Hoy festejo tres años de mi primogénito, y a la vez también festejo por tres años de maternidad.
Les comparto un escrito donde les platiqué a unas amigas como fue el desarrollo de mi parto, ¡un cuento de miedo y felicidad!:

«Chicas, ya no pude venir a poner mi post de «Me voy corriendo al hospital» como hubiera querido, pero ahora sí ya puedo decirles que tengo a mi precioso bebé en casa, lo tuve el 28 de abril a las 9.45 de la mañana. Fue un parto super difícil y aquí les cuento la historia.

Ya ven que mi último post fue el viernes a medio día y lo titulé «Creo que ya tengo mis primeras contracciones», pues sí, esas eran, y consideraba que podían ser una falsa alarma o nervios. El caso es que me siguieron durante todo el día y el doc estuvo super pendiente de mí por teléfono al igual que mi esposo que seguía en el trabajo, mi mamita estuvo conmigo desde la tarde y ya no se me despegó.

El caso es que creo que eran como la 8 de la noche y me fui a caminar con mi mamá cerca de la zona por donde vivo hasta que los pasos nos llevaron a una iglesia, estaba terminando la misa, y allí hablamos un momento con el padre y le pedí que nos diera la bendición a mi hijo y a mí porque estábamos con las primeras contracciones. Fué muy bonito, Diosito sabe que pasos tienes que dar y nos llevó para sentir esa paz espiritual antes del parto y la verdad nos sentimos muy bien, hizo el padre una oración donde me tocó la cabeza a mí y otra oración donde me tocó la pancita, fue muy emotivo.

Ya de ahí regresamos a la casa pasito a pasito y nos pusimos a ver tele para que me distrajera pero nada, el dolorcito seguía, ya no me quedó otra más que levantarme y volví a salir a la calle de la privada donde vivo y seguir caminando porque cada vez eran más fuertes las contracciones. Caminando nos encontró mi esposo, creo que eran como las 12 de la noche, el pobre se tuvo que salir del trabajo y nos llevaba cena, con esa idea entramos a la casa, servimos la mesa y todo, eran unos taquitos de carne asada que olían delicioso, ya me los saboreaba, cuando me siento en mi silla y ¡zas! que me sale un chorro de agua con sangre y casi casi me desmayo, pensé «¡ya se me rompió la fuente!»

Salió mi esposo disparado por el teléfono, mientras yo me paraba de la silla y me ponía contra la pared y me seguía saliendo aguita, como cuando uno hace pipí, no crean que un super chorro. Inmediatamente localizó al doc y le hizo preguntas, que si era agua con sangre, que si que cantidad… mientras yo seguía petrificada sobre la pared del comedor con mi mamá a lado.

Me quité el calzoncito y el short y de inmediato me fuí a cambiar porque el doc nos dijo que ya era el momento de irnos al hospital pero que antes pasaba a la casa a revisarme. Cuando llegó ya estaba lista con mis pants y mi famosa maleta, con dolores más fuertes y me dijo que me tenía que revisar, que subiéramos a la habitación. Allí me hizo un tacto dolorosísimo, y me dijo que tenía 2 cm de dilatación, pero que veía que ya no aguantaba y que si quería nos íbamos al hospital para ponerme algo contra el dolor. Mi umbral del dolor es bajísimo, no aguanto un pedicure o las luces del cabello sin estarme quejando, pero eso sí, yo muy macha quería mi parto natural… pero con la grandísima ayuda de la epidural, y así lo hicimos.

Ya en el hospital los dolores se acrecentaron, y me pusieron la epi, que me hizo descansar un poco. Mi mamá y mi esposo se turnaron para cuidarme en la madrugada. Quizá a eso de las 6, el doc me volvió a hacer el tacto y me dijo que estaba contento porque había pasado de 4cm a 7cm muy rápidamente, que él le calculaba que a las 9 o 10 am nacía mi pequeño. Yo estaba como una loca y ya no aguantaba los dolores, el doc me autorizaba más epidural, aunque ya platicando ahora con mi mamá creo que me ponía dosis super pequeñas solo para tranquilizarme, y claro, que yo en ese momento me sintiera mejor y creyera que me ponían más… en fin.

A las 9 de la mañana llegó mi hora cero. Me trasladaron a la sala de expulsión. Mi esposo fue por un lado a ponerse en trajecito verde que se ponen los médicos, mi mamá se me perdió y me dió mucho coraje porque el doctor me había autorizado que ella entrara también, pero como no supe que se quedó haciendo ya no pudo entrar después. En esa sala fría del Hospital Ángeles, estaba mi esposo, mi ginecólogo, su ayudante (otro ginecólogo más joven), el anestesista y la enfermera, claro, y mi chiquito y yo, listos para la expulsión!.

¡Fue traumático! No lo puedo explicar de otra manera, ni tampoco quiero asustar a las futuras mamás, soy primeriza y la verdad aunque lees y lees y ves el Discovery Home & Health todos los días, el famoso programa de Sala de Maternidad, ¡no hay como tu propia experiencia!

Para empezar los dolores eran los perores que había tenido en mi vida, le pedía a mi doc más anestesia y recuerdo que me dijo, «te voy a poner más (anestesia) solo porque me caes bien», y esa fue la última vez que me introdujo el santísimo líquido, frío, que recorrió mi columna, ¡pero que sentía que ya no servía para una fregada!

