Cada madre es un mundo, la gran mayoría somos buenas en nuestra labor, muy a nuestra manera y con diferentes formas de criar. Lo hacemos gracias a lo aprendido en casa, a las pláticas con otras mujeres de nuestra familia, a las amigas y por supuesto que también por los libros, el internet y sus páginas dedicadas a este complejo mundo maternal.

Pero hoy quiero hablar de esas personas que siempre tienen una crítica que no construye, que opinan sin saber qué hay detrás, de quienes antes de criticar a una madre deberían verse frente al espejo y juzgarse a ellas mismas.

Quiero empezar diciendo que ser mamá no es fácil porque, como dicen por ahí, el mismo día que te dan el título comienzas a trabajar en ello con cero experiencia. ¿Por qué entonces debería una hacerlo todo perfecto?

Normalmente el primer hijo es con quien nos toca experimentar, el poner el primer pañal, no vomitar con la primera caca, el verlo ‘raro’ el primer día tras dar a luz, entre otras sorpresas.

Cuando ya superaste el dilema de estar a favor del parto natural o a favor de la cesárea para el nacimiento del bebé, comienza otra etapa donde te encontrarás tomando decisiones sobre el colecho o su propia cuna, la lactancia materna o el uso de la fórmula, el uso de fulares para cargarlos todo el tiempo o si decides cargarlo mucho tiempo en brazos… la lista continúa y esto es solo el principio.

¿Por qué tenemos que elegir ser de un grupo de mamás o del otro? Mi respuesta es que simplemente somos mamás y queremos lo mejor para nuestros hijos dependiendo de nuestras circunstancias personales. Es por eso que creo que no hay que juzgar a la mujer que toma una decisión para con sus hijos.

Mucho aguanté las críticas que se hacían pasar por “consejos” cuando me aferré a la lactancia de mi primer hijo, primero pasé los primeros 6 meses amamantando y me decían ‘ya quítasela’. Luego llegué a los 12 meses y me decían ‘ya solo le estás dando sangre’; también di pecho embarazada de mi hija y compartieron en tándem, ¿cómo llegué hasta ahí a pesar de los comentarios de los demás?

Con el apoyo de mi esposo, de mi familia y de amigas que sí respetaban mis ideas, y es que la verdad el respeto se logra practicándolo.

“¿No te gusta cómo crío a mis hijos? ¡Bien! Es tu opinión y la respeto, pero de la misma forma te pido que respetes mis valores de crianza”.

Es una respuesta clara, firme y tajante, que bien aplica para personas cercanas como una madre, una hermana, una suegra, una cuñada, cualquier ‘amiga’, vecina o colega que quiera pasarse de inteligente con un consejo no pedido o con una crítica nefasta a tu labor de mamá.

¡Confía en tu instinto, lo estás haciendo bien!

Las personas que se dedican a criticar, muchas veces carecen del cariño de sus familias y extienden sus malos comentarios de manera natural. Para mí lo mejor es no caer en su juego y darles pase de salida de nuestras vidas. Si no se puede, al menos no darle mayor importancia a sus palabras y darles su espacio, uno muy grande donde no te contamine.

Foto Via

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.