Categoría: Colaboraciones

  • #YoConfieso: Siempre termino de poner sola el árbol de Navidad

    #YoConfieso: Siempre termino de poner sola el árbol de Navidad

    Dime que esto pasa en tu casa también, llegamos al mes de septiembre, un día acudes a una plaza comercial y sorpresa: arbolitos de navidad, luces, esferas, guías, coronas y todo lo que necesites para adornar tu casa en el mes de diciembre, ya está exhibido en los estantes de las tiendas. Pensamos ¿cómo es eso posible?, recordamos que en nuestra niñez, las tiendas se comportaban decentemente y era a mitad de Noviembre cuando los adornos comenzaban a exhibirse. Pero ahora, gracias a los comerciantes, desde septiembre los niños comienzan la cantaleta de ¿mami ya vamos a poner el arbolito?, lo escuchas por las siguientes ocho semanas, para finales de noviembre te encuentras frita de tanta insistencia pre navideña.

    Es así que decides usar tu viejo árbol artificial, les dices a tus hijos que van a recibir el mes de diciembre con la alegría navideña en casa, pero no haces más que pensar en realidad en el trabajo que conlleva y que sabes cómo acabará esa colocación de adornos navideños. Cuando estás lista mentalmente le dices a tu familia que el próximo sábado bajarán los adornos y el arbolito frondoso que espera lo llenen de adornos como todos los años.

    ¡Y el día llegó!

    Los niños se levantan temprano, aún con la pijama puesta te arrastran de la cama mientras pides un poco más de sueño sabatino, sabes que no puedes porque ya eres mamá, así que te tomas tu café por para agarrar energía. ¿Y papá? el sigue durmiendo, sabe que si hay alguien que cuide a los niños muy temprano aunque tenga cuatro horas de sueño esa eres tú, la súper mamá.

    Ya con la cafeína corriendo en las venas pones música que te inspire: “Santa Claus llegó a la ciudad”, “Blanca Navidad”, “Arre borriquito” y demás temas pegajosos alistan una mañana divertida junto a tus hijos para poner por fin el árbol de Navidad como prometiste, nada de posponer la operación “Navidad llegó a mi casa ya”.

    A los niños los ves felices, piensas “vale la pena con tal de ver sus sonrisas”. De las cajas de las cosas de Navidad van sacando las esferas, los adornos, las cintas, la estrella, los muñecos de peluche, la corona y el calendario de adviento. Sorprendiéndose de todo como si fuera nuevo, como si no lo hubieran visto, y así siguen sacando y sacando cosas, dejándolas por todos lados mientras corren y cantan.

    Mientras tú, vas levantando el árbol rama por rama que tienes que abrir para que se extienda, mientras recibes un rasguño en los brazos cada que los colocas, y así todos los tramos que vas poniendo en el tubo que hace de tronco, así es, te llevas casi una hora. Cuando por fin acabas, te preguntas:

    ¿A dónde se fueron tus ayudantes traviesos?

    ¿No que muchas ganas de poner el árbol y los adornos? Los buscas y que los encuentras, allí están sentados viendo una película navideña. Se repite la historia año con año desde que eres mamá, te das cuenta que ya te quedaste sola poniendo el pino de los regalos y que otra vez dices lo mismo “ya me cansé de ponerlo sola”.

    ¿Pero sabes qué? así será mientras los peques crezcan y que el día que ya no se sienten a disfrutar de la película y te ayuden de principio a fin significan que habrán crecido un poco más.

    Será en ese momento en el que dejen de ser los pequeños de la casa y se conviertan en niños grandes y pensarás con nostalgia: “me acuerdo cuando me ayudaban a sacar todos los adornos para decorar la casa y luego se iban a disfrutar con esa película, mientras a mí me tocaba recoger todo lo que habían dejado tirado por todos lados… ¡que bonitos momentos ojalá no hubieran pasado tan rápido!”.

    Seamos felices entonces de que no ayuden mucho todavía, porque eso significará que aún son los pequeños ansiosos que imaginan que adornar la casa con Navidad se hace con magia: la magia de mamá.

    Foto Via

  • ¿Cómo practicar la espiritualidad en los niños?

    ¿Cómo practicar la espiritualidad en los niños?

    Fui una niña con crianza católica, pero en mi juventud me alejé de la iglesia porque difería de algunas de sus enseñanzas, ahora que soy madre me preocupa el cómo criar a mis hijos en ese aspecto. Mi grupo de amigas practican diversas religiones y en un menor número mamás que no crían bajo ninguna de ellas, pero si en algo coinciden todas es que son buenas personas, buenas madres de familia que desean lo mejor para sus hijos.

    Por eso considero que debemos tener una base fundamental, donde la naturaleza, la luz y la energía nos acompañen siempre sin etiquetar a ningún ser humano con alguna creencia religiosa. Hoy compartimos una charla con Martha Aguayo, reconocida Coach de Vida y Espiritual, quien nos comparte sus enseñanzas para que podamos llevarlas a cabo con nuestra familia.

    ¿Cómo podemos promover la toma de conciencia espiritual y el diálogo en los niños?

    Los niños nacen sabiendo e intuyéndolo todo, el error lo cometemos los adultos que tratamos de inculcarles nuestras  propias creencias. Debemos hacerlo primeramente a través de la naturaleza, ya que es un lugar en donde los niños se sienten seguros y energéticamente fuertes.

    En ese medio puedes hablarle del amor que sienten por los animales, por las plantas, las flores, por las nubes y explicarles que Dios está en ese amor, que Dios está en todas las cosas bonitas que puede ver, que Dios es Amor. El niño hará preguntas quizá, pero casi nunca, porque a esa edad, todavía tienen inocencia e intuyen que es así, hasta que alguien les empieza a meter sus propias ideas de que Dios solo está en una iglesia.

