¡Dios mío!
Recibe a mi bebé no nacido con tus amorosas manos.
Permítele saber que mi amor por él no perecerá.
Bendíceme en esta tierra y ayúdame a pasar el dolor.
Siembra una semilla que ilumine el corazón de mi bebé; que no conozca la oscuridad
Ayúdame a vivir los días y a que la noche pase rápido.
Sosténme cuando no pueda hacer nada más que llorar.
Aumenta mi fé para que pueda ver a mi hijo vivir a tu lado.
Perdóname cuando mi tristeza me ponga indiferente.
Dile a mi hijo que siempre habrá un lugar para él en mi corazón, pleno de tu gracia divina.
Y, cuando me llames a tu reino que está en el cielo,
espérame con él a tu lado,
para que pueda abrazarlo y amarlo como aquí no pude.
Amén.

Autoría: Ellen Dubois

Foto vía Miguel Cabello

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *