Categoría: Maternidad

  • La lactancia y el pre-kinder ¡se puede!

    La lactancia y el pre-kinder ¡se puede!

    La nena tiene un año y casi 7 meses, llevamos lo que se conoce como «lactancia materna prolongada», ¿Qué significa esto? Pues sencillo, que la niña sigue tomando leche materna a esta edad.

    Hoy comienza su tercera semana de prekinder como ya lo platiqué, y madres que saben de nuestra conexión me han preguntado como hemos alternado la lactancia en estos días de clases.

    Sinceramente no ha sido complicado, primero no negaré que me preocupaba como tomaría la situación debido al apego y la lactancia, ya que no tomaría ni una gota de leche hasta que regresara a la casa porque no me vería por varias horas.

    Comencemos con el apego

    La niña solo lloró martes y miércoles de la primera semana cuando la fuimos a dejar, del

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    Foto Any Fuchok

    siguiente jueves en adelante su maestra la bajó sin problemas y ya el viernes de la semana pasada hasta nos dijo «ayó» (adiós), y fue muy gratificante y hasta suspiramos aliviados.

    Las misses me han dicho que se ha adaptado muy bien, juega y platica con quién se deja aunque poco le entiendan. Creo que mucho de su adaptación rápida tiene que ver que ella ve que su hermano mayor baja y sube con ella, aunque no se ven en el recreo por ser ella del prekinder y él del kinder, están juntos al inicio y al final.

    Come casi todo y juega con sus compañeritos de salón, canta y la pasa muy bien. ¡Prueba superada!

    ¿Y la lactancia?

    Por la mañana cuando la despierto y comienza la rutina de vestirla se toma una leche con chocolate, los primeros días en lo que nos organizábamos no le ofrecí ni me pidió pecho, asi que en el corre corre nos ibamos todos al kinder y de allí hasta la hora de regreso a casa.

    Cuando llegábamos me pedía tití con desesperación, entonces ya venía el abrazo de mamá y a reconfortarla por la ausencia, pero eso solo fue la primera semana, la segunda si se acordaba pedía y si no tampoco tenía prisa. Ni que decir que el flujo de leche también se fue acomodando a los nuevos horarios de la ‘princesa estudiante’.

    La peque sigue tomando pecho, a veces más a veces menos. Si seguimos como sugiere la OMS: «Para el conjunto de la población se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y a partir de entonces su refuerzo con alimentos complementarios al menos hasta los dos años.«, ya estamos llegando casi al punto final recomendado.

    Me siento extrañamente feliz y triste, porque el crecimiento de la niña ha sido tan rápido que no me he dado cuenta, los sentimientos encontrados de saber que le he dado todo de mí y que esta conexión que tenemos con lactancia incluida, sea la labor de amor de una madre que la ama hasta con los dientes.

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    Foto Any Fuchok

  • Mi nueva libertad

    Mi nueva libertad

    Desde hace una semana mis mañanas están tomando un tinte diferente. Algo que no recordaba desde hace un año y medio (que es la edad de la niña). Ahora mis mañanas son libres.

    ¿Porqué digo que son libres? Porque mi hija ya está en la escuela, en su prekinder, en el mismo espacio de su hermano, y yo, como mamá, me he quedado en casa, apenas entendiendo como voy a manejar mis mañanas, apenas dándome cuenta que voy a poder darme un baño sin que me estén esperando junto a la regadera o llorando amargamente para que salga más rápido.

    Apenas aceptando que cuando prepare el jugo verde de mi esposo no voy a despertar a la pequeña con el ruido de la licuadora… apenas aprendiendo que dispondré de unas horas para mí si quiero o para poder arreglar los closets sin prisa, la verdad es que aún no me cae el veinte.

    Ir al banco, al super, alguna diligencia de esas que hacemos nosotras las que no trabajamos en una oficina, hacerlas antes con mi chiquitina era de verdad una odisea, y siempre me quejaba del poco tiempo disponible para mí, más bien, el nulo tiempo del que podía usar para pasar al salón de belleza y hacerme un pedicure o un corte.