    Hay que fomentarles el Amor desde muy temprana edad, hacia ellos mismos, hacia todo lo que les rodea y hacia Dios, un Dios que los ama y que está en todas partes, y hay que animarles a comunicarse con ese Dios, a hablarle, a darle las gracias y a ser su amigo.  Creo que es muy importante enseñarles a conectar con Dios directamente y enseñarles que los escucha, que les ayuda y que pueden ser amigos. Un Dios accesible y alcanzable con el que pueden dialogar.

    Se habla de que mientras más se conecten con ellos mismos, más cercanos están de lograr el propósito de vida. ¿Cómo debemos guiarlos los padres?

    Lo ideal sería que desde temprana edad les enseñáramos a meditar y a hacer yoga. Cuando hablo de meditación, no me refiero a que el niño pase horas sentado en flor de loto, pues muy pocos lo harían y a muchos menos les gustaría. Por meditar me refiero a enseñarlos a contactar con ellos mismos. Se le puede pedir al niño al estar en el jardín que cierre los ojos, que no hable por unos minutitos que respire profundo varias veces y que sienta, solo que sienta.

    Y sobre el Yoga, ya en muchas escuelas le están enseñando a los niños, en algunas de ellas lo primero que hacen antes de empezar la clase son 30 minutos de yoga, se ha demostrado que los niños rinden más enfocados y con mejores resultados. La  Yoga es un tipo de meditación active, cualquier niño o adulto conectado consigo mismo, es alguien que le lleva ventaja a los demás y que conseguirá más fácilmente sus propósitos en la vida, pues está bien centrado y su físico está integrado con sus emociones y pensamientos.

    Deseamos todos una base espiritual en cada familia, ¿con alguna religión tradicional o el respeto a la Tierra? ¿Cómo enseñar a los niños a comprender las diferentes ideologías y creencias?

    Tristemente los padres tratarán de pasarles a sus hijos sus propias creencias, en lo personal, tendría mucho cuidado de no hacerlo. Y aunque se tenga una religión, alimentarlos un poco con la opción de libre pensamiento. Es mejor decirle a los niños que ellos tienen esa religión porque esa es la tuya y así fuiste educada y crees que es lo mejor para ellos.

    Pero que como ellos vayan creciendo y conociendo su religión, irán explorando si está bien para ellos o no. También explicarles que los otros niños y personas se encuentran en la misma situación. Eso sería lo ideal, pues así el niño crecería con un criterio mucho más amplio y se cuestionaría las cosas, sin temor a estar equivocado.

    ¿Qué temas son los que más debemos recalcar espiritualmente en la infancia para madurar su luz interior?

    • Que Dios está en todas partes, Que Dios los Ama.
    • Que Dios es Luz, energía, amor y que siempre los acompaña.
    • Que en el momento que quieran y en el lugar donde sea, pueden accesar a Dios.
    • Promoverles el amor hacia sí mismos, hacia Dios, hacia el prójimo, hacia la naturaleza, hacia los animales y hacia todo. Promoverles  amor por este planeta en el que viven.
    • Enseñarles a ser seres humanos íntegros, que sus acciones concuerden con sus pensamientos y emociones. Seres humanos de bien, vivir en honestidad y paz, sin dañarse a sí mismos y a los demás.

     

    ¿Cuáles son los pasos para convertirnos en padres más comprensivos, que aceptan y aman a sus hijos?

    Transformarnos. Amarnos a nosotros mismos.  Antes de formar o transformar a alguien debes transformarte a ti mismo, debes de ser tú mismo ese cambio que quieres ver en los demás. Debemos de ser padres conscientes de que los hijos son prestados, que son almas que traen su propia misión y debemos apoyarlos y ayudarlos a encontrar su misión si es que no la recuerdan.

    Nosotros como padres tenemos la obligación de despertar y vivir en plenitud e integridad para poderle transmitir a nuestros hijos lo mismo, sino con palabras con el ejemplo de nuestros ser y actuar. Hay que tener mucho respeto por nuestros hijos y entender que no son iguales a nosotros, de hecho son totalmente diferentes, vienen cableados de una manera distinta. Recordar que vienen a algo en este planeta y hay que respetarlo, nos guste o no, nosotros solamente fuimos canales de amor para que estos niños pudieran venir al planeta.

    Martha Aguayo está dedicada a la sanación integral, donde logra que las personas puedan mantener un balance entre el cuerpo físico, mental, espiritual y energético. También es Reiki Master, Sanadora Reconectiva, Coach de vida y espiritual, Terapeuta Neurolingüistica y Terapeuta de flores de Bach.

    Foto: Flickr/Maggie Brauer

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Tener una mascota nos cambió la vida

    #YoConfieso: Tener una mascota nos cambió la vida

    Hace un tiempo escribí sobre la importancia de tener una mascota en casa, compartía todas las cosas buenas que nos brinda un nuevo integrante en el hogar, que nos llene de gozo y energía. Las opciones son muchas: un perro, un gato, un pez, un hámster, un loro, etc.

    Tiene ya algunos meses que mi esposo y yo veníamos acariciando la idea, tomando conciencia de lo que ello confería: el gasto de la compra, comida, vacunas, veterinario, cama, juguetes, accesorios y demás mundo que existe para las mascotas. Descubrimos cosas que no sabíamos que serían de gran utilidad, como un bloqueador de olores, un tapete de césped para hacer pipí en interiores y demás cositas que va uno conociendo en el día a día.

    Pero sobre todo lo más importante: aceptar que un perro requerirá de nosotros por los próximos 15 años de su vida, que se volverá parte de nuestro diario y que como un niño pequeño necesitará de nosotros la mayor parte del tiempo. Como mamá de dos hijos de alta demanda el temor a lo desconocido, ya estaba superado.