Algo pasó, según mi doc no estab pujando, y yo sentía que lo hacía con todas mis fuerza y nada. El doc tuvo que hacer uso de una técnica de la cual no recuerdo su nombre, pero consiste en presionar el abdomen para ayudar a bajar al bebé, pues mi doc es un hombre grande y robusto y sentía que me moría cuando se subía sobre mi panza y me hacía presión y me decía «¡puja hija!», yo daba unos alaridos que ahorita de acordame me da risa y hasta pena.

Mi esposo no soltaba la cámara, y estaba pendiente grabando todo el momento. Así estábamos entre el pujadero y la presión hasta que asomó un pedacito de cabeza y el doc le cortó un mini mechoncito de cabello que le pasó a mi marido y el me lo puso frente a mi cara en la bata del hospital para que lo viera, me quedé inmovilizada, pensé: «¿Tiene pelo?!… ¡pero nos habían dicho que venía pelón!». Yo no se, pero como que eso me dió fuerza y seguí pujando y encontré unas agarraderas que no había visto y de allí me tomé para pujar y surtió efecto.

Luego entre lágrimas de dolor y sacando fuerzas del alma para pujar escuché emocionado al doc que decía, «ahí viene la cabeza, sigue pujando», y ahí seguía yo y paraba cuando me lo indicaban. Hasta que en una de esas me dice «ahí viene… puja… puja!!» y zas, que siento que sale la cabeza y con ella media vida mía, y luego escuché «ahora deja de pujar», ¿yo? hecha un mar de llanto y también con un poco de alivio por la salida de la misma. «Ahora vas a pujar otra vez, con esta sale», dijo de nuevo, y que vuelvo a pujar con la otra mitad de mi alma y que ¡zas!, salieron los hombros y con ellos todo mi pequeñito… solo escuchaba la voz de emoción de mi marido que con cámara en mano decía «ahí está… ¡ahí está Chiquitín!».

Y sí, ahí estaba Chiquitín, quien fue recibido por su pediatra y se lo llevaron a auscultación y mi marido se fue detrás de él con todo y cámara porque le dije que no se le despegara (¡no lo fueran a cambiar!), y yo mientras… ahí… con las piernas hacia arriba y los doctores entre ellas prosiguiendo con el trabajo, la expulsión de la placenta, que ni fuerzas tuve para expulsarla y ellos me movieron el flácido estómago como si fuera una falda para que saliera, la verdad ni cuenta me di… luego reparé que me habían hecho la episiotomía, porque sentí como atravesaba el hilo por mi piel, pero sin dolor.

A los minutos regresó mi esposo y me dijo que el niño estaba bien, que solo lo iban a poner 5 minutos en la incubadora para que agarrara calorcito. Al poco tiempo terminaron la sutura y mi doc se despidió y le di las gracias y le pedí perdón por todos mis gritos y mis llantos, y me dijo sonriente que no me preocupara, que había estado bien y que ya estaba lista para el próximo, ¿que qué? ¡para nada!, ¡en ese momento no deseaba volver a tener un hijo ni en sueños!

Me llevaron a la habitación y rápidamente se empezó a llenar de gente, yo… pues que puedo decir… más que darles un consejo a todas las que van a tener un bebé: Díganles sin pena ni verguenza  a sus familiares que no quieren visitas al menos el primer día… es pesadísimo, todos te preguntan, «¿como fue?, ¿como te sentistes?» y bla bla bla… yo lo único que quería era descansar, y pasar las primeras horas solo con mi esposo y nuestro hijo, ese era mi sueño y no se me cumplió, ¡y todo por no hablar a tiempo!, y claro chicas, también apoyadas por su mamá o una amiga, pero hasta ahí, ese es mi humilde consejo..

De allí visitas y más visitas hasta que me llevaron al niño y todo el mundo opinaba como debía darle pecho, hasta una tía que nada que ver me masajeó los senos, ¿se creen?, yo estaba tan cansada que no acaba de reaccionar… la verdad soy una persona que trato de ser siempre cortés hasta en estos momentos, donde la prioridad era obviamente yo ¡y no pude correr a nadie!, ¡ni tampoco nadie entendió que quería estar sola con mi esposo y mi bebé!, en fin así pasé la tarde entre visita y visita y apenas eran las primeras horas…

Ya para la noche nos quedamos solos, porque le pedí a la reina de mi madre que se fuera a descansar, porque la pobrecita se había pasado todas las contracciones del día anterior conmigo y aparte todo ese día en la habitación sin descansar también. Y ya así, aunque tuve que prescindir del apoyo de mi mamá, pude disfrutar al menos de esa forma de mi nueva familia. Pasamos una noche un poco difícil, entre el llantito y el pecho y las visitas de las enfermeras, pero bueno, al menos fue nuestra primera noche familiar. Así hasta el día siguiente que salimos del hospital como a las 11am que me dieron de alta y comenzamos nuestra nueva aventura como familia y con rumbo a nuestro hogar que ya nos esperaba impaciente, pero esa es otra historia.»

Foto vía

¡Síguenos en Facebook! Dá click aquí —> Mamá de Alta Demanda 

2 Comments

  1. Staff de Mamuchas at

    Felicidades Héctor!! Y miles de felicidades para vos en tu aniversario como Mamá de Alta Demanda, Any… =)

    Una vez más me sentí re identificada con tu post. Esa sensación de que el mundo acaba y resulta que es el último pujo no la olvido nunca! Sobre todo en el primer parto que fue sin epi. Durante el segundo, en el que me pusieron «algo» de epi, me pasó como a vos: convencidisima que pujaba y no estaba haciendo nada… :S

    Excelentes los consejos que diste a las mamis en su momento, super válidos.

    Recuerden este día asi, con esa dicha de la primera vez que se vieron.

    Felicidades Familia!

    JulieFernn