Categoría: Disney Babble

  • ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    ¿Qué significa realmente el domingo para las mamás?

    Los sábados por la noche acabamos más que cansadas, es el día de la semana en que agarramos ruta de parques de recreo, plazas comerciales, supermercado y si se puede hasta el cine. La energía de los niños es inagotable, no así la de nosotras las madres, que a las tantas de la noche ya pedimos esquina del pesado día.

    Lo único que buscamos es darnos una ducha, dormir a los niños y nosotros detrás de ellos cayendo como troncos en la cama.

    Y así, tras caer en los brazos de Morfeo, comenzamos a soñar que estamos en un spa o en una playa, disfrutando de sol y de la tranquilidad del mar, el ruido de las olas nos acaricia hasta que sentimos que se nos mueve la tierra y la arena nos traga, escuchamos ruido de fondo y nuestra tranquilidad se termina.

    ¿Qué es lo que pasa? ¡Nos preguntamos ansiosas! Y no es otra cosa que los brincos de los niños que llegan a nuestra cama, quienes pareciera que con reloj en mano se levantan lo más temprano posible, un día que podemos decir que fue hecho para estar en pijamas.

    Sale la voz de zombie

    Nos sale una voz de fondo, una voz a modo de susurro que suena más parecida a la de un zombie que dice “niñooos, váyanse a dormiiir que hoy es domiiingooo”. Los niños ni caso nos hacen, entran a la recámara de los padres, los despiertan con risas, llevan sus juguetes y se estacionan al pie de la cama.

    Si mamá no hace caso a los ruidos y ya se puso la almohada sobre la cabeza entonces optan por besos y abrazos, a los que la autora de sus días no puede negarse aunque el sueño haya estado fenomenal.

    Historias como esta, son las que vivimos domingo a domingo todas las mañanas quienes somos madres de niños en edad escolar. Solo hay algunas afortunadas quienes orgullosas cuentan que sus peques las dejan dormir al menos un par de horas extras los fines de semana.

    ¿Pero que impulsa a los niños a levantarse los domingos a primeras horas de la mañana como si fueran a la escuela? ¡No es otra cosa que el reloj biológico! Su cuerpo está tan acostumbrado a la rutina mañanera que ni nosotras nos salvamos de este hecho, lo que todavía no entiendo es ¿porqué entre semana cuando hay clases es más complicado despertarlos?

    Y mientras tanto los años pasarán y todos nuestros domingos familiares serán así, pero eso sí, llegará el día en que todos en el hogar disfrutaremos de un completo sueño reparador al unísono. Sin prisas para desayunar, sin prisas para sacar a la mascota, sin prisas para ver las caricaturas, ¡pero eso sí, con las ganas de querernos como todos los días!

    Foto Flickr/Lars Plougmann

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    Desde hace unas semanas mi hija Carolina de cuatro años tiene una cantaleta casi del diario, una frase que no pensé que escucharía en esta casa tras haber decidido que dos hijos serían nuestro número ideal para la familia. Dios nos bendijo con un niño y una niña, entonces, ¿qué otra cosa podría desear, si así iba a conocer los dos métodos de crianza de ambos sexos? 

    En esos pensamientos me mantenía hasta que mi Pulguita, como le digo de cariño, comenzó con la frase que me retumba en los oídos desde hace unos meses, “Mami, quiero tener un hermanito”.

    Primero me sorprendió, pensé que había visto alguna caricatura de su canal favorito Disney Junior donde trataran el tema de los nacimientos de los bebés, o que a la Doctora Juguetes le había llegado un hermano menor… ¡qué sé yo! Cosas de las caricaturas para adentrar a los niños con el tema del nacimiento de hermanitos, y pues no, de las caricaturas el tema se pasó a la vida real.

    Tengo una muy querida amiga con dos nenas, una de la edad de mi hijo mayor y la segunda de la edad de mi Pulga. Entre ellos son amigos y nos conocemos desde hace varios años, pues resulta que esta amiga tuvo a su tercer bebé, un niño hermoso por el cual sus hermanitas han volcado su cariño hacia él.

    ¿Nuevo hermanito?

    Al parecer al saber mi hija de esta situación y conocer por foto el hermanito-bebé de su amiguita, fue que Carolina comenzó con su inquietante idea en la cabeza.

    Tres amiguitas del su colegio también se han convertido en hermanas mayores en los últimos meses y es el tema de plática en su día a día. Comentarios sobre que “bañaron al bebé”, “que el bebé toma leche de su mamá”, “que el bebé le están saliendo sus dientes”, todas esas cosas hermosas que se dan con el crecimientos de nuestros pequeños.

    Mi hija solo escucha, y es que, ese es el problema de ser la hermana menor, que ya no disfrutará de otro bebé pequeño en casa, como sí le tocó a mi hijo grande con ella.

    Y fue así como un día entre juegos se me ocurrió hacerle un movimiento con mi estómago y le seguí la corriente de que había un bebé en mi panza, ¡ella se puso feliz! y yo no me atrevía a desengañarla. Los días pasaban y llegaba del colegio a besar mi panza, le hablaba, la acariciaba.

    La verdad es que yo también me divertía con la idea de lo que sería mi vida de tener otro bebé y no podía hacer más que suspirar con el anhelo, aunque eso es ya médicamente imposible. 

    Fue así como me tocó mi revisión anual con el ginecólogo, y como siempre toda la familia fuimos a su consultorio. Ese fue el momento que aprovechamos para poder decirle a mi nena que el médico nos diría como estaba mamá. Ella estuvo muy atenta junto a su papá y su hermano.

    Mala idea

    Al final cuando salimos del hospital le dije que el doctor me había dicho que no había bebé en la panza, ella puso una carita de sorpresa y después de tristeza. Comprendí que extenderle la ilusión no había sido buena idea, aunque representara para mí el sueño de imaginar la situación y visualizar el cariño que ella estaba sintiendo por el futuro bebé que en realidad no existía.

    Entendí que el juego llegó demasiado lejos cuando un día su miss del colegio muy apenada me preguntó por mi estado de salud, que le había dicho la nena que “su mamá tenía un bebé en la panza y que luego ya no…”, obviamente tuve que aclararle el suceso muy avergonzada.

    De todo esto lo que nunca voy a olvidar son sus lágrimas de tristeza cuando me dijo que ella quería un “hermanito bebé”. A lo que respondimos que ella será siempre nuestra bebé y que eso no cambiará con nada, que Dios nos mandó dos maravillosos hijos y que son los que tenemos que cuidar, que ese es nuestro trabajo más importante en la vida.

    ¿Tu hijo te pide un hermanito?

    Foto: Flickr/Jack Zhang

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La crianza a partir de nuestras experiencias

    La crianza a partir de nuestras experiencias

    Cuando somos niños nuestros padres nos dejan que nos ocurran algunas situaciones para que vayamos obteniendo experiencia de vida. Me refiero a cosas que nos sirven de aprendizaje a todas las generaciones. Así como, las famosas frases de “no te acerques a la estufa porque está caliente”, “no metas el lápiz al contacto eléctrico porque te puedes electrocutar” y cuestiones donde nuestra integridad física esté primero.

    Pero me pregunto si con la última frase del contacto eléctrico lo aprendí, creo que no, porque tengo un recuerdo muy claro de insertar un lápiz y recibir un toque de mediana intensidad, el cual me dejó pasmada y así entendí que no debía hacerlo nunca más.

    Recuerdos como este me enseñaron que era lo correcto y así se los transmito a mis hijos, porque no deseo que pasen por lo mismo. Pero mi duda es “hasta donde” ellos van a entender el significado de “electrocutarse”, si es que no lo experimentan.

    Mi suegra nos contaba que cuando ella era una mamá joven, les decía a mi esposo y a mi cuñado “no se acerquen a la estufa porque se pueden quemar”. De igual forma siempre estaban rondando por ahí, entonces ella decidió aproximarlos a la estufa, prender la hornilla y acercarlos rápidamente para que sintieran el calor del fuego. Fue una acción rápida y contundente, que les dejó claro a esos dos niños lo doloroso que era acercarse al fuego.

    Hoy con dos niños pequeños en casa me pregunto ¿Fue una buena medida lo que ella realizó hace más de 30 años? Me siento un poco ambigua a mi respuesta, por un lado “si” porque ellos aprendieron lo que significa quemarse con fuego, por otro lado “no” porque de cualquier forma fue un proceso rudo de aprendizaje.

    ¿Qué otras cosas les enseñamos a nuestros hijos basados en nuestra experiencia?

    Por ejemplo a nadar con flotadores para evitar la posibilidad de ahogarse, a masticar despacio la comida para una mejor digestión, a no soltar la mano de mamá o papá al cruzar la calle, todo lo que tenga que ver con su propia seguridad no está de más repetirlo constantemente a cualquier edad.

    Esas experiencias que les transmitimos podemos reforzarlas con un “cuando yo era niña y tenía tantos años, me solté de la mano de mi mamá y crucé la calle corriendo cuando un coche venía cerca ¡estuvo a punto de atropellarme!”.

    Al contar estas historias podemos dramatizarlas con gestos y movimientos de manos, acentuar los sentimientos personales y detalles de la historia. Así, los peques comprenderán con el relato el valor y la importancia de la experiencia que les estamos transmitiendo.

    ¿Qué experiencia personal es la que le has transmitido a tu hijo y cómo te ha funcionado en su crianza? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Las lecciones que un hijo nos dá

    Las lecciones que un hijo nos dá

    Al convertirnos en padres aquirimos conciencia sobre la dificultad de educar y enseñar las cosas de la vida a nuestros hijos. Esa conciencia, que como adultos tomamos respecto a que los niños dependen totalmente de nosotros para sus necesidades básicas, se vuelve parte de nuestro día a día. Es así, que con los años vemos crecer a nuestros hijos, tan listos, tan simpáticos, ¡tan guapos! solo como una madre enamorada los puede ver.

    Pero ¿qué pasa cuando de repente, los niños que apenas hace unos días les estábamos cambiando los pañales nos dan lecciones de vida? El momento en que esos seres magníficos llamados “padres” que parecían saberlo todo, se dan cuenta que aún tienen mucho que aprender de los mejores maestros: los hijos.

    Tengo dos pequeños en casa, un niño de siete y una nena de cuatro años. El mayor es un adulto pequeño, al que la escuela se le da muy bien. En las últimas semanas me ha mostrado tres situaciones, en las que yo he tenido que aprenderle y agradecerle. Todo esto por el hecho de educarme con casi 30 años de diferencia entre él y yo.

    Si bien, la educación de hoy logra que los niños estén más alertas a lo que pasa en el mundo moderno. Son ellos los que con su sabiduría infantil e inocencia, hacen que sus padres aprendan lecciones que ellos ya tendrán bien definidas para el resto de sus vidas, estos son tres ejemplos que les quiero compartir:

    Lección #1 El plato del buen comer

    Pobre de mí sí me quiero dar un gusto con un refresco con gas, porque me habla de todo el daño que hace en el cuerpo si lo tomo. Me habla de leguminosas, proteínas, grasas de origen animal y demás cosas que aprendí en mi adultez, y que él ve en su clase de segundo año de primaria. ¿Qué tal la jarra de la bebida saludable? ¿Sabían que existía? ¡Yo no! Es algo que mi hijo mayor me ha enseñado y que pude compartir con mis allegados. Me sentí muy orgullosa de él, su aprendizaje y sus ganas de llevar una vida saludable en casa.

    Una tarde de fin de semana comimos un plato con carne, en la noche se nos olvidó lo que comimos y pedimos para cenar otros alimentos que incluían carne. Mi hijo muy serio dijo que el plato del buen comer no recomendaba eso. Nosotros como papás nos sentimos muy apenados, y con esto, ya tenemos en casa un “Policía del Buen Comer”. Lección aprendida.

    Lección #2 Dejar el teléfono móvil

    Soy una mamá moderna de pies a cabeza, mi teléfono celular es parte integral de las cosas que hago en mí día a día, resuelvo tanto situaciones de trabajo, como familiares. Cuando no tengo acceso a mi laptop, mi móvil es la extensión a todo lo que hago y dirijo como mamá y empresaria. ¿Pero qué pasa cuando tengo que hacer uso del teléfono en presencia de mis hijos?

    He aprendido tras un reclamo de “no me pones atención por estar con tu teléfono” cuál es su verdadero lugar, dejar en claro que no es más que una herramienta de apoyo y así la debo usar. Cuando tenga la necesidad de utilizarlo con los niños presentes, deberán ser llamadas cortas y urgentes. Las pláticas de chats o navegar en redes sociales, quedaron para ocasiones en las que no interrumpa el valioso tiempo con los niños. Lección aprendida.

    Lección #3 Valorar el esfuerzo de lo trabajado

    Mi hijo tiene guardada una pequeña piñata que realizó con sus manos en el curso de verano, la piñata no va a ganar un premio por ser la más bonita o ser la más grande. De hecho ha estado guardada por varios meses sin que nadie la toque, ni el mismo, hasta hace unas semanas que le sugerimos ponerle dulces y romperla junto a su hermana menor.

    Cuando le hicimos la sugerencia él se nos quedó viendo como si estuviéramos locos y nos soltó una frase: “Mami, ¿porque voy a romper mi piñata si me costó mucho trabajo hacerla? Quiero tenerla para recordar que me costó trabajo”. Casi le faltó anexar “¡En qué cabeza cabe!”. Nosotros entendimos que esa manualidad representaba para nuestro hijo, el valor a su esfuerzo, y no la rompería por un puñado de dulces. ¿Cuántos de nosotros como adultos le damos valor a las cosas que hacemos por más sencillas que parezcan? Lección aprendida.