    El plan era -como ya habíamos preguntado en una veterinaria de mi ciudad- acudir a solicitar la raza que queríamos, mi apuesta era un Pomerania lo más pequeño que pudiéramos llevar a casa. Porque mis hijos aunque estaban muy ansiosos de un cachorrito, no estaban acostumbrados a ninguno y les ganaba el miedo a las ganas.

    La recomendación experta

    Era de un perrito de hasta tres meses, para que los peques se acostumbran a la naturaleza del animal sin temores, y con esa idea nos quedamos esperando que llegara el momento.

    Una noche de octubre llegó nuestro perro a casa. Mis hijos estaban durmiendo y por más que les hablé no se movieron ni un centímetro. Un pequeño cachorro que ese día cumplía 4 meses entró a mi casa temblando de miedo, sus colores eran blanco y negro, sus orejas grandes, triangulares y picudas como las de un gato, su primer nombre en casa fue Cat-Dog.

    No fue Pomerania, ni fue comprado, el cachorro llegó a nosotros como un regalo de un familiar de mi esposo y no dudamos en aceptar.

    La mañana siguiente mis hijos despertaron con miedo, pero con muchas ganas de conocer al nuevo integrante de la familia, fue así que dos nombres se pusieron en disputa: Perry y Blanca Nieves… Nuestro pequeño Boston Terrier fue ganándose poco a poco la confianza de mis hijos: mordía, rasguñaba, les brincaba encima para jugar, cosas que los pequeños no estaban acostumbrados y que les parecía amenazante.

    El nombre elegido fue Perry, por “Perry el Onitorrinco” de Phineas y Ferb. Ahora Perry el Boston Terrier reconoce su nombre a la perfección. Ha sido un mes muy arduo donde hemos trabajado la enseñanza de hacer sus necesidades fisiológicas en el jardín y no en las alfombras y tapetes.

    Tiene dos camas, pero aun así prefiere estar sentado junto a nosotros en el mueble de la sala. Estamos conociendo un mundo de marcas de croquetas, vacunas veterinarias, el cuidado de sus ojos y ver su carita triste cuando recibe un regaño.

    ¿Qué es lo mejor que te puede dar un cachorro? ¡Todo su amor!

    He notado el amor que mis hijos le tienen a su “hermano menor”, tras un suceso que puso sus lágrimas al borde, cuando el cachorro brincó el portón en casa de la abuela paterna y se salió hacia la calle. La niña me llamaba con gritos desesperada “Mami, Perry se salió, Perry se salió” mientras el estrés nos ganaba a todos buscando la llave.

    Afortunadamente un vecino cercano nos ayudó a contenerlo. Tras un mes de convivir con mi hijo canino, nos ha enseñado que el cariño se puede dar entre humanos y mascotas, que podemos extrañarlos y preocuparnos por su seguridad, que la vida no la verás igual y que no solo tendrás una mascota si no que todos las demás mascotas del mundo se te harán tan bonitas y buenas que querrás tener cada vez uno más.

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 puntos de seguridad para proteger a nuestros hijos del abuso

    5 puntos de seguridad para proteger a nuestros hijos del abuso

    Nuestras madres desde que éramos unas niñas hasta ahora que somos adultas y también madres, nos han llenado de consejos y recomendaciones toda la vida, ¡y lo seguirán haciendo!, porque así lo veo con mi abuela, la madre de mi madre.

    Y es que nuestros hijos son nuestro mayor tesoro, ¿cómo no vamos a querer protegerlos? Pero las madres no tenemos ojos en todos lados y siempre tenemos que ceder confianza a otros adultos que están alrededor de nuestros pequeños. Así sean familiares, cuidadores, maestros o personas que representen alguna autoridad hacia el menor, incluso solo por el ser “adultos”.

    Es por eso que desde temprana edad debemos inculcar a los niños el cuidado de su persona, el problema es que a veces no sabemos cómo hacerlo para que los niños comprendan su significado, porque por la misma inocencia de la edad, la confianza es parte de su naturaleza.

    Hoy te comparto cinco medidas de seguridad aprendidas en mi niñez, que podemos ponerlas en práctica ya mismo para que nuestros hijos las aprendan.

    1.- Definir los adultos de confianza

    Ellos son Mamá y Papá, casi siempre las mismas personas de confianza para un niño, con sus excepciones cuando uno de los dos ha fallecido o están separados. Por eso muchas veces Mamá es la indicada para platicar de cualquier tema o consulta. El niño tiene que tener muy claro quién o quiénes son sus bases primordiales.

    2.- ¿Sabes quiénes son los amigos de tu hijo?

    Es importante conocer el grupo de amigos que rodean a tu niño en sus actividades escolares o sociales. Aprender sus nombres y si es posible conocer a sus padres. Los pequeños tienen amistades similares a ellos, será muy fácil compartir, también tendrás la tranquilidad de saber sus juegos y actividades. 

    3.- “Acompáñate de tu mejor amigo” 

    He sabido de situaciones donde niños han sido abordados por otras personas en lugares públicos, por ejemplo los baños de los cines, las dulcerías, museos, entre otros. Cuando tu hijo tenga una excursión escolar, pídele que cuando acuda al servicio sanitario no lo haga solo, que se acompañe siempre de uno de sus compañeros o su mejor amigo, quien a la vez se vuelve compañía y ojo alerta, compartir amistad y cuidados es una gran idea.

    4.- “Nadie puede tocar tu cuerpo”.