    De verdad que tenía que recurrir a mi mamá para que me ayudara, y era una situación muy complicada porque ella trabaja. Aunque tengo quien me ayude con las faenas de la casa, soy yo la que cuida a los niños al 100%, ese es mi verdadero trabajo.

    Ahora, con esta recién adquirida libertad me siento rara. El primer día (hace una semana) me sentí como animalito sin correa, queriendo abarcar todo el tiempo posible de la mañana para hacer mil cosas, ¡me sentí como una loca!

    Al segundo día me pasó igual. Ya el miércoles me dije: «momento Any, una cosa por día, ahora tendrás todas tus mañanas así», vaya, que yo misma me tuve que poner un alto y hacer las cosas bien y pausadas.

    La verdad tengo muchos planes, entre ellos tomar cada habitación de mi casa y hacerles la limpieza profunda, para que yo esté mas tranquila porque no me gusta guardar las cosas como ratoncito, es por eso que toda la semana pasada me ubiqué en la habitación de la niña (que no usa) y saqué muchas cosas.

    No me dió tiempo, pero ya es mucho menos el trabajo allí. Y así le haré con todas las demás áreas de la casa. Ya que termine con la limpieza profunda de todas las habitaciones me inscribiré en un gimnasio, de verdad lo deseo, pero antes llegar a mi meta de casa lista.

    ¿Y el blog?

    De proyectos laborales tengo otros, cosas hermosas que tienen que ver con mi blog, y espero que próximamente pueda ponerlos en marcha, ya les avisaré en su debido momento. Proyectos familiares donde emprenderemos algo que ya está a punto de nacer, Dios mediante.

    En fin, que a mí me gustan los inicios, las nuevas oportunidades.

    Me gustan los lunes, los amaneceres, los meses de enero.

    Me gusta.

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  • ¡Hermanitos juntos al kinder!

    Hoy es un día muy especial para mí, ya que mi nena comienza su etapa de pre kinder y en casa estamos muy felices. El niño comenzó de un año y cuatro meses, ahora mi hija tiene un año y seis meses. Los dos se van juntos por primera vez a una misma escuela y estamos muy emocionados… ¡al menos yo si!
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    Foto: Any Fuchok

    Mi hijo mayor regresa a su escuela no con muchos ánimos, pero le digo que ahora su hermanita y él irán a la misma escuela y será diferente y divertido para los dos, ya que de alguna forma se acompañarán, ¡la verdad es que la emoción es más grande para mí que para ellos!

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    Foto Any Fuchok

    Desde las vacaciones los libros, libretas y cuentos quedaron forrados y etiquetados para que hoy pudieran estrenarse debidamente, así como las mochilas y loncheras con sus nombres para que no se confundan con las de sus compañeros.

    ¿Y el apego?

    Veremos como manejar el apego que tiene la niña conmigo y ya nos dirá su miss si lloró mucho o si disfrutó de su nuevo espacio (la verdad me tiemblan las rodillas… ¡y se me apachurra el corazón!). Lo que sí es que los dos saldrán una hora más temprano esta semana en lo que habitúan al nuevo ciclo escolar.

    Pero seguro seguro, si habrá alguien que salga llorando… esa seré yo.

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  • De mamá a tía de alta demanda en dos pasos

    De mamá a tía de alta demanda en dos pasos

    ¡Se pinta de rosa!
    Bueno, y que me la hizo mucho de emoción… Como comenté por aquí, mi hermana (menor que yo por 4 años) está esperando su primer bebé, y ya con más de 20 semanas de gestación se hizo el ultrasonido que con más ansiedad esperábamos, donde por fin le dirían el sexo del bebé.

    El miércoles tuve el honor de ser la primera en enterarme de la noticia, lo malo que me lo dijo por teléfono y yo estaba en un lugar donde no podía gritar… con toda la sorpresa en el tono de su voz me dijo que ¡sera madre de una niña!

    De verdad fue emocionante y yo me convierto en la tía de alta demanda y me llena de gran felicidad! ¡Lo chistoso es que ella apostaba que era niño!

    ¡Llegó Isabella!
    También estoy feliz y maravillada con la llegada al mundo de Isabella, mi nueva sobrina por parte de mi esposo, quien su hermana menor nos ha hecho tíos por segunda ocasión.

    Ya la conocimos mediante una fotito y es muy parecida a mi cuñada, ¡igual de lindas!

    ¡Felicidades a ambas!

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  • «Tu hija es un huracán», me dicen

    «Tu hija es un huracán», me dicen

    Tengo días sin musa y eso me aterra. Antes, sentarme frente a la hoja en blanco del blog era como sentarme a respirar en un bosque, tan maravilloso como grande, y ahora con el paso de los meses siento que esa musa anda volando por otros lados, seguro por la playa.

    Le comenté a mi esposo este fallo personal, y es que no funciono así, normalmente me revolotean las ideas sobre temas de maternidad y crianza, siempre una imagen, una lectura o una vivencia me traen un tema para un post y las palabras fluyen facilito, como agua.

    Hoy crío dos hijos, un hermoso niño de cuatro años que me dice te amo cien veces al día y una pequeña de 1.4 que se ha convertido en un huracán.

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    Foto Any Fuchok

    Y es que no encuentro otra forma de comenzar a hablar de la nena más que con estas palabras de mi esposo: «Toca todo, agarra todo, camina… y camina sin importarle que no estemos cerca… Está totalmente en aventura, tu hija es un huracán», me dijo por mensaje, ¡la verdad que lo leo y me canso!

    Mis hijos no se llevan ni tres años, hacen cosas similares a la misma edad, pero si el mayor se subía al mueble la nena se subiría el centro de entretenimiento si la dejamos… o a un árbol si nos despistamos.
    Tiene energía para dar y regalar, y ahora se está haciendo experta en berrinches.

    Comer en un restaurant, en la casa o en los tacos es lo mismo: no a la periquera, no a comer la comida caliente, no a comer de su plato si no el de todos, sí a las piernas de papá, sí a bajarse cuando ya terminó, sí a recorrer el área, sí a hacer berrinche si hay que esperar que los demás terminen de comer, sí a pantalones blanco de lino manchados de café, sí a saludar a los desconocidos… esta nena es incansable.

    El punto con la nena es que me absorbe todo el tiempo, que mi único rato tranquilo que es cuando ellos duermen lo único que quiero es descansar, dormir detrás de ellos como mamá gallina, a veces lo hago, otras pienso «me hago la dormida un ratito para que ellos se duerman y luego me levanto» y nada, que caigo en mi trampa y me duermo; otras sí hago el esfuerzo y leo, veo tele o escribo un post como ahorita, porque si no siento que es como si me durmiera en el trabajo, algo así como llevar una colchita a la oficina, sacar la almohada y meterse debajo del escritorio, y así cuando despiertas te das cuenta que sigues en la oficina para seguir trabajando… bueno, pues así me siento a veces si no tomo un poquito de tiempo para mí.

    Mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida, y no reniego de ellos, solo me hace desear un poco más de tiempo para mí y no solo hacer duchas rápidas, comida fría o pedicure casero, y es que a mí nadie me cuida a los niños, el pensar en ir a una cena con amigas o ir al cine con mi esposo es cosa de otro mundo.

    Una amiguita me dijo que ésta es una de las etapas más cansadas, cuando están pequeños, la buena noticia es que crecen y con ello los espacios y los tiempos para nosotros los padres de alta demanda, ¡y quizá en ese tiempo las mami aventuras del blog vuelvan a ser las mismas que eran antes!

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  • ¡Voy a ser tía de alta demanda!

    ¡Voy a ser tía de alta demanda!

    Llevo ya varias semanas que se me han hecho eternas guardando el secreto… ¡mi hermana va a ser mamá… y yo tía! Primero por los tres meses de rigor, por como lo plantea el ginecólogo, de abstenerse de gritar la noticia a los cuatro vientos por cualquier cosa, ¡pero ahora que ya ha pasado incluso a las 16 semanas por fin puedo compartir mi felicidad!

    Ella está feliz, el futuro papá también, y que decir de toda la familia, estamos muy contentos. Por demás está decir que la ansiedad por conocer a mi futuro o futura sobrina me tiene muy feliz, ahora compartiré con mi hermana aspectos sobre la maternidad y crianza, cosa que me llena de orgullo, además de saber que ella está a favor de la crianza con apego y la lactancia.

    Mi hermana ha visto el crecimiento de mis hijos y como mantengo mi búsqueda de información sobre la mejor manera de criarlos, ha visto también como con la misma tranquilidad y sonrisa refuto sobre mi tema favorito: lactancia, y también como he dejado de discutir el tema con personas que no saben o que su información es tan ambigua que no tienen elementos para discutir más que su experiencia o lo que escucharon de oídas… y así que en ese momento mejor sonreír y dejarlos hablar.

    Aún no sabe como dirigirse al bebé porque en los US no se ve nada aún, pero su instinto le dice que es… ¡niño! En unos pocos meses sabremos que le traerá la cigueña de París, por lo pronto yo solo le puedo decir: ¡Muchas felicidades hermanita!

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  • Colecho entre hermanos

    Colecho entre hermanos

    La nena tiene un año y el mayor recién cumplidos los cuatro. Ella tiene su cuna adosada a mi cama y él tiene su cama en su propia recámara. Desde hace unos días estoy llevando a la práctica un colecho entre ellos, cosa que antes no hacía porque el mayor le subía la pierna o entre sus marometas nocturnas llegaba a aplastar a la bebé, hoy la pequeña ya no se deja y también se desquita subiéndole la pierna al hermano.

    Es hermoso ver dormir a nuestros hijos, uno de los momentos del día que más disfrutamos, ellos, con la tranquilidad en el rostro, nos entregan su confianza y sus sueños, saben que estaremos allí cuando abran los ojos y que no están solos.

    Tengo a varios años durmiendo con mis hijos, no se quien los disfruta más, ¡si ellos o nosotros!

    Los niños se duermen en mi cama, y como ahora el mayor tiene muy claro que es un «niño grande» ha pedido que cuando papá llegue lo pase a «su» cama, y así lo hemos hecho. Por otro lado la niña, ya con la cama adosada nuevamente, lo más fácil es abrazarla dormida en mi cama, y rodar con ella cuidadosamente y ponerla en su cuna, ¡ni chiste tiene de lo simple que es! Pero también hay otras ocasiones, que es lo que da título a este post, que es cuando los acuesto juntos en la cuna de ella, que es suficientemente grande para albergar a los dos pequeñitos.

    De inicio si da un poco de temor, porque la beba es pequeña y no se mueve tanto como el hermano, pero igual yo estoy pegada a la cuna, con  el colchón de ella y el mío pegados, así que la vigilancia es total. También me he dado cuenta que él a aprendido a reconocer cuando su hermanita está durmiendo junto a él y se rota, una maravilla de sus sentidos.

    Noto que lo disfrutan y no es algo que les cree una situación de peligro, interfiera con su crecimiento o malos hábitos.

    ¡El colecho es un acto de amor, ellos lo necesitan y nosotros amamos hacerlo!

    ¿Lo practicas en casa?

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  • La paciencia de todos los días

    La paciencia de todos los días

    Debe ser un común denominador en las madres, no solo en madres con hijos pequeños si no en madres con hijos adolescentes: el conteo para respirar con paciencia se hace prolongado, es mejor eso que un regaño, manazo, grito o nalgada.

    Hace algunos años en la televisión mexicana recomendaban a los padres no perder el control cuando los hijos incurrían en alguna falta, el modo práctico era contar del uno al diez con respiraciones pausadas y profundas, pero «del dicho al hecho hay mucho trecho»… dice el dicho.

    Yo, que abogo por la crianza con apego, no puedo negar que los chiquillos me han sacado canas verdes, que les he dado alguna nalgada o un fuerte regaño, y es que ¡rayos!, ¡no soy la madre perfecta!… solo intento ser una buena madre.

    Nosotras somos las que debemos tener el control, somos las que con apoyo de lecturas y otras madres nos reeducamos para criar más amorosamente a nuestros hijos, para que ellos en un futuro no muy lejano, cuando lleven las riendas de este mundo de cabeza sean capaces de enderezarlo, de hacerlo más verde, más amigable y menos violento ¿y saben qué? eso comienza desde la casa, con la educación que nosotras les demos hoy.

    El otro día salió en el diario una invitación a una conferencia para padres con hijos adolescentes problemáticos, y mi esposo me comentó que todavía nos venía esa etapa dificil con los niños, yo le respondí que si queremos evitarnos ir a ese tipo de conferencias en un futuro tenemos que trabajar desde ahora que ellos son pequeños y darles las bases adecuadas para su mejor formación, ¿estamos de acuerdo?

    Como decía, no hay madres ni padres perfectos, pero hoy con tantas herramientas de comunicación podemos apoyarnos y resolver dudas, hacer una cofadría de amigos, padres y madres, con las cuales compartamos puntos de vista en cuanto a educación y crianza, para así tener hoy unos niños sonrientes y seguros, los adultos sonrientes y felices del mañana.

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  • Ser mamá de dos ≠ ser mamá de uno

    Ser mamá de dos ≠ ser mamá de uno

    Es mi segundo año como mamá de dos, y es que no me veo como mamá solo de uno o mamá de tres, Mi número es dos. Y desde la espera de cada uno la vida me fue cambiando, poco a poco, sin sentirlo.

    Cuando solo era mamá de uno fue así:

    En el embarazo, total cuidado, relajación, ejercicios, buena alimentación, mucha lectura, salidas al cine con el esposo, ¡todo muy bonito!, no necesitaba apoyo ni me sentía cansada, todos me cuidaban.

    Nacimiento, visitas mensuales al doctor, medicinas a su hora, desvelos con tal de admirar la belleza del ángel, respondía a las personas «el pediatra me dijo que…», escuchar consejos y poner en práctica «lo que dijo el pediatra», ropa de estreno total para el bebé.

    Crecimiento, cuidado exagerado y atento, estimulación temprana, vacaciones, si se caía decía: «corre levanta al niño pobrecito»… y así hasta que llegamos al cumple dos que fue cuando la mamá tuvo la gracia de embarazarse y cambiar la buena vida de nubecitas que estaba llevando el primogénito, y es así, que tres meses antes de su tercer cumpleaños la vida del niño cambiaría.

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    Foto: Any Fuchok.

    Cuando estaba en proceso de ser mamá de dos fue así:

    Embarazo: cuidados regulares, cero relajación por andar cuidando al crío, el ejercicio era correr como pingüino detrás de él, buena alimentación pero en esa ocasión con más gustos permitidos como los refrescos de cola, picante, harinas y demás que con el primero me prohibí, poca lectura, de cine solo caricaturas, de descanso solo lo que me permitía la noche y antes de que se despertara el niño. Poca ayuda, solo al final por parte de la abuela que también trabaja. Masajes, cero. Gorda, a full.

    Nacimiento: Citas médicas: cada tres meses o si se enfermaba (casi nunca), desvelos: solo los necesarios, la frase que respondo «lo que a mí me ha resultado es…». Escuchar los consejos de la abuela, tías y otras mamás es positivo. Ropa para la nena: de estreno, prestado, regalado y reciclado.

    Crecimiento: normal, en base a mi primera experiencia, más relajado. ¿Estimulación temprana? ¡la que le da su hermano!. Vacaciones: menos (aplican puentes y fines de semana?). Si se cae digo: «arriba!, arriba!, no pasa nada!».

    En resumen: soy una mamá más relajada y doblemente feliz. La maternidad me ha llenado completamente. Me he vuelto también una multi mamá, ya que el sentimiento alcanza también para querer a los hijos de tus hermanas, amigas, primas y demás mujeres con las que compartes.

    ¿Soy mamá de dos, cuál es tu número?

    Foto destacada Vía

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  • Las madres no podemos enfermarnos

    Las madres no podemos enfermarnos

    Es situación común, digamos una gripe, tos o temperatura, pero no para nuestros tesoros si no para nosotras las madres.

    ¿Qué pasa cuando nosotras, las «reinas» del hogar nos enfermamos?, ¡nada!, qué nos convertimos en guerreras al 200%, que si ya bien sorteamos la crianza de nuestros hijos haciendo la tarea con ellos, dándoles de comer, bañándolos, jugando con ellos, etc, con la labores del hogar donde incluyo hacer la comida, barrer, trapear, sacudir, levantar juguetes por toda la casa, lavar ropa, el trabajo fuera de casa y aguantar al jefe inmisericorde, horarios que atentan contra la vida familiar, compañeras chismosas, atender al esposo que aunque lo queremos no nos ayuda como quisiéramos… vaya que la lista es larga con todo lo que hacemos todos los días… se me olvidaba, ¿pensé en nosotras? ¿en algo de vida social?, ¿en hacerte un pedicure si acaso te va bien? ¡ni pensarlo señora! ¡Eso es si tenemos suerte!

    El punto, antes de que me desvíe más, es que no podemos enfermarnos, así como lo leen, está prohibido para las mamás, ¡así que mejor se enfermen las solteras porque nosotras NO!

    Ayer esta mamá estaba a punto del desmayo, dolor de garganta, dolor de cabeza, irritable… el Paracetamol no me sanó del todo, me sentía en estado sopor y ni quien me ayudara a cuidar a mis patitos. Primero, el papá de alta demanda en sus espantosas jornadas de 13 o 14 horas diarias, solo cuento con el un rato en la comida, medio ayuda y luego bye.

    La abuela de alta demanda también trabajando, y ni modo, viene cuando puede a ver a sus nietos y ni como enojarme, ella tiene horarios más flexibles pero tampoco es de que venga cuando lo necesito.

    La «alegría del hogar» es punto y aparte, y allí párale de contar. En fin, que me las ví sola con mi malestar cuidando a mis retoños, la pequeña cada día se vuelve más intrépida y curiosa logrando que mi único descanso es cuando ella hace su siesta de medio día y por la noche, pero ¡bah!, a esa hora ya estoy tan cansada que me duermo detrás de ella. El mayor sin problema, nos acoplamos muy bien y entiende las órdenes de mamá, un dulce.

    Ayer en las redes sociales llegamos a la conclusión que las personas que casi siempre apoyan a las madres son: la abuela materna, el esposo, el hermano mayor, alguna tía. En ese orden, la suegra, las amigas o vecinas no figuraron en la lista.

    ¿Que hacer cuando estás enferma o no rindes físicamente y tienes que cuidar a tus hijos?

    1.- De inicio decir «arriba chingaos, primero mis hijos».
    2.- Luego si no es nada grave como una gripe pues tomarte las medicinas necesarias.
    3.- Ponerles una película que les guste o la tv, aunque sea un rato, así ellos se entretienen.
    4.- Atender a tus hijos de forma normal, que sepan que estás enferma pero no hacer drama frente a ellos.
    5.- Dales un baño, cánsalos, dales de cenar temprano y si se puede duérmelos.
    6.- Si los logras dormir felicidades, ese tiempo extra es para tu descanso no para ver tele o chatear o leer tu Face, así que ¡a dormir señora!

    La mañana siguiente seguro te sentirás mejor, ¡sonríe!

    Foto: Vía

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  • ¿Es un pez una buena mascota?

    ¿Es un pez una buena mascota?

    Hace unos meses teníamos un pez Betta morado que le compramos a mi hijo ya que insistía mucho en una mascota, el lo nombró Waka Waka. Por causas que desconocemos Waka Waka murió y fué muy triste para nosotros, también un poco difícil de explicarle a mi hijo el concepto de la muerte.

    Ahora, meses después y ya superada la muerte del primer pez tenemos un nuevo pez en casa, su nombre «Pez Gominola» (debe ser primo hermano del Oso Gominola, ¡mi hijo le puso de nuevo el nombre!). El peque muy emocionado con su pez, lo pusimos de nuevo en la misma pecera, le seguimos dando su comidita dos veces al día, una pizca y sus gotitas antiestrés en el cambio de agua, muy lindo el pez naranja y muy saltarin.

    Y como es esto de los peces y la vida… que en una clase del kinder donde estaban viendo el tema de los Animales Acuáticos le enviaron de regalo otro pez Betta pero este de color morado. ¡Oh my good! ¿y ahora que haría con dos peces Betta en casa? Cuando intentamos que conviviera con Gominola y los pusimos a compartir pecera el malvado de Gominola no dudó en atacarlo ni tantito, se le fue encima y lo picoteó cual gallo que le quieren quitar su terreno… en este caso su pecera… y para afuera el pobre Nemo, que es así como le puso el peque a su tercer pez.

