Categoría: Maternidad

  • 7 Ideas para ayudar a tu hijo a dormir sin miedo

    7 Ideas para ayudar a tu hijo a dormir sin miedo

    Soy una ferviente defensora del colecho, que es compartir la cama familiar con nuestros hijos, o si no la cama, la misma habitación. Creo que de verdad mientras son pequeños el hecho de dormir en familia no les provoca dependencia, por el contrario los fortalecemos en muchos otros aspectos, como la seguridad de que saben que estamos allí para ellos si lo necesitan. Como papás nos gusta vigilar su sueño y que la noche transcurra en paz para todos y por eso practicar el colecho con mis hijos ha sido beneficioso durante todos estos años.

    Los hijos no se quedan para siempre en la recámara de los padres, llega un momento en que ellos mismos desean dar el salto a su independencia y nosotros debemos apoyarlos en ese momento clave. ¿Pero qué pasa cuando el temor es más grande que las ganas? ¿Cuándo las sombras, los muñecos de peluche o las pesadillas infantiles se convierten en el mayor miedo de nuestros hijos al dormir? No importa la edad que tengan, cuando los niños comienzan a dormir solos los miedos llegan con ellos y allí estarás como súper mamá con estos consejos que lo harán disfrutar de su nuevo espacio.

    1 Cuando lo cambies a su nueva cama o habitación elige que los motivos o el tema sea de acuerdo a lo que desea, por ejemplo las Princesas Disney o Jake y los Piratas de Nunca Jamás, una sábana o un edredón con el dibujo animado de su elección lo hará sentir contento en su espacio.

    2 ¿Tiene un peluche favorito? Permite que duerma con él en las noches, así su mejor amigo le brindará una agradable compañía y su temor a lo desconocido será menor.

    3 Como rutina revisen juntos toda la habitación, debajo de la cama, de las sábanas, ventanas y puertas cerradas y cada punto que para el represente o signifique miedo al monstruo. Cuando todo esté en orden, verá que no hay razón de sus temores.

    4 La luz de noche es de las mejores soluciones para los niños, son muy económicas y discretas, brindan una luz cálida y amable con el sueño de los pequeños, ellos tendrán una perspectiva de la habitación y mamá podrá descansar tranquila.

    5 La rutina es básica a la hora de dormir, intenta que sea a la misma hora para que tu peque sepa de antemano lo que viene y le genere confianza de lo que sigue.

    6 Agradecer antes de dormir como anexo del punto cinco. Ya sea con oraciones de tu religión o solo como forma de agradecimiento a la vida. Es hermoso escuchar a nuestros hijos dar gracias por la salud de los padres, los hermanos, los abuelos y los amigos del colegio, fomentemos desde temprana edad el ser agradecidos.

    7 Si a tu hijo le gusta léele un par de cuentos cortos. Nada los tranquiliza más que quedarse dormidos escuchando la voz de mamá o papá, quienes con todo el amor les expresan así que les desean los más dulces sueños.

    ¿Cuál es el consejo que mejor te funciona para evitarle el miedo a tu hijo a la hora de dormir?

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 consejos para convivir en armonía con tu ex

    5 consejos para convivir en armonía con tu ex

    Muchas veces las relaciones de pareja terminan por diferentes motivos: falta de amor, infidelidad, hartazgo o incluso por mutuo acuerdo, cuando esto sucede y la familia solo son los dos, simplemente se dicen “adiós y que te vaya bien”. Pero cuando de esta ex pareja quedaron hijos, lo mejor es dar el paso a una relación exclusivamente de padres.

    ¿Cómo ponernos de acuerdo para compartir a los niños si lo que queremos es no volver a verle la cara? Es la pregunta del millón, más cuando hay niños que extrañan a papá.

    Lo mejor es que por el amor que le tenemos a esos hijos, bajemos la guardia y aprendamos a convivir en armonía por los próximos años que dure la infancia de nuestros hijos, ya después ellos mismos decidirán el tiempo que quieren pasar con cada progenitor.

    Respeten sus horarios de visita

    Normalmente son los niños quienes se quedan viviendo con la madre tras la separación o divorcio. Dejen en claro los días de la semana y los horarios en que el padre podrá visitarlos o incluso llevárselos a pasear, y que con la misma exactitud de reloj suizo los regrese a su casa para no tener motivo de pleito. No le niegues a los niños.

    Los niños no son trofeos

    El premiarlos por cada actividad que hacen, provoca que los niños dejen de valorar las cosas que tienen que hacer como obligación, por ejemplo ir a la escuela o estudiar.

    En ocasiones el padre ausente desea llevarles juguetes, ser permisivo con cosas que ya habían platicado con anterioridad, como “no darles refrescos de cola” o todo lo que deseen, con tal de ser el “papá bueno” o el “papá favorito” y de esa forma ganar un afecto por otra vía.