    Es una regla clara que hay que repetir cada vez que sea necesario. “Ni un amigo, ni una amiga, ni un tío, ni una prima, ni un abuelo. Las “partes privadas” solo las tocan mamá o papá o la abuela cuando te bañen (aplica para pequeños), o las tocas tu cuando las lavas”, y a la pregunta “¿y por qué mamá?” Una respuesta simple, “porque son PRI-VA-DAS, son tuyas, y si alguien lo hace tienes que decirme lo más pronto posible”. Todo esto dicho con amor y en un tono que no sea regaño, hará que la confianza de nuestros hijos hacia nosotros crezca.

    5.- Hablar con el adulto de confianza: mamá, papá, la abuela.

    Después de que el niño o niña tengan claro quiénes son sus adultos de confianza, sabrá que puede acudir con ellos en cualquier momento. Si sucediera algún incidente diremos en palabras cálidas: “Hijo, si alguien te hace sentir incómodo, o con sus acciones te asuste o te hace daño es importante que me lo digas, sabré escucharte con atención, no te juzgaré y te creeré, verás que no vuelve a suceder”. Mamá tiene que estar allí, atenta a las señales, alerta a lo que existe alrededor de nosotros y que no podemos tapar con un dedo.

    ¿Qué medidas de seguridad le trasmites tus hijos?

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ser una mamá joven

    Ser una mamá joven

    Cuando era niña y pensaba sobre mi futuro me veía como una mamá, no tenía muy claro que sexo de bebé quería, si niño o niña, lo que sí sabía era que parte de mis anhelos eran realizarme como madre aunque faltara mucho para ello.

    Cursé mis estudios completos, salí de la universidad con el corazón roto en varias ocasiones, por lo que el formar una familia no lo veía como un hecho próximo. Era una chica en los 20´s, con ganas de abrirse paso en el periodismo local, solo quería divertirme con mis amigos y viajar. Fue así que los planes de ser mamá se alejaron cada vez más, así como los cumpleaños se acumulaban entre velitas y pastel.

    A los 26 años conocí el amor, de esos que atontan y te hacen sentir mariposas en el estómago, por la fuerza de nuestro carácter y situaciones de vida que nos rodeaban luchamos para estar juntos, pero es que el amor es así, ¡cuando te toca te toca! Formalicé con 28 años y disfrutamos de una vida en pareja, con muchas locuras y viajes. Hasta que la campanita de la maternidad comenzó a hacer “tilín” en mi cabeza.

    Ser una madre joven o relativamente joven, como lo imaginaba cuando era niña, se estaba dejando de convertir en una opción. Para mi ser una madre joven, tiene que ver con una edad de los 18 a los 25 años. Cuando dejamos los estudios entramos en una especie de plenitud femenina, que nos hace crecer y querer disfrutar del trabajo y la vida, dejando atrás los sueños maternales.

    Los hijos llegan a la edad correcta

    Mi hijo mayor llegó a una edad correcta, mis 30 años, lo digo sin pena y con mucho orgullo. Me dio el tiempo perfecto de estudiar, terminar mi carrera, tener novios, bailar como una loca, salir con mis amigos, disfrutar de mis hermanos y mis padres, trabajar como una profesional y conocer otras culturas. Traté de abrazar todo lo que tuve a mi alcance, solo me arrepiento de cosas que no hice, por lo demás doy gracias de todas las experiencias adquiridas.

    Y en el “si hubiera” solo me queda compartir un texto que me hubiera gustado escribir yo, pero es de un autor anónimo, espero que a las mamás jóvenes que leen esto las llene de gozo tanto como a mí:

    “Ser mamá joven significa que tal vez nos conocimos muy pronto; pero que te disfrutaré y amaré por mucho más tiempo, que seré tu madre y no tu abuela, que jugaré con mis nietos y bisnietos quizás. Algunas personas dicen que mi vida terminó cuando naciste, pero mi vida recién comenzaba. Tú no te llevaste mi futuro, me diste uno nuevo y mucho mejor… vales todos mis esfuerzos! Ser mamá no te roba la juventud, te da otra oportunidad y una nueva perspectiva”.  

     Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    Los sábados por la noche acabamos más que cansadas, es el día de la semana en que agarramos ruta de parques de recreo, plazas comerciales, supermercado y si se puede hasta el cine. La energía de los niños es inagotable, no así la de nosotras las madres, que a las tantas de la noche ya pedimos esquina del pesado día.

    Lo único que buscamos es darnos una ducha, dormir a los niños y nosotros detrás de ellos cayendo como troncos en la cama.

    Y así, tras caer en los brazos de Morfeo, comenzamos a soñar que estamos en un spa o en una playa, disfrutando de sol y de la tranquilidad del mar, el ruido de las olas nos acaricia hasta que sentimos que se nos mueve la tierra y la arena nos traga, escuchamos ruido de fondo y nuestra tranquilidad se termina.

    ¿Qué es lo que pasa? ¡Nos preguntamos ansiosas! Y no es otra cosa que los brincos de los niños que llegan a nuestra cama, quienes pareciera que con reloj en mano se levantan lo más temprano posible, un día que podemos decir que fue hecho para estar en pijamas.

    Sale la voz de zombie

    Nos sale una voz de fondo, una voz a modo de susurro que suena más parecida a la de un zombie que dice “niñooos, váyanse a dormiiir que hoy es domiiingooo”. Los niños ni caso nos hacen, entran a la recámara de los padres, los despiertan con risas, llevan sus juguetes y se estacionan al pie de la cama.

    Si mamá no hace caso a los ruidos y ya se puso la almohada sobre la cabeza entonces optan por besos y abrazos, a los que la autora de sus días no puede negarse aunque el sueño haya estado fenomenal.

    Historias como esta, son las que vivimos domingo a domingo todas las mañanas quienes somos madres de niños en edad escolar. Solo hay algunas afortunadas quienes orgullosas cuentan que sus peques las dejan dormir al menos un par de horas extras los fines de semana.

    ¿Pero que impulsa a los niños a levantarse los domingos a primeras horas de la mañana como si fueran a la escuela? ¡No es otra cosa que el reloj biológico! Su cuerpo está tan acostumbrado a la rutina mañanera que ni nosotras nos salvamos de este hecho, lo que todavía no entiendo es ¿porqué entre semana cuando hay clases es más complicado despertarlos?

    Y mientras tanto los años pasarán y todos nuestros domingos familiares serán así, pero eso sí, llegará el día en que todos en el hogar disfrutaremos de un completo sueño reparador al unísono. Sin prisas para desayunar, sin prisas para sacar a la mascota, sin prisas para ver las caricaturas, ¡pero eso sí, con las ganas de querernos como todos los días!

    Foto Flickr/Lars Plougmann

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    Desde hace unas semanas mi hija Carolina de cuatro años tiene una cantaleta casi del diario, una frase que no pensé que escucharía en esta casa tras haber decidido que dos hijos serían nuestro número ideal para la familia. Dios nos bendijo con un niño y una niña, entonces, ¿qué otra cosa podría desear, si así iba a conocer los dos métodos de crianza de ambos sexos? 

    En esos pensamientos me mantenía hasta que mi Pulguita, como le digo de cariño, comenzó con la frase que me retumba en los oídos desde hace unos meses, “Mami, quiero tener un hermanito”.

    Primero me sorprendió, pensé que había visto alguna caricatura de su canal favorito Disney Junior donde trataran el tema de los nacimientos de los bebés, o que a la Doctora Juguetes le había llegado un hermano menor… ¡qué sé yo! Cosas de las caricaturas para adentrar a los niños con el tema del nacimiento de hermanitos, y pues no, de las caricaturas el tema se pasó a la vida real.

    Tengo una muy querida amiga con dos nenas, una de la edad de mi hijo mayor y la segunda de la edad de mi Pulga. Entre ellos son amigos y nos conocemos desde hace varios años, pues resulta que esta amiga tuvo a su tercer bebé, un niño hermoso por el cual sus hermanitas han volcado su cariño hacia él.

    ¿Nuevo hermanito?

    Al parecer al saber mi hija de esta situación y conocer por foto el hermanito-bebé de su amiguita, fue que Carolina comenzó con su inquietante idea en la cabeza.

    Tres amiguitas del su colegio también se han convertido en hermanas mayores en los últimos meses y es el tema de plática en su día a día. Comentarios sobre que “bañaron al bebé”, “que el bebé toma leche de su mamá”, “que el bebé le están saliendo sus dientes”, todas esas cosas hermosas que se dan con el crecimientos de nuestros pequeños.

    Mi hija solo escucha, y es que, ese es el problema de ser la hermana menor, que ya no disfrutará de otro bebé pequeño en casa, como sí le tocó a mi hijo grande con ella.

    Y fue así como un día entre juegos se me ocurrió hacerle un movimiento con mi estómago y le seguí la corriente de que había un bebé en mi panza, ¡ella se puso feliz! y yo no me atrevía a desengañarla. Los días pasaban y llegaba del colegio a besar mi panza, le hablaba, la acariciaba.

    La verdad es que yo también me divertía con la idea de lo que sería mi vida de tener otro bebé y no podía hacer más que suspirar con el anhelo, aunque eso es ya médicamente imposible. 

    Fue así como me tocó mi revisión anual con el ginecólogo, y como siempre toda la familia fuimos a su consultorio. Ese fue el momento que aprovechamos para poder decirle a mi nena que el médico nos diría como estaba mamá. Ella estuvo muy atenta junto a su papá y su hermano.

    Mala idea

    Al final cuando salimos del hospital le dije que el doctor me había dicho que no había bebé en la panza, ella puso una carita de sorpresa y después de tristeza. Comprendí que extenderle la ilusión no había sido buena idea, aunque representara para mí el sueño de imaginar la situación y visualizar el cariño que ella estaba sintiendo por el futuro bebé que en realidad no existía.

    Entendí que el juego llegó demasiado lejos cuando un día su miss del colegio muy apenada me preguntó por mi estado de salud, que le había dicho la nena que “su mamá tenía un bebé en la panza y que luego ya no…”, obviamente tuve que aclararle el suceso muy avergonzada.

    De todo esto lo que nunca voy a olvidar son sus lágrimas de tristeza cuando me dijo que ella quería un “hermanito bebé”. A lo que respondimos que ella será siempre nuestra bebé y que eso no cambiará con nada, que Dios nos mandó dos maravillosos hijos y que son los que tenemos que cuidar, que ese es nuestro trabajo más importante en la vida.

    ¿Tu hijo te pide un hermanito?

    Foto: Flickr/Jack Zhang

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La crianza a partir de nuestras experiencias

    La crianza a partir de nuestras experiencias

    Cuando somos niños nuestros padres nos dejan que nos ocurran algunas situaciones para que vayamos obteniendo experiencia de vida. Me refiero a cosas que nos sirven de aprendizaje a todas las generaciones. Así como, las famosas frases de “no te acerques a la estufa porque está caliente”, “no metas el lápiz al contacto eléctrico porque te puedes electrocutar” y cuestiones donde nuestra integridad física esté primero.

    Pero me pregunto si con la última frase del contacto eléctrico lo aprendí, creo que no, porque tengo un recuerdo muy claro de insertar un lápiz y recibir un toque de mediana intensidad, el cual me dejó pasmada y así entendí que no debía hacerlo nunca más.

