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¿Por qué las mujeres vamos juntas al baño?

Desde que era una niña ir a los baños públicos ha sido mi martirio, primero para mi mamá, porque navegar con una nena que le decía “pipí” cuando ya estaba a punto de salir… y buscar donde llevarla en ese momento, seguro era lo más estresante que le podía hacer, ni modo, tuvimos que atravesar por ello juntas.

Recuerdo bien tres de sus enseñanzas, la primera no ir a un baño sucio, la segunda poner papel higiénico sobre el asiento y tres aun así hacer de ‘aguilita’, pues como niña lo mejor era no tocar el inodoro por alguna posible infección urinaria.

Todavía vivo con esos recuerdos, y sobre todo ahora que soy mamá de niña y sentarse de ‘aguilita’ es una práctica extrema. Yo que quiero componer a mi pobre hija con lo de no ir a los baños del súper o el centro comercial y parece que es la primera que se apunta para ir, es decir, igual que la madre cuando era niña, y ni modo, ahora me toca a mí padecer y enseñar.

Seguimos con la práctica de hacer pipí en cuclillas, ella va en proceso, puesto que mi hija apenas alcanza algunos excusados y todavía me toca entrar con ella a todos los cubículos, así que mi ojo previsor se alista para evitar el menor contacto de bichos ajenos con mi Pulguita.

Y así seguiremos, unos años más acompañándonos al baño, primero por seguridad y después por higiene. Su papá en ocasiones la lleva con la frase de “te toca”, pero no sé si el cuidado sea el mismo, puesto que los hombres para eso son más extraños y simples.

Pero ¿qué pasa cuando la que vamos al baño somos nosotras?, ya sea con la mamá o con una amiga, la situación cambia. Recuerdo por ejemplo las noches en la disco, esas de “amiga, acompáñame al tocadooor”, así entre ruido de la música, íbamos en grupo platicando y riendo, hasta que la risa se nos caía al ver la fila eterna de mujeres queriendo entrar, y pues ni modo, la media hora a que pase una detrás de la otra por la falta de baños suficientes.

Y allí vamos platicando entre chicas, algunas haciendo lo que les enseñó su mamá y otras de plano siguiendo sus propias instrucciones. La mejor amiga cargándole la bolsa y cuidándole la para que nadie la vea o le abra la misma por equivocación. Pero más que taparnos la puerta, agarrarnos la bolsa o contarnos el último chisme de una amiga en común.

Las mujeres vamos al baño, porque es parte de nuestra mágica naturaleza, donde la solidaridad femenina se da hasta en los momentos menos esperados, como pedirle papel higiénico a la vecina del cubículo de junto para salir bien librada del llamado de la naturaleza.

¡Qué va! La verdad es que siempre será más divertido ir juntas, ¡y eso no cambiará nunca!

Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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