    No investigar que hace el ex

    Si el papá de tus hijos está comenzando una nueva vida aplica para todo. No trates de averiguar por medio de tus hijos como vive, que come o si hasta tiene una pareja nueva.

    No hay nada más dañino para una relación que ha terminado que el saber que el ex está llevando vida de soltero, mientras nosotras seguimos con el mismo trabajo y más, porque ahora tenemos el 50% menos de ayuda. Dedícate a lo tuyo y atender menos la vida de tu ex utilizando a tus hijos.

    No hay que fraternizar

    El papá de tus hijos, quien quizá fue el gran amor de tu vida, ahora ya no lo es. A menos que la relación sea realmente fría con él, no tiene caso que le invites la tacita de café, o a desayunar como una gran familia. Hay que darle tiempo al tiempo y que sanen las heridas.

    Lo mejor es que cuando tengan que verse por alguna actividad de los niños, mantengas la distancia con educación de por medio. ¿Si están separados no es porque ya no pueden estar juntos? tú tienes la respuesta.

    Evitar pelar con tu ex frente a tus hijos

    No hay peor imagen que le quede grabada a tus hijos, que ver pelear a los seres que más ama: sus padres. No hay niños que quieran tomar parte de una discusión, ni elegir si su mamá es la mala porque le grita a su papá que “no es la hora de llegar a buscar a los niños” o si su papá es el villano “porque se le hizo tarde en una junta en la oficina y no podía salir más temprano”.

    Imagina que eres niña y testigo de la situación entre tus padres, debe ser muy triste.

    Nada agradece más un niño de padres divorciados, que ver que sus padres prefirieron tomar la decisión de vivir separados para no pelear. Así que es lo que hay que mantener claro desde el momento en el que se firma el compromiso de ser padres para siempre, mantenernos educados y armónicos, sobre todo cuando convivir con el padre de tus hijos sea totalmente necesario, por el bien de los hijos.

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Embarazada? ¡Aléjate de todo lo negativo!

    ¿Embarazada? ¡Aléjate de todo lo negativo!

    Estar embarazada es uno de los momentos más significativos en la vida de una mujer, en donde la belleza física de la futura mamá aflora: el cabello brilla, la sonrisa es más grande, vemos la vida con más paz. Quienes rodean a la embarazada deben cuidar de ella como una joya, y no solo en el plano físico, sino también en el emocional, ¿pero cómo podemos hacerlo?

    Checa los siguientes puntos que te servirán para hacerte más fácil el camino, y si conoces a una embarazada no dejes de enviárselo a ella ¿y porque no? ¡También al futuro papá!

    No escuchar problemas ajenos

    Embarazada de mi primer hijo me tocó escuchar en varias ocasiones los problemas maritales de un familiar mío, cosas como que “la vida sería diferente si ya no viviéramos juntos”, “que los nervios se le crispaban” y demás dramas, yo sabía que si platicaba conmigo era por la confianza que me tiene.

    Pero llegaba al punto que me desesperaba no poder apoyar y tuve que pedir ayuda externa para que le dijeran que ya no me cargaran de esas emociones negativas, donde yo no podía solucionar nada y por el contrario me quedaba con el pendiente de sus problemas. Mi ánimo decaía cada vez que me llamaba, hasta que le pusimos solución, mis días mejoraron al ya no cargarme de noticias negativas.

    Comer saludable

    Nada te mejora el ánimo como comer fruta, si es dulce te caerá de maravilla. Consigue fruta de temporada, puedes saborear un mango, una manzana con miel, uvas pasas, unos duraznos en almíbar o como postre unos deliciosos plátanos con crema y nueces. Serán una delicia que no podrás resistir y que te harán sacar una sonrisa. No dudes que tu bebé también las saboreará.

    Platica con tus amigas

    Una reunión con amigas embarazadas o con amigas que ya han sido mamás te servirá para despejar miedos. Charlar sobre el proceso de parto, la lactancia materna, el colecho o bien sobre la vida en pareja tras tener un bebé, serán los mejores temas que podrás compartir con las mamás que ya han pasado por ello. Ya que te harán sentir más segura y confiada en con todo lo que viene respecto a tu nueva vida.

    Carga energías con el papá de tu hijo

    Él se convertirá en el segundo al mando en este barco que diriges. Será quien te consienta los antojos de las fresas con crema a media noche, así se tenga que mover a la tienda que está abierta las 24 horas o tenga que ir a la cocina a prepararlos.

    El papá de tu bebé debe disfrutar contigo cada patadita, cada ecografía, cada nueva noticia. Tu bebé es el mejor proyecto que emprenderán juntos, inclúyelo en el proceso del embarazo para que lo disfrute tanto como tú.

    Tu mamá, tu nueva mejor amiga

    Es el mejor momento para estrechar lazos, pídele que te cuente: ¿cómo fue el proceso de su embarazo cuando te esperaba?, ¿cómo fue el parto?, ¿cómo notó ella las contracciones a las que les tienes tanto miedo?, ¿cómo se sintió tu papá cuando naciste?, más preguntas surgirán conforme la plática avance.

    Será tu madre tú confidente y apoyo en esta etapa. Es y será con quien compartirás la dicha de ser madre, un lazo que las unirá por siempre.

    ¿Cómo podemos evadir los momentos negativos en el embarazo? ¡Déjanos tu comentario!

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 ideas de mamás para controlar berrinches de sus peques

    5 ideas de mamás para controlar berrinches de sus peques

    Ese momento en el que las mamás comenzamos a enfrentar los primeros berrinches de nuestros hijos siendo bebés, es normal no saber cómo reaccionar. ¿Regañarlos, ignorarlos, consentirlos? Como no nos quedan muy claras las respuestas del que y como hacerle te compartimos algunas de las ideas que les funcionan a cinco mamás expertas en el tema del enojo grande de los niños. No todas podemos usar las mismas técnicas, sin embargo podemos tener las siguientes referencias, elige la que se adapte más a tu estilo.

     

    “Mi mejor tip es primero no hacerle caso y ya que se calme platico con él, le pregunto qué es lo que le pasa y le explico el por qué no puedo comprarle algo o porque no tiene necesidad de ello y trato de que entienda y que él me explique lo que le dije, para que razone lo que está haciendo mal. A veces funciona y otras no, así que no le hago caso y se calma el solo”.

    Sonia, mamá de José Antonio (4 años)

     

    “Con mi hijo grande me alejo con él para hablar y tratar de tranquilizarlo. Al bebé lo distraigo con cualquier cosa, le digo por ejemplo “mira el perrito” y así se le olvida”.

    Rocío, mamá de Pedro (7 años) y Benny (17 meses)

     

    “Cuando sucede el berrinche me lo llevo a algún lugar aislado, platico con él, le digo “respira” (luego me la aplicaba a mi cuando me enojaba). Lo abrazo y le digo que no volveríamos a donde estuviéramos hasta que se calmara. Es lo que me funciona.”

    Paola, mamá de Gael (5 años) y Liam (8 meses)

     

    “Procurar tener sus necesidades básicas resueltas, por ejemplo que estén comidos y descansados. Cuando veo venir un berrinche, lo primero que hago es descartar alguna necesidad “base”: hambre, frío, calor, sueños, sed. Por lo general, los tomo amablemente y me alejo de la convivencia, me pongo en rodillas o en cuclillas, hablo con ellos, les pregunto qué tienen, qué pasó y propongo una solución, en general me funciona, porque mis hijos saben que el drama no funciona conmigo. Saben que si no paran, no vamos a regresar a la convivencia, por lo general yo me quedo con ellos, no los dejo solos”.

    Pamela, mamá de Mat (7 años), Paula (4 años) y Victoria (1 año)

     

    “Mi hija del medio ha sido la más berrinchuda, por ejemplo en el supermercado cada que íbamos hacer despensa quería un juguete y hacia su berrinche si no se le compraba y me toco hablar con ella de una manera firme y determinante. Que debería saber que no podíamos comprar y hacer lo que ella quisiera en el momento que ella dispusiera, yo quise que ella captará que no podía alcahuetear ese tipo de conducta que no era correcta y que a mí como mamá me causaba tristeza. Le hice saber que todos tenemos reglas a seguir y que sí en algún momento esas reglas no las respetamos habría una consecuencia  por ello y en ese momento fijamos las reglas que ella debía seguir y que sí no las cumplía recibiría un castigo.

    Yovi, mamá de Víctor Hugo 8 años, Victoria (4 años), Víctor David 1 año

     

    ¿Eres una mamá con una técnica especial para terminar berrinches?

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 niños nos dicen como entra un bebé en la panza de mamá

    5 niños nos dicen como entra un bebé en la panza de mamá

    Los niños nos sorprenden día a día con su ingenio y el tema de la sexualidad no es la excepción, hasta hace dos generaciones este tema, que era considerado un tabú, se ha ido abriendo paso en la información para las familias y sus integrantes.

    Los padres se han preocupado para que el tema sea correctamente entendido por niños y adolescentes, para así evitar en el futuro embarazos no deseados, abortos, enfermedades venéreas y demás problemas.

    Nuestros niños de hoy con la mente más abierta y centrada, rodeados de su halo natural de inocencia nos dan su explicaciones de como creen que los bebés crecen en la panza de su mamá. ¡Te encantarán sus respuestas!