    Recuerdos como este me enseñaron que era lo correcto y así se los transmito a mis hijos, porque no deseo que pasen por lo mismo. Pero mi duda es “hasta donde” ellos van a entender el significado de “electrocutarse”, si es que no lo experimentan.

    Mi suegra nos contaba que cuando ella era una mamá joven, les decía a mi esposo y a mi cuñado “no se acerquen a la estufa porque se pueden quemar”. De igual forma siempre estaban rondando por ahí, entonces ella decidió aproximarlos a la estufa, prender la hornilla y acercarlos rápidamente para que sintieran el calor del fuego. Fue una acción rápida y contundente, que les dejó claro a esos dos niños lo doloroso que era acercarse al fuego.

    Hoy con dos niños pequeños en casa me pregunto ¿Fue una buena medida lo que ella realizó hace más de 30 años? Me siento un poco ambigua a mi respuesta, por un lado “si” porque ellos aprendieron lo que significa quemarse con fuego, por otro lado “no” porque de cualquier forma fue un proceso rudo de aprendizaje.

    ¿Qué otras cosas les enseñamos a nuestros hijos basados en nuestra experiencia?

    Por ejemplo a nadar con flotadores para evitar la posibilidad de ahogarse, a masticar despacio la comida para una mejor digestión, a no soltar la mano de mamá o papá al cruzar la calle, todo lo que tenga que ver con su propia seguridad no está de más repetirlo constantemente a cualquier edad.

    Esas experiencias que les transmitimos podemos reforzarlas con un “cuando yo era niña y tenía tantos años, me solté de la mano de mi mamá y crucé la calle corriendo cuando un coche venía cerca ¡estuvo a punto de atropellarme!”.

    Al contar estas historias podemos dramatizarlas con gestos y movimientos de manos, acentuar los sentimientos personales y detalles de la historia. Así, los peques comprenderán con el relato el valor y la importancia de la experiencia que les estamos transmitiendo.

    ¿Qué experiencia personal es la que le has transmitido a tu hijo y cómo te ha funcionado en su crianza? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Las lecciones que un hijo nos dá

    Las lecciones que un hijo nos dá

    Al convertirnos en padres aquirimos conciencia sobre la dificultad de educar y enseñar las cosas de la vida a nuestros hijos. Esa conciencia, que como adultos tomamos respecto a que los niños dependen totalmente de nosotros para sus necesidades básicas, se vuelve parte de nuestro día a día. Es así, que con los años vemos crecer a nuestros hijos, tan listos, tan simpáticos, ¡tan guapos! solo como una madre enamorada los puede ver.

    Pero ¿qué pasa cuando de repente, los niños que apenas hace unos días les estábamos cambiando los pañales nos dan lecciones de vida? El momento en que esos seres magníficos llamados “padres” que parecían saberlo todo, se dan cuenta que aún tienen mucho que aprender de los mejores maestros: los hijos.

    Tengo dos pequeños en casa, un niño de siete y una nena de cuatro años. El mayor es un adulto pequeño, al que la escuela se le da muy bien. En las últimas semanas me ha mostrado tres situaciones, en las que yo he tenido que aprenderle y agradecerle. Todo esto por el hecho de educarme con casi 30 años de diferencia entre él y yo.

    Si bien, la educación de hoy logra que los niños estén más alertas a lo que pasa en el mundo moderno. Son ellos los que con su sabiduría infantil e inocencia, hacen que sus padres aprendan lecciones que ellos ya tendrán bien definidas para el resto de sus vidas, estos son tres ejemplos que les quiero compartir:

    Lección #1 El plato del buen comer

    Pobre de mí sí me quiero dar un gusto con un refresco con gas, porque me habla de todo el daño que hace en el cuerpo si lo tomo. Me habla de leguminosas, proteínas, grasas de origen animal y demás cosas que aprendí en mi adultez, y que él ve en su clase de segundo año de primaria. ¿Qué tal la jarra de la bebida saludable? ¿Sabían que existía? ¡Yo no! Es algo que mi hijo mayor me ha enseñado y que pude compartir con mis allegados. Me sentí muy orgullosa de él, su aprendizaje y sus ganas de llevar una vida saludable en casa.

    Una tarde de fin de semana comimos un plato con carne, en la noche se nos olvidó lo que comimos y pedimos para cenar otros alimentos que incluían carne. Mi hijo muy serio dijo que el plato del buen comer no recomendaba eso. Nosotros como papás nos sentimos muy apenados, y con esto, ya tenemos en casa un “Policía del Buen Comer”. Lección aprendida.

    Lección #2 Dejar el teléfono móvil

    Soy una mamá moderna de pies a cabeza, mi teléfono celular es parte integral de las cosas que hago en mí día a día, resuelvo tanto situaciones de trabajo, como familiares. Cuando no tengo acceso a mi laptop, mi móvil es la extensión a todo lo que hago y dirijo como mamá y empresaria. ¿Pero qué pasa cuando tengo que hacer uso del teléfono en presencia de mis hijos?

    He aprendido tras un reclamo de “no me pones atención por estar con tu teléfono” cuál es su verdadero lugar, dejar en claro que no es más que una herramienta de apoyo y así la debo usar. Cuando tenga la necesidad de utilizarlo con los niños presentes, deberán ser llamadas cortas y urgentes. Las pláticas de chats o navegar en redes sociales, quedaron para ocasiones en las que no interrumpa el valioso tiempo con los niños. Lección aprendida.

    Lección #3 Valorar el esfuerzo de lo trabajado

    Mi hijo tiene guardada una pequeña piñata que realizó con sus manos en el curso de verano, la piñata no va a ganar un premio por ser la más bonita o ser la más grande. De hecho ha estado guardada por varios meses sin que nadie la toque, ni el mismo, hasta hace unas semanas que le sugerimos ponerle dulces y romperla junto a su hermana menor.