    Le comenté a la Miss y me dijo que se lo llevara al salón, que ella tenía una pecera, y con esa idea estaba cuando mi suegra me comentó que recibir un pez de regalo es de buena ventura, así que nada, nos hemos quedado con el pez y ahora comparten una pecera nueva que tiene una división, allí se ven los peces todos los días, se estimulan y sus colores se intensifican, sus aletas se expanden y sus agallas se ensanchan.

    Los expertos recomiendan que si nunca se ha tenido una mascota en casa, un pez es el animal ideal para comenzar con esta fabulosa experiencia, así los niños van tomando idea de la responsabilidad (apoyados de los padres) que es cuidar y vigilar el buen crecimiento del animal, así que no esperes más tiempo y dale gusto a tu peque, un pez siempre es más fácil de cuidar que un perrito.

    Acerca de los peces Betta
    Los peces Betta (Betta Splendens) son nativos del Sureste de Asia, y casi todos estos peces son vendidos y criados en Estados Unidos. Debido a sus orígenes en los arrozales, se sientes cómodos viviendo en pequeños depósitos de agua. Puesto que respiran aire de la superficie (pez de laberinto) esto elimina casi totalmente la necesidad de contar con sistemas complicados de filtración, haciendo que los tanques de mediano tamaño sean de bajo mantenimiento y el habitat perfecto para su mascota.

    Fotos: Any Fuchok

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    Mascotas: su importancia en el desarrollo de los niños

  • 8 tips para que tu bebé deje el pañal

    8 tips para que tu bebé deje el pañal

    Mi hijo se siente orgulloso de ser un «niño grande», y en el camino para convertirse ha dado un paso muy importante. Le ha dicho «adiós» al pañal nocturno. La pregunta del millón: «¿cómo lo hiciste?». Yo como mamá no hice nada, el mérito es de él solito y me siento muy orgullosa.

    Veamos, por si quieren tomar nota.

    1.- Mi hijo está a un mes de cumplir los cuatro años, la etapa promedio que los niños comiezan a dejar el pañal es entre los 3 y los 5 años, en teoría cuando pasan a la primaria ellos ya no deben usar pañal de día, ni para dormir y ya deben limpiarse tras ir al baño.

    2.- En casa no ejercimos ningún tipo de presión para que se sintiera obligado a dejar el pañal nocturno.

    3.- La señal inequívoca de que está a punto de dejarlo es cuando amanece con el pañal seco, y que cuando se lo quitas pide ir de inmediato al baño para hacer pipí.

    4.- Hay niños y niñas para los que es necesario ir al baño a media noche. Una amiga me contó que ella se despertaba con reloj a la una de la madrugada y levantaba a su peque para ir al baño todas las noches, así varios meses para que la niña no se hiciera pipí en la cama, le funcionó.

    5.- Todas las ocasiones que mi hijo despertó con el pañal seco fue merecedor de nuestos aplausos y reconocimiento, el mérito se le hizo presente y lo premiabamos con stickers de Cars.

    6.- De preferecia no tomar mucho líquido antes de dormir, y si lo toman hacerlo que pase a orinar antes de acostarse, básico.

    7.- Como protección ponerle un forro protector al colchón de su cama o cuna, los accidentes pueden ocurrir debido al frío que le pueda dar en la madrugada generado por la temperatura del aire acondicionado o ventilador.

    8.- Si el accidente ocurre y moja la cama no maltratarlo para no herir sus sentimientos, no lo hizo a propósito ni tampoco le causa gracia. No pasa nada y adelante!Aún no hemos tenido accidentes, pero si ocurren no haremos un drama de ello, se cambia la sábana, el forro y adelante. ¡Nada de poner el pañal de nuevo porque eso es marcha atrás!

    Y ahora sí, completamente liberados de los pañales del peque, pero aún me queda un largo camino que recorrer con la nena. Estos son nuestros tips y recomendaciones, muy básicos pero eficientes, ¡espero que te sean de utilidad tanto como a nosotros!

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