Uno de los momentos más hermosos para las madres es justo cuando estamos embarazadas, es tan corto el tiempo de gestación pero es tan significativo en nuestras vidas que lo recordamos de forma tan especial.

En mi caso, entre el deseo de un buen parto, de la salud intrauterina de mis hijos y de llevar un correcto control con mi médico, me pasaba una de las cosas más raras del mundo.

Y es que siempre me jactaba de tener buena memoria, de recordar las citas con el ginecólogo, de tener la lista del super comprada o de pagar el servicio telefónico, llegó un momento del embarazo que ¡no me acordaba de nada!

Lo consulté con mi doctor, porque como toda mamá primeriza me preguntaba si volvería a ser mi vida igual tras el parto o me resignaba a mi extraña ‘pérdida de memoria’, y es que al principio podemos tomar con humor que no te acuerdes del nombre de tu marido y otra muy distinta el saber si esto será permanente.

Muchos de los momentos de despiste se dieron en el tercer trimestre y durante los primeros seis meses tras el nacimiento de mi bebé, recuerdo que el doctor me dijo que las razones de ‘pérdida de memoria’ en la embarazada no están del todo claras médicamente, ya que hay muchas teorías.

Lo más importante de todo ello es que prácticamente cumpliendo el bebé su primer semestre de vida, este padecimiento de la madre desaparece.

Vivir con calma el ‘antes y después’

Cuando estamos embarazadas se dan por razones tan lógicas como la preocupación por el parto ó por la salud intrauterina del bebé , ¡estamos viviendo una angustia imaginándonos como estará allí dentro!

Es por eso que para ese momento preocupante lo mejor es hacer una pausa y tomarnos un descanso. Hacer como dicen las abuelas: “¡duerme porque luego no volverías a dormir igual!”.

Cuando el bebé ya está fuera las preocupaciones cambian, que si no duerme bien, que si llora mucho, que si tiene hipo, entre todo el mar de preguntas que nos hacemos al tenerlo ya en brazos.

La solución a esto también es tener calma, descansar junto al bebé cuando le estemos dando el pecho, hacer una siesta mientras él duerme, ¿y es que como no vamos a estar cansadas? ¡Solo una mamá sabe cuando su bebé despertó de la siesta así esté en el otro lado de la casa!

Recordemos que esta fase de despiste es pasajera. Existe pero pasa. Si estos episodios de ‘despiste’ son recurrentes y se acompañan de llanto o tristeza, entonces debes considerar acudir a tu médico porque puedes estar padeciendo depresión, y no es bueno para tí ni para el bebé.

¡Relajarnos para hacer el mejor trabajo de nuestras vidas es fundamental!

¿Qué era lo que mas se te olvidaba durante el embarazo? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Foto vía

¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.