Es la pregunta que muchas mamás nos hacemos cada mes de diciembre. Cada que se acerca la fecha en que Santa Claus llega a las casas de los niños en todo el mundo, son los padres quienes se empiezan a organizar para que la faena del arribo de los juguetes, que los críos tienen a bien pedir puntuales en su cartita, se cumpla a la perfección.

A veces como papás, hay la posibilidad de poder obsequiarles todo lo que piden, recorremos los centros comerciales buscando el juguete prometido, todo por cumplir con la bonita tradición que nosotros también vivimos cuando éramos niñas y poníamos a nuestros padres a girar.

También hay ocasiones en las cuales no se puede cumplir con la lista para Santa por situaciones económicas, por tener muchos hijos, por deudas que solventar, entre otras. Las razones son tan extensas que es imposible hondar en los motivos por lo que seguir este evento está fuera del alcance.

Cuando tuve a mi primer hijo lo que sobraron fueron regalos, no solo de parte de Santa, si no de la familia completa, fue de verdad muy emocionante ver tantos detalles para nuestro pequeño bebé, la verdad es que eso ya no sucede.

Conforme mi familia fue creciendo, con la llegada de mi hija y queriendo enseñar sobre la gratitud, la empatía con los más necesitados, sobre el valor del dinero y el verdadero significado de la Navidad. Mi esposo y yo tomamos una decisión que llevamos años practicando, me ha funcionado a la hora de los regalos y mis hijos la han aceptado con la misma felicidad.

Mis pequeños tienen hoy ocho y cinco años, continúan dejando su carta a Santa y también a los Tres Reyes Magos, considerando estas realidades es que llegamos a esta idea que hoy te comparto: les dijimos a nuestros hijos que Santa tiene que dejar regalos a todos los niños del mundo, como es una persona y viene con tan poco tiempo solo deja un regalo, uno para él y otro para ella.

Los niños de igual forma dejan leche, galletas para Santa y agua para los renos; por otro lado para la noche del cinco de enero también preparan el agua para el caballo, el camello y el elefante, los animales de los Reyes Magos, a quienes también les dejan pedazo de rosca para degustar. Es entonces que Melchor, Gaspar y Baltazar dejan tres regalos a cada uno, puede ser ropa o juguetes.

A los regalos de Santa o Los Reyes Magos también se anexan lo que tuvieron “el detalle” de dejar bajo el árbol de la casa de las abuelas o de alguna tía, entonces ¿para qué llenarlos de tantos regalos desde casa?

Es así como nuestra idea que la noche del 24 de diciembre Santa deja uno y que la noche del 5 de enero Los Reyes dejan tres, nos ha funcionado los últimos años y es un idea responsable para nuestra economía familiar.

 

Foto: vía

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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