    “Hay una bolsita dónde tienen varios glóbulos, como pececitos, y de vez en cuando se abre un hoyito y se sale un globulito y recorre un largo camino, de pronto llega a una base y entonces el globulito, sale de la tubería dónde está y se queda ahí y se va formando una bolsa de agua donde crecen los bebes”… Matías, 6 años

    “Si sale por la vagina entra por el mismo lugar…” Juan Pablo, 4 años

    “Diosito los manda, se meten por unos tubitos que tiene mamá por la sangre”. Gael, 5 años 

    “Dios los manda a la panza y su mamá les da de comer”. Carolina, 4 años

    “Dios pone el bebé en la panza y después crece, crece ¡y crece! Abigail, 4 años

     

    En cuanto a lo que deben saber los niños sobre la sexualidad, es importante que como madres estemos preparadas para dar la respuesta indicada y no confundirnos, ellos tarde que temprano lo platicarán entre amigos en la escuela y es mejor que sepan por boca de mamá o papá la respuesta correcta a sus dudas. ¡Evitemos la desinformación!

    ¡Pregúntale a tu hijo como creen que los bebés entran en la panza de sus mamás y comparte con nosotros!

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Por qué crece el pie en el embarazo?

    ¿Por qué crece el pie en el embarazo?

    Cuando no era mamá y trabajaba fuera de casa llegué a acumular un grosero número de zapatos que no creo volver a tener en mi vida. Alpargatas, ballerinas, botas, botines, chanclas, teep toes, plataformas, sandalias, stiletos, tacones, tenis y hasta suecos.

    Algunas veces mientras más extraños, más me gustaban, no había nadie que me dijera “no los compres” porque en teoría era para saciar esa sed de zapatos que tenemos todas las mujeres del mundo, incluida mi hija de apenas 4 años que le va a pedir a Santa nuevos pares para combinar.

    En fin, cuando estamos solas y tenemos nuestro dinero, en gustos se nos va el pago de lo trabajado. Ni que decir de andar en altos tacones con la pompa parada y la pierna estilizada para llamar la atención de nuestra pareja. Logras gustarle tanta a tu enamorado, que un día quedas embarazada y ahora tu figura luce con una adorable panza, dejando atrás esos días en altas zapatillas.  

    Conozco pre mamás que no dejan las zapatillas, me parece respetable, aunque por mi comodidad, y seguridad del futuro bebé yo preferí no usarlas ¿aunque te digo la verdad? por mi delicado pie ya no pueda, ya que las exquisiteces que tenía en mi closet no lograron entrar de manera normal.

    Adiós al pie de Cenicienta

    Mis pies crecieron como tamalitos y parecía la hermanastra de Cenicienta queriéndose probar la zapatilla de cristal. Así que los últimos meses de mi embarazo me resigné a andar en flats, y es que no hay embarazada que no los ame, son tan cómodas, fáciles de poner, hay en todas las marcas y colores que se volvieron en mis favoritos.

    Tan favoritos que tras mi segundo embarazo es el estilo que predomina en mi closet y no tengo ganas de dejarlos. La mayoría de mis amigas, cuando tocamos el tema del crecimiento del pie en el embarazo también coinciden, y aunque no es algo que esté avalado científicamente, tras consultarlo con un pediatra y un ginecólogo, la verdad es que la mayoría de las madres lo podemos confirmar.

    Yo de ser talla 3.5 ahora solo uso 4, claro que dependiendo del estilo y de la marca varía el número. Donde lo pude comprobar fue en mis viejos zapatos pre mamá, en las que solo se salvaron las sandalias que fueron las que usé para caminar con mi bebé los primeros días.

    ¿A ti también te creció el pie durante el embarazo?

    Foto: Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Tener hijos saludables, depende de nosotras las madres

    Tener hijos saludables, depende de nosotras las madres

    Como mamá estoy preocupada por la salud de mis hijos. Con siete y cuatro años y muchos amigos, siempre están pidiendo comida chatarra que probar, pasteles en las fiestas o dulces de la tienda.

    El colegio tiene una campaña muy fuerte sobre el plato de las porciones  y el tipo de alimentación para los niños de sus edades, pero no dejan de ser niños y no hay día que vayamos al realizar las compras que no pidan un dulce  o fritura.

    A veces considero que no debo ser una mamá tan estricta y negarles siempre sus antojos, por lo tanto se los he limitado a los fines de semana, y entre semana solo comida saludable hecha en casa o si es comiendo fuera aprobada por mí, tampoco son aceptados los refrescos con gas.

