escuelas que cuenten con piscina en sus instalaciones.

    ¿Y tú que prefieres, imponer o negociar?

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

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