Con nueve años de experiencia como mamá he pasado por muchas fiestas propias: nueve de mi hijo mayor y seis de mi hija menor, y sin contar las fiestas donde han sido invitados a lo largo de sus cortas vidas.

Y entre que acompañamos a nuestros hijos a unas horas de diversión, siempre nos fijamos en la organización de la mamá del peque cumpleañero: que si la comida, la piñata, el tema elegido y demás simplezas que hacen más divertida una fiesta ¿Y cómo no? ‘Teniendo tan cerca la fecha de la próxima fiesta de nuestros hijos’ nos fijamos aún más.

Una de las cosas que he podido constatar en TODAS las fiestas, es la misma plática entre las mamás tras entregarles el dulcero, algo así como: “¡Ay! Todavía más dulces… los voy a guardar en el refrigerador con todos los demás que se acumularon este mes, porque no se los doy todos a mi hijo, los separo, le elijo algunos cuantos y todos los demás los tiro a la basura o los regalo”, ¿te suena conocido?

Todas las mamás decimos esta frase, y lo peor es que cuando nos toca hacer nuestra fiesta seguimos repartiendo dulces que acaban congelados en el refrigerador, entonces ¿por qué no acabar con esta práctica, o al menos disminuirla?

Yo que siempre quiero hacer las cosas diferentes, desde hace unos años intenté cambiar la dinámica para no seguir repartiendo caries en forma de dulces, los cuales probablemente los invitados no se coman y acaben como dicen en el basurero y decidí no regalar más dulces.

“¿Pero cómo? ¡Si es una fiesta de cumpleaños!” Me dijo mi esposo en una ocasión, y es cierto, las fiestas de cumpleaños son sinónimos de dulces y azúcar, y también de niños corriendo acelerados por todos lados gracias a ellos. Entonces se me ocurrió algo muy sencillo que te invito a considerar.

La piñata es un clásico de las fiestas infantiles, entonces lo que he hecho es que busco dulces que los niños de verdad coman pero una cantidad que sea la mitad a lo que habías pensado ofrecer (media bolsa por ejemplo), la otra mitad de contenido la cubrí con juguetes plásticos que luego encuentras a buen precio en las tiendas como soldaditos, muñequitas, yoyos, etc. Es decir, la piñata rellena con la mitad de dulces y la mitad de juguetes.

Una opción mucho mejor, son las piñatas hechas con un marco cúbico de madera delgado, forrado de celofán transparente y rellena de globos de colores ¡los niños las disfrutan muchísimo, así que ¿Cuáles dulces?

Otra parte donde los dulces hacen presencia es al final, cuando otorgamos a los invitados el “dulcero” o “cotillón”, que es una bolsa enorme rellena de dulces. Mi opción es regalar algo que tenga que ver con la fiesta, por ejemplo, mi hija tuvo su fiesta de cumpleaños temática de “Salón de belleza y spa”.

¿Qué regalamos en vez de dulcero? Un set con el tema de la fiesta, el nuestro incluía brillo labial, pintura de uñas con chispas, lima, crema, una borla de baño, uno stickers para las uñas, un moño para el cabello y otros detalles más que sus invitadas recibieron muy felices. ¡La idea es hacer algo diferente donde no inviertas demasiado!

Los dulces son deliciosos, pero hay que dárselos con medida a nuestros peques. Mis hijos comen dulces pero muy pocos, solo que ahora lo que hacemos es no regalarnos en nuestras fiestas para ayudar un poquito a la salud de todos.

Y si, confieso que ya no regalo dulces en las fiestas de mis hijos.

Foto vía

 

 

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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