    Cuando le hicimos la sugerencia él se nos quedó viendo como si estuviéramos locos y nos soltó una frase: “Mami, ¿porque voy a romper mi piñata si me costó mucho trabajo hacerla? Quiero tenerla para recordar que me costó trabajo”. Casi le faltó anexar “¡En qué cabeza cabe!”. Nosotros entendimos que esa manualidad representaba para nuestro hijo, el valor a su esfuerzo, y no la rompería por un puñado de dulces. ¿Cuántos de nosotros como adultos le damos valor a las cosas que hacemos por más sencillas que parezcan? Lección aprendida.

    ¿Qué lecciones has aprendido de los grandes maestros que tienes en casa? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

  • Películas de miedo para niños ¿si o no?

    Películas de miedo para niños ¿si o no?

    Los niños ya están más que listos con sus disfraces, disfrutar de las fiestas de Halloween en las escuelas los divierte mucho, y para ponernos a tono con el evento, qué tal una serie de películas para ver en familia previo al 31 de octubre. Pero ojo, no todas las películas de miedo son apropiadas para los niños, se encuentran clasificadas y gracias a esto podemos decidir que ver en familia, que ver en pareja o con nuestros amigos.

    Por tipo de personaje:

    • Monstruos: Vampiros, zombies, hombres lobo.
    • Psicópatas y asesinos: Tipo Freddy Kreueger o Jason.
    • Fantasmas: Espíritus, zombies, casas embrujadas.
    • Extraterrestres: Algunos personajes de ciencia ficción como Alien.

    Por temática:

    • Gore: Sangrientas.
    • Comedias de horror: Donde raya en lo ridículo.
    • Clase B: De bajo presupuesto, muy malas en calidad.
    • Slasher: De asesinos.
    • Revenge: Motivada por venganzas.

    Si decidimos ver una película de terror para niños, tenemos que pensar en que la temática sea adaptada a su comprensión. Hay que estar listos para responder cualquier duda que en ella se presente y por supuesto dejarles en claro que es una película, que nada es real y que ellos no tienen que temer lo que en ella se presente. ¿Pero cuáles podemos ver en familia sin que presenten los peques terrores nocturnos por la impresión? ¡Aquí te dejo una selección que seguro te gustará!

    Maléfica

    Maléfica es una hermosa joven con un corazón muy puro que pasa una infancia idílica en un pacífico reino del bosque, hasta el día en que un ejército ataca su tierra y pone en peligro su armonía. Maléfica se convierte en la mayor protectora de su reino pero, tras sufrir una cruel traición, el corazón se le va endureciendo hasta convertirse en piedra.

    Frankenweenie

    Es la historia de un niño muy creativo de nombre Víctor, quien usa la ciencia para traer a su querida mascota, un perrito llamado Sparky, de vuelta a la vida.

    Monsters Inc

    Los asustadores profesionales de Mike y Sully se meten en las habitaciones de los niños del mundo para provocar los gritos que se convierten en la energía que necesita su mundo de monstruos.

    El Jorobado de Notre Dame

    Las heroicas aventuras de Cuasimodo, el noble y solitario hombre del campanario de Notre Dame en París.

    El extraño mundo de Jack

    El Rey Calabaza busca repartir la alegría de la Navidad, y crea una pesadilla para los niños, una historia muy simpática que los niños disfrutarán.

    La montaña embrujada

    Una hermana y un hermano con poderes especiales escapan de una misteriosa organización. Película para niños mayores y adolescentes.

    La leyenda de la llorona

    Leo San Juan, Teodora, Don Andrés, Alebrije y las Calaveritas de Azúcar se aventuran a atrapar a La Llorona, el espectro que tiene asolado al pueblo de Xochimilco. Animación mexicana para niños.

    Fotos: Flickr/Personal Creations

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Por qué digo SI a una mascota en casa

    Por qué digo SI a una mascota en casa

    Cuando era niña solo tuve una mascota en casa y por un tiempo muy corto, era un perro al que llamamos Ruffo, un perrito sin raza que adoptamos gracias a una amiga de mi hermana. Era un cachorrito muy cariñoso que creció muy rápido y mi mamá, al ver que no lo cuidábamos como habíamos prometido, nos dijo que lo teníamos que regalar y así fue que Ruffo se marchó.

    A los pocos meses fuimos a visitar a la amiga que lo recibió y grande fue nuestra sorpresa al ver a Ruffo emocionado de vernos, se nos echó encima y estaba loco de felicidad, son de esos momentos que nunca olvidas.

    Las mascotas nos aman incondicionalmente, no les importa si los niños son guapos o si se portaron mal en la escuela, ellos demostrarán siempre el amor a su pequeño amo.

    Soy muy creyente de que los perros ayudan a sanar padecimientos físicos y emocionales, tanto a los adultos como a los niños. Los animales de compañía tienen una gran percepción de nuestros sentimientos, ayudan a aliviar el estrés y nos hacen sentir menos solos.

    Sé que hay muchos papás que opinan que una mascota, en especial un perro o un gato pueden ser animales sucios, puede ser cierto si no se le dan los cuidados adecuados, pero mientras se aseen y se les procuren sus vacunas en los tiempos que indica su médico, no hay porqué pensar en los factores que podrían poner en riesgo la salud de los pequeños.

    Mi esposo y yo hemos tomado la decisión de que queremos que nuestros hijos crezcan con una mascota. Ya hemos tenido peces Beta pero la interacción obviamente no es igual, por eso en el mes de diciembre daremos el gran paso para tener un cachorrito en casa, mientras alistaremos todo para que el nuevo integrante de la familia sea recibido con mucho cariño.

    ¿Qué valores aprenden los niños mediante una mascota?