    Si en la comida no desean tomar la bebida preparada en casa tienen la opción de tomar agua simple. Aún con estas reglas me pregunto si será suficiente para hacerles entender, que lo mejor es limitar la comida que no nutre para días especiales, y si ellos lo entienden así.

    Un día navegando por la red me encontré con la iniciativa “Unidos por Niños Saludables”, donde me enteré que es un movimiento que busca unir a los padres de familia con especialistas que tienen  conocimientos científicos y con profesionales de la creatividad con el fin de  poder transmitir consejos sobre hábitos de salud de una forma sencilla y así formar niños más saludables y que a la vez les aporte una mejor calidad de vida, ¡justamente lo que necesito para mi familia!

    Hay muchos datos interesantes que esta iniciativa nos aporta a las madres y que a la vez nos debe preocupar que nuestros hijos no se vuelvan parte de estas peligrosas estadísticas. ¿Sabías que la enfermedad más común en México es la anemia y que son los niños de entre uno y 4 años los de mayor prevalencia? Cuando leí este dato me asusté, mi hija pequeña justo entra en el rango y he decidí informarme al respecto.

    La Encuesta Nacional de Salud realizada en el 2012, indica que las consecuencias para los pequeños con anemia son:

    • Menor desarrollo, cognitivo, motor y capacidad para solucionar problemas.
    • Menor habilidad al leer y escribir, de lenguaje y aritmética
    • Mayor dificultad para concentrarse en clase y en otras tareas diarias.
    • Son más susceptibles a padecer enfermedades infecciosas y a sufrir  retraso en el crecimiento físico.

     

    Para que eso no pase con nuestros hijos debemos estar muy atentas para prevenir la enfermedad, y se logra muy fácilmente en cuatro pasos que no te debes perder y debes llevar a efecto ya mismo:

    1. Alimentar a los recién nacidos exclusivamente leche materna durante sus primeros seis meses.
    2. Al sexto mes comenzar con una alimentación complementaria que incluya alimentos ricos en hierro.
    3. Al año incluir verduras, frutas, cereales, leguminosas y alimentos de origen animal.
    4. Vigilar y monitorear el crecimiento de los niños.

     

    El médico familiar será tu mejor aliado para vigilar la salud de tus pequeños. Aun cuando no los veas enfermos, es importante que los lleves cada seis meses o anualmente a una revisión general, para que se le valore su peso, crecimiento así como el control de sus vacunas. Nuestros hijos son nuestros más grandes tesoros y así debemos de cuidarlos. Una dieta correcta, y actividad física, son básicos para el buen desarrollo de los niños. ¿Tú como los cuidas?

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Tener una mascota nos cambió la vida

    #YoConfieso: Tener una mascota nos cambió la vida

    Hace un tiempo escribí sobre la importancia de tener una mascota en casa, compartía todas las cosas buenas que nos brinda un nuevo integrante en el hogar, que nos llene de gozo y energía. Las opciones son muchas: un perro, un gato, un pez, un hámster, un loro, etc.

    Tiene ya algunos meses que mi esposo y yo veníamos acariciando la idea, tomando conciencia de lo que ello confería: el gasto de la compra, comida, vacunas, veterinario, cama, juguetes, accesorios y demás mundo que existe para las mascotas. Descubrimos cosas que no sabíamos que serían de gran utilidad, como un bloqueador de olores, un tapete de césped para hacer pipí en interiores y demás cositas que va uno conociendo en el día a día.

    Pero sobre todo lo más importante: aceptar que un perro requerirá de nosotros por los próximos 15 años de su vida, que se volverá parte de nuestro diario y que como un niño pequeño necesitará de nosotros la mayor parte del tiempo. Como mamá de dos hijos de alta demanda el temor a lo desconocido, ya estaba superado.

    El plan era -como ya habíamos preguntado en una veterinaria de mi ciudad- acudir a solicitar la raza que queríamos, mi apuesta era un Pomerania lo más pequeño que pudiéramos llevar a casa. Porque mis hijos aunque estaban muy ansiosos de un cachorrito, no estaban acostumbrados a ninguno y les ganaba el miedo a las ganas.

    La recomendación experta

    Era de un perrito de hasta tres meses, para que los peques se acostumbran a la naturaleza del animal sin temores, y con esa idea nos quedamos esperando que llegara el momento.

    Una noche de octubre llegó nuestro perro a casa. Mis hijos estaban durmiendo y por más que les hablé no se movieron ni un centímetro. Un pequeño cachorro que ese día cumplía 4 meses entró a mi casa temblando de miedo, sus colores eran blanco y negro, sus orejas grandes, triangulares y picudas como las de un gato, su primer nombre en casa fue Cat-Dog.

    No fue Pomerania, ni fue comprado, el cachorro llegó a nosotros como un regalo de un familiar de mi esposo y no dudamos en aceptar.

