Porque nosotros fuimos niños, porque somos padres, porque conocemos niños que necesitan del poder de la oración en estos momentos donde una enfermedad los tiene tristes. Hoy por ellos tenemos estas palabras que los hará mas fuertes si todos la decimos con mucha fe.
No es necesario ir a una iglesia, templo o recinto, el poder de la oración está en tus pensamientos, así la digas antes de dormir en voz baja o en tu interior si la lees o mientras navegas como ahora y piensas en esa personita especial que la necesita.
  

Señor, tú invitaste a los niños a ir hacia ti

para imponer sobre ellos tus manos y bendecirlos.

Extiende, Señor, tu mano sobre este niño

para aliviar su dolor, para librarlo de su enfermedad.

Que nosotros sepamos cuidarlo

con toda atención y diligencia.

Que tu misericordia le devuelva la salud del cuerpo y del alma

a fin de que pueda amarte siempre

y con corazón agradecido

pueda amar y servir siempre a su prójimo

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

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