    • La responsabilidad.
    • La sensibilidad.
    • El interés por otros seres vivos
    • El compromiso

    Foto: Flickr/Don LaVange

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Consejos para criar un niño bilingüe sin perder la identidad latina

    Consejos para criar un niño bilingüe sin perder la identidad latina

    Cuando por situaciones de la vida tenemos la oportunidad de criar a nuestros hijos en un país que no es el nuestro se nos abre una ventana de posibilidades. Hoy en entrevista conoceremos a Doris Sanlúcar, mamá de una nena de cuatro años y psicóloga, quién debido al trabajo de su esposo tuvo que trasladarse a Estados Unidos. Sus principales preocupaciones como madre eran el aprendizaje de su hija del nuevo idioma, y al mismo tiempo que no perdiera sus raíces latinas. Lee su plan de acción y los tips que te brinda si estás próxima a este evento.

    ¿Cómo te preparaste previo al cambio de residencia?

    Desde hace dos años que fue el cambio de trabajo de mi esposo a Estados Unidos, planeamos que cuando nuestra hija entrara a la escuela en México debía de ser una escuela bilingüe, ya que cuando nos cambiáramos de país la niña necesitaba estar lo más familiarizada con el idioma. Entonces la inscribimos en un colegio internacional en el cual durante las clases solo se habla inglés y el español en el recreo, así como en el resto de las actividades. Con los meses nos dimos cuenta que mi hija cantaba en inglés y reconocía objetos, hasta el punto de decirnos a mi esposo y a mi daddy y mom aun cuando estábamos en México. A nosotros nos pareció gracioso y la dejamos, terminó el año escolar y ella tuvo excelente aprovechamiento, por lo que pensamos que al llegar a Estados Unidos ella hablaría más fluido.

    ¿Cuáles fueron los cambios al llegar a la nueva ciudad en Estados Unidos?

    Llegamos a Texas, donde muchos adultos hablan español pero pocos niños lo hacen, ya que lo han perdido por que sus papás solo les hablan inglés. Como llegamos en verano la peque se relacionaba con los niños en la alberca o en los restaurantes, para nuestra sorpresa la niña no hablaba nada y se comunicaba a señas con otros niños, que le tenían eterna paciencia. Pasaron los días y yo me daba cuenta que mi hija habla cada día un poco más, les decía que jugaran, cuál era su nombre y que tenía cuatro años, todo esto en inglés. Con nosotros, en casa, las cosas eran igual, viendo caricaturas en inglés y español.

    “Vivimos no solo el proceso de ser bilingües sino de adaptarnos a una nueva cultura, escuela y hasta casa”.

    ¿Cómo fue su inclusión a la escuela?

    Hace poco menos de un mes entro a Pre-K que es el primer año escolar en Estados Unidos y solo califican los hijos de militares o los que no hablen inglés de nacimiento, ahí es donde ella aplica. Llegamos a la escuela y evaluaron a la niña, efectivamente entró al programa donde tres días hablan inglés y dos español, esta es una escuela pública y estamos encantados. La mayoría del personal es bilingüe pero todo el tiempo hablan en inglés y solo cuando un visitante no habla inglés se habla español.

    ¿Qué avances has visto como mamá en su educación inicial con el idioma inglés?

    Desde la primera semana notamos que tenía más confianza para hablar, mostraba interés en que leyéramos libros en inglés, aunque el libro estuviera escrito en español ella pedía que le hiciéramos la traducción. Nunca note cuanto había avanzado hasta que un día en el supermercado estaba sentada con una caja de plástico pequeña, la vio y luego la dejo en su lugar. Pero llego una niña más o menos de su edad y tomo la misma cajita, ella inmediatamente le dijo: “Hey! that is mine!”. Yo me sentí súper orgullosa por que la escuchaba hablar de forma fluida y perfectamente bien aplicadas las palabras pero le dije que la caja no era suya y debía compartir. Llegando a la casa le platique a su papá que ella ¡peleaba en ingles!

    Ahora hace oraciones más largas, habla con niños, ve las caricaturas y escoge sus propios libros en su segundo idioma, que esperamos a final de este año escolar sea completamente fluido. Es un proceso de aprendizaje pero de verdad todos los días notamos avances.

    “Nosotros pensamos que el acento es nuestra identidad y nos hace diferentes a los demás”.

    ¿Cuáles son sus preocupaciones como padres para que no pierda su lengua materna?

    Primero que mi hija tenga un español fluido y correcto con los menos modismos o regionalismos que sean posibles. Segundo que no pierda el acento mexicano, nosotros pensamos que el acento es nuestra identidad y nos hace diferentes a los demás. Y finalmente que con su familia ella hable el idioma de casa que es español así que entre nosotros siempre hablamos español.

    Los tips que Doris nos da para las familias latinas en el proceso de aprendizaje del inglés son:

    • Visitar bibliotecas y leer libros en inglés.
    • Visitar museos donde los guías hablan el idioma local.
    • Ir a lecturas de libros en bibliotecas o conciertos de música para niños.
    • Ir a parques para que conozcan niños de diferentes nacionalidades.
    • Contestar todas sus preguntas, los niños tienen mucho interés, no solo por el idioma sino por la nueva cultura, los papás tienen que cumplir su parte apoyándolos.

    También tips para que los niños latinos no pierdan su identidad en Estados Unidos:

    • Jugar a adivinar los municipios de nuestro estado en México, en este caso es Tabasco.
    • Practicar juegos oriundos de nuestro país, como la Lotería.
    • Hablar por teléfono con los abuelos al menos dos veces por semana en español.
    • Comer en restaurantes latinos o cocinar comida típica en casa.

    Foto: Cortesía Doris Sanlúcar

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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