    La mañana siguiente mis hijos despertaron con miedo, pero con muchas ganas de conocer al nuevo integrante de la familia, fue así que dos nombres se pusieron en disputa: Perry y Blanca Nieves… Nuestro pequeño Boston Terrier fue ganándose poco a poco la confianza de mis hijos: mordía, rasguñaba, les brincaba encima para jugar, cosas que los pequeños no estaban acostumbrados y que les parecía amenazante.

    El nombre elegido fue Perry, por “Perry el Onitorrinco” de Phineas y Ferb. Ahora Perry el Boston Terrier reconoce su nombre a la perfección. Ha sido un mes muy arduo donde hemos trabajado la enseñanza de hacer sus necesidades fisiológicas en el jardín y no en las alfombras y tapetes.

    Tiene dos camas, pero aun así prefiere estar sentado junto a nosotros en el mueble de la sala. Estamos conociendo un mundo de marcas de croquetas, vacunas veterinarias, el cuidado de sus ojos y ver su carita triste cuando recibe un regaño.

    ¿Qué es lo mejor que te puede dar un cachorro? ¡Todo su amor!

    He notado el amor que mis hijos le tienen a su “hermano menor”, tras un suceso que puso sus lágrimas al borde, cuando el cachorro brincó el portón en casa de la abuela paterna y se salió hacia la calle. La niña me llamaba con gritos desesperada “Mami, Perry se salió, Perry se salió” mientras el estrés nos ganaba a todos buscando la llave.

    Afortunadamente un vecino cercano nos ayudó a contenerlo. Tras un mes de convivir con mi hijo canino, nos ha enseñado que el cariño se puede dar entre humanos y mascotas, que podemos extrañarlos y preocuparnos por su seguridad, que la vida no la verás igual y que no solo tendrás una mascota si no que todos las demás mascotas del mundo se te harán tan bonitas y buenas que querrás tener cada vez uno más.

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ser una mamá joven

    Ser una mamá joven

    Cuando era niña y pensaba sobre mi futuro me veía como una mamá, no tenía muy claro que sexo de bebé quería, si niño o niña, lo que sí sabía era que parte de mis anhelos eran realizarme como madre aunque faltara mucho para ello.

    Cursé mis estudios completos, salí de la universidad con el corazón roto en varias ocasiones, por lo que el formar una familia no lo veía como un hecho próximo. Era una chica en los 20´s, con ganas de abrirse paso en el periodismo local, solo quería divertirme con mis amigos y viajar. Fue así que los planes de ser mamá se alejaron cada vez más, así como los cumpleaños se acumulaban entre velitas y pastel.

    A los 26 años conocí el amor, de esos que atontan y te hacen sentir mariposas en el estómago, por la fuerza de nuestro carácter y situaciones de vida que nos rodeaban luchamos para estar juntos, pero es que el amor es así, ¡cuando te toca te toca! Formalicé con 28 años y disfrutamos de una vida en pareja, con muchas locuras y viajes. Hasta que la campanita de la maternidad comenzó a hacer “tilín” en mi cabeza.

    Ser una madre joven o relativamente joven, como lo imaginaba cuando era niña, se estaba dejando de convertir en una opción. Para mi ser una madre joven, tiene que ver con una edad de los 18 a los 25 años. Cuando dejamos los estudios entramos en una especie de plenitud femenina, que nos hace crecer y querer disfrutar del trabajo y la vida, dejando atrás los sueños maternales.

    Los hijos llegan a la edad correcta

    Mi hijo mayor llegó a una edad correcta, mis 30 años, lo digo sin pena y con mucho orgullo. Me dio el tiempo perfecto de estudiar, terminar mi carrera, tener novios, bailar como una loca, salir con mis amigos, disfrutar de mis hermanos y mis padres, trabajar como una profesional y conocer otras culturas. Traté de abrazar todo lo que tuve a mi alcance, solo me arrepiento de cosas que no hice, por lo demás doy gracias de todas las experiencias adquiridas.

    Y en el “si hubiera” solo me queda compartir un texto que me hubiera gustado escribir yo, pero es de un autor anónimo, espero que a las mamás jóvenes que leen esto las llene de gozo tanto como a mí:

    “Ser mamá joven significa que tal vez nos conocimos muy pronto; pero que te disfrutaré y amaré por mucho más tiempo, que seré tu madre y no tu abuela, que jugaré con mis nietos y bisnietos quizás. Algunas personas dicen que mi vida terminó cuando naciste, pero mi vida recién comenzaba. Tú no te llevaste mi futuro, me diste uno nuevo y mucho mejor… vales todos mis esfuerzos! Ser mamá no te roba la juventud, te da otra oportunidad y una nueva perspectiva”.  

     Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    Los sábados por la noche acabamos más que cansadas, es el día de la semana en que agarramos ruta de parques de recreo, plazas comerciales, supermercado y si se puede hasta el cine. La energía de los niños es inagotable, no así la de nosotras las madres, que a las tantas de la noche ya pedimos esquina del pesado día.

    Lo único que buscamos es darnos una ducha, dormir a los niños y nosotros detrás de ellos cayendo como troncos en la cama.

    Y así, tras caer en los brazos de Morfeo, comenzamos a soñar que estamos en un spa o en una playa, disfrutando de sol y de la tranquilidad del mar, el ruido de las olas nos acaricia hasta que sentimos que se nos mueve la tierra y la arena nos traga, escuchamos ruido de fondo y nuestra tranquilidad se termina.

    ¿Qué es lo que pasa? ¡Nos preguntamos ansiosas! Y no es otra cosa que los brincos de los niños que llegan a nuestra cama, quienes pareciera que con reloj en mano se levantan lo más temprano posible, un día que podemos decir que fue hecho para estar en pijamas.

    Sale la voz de zombie

    Nos sale una voz de fondo, una voz a modo de susurro que suena más parecida a la de un zombie que dice “niñooos, váyanse a dormiiir que hoy es domiiingooo”. Los niños ni caso nos hacen, entran a la recámara de los padres, los despiertan con risas, llevan sus juguetes y se estacionan al pie de la cama.

    Si mamá no hace caso a los ruidos y ya se puso la almohada sobre la cabeza entonces optan por besos y abrazos, a los que la autora de sus días no puede negarse aunque el sueño haya estado fenomenal.

    Historias como esta, son las que vivimos domingo a domingo todas las mañanas quienes somos madres de niños en edad escolar. Solo hay algunas afortunadas quienes orgullosas cuentan que sus peques las dejan dormir al menos un par de horas extras los fines de semana.

    ¿Pero que impulsa a los niños a levantarse los domingos a primeras horas de la mañana como si fueran a la escuela? ¡No es otra cosa que el reloj biológico! Su cuerpo está tan acostumbrado a la rutina mañanera que ni nosotras nos salvamos de este hecho, lo que todavía no entiendo es ¿porqué entre semana cuando hay clases es más complicado despertarlos?

    Y mientras tanto los años pasarán y todos nuestros domingos familiares serán así, pero eso sí, llegará el día en que todos en el hogar disfrutaremos de un completo sueño reparador al unísono. Sin prisas para desayunar, sin prisas para sacar a la mascota, sin prisas para ver las caricaturas, ¡pero eso sí, con las ganas de querernos como todos los días!

    Foto Flickr/Lars Plougmann

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    Desde hace unas semanas mi hija Carolina de cuatro años tiene una cantaleta casi del diario, una frase que no pensé que escucharía en esta casa tras haber decidido que dos hijos serían nuestro número ideal para la familia. Dios nos bendijo con un niño y una niña, entonces, ¿qué otra cosa podría desear, si así iba a conocer los dos métodos de crianza de ambos sexos? 

    En esos pensamientos me mantenía hasta que mi Pulguita, como le digo de cariño, comenzó con la frase que me retumba en los oídos desde hace unos meses, “Mami, quiero tener un hermanito”.

    Primero me sorprendió, pensé que había visto alguna caricatura de su canal favorito Disney Junior donde trataran el tema de los nacimientos de los bebés, o que a la Doctora Juguetes le había llegado un hermano menor… ¡qué sé yo! Cosas de las caricaturas para adentrar a los niños con el tema del nacimiento de hermanitos, y pues no, de las caricaturas el tema se pasó a la vida real.

    Tengo una muy querida amiga con dos nenas, una de la edad de mi hijo mayor y la segunda de la edad de mi Pulga. Entre ellos son amigos y nos conocemos desde hace varios años, pues resulta que esta amiga tuvo a su tercer bebé, un niño hermoso por el cual sus hermanitas han volcado su cariño hacia él.

    ¿Nuevo hermanito?

    Al parecer al saber mi hija de esta situación y conocer por foto el hermanito-bebé de su amiguita, fue que Carolina comenzó con su inquietante idea en la cabeza.

    Tres amiguitas del su colegio también se han convertido en hermanas mayores en los últimos meses y es el tema de plática en su día a día. Comentarios sobre que “bañaron al bebé”, “que el bebé toma leche de su mamá”, “que el bebé le están saliendo sus dientes”, todas esas cosas hermosas que se dan con el crecimientos de nuestros pequeños.

    Mi hija solo escucha, y es que, ese es el problema de ser la hermana menor, que ya no disfrutará de otro bebé pequeño en casa, como sí le tocó a mi hijo grande con ella.

