Hace unos días enfermé, los síntomas parecían de una fuerte gripe pero pasaron dos días y “la gripe” no aparecería. Dolor de huesos, muscular, ocular, de cabeza, náuseas sin un asomo de estornudo. Como estaba ganándome la batalla acudí al médico.

Resultó en salmonelosis, que es una enfermedad derivada por comer algún alimento en mal estado ya sea en la calle o en la propia casa, debido principalmente al cambio de temporada, en donde el calor no perdona a un pollo que espera su cocción higiénica, por poner un ejemplo.

Normalmente soy una persona muy saludable. Ocasionalmente una gripa, con lo que más lucho son con las migrañas, a las que no les dejo avanzar mucho rato, cuando distingo entre dolor de cabeza normal o migraña entonces me tomo el medicamento que me la quita y a parar de sufrir, realmente no creo en eso de “dejar pasar” la gripe o el dolor de cabeza, para mí que mientras más avanza más duele, ¿si no entonces para que se crearon los medicamentos?

Tengo un par de hijos muy curiosos, tanto que estuvieron atentos a todo el proceso de mi malestar. Como todo pequeño se acercaban con normalidad a esta mamá que estaba si acaso en un 25% de su ser, como pude los atendía hasta que notaban que ya no podía, me dejaron descansar en cama mientras ellos jugaban.

Hacer vida ‘normal’…

Eso sí, hicimos tarea, estudiamos y los bañé para intentar una normalidad diaria, claro que ellos a su pequeña edad se daban cuenta que mamá no estaba bien.

Uno de esos días mi hijo mayor me hizo un comentario: “Mami, los ladrones si se roban las medicinas no es importante ¿verdad?”, la mente inquieta de mi hijo con sus preguntas inesperadas, le  respondí que las medicinas eran en extremo importante porque curan la salud de los enfermos, que si los ladrones se las robaban entonces las personas podían seguir más tiempo enfermas… incluso morir…, mi pobre niño abrió los ojos y me abrazó fuerte, y me dijo “mami no quiero que se las roben porque quiero que tú te cures”, me dio ternura saber sus preocupaciones y reconsideré la importancia de la salud de una madre.

Una mamá enferma es como un barco sin vela, una mamá enferma es como un coche sin gasolina, una mamá enferma y la casa se viene abajo. Quisiera hacer mas comparaciones literales pero con esas me quedo. Mi hijo me abrazó fuerte en esa tarde que no voy a olvidar.

Por la noche ya en la cama para dormir, mi pequeña hija me dijo algo parecido, recuerdo que me dio un beso y me dijo “mami tómate tus medicinas para que te cures, hasta mañana”, se giró en la cama y no pude más que sonreír, me urgía entonces que las medicinas hicieran el efecto rápido porque de alguna manera mis hijos extrañaron a la “verdadera yo” en ese par del días enferma hasta los huesos, mientras yo trataba de aparentar normalidad ellos me pedían tomar los medicamentos para que la otra mamá, la normal, regresara.

Y es que, ¿qué es lo que hacemos para estar saludables? ¿Te has puesto a pensar en eso? Llevamos una vida tan agitada que muchas veces no pensamos en que realmente debemos estar bien para ellos, claro que por nosotros también, pero pienso que como madres tenemos un gran compromiso de criar a estos pequeños humanos que nos adoran, y que se le paran las antenas el día que mamá está mal y también se preocupan.

Mi pequeña me cuidaba, me trataba como una bebé enferma, me llenaba de besos que me daba pena evitar por no quererle hacerle el contagio, de esa manera me sentí querida y reconfortada con mis pequeños que no sabían el bien sanador que me estaban haciendo al externarme su cariño.

Me puse las pilas con las medicinas y tras cuatro días volvío la mamá que extrañaban, ¡incluso la que regañaba si se portaban mal, pero pues ni modo, es parte del paquete!

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra salud? Estas son mis sugerencias:

Revisiones médicas anuales
Las que incluyan análisis de sangre, papanicolau, mamografías y por supuesto visitas periódicas al ginecólogo.

Hacer ejercicio
Lo que te guste: montar bicicleta, bailar, correr, aeróbicos. Entiendo que muchas veces no hay tiempo, pero podemos ejercitarnos usando más las escaleras y menos los elevadores, caminando los tramos a la tiendas si no está muy lejos en vez de preferir el coche.

Comer saludablemente
Hay mujeres que se toman muy en serio la comida vegana, los famosos jugos verdes y demás estilos de vida saludable. Si no te aplicas tanto puedes entonces tratar con tomar más agua y menos refrescos, bajarle a las harinas e incluir un par de vegetales o verduras nuevas a la comida. Los pasos pequeños pero concisos son más duraderos.

Disfruta de tu gente
Dicen que la vida es mejor cuando reímos, rodéate de gente que te transmita buenas vibras y con la que puedas crecer como ser humano. Dale más vida a tu vida.

Bájale al ritmo de trabajo
Siempre he pensado que no debemos vivir para trabajar si no trabajar para vivir. Considera no llevar el trabajo a casa ni intercambiar las horas que debes comer/disfrutar con tu familia por hacer trabajo extra. Ninguna empresa le erige una estatua al trabajador que más tiempo está en la oficina, piensa que si estás demasiado tiempo es que las cosas no las estás haciendo bien.

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Foto: Flickr/mikebaird

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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