    Y fue así como un día entre juegos se me ocurrió hacerle un movimiento con mi estómago y le seguí la corriente de que había un bebé en mi panza, ¡ella se puso feliz! y yo no me atrevía a desengañarla. Los días pasaban y llegaba del colegio a besar mi panza, le hablaba, la acariciaba.

    La verdad es que yo también me divertía con la idea de lo que sería mi vida de tener otro bebé y no podía hacer más que suspirar con el anhelo, aunque eso es ya médicamente imposible. 

    Fue así como me tocó mi revisión anual con el ginecólogo, y como siempre toda la familia fuimos a su consultorio. Ese fue el momento que aprovechamos para poder decirle a mi nena que el médico nos diría como estaba mamá. Ella estuvo muy atenta junto a su papá y su hermano.

    Mala idea

    Al final cuando salimos del hospital le dije que el doctor me había dicho que no había bebé en la panza, ella puso una carita de sorpresa y después de tristeza. Comprendí que extenderle la ilusión no había sido buena idea, aunque representara para mí el sueño de imaginar la situación y visualizar el cariño que ella estaba sintiendo por el futuro bebé que en realidad no existía.

    Entendí que el juego llegó demasiado lejos cuando un día su miss del colegio muy apenada me preguntó por mi estado de salud, que le había dicho la nena que “su mamá tenía un bebé en la panza y que luego ya no…”, obviamente tuve que aclararle el suceso muy avergonzada.

    De todo esto lo que nunca voy a olvidar son sus lágrimas de tristeza cuando me dijo que ella quería un “hermanito bebé”. A lo que respondimos que ella será siempre nuestra bebé y que eso no cambiará con nada, que Dios nos mandó dos maravillosos hijos y que son los que tenemos que cuidar, que ese es nuestro trabajo más importante en la vida.

    ¿Tu hijo te pide un hermanito?

    Foto: Flickr/Jack Zhang

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La crianza a partir de nuestras experiencias

    La crianza a partir de nuestras experiencias

    Cuando somos niños nuestros padres nos dejan que nos ocurran algunas situaciones para que vayamos obteniendo experiencia de vida. Me refiero a cosas que nos sirven de aprendizaje a todas las generaciones. Así como, las famosas frases de “no te acerques a la estufa porque está caliente”, “no metas el lápiz al contacto eléctrico porque te puedes electrocutar” y cuestiones donde nuestra integridad física esté primero.

    Pero me pregunto si con la última frase del contacto eléctrico lo aprendí, creo que no, porque tengo un recuerdo muy claro de insertar un lápiz y recibir un toque de mediana intensidad, el cual me dejó pasmada y así entendí que no debía hacerlo nunca más.

    Recuerdos como este me enseñaron que era lo correcto y así se los transmito a mis hijos, porque no deseo que pasen por lo mismo. Pero mi duda es “hasta donde” ellos van a entender el significado de “electrocutarse”, si es que no lo experimentan.

    Mi suegra nos contaba que cuando ella era una mamá joven, les decía a mi esposo y a mi cuñado “no se acerquen a la estufa porque se pueden quemar”. De igual forma siempre estaban rondando por ahí, entonces ella decidió aproximarlos a la estufa, prender la hornilla y acercarlos rápidamente para que sintieran el calor del fuego. Fue una acción rápida y contundente, que les dejó claro a esos dos niños lo doloroso que era acercarse al fuego.

    Hoy con dos niños pequeños en casa me pregunto ¿Fue una buena medida lo que ella realizó hace más de 30 años? Me siento un poco ambigua a mi respuesta, por un lado “si” porque ellos aprendieron lo que significa quemarse con fuego, por otro lado “no” porque de cualquier forma fue un proceso rudo de aprendizaje.

    ¿Qué otras cosas les enseñamos a nuestros hijos basados en nuestra experiencia?

    Por ejemplo a nadar con flotadores para evitar la posibilidad de ahogarse, a masticar despacio la comida para una mejor digestión, a no soltar la mano de mamá o papá al cruzar la calle, todo lo que tenga que ver con su propia seguridad no está de más repetirlo constantemente a cualquier edad.

    Esas experiencias que les transmitimos podemos reforzarlas con un “cuando yo era niña y tenía tantos años, me solté de la mano de mi mamá y crucé la calle corriendo cuando un coche venía cerca ¡estuvo a punto de atropellarme!”.

    Al contar estas historias podemos dramatizarlas con gestos y movimientos de manos, acentuar los sentimientos personales y detalles de la historia. Así, los peques comprenderán con el relato el valor y la importancia de la experiencia que les estamos transmitiendo.

    ¿Qué experiencia personal es la que le has transmitido a tu hijo y cómo te ha funcionado en su crianza? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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