    ¿Qué lecciones has aprendido de los grandes maestros que tienes en casa? ¡Cuéntanos!

    Foto Via

  • Películas de miedo para niños ¿si o no?

    Películas de miedo para niños ¿si o no?

    Los niños ya están más que listos con sus disfraces, disfrutar de las fiestas de Halloween en las escuelas los divierte mucho, y para ponernos a tono con el evento, qué tal una serie de películas para ver en familia previo al 31 de octubre. Pero ojo, no todas las películas de miedo son apropiadas para los niños, se encuentran clasificadas y gracias a esto podemos decidir que ver en familia, que ver en pareja o con nuestros amigos.

    Por tipo de personaje:

    • Monstruos: Vampiros, zombies, hombres lobo.
    • Psicópatas y asesinos: Tipo Freddy Kreueger o Jason.
    • Fantasmas: Espíritus, zombies, casas embrujadas.
    • Extraterrestres: Algunos personajes de ciencia ficción como Alien.

    Por temática:

    • Gore: Sangrientas.
    • Comedias de horror: Donde raya en lo ridículo.
    • Clase B: De bajo presupuesto, muy malas en calidad.
    • Slasher: De asesinos.
    • Revenge: Motivada por venganzas.

    Si decidimos ver una película de terror para niños, tenemos que pensar en que la temática sea adaptada a su comprensión. Hay que estar listos para responder cualquier duda que en ella se presente y por supuesto dejarles en claro que es una película, que nada es real y que ellos no tienen que temer lo que en ella se presente. ¿Pero cuáles podemos ver en familia sin que presenten los peques terrores nocturnos por la impresión? ¡Aquí te dejo una selección que seguro te gustará!

    Maléfica

    Maléfica es una hermosa joven con un corazón muy puro que pasa una infancia idílica en un pacífico reino del bosque, hasta el día en que un ejército ataca su tierra y pone en peligro su armonía. Maléfica se convierte en la mayor protectora de su reino pero, tras sufrir una cruel traición, el corazón se le va endureciendo hasta convertirse en piedra.

    Frankenweenie

    Es la historia de un niño muy creativo de nombre Víctor, quien usa la ciencia para traer a su querida mascota, un perrito llamado Sparky, de vuelta a la vida.

    Monsters Inc

    Los asustadores profesionales de Mike y Sully se meten en las habitaciones de los niños del mundo para provocar los gritos que se convierten en la energía que necesita su mundo de monstruos.

    El Jorobado de Notre Dame

    Las heroicas aventuras de Cuasimodo, el noble y solitario hombre del campanario de Notre Dame en París.

    El extraño mundo de Jack

    El Rey Calabaza busca repartir la alegría de la Navidad, y crea una pesadilla para los niños, una historia muy simpática que los niños disfrutarán.

    La montaña embrujada

    Una hermana y un hermano con poderes especiales escapan de una misteriosa organización. Película para niños mayores y adolescentes.

    La leyenda de la llorona

    Leo San Juan, Teodora, Don Andrés, Alebrije y las Calaveritas de Azúcar se aventuran a atrapar a La Llorona, el espectro que tiene asolado al pueblo de Xochimilco. Animación mexicana para niños.

    Fotos: Flickr/Personal Creations

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Por qué digo SI a una mascota en casa

    Por qué digo SI a una mascota en casa

    Cuando era niña solo tuve una mascota en casa y por un tiempo muy corto, era un perro al que llamamos Ruffo, un perrito sin raza que adoptamos gracias a una amiga de mi hermana. Era un cachorrito muy cariñoso que creció muy rápido y mi mamá, al ver que no lo cuidábamos como habíamos prometido, nos dijo que lo teníamos que regalar y así fue que Ruffo se marchó.

    A los pocos meses fuimos a visitar a la amiga que lo recibió y grande fue nuestra sorpresa al ver a Ruffo emocionado de vernos, se nos echó encima y estaba loco de felicidad, son de esos momentos que nunca olvidas.

    Las mascotas nos aman incondicionalmente, no les importa si los niños son guapos o si se portaron mal en la escuela, ellos demostrarán siempre el amor a su pequeño amo.

    Soy muy creyente de que los perros ayudan a sanar padecimientos físicos y emocionales, tanto a los adultos como a los niños. Los animales de compañía tienen una gran percepción de nuestros sentimientos, ayudan a aliviar el estrés y nos hacen sentir menos solos.

    Sé que hay muchos papás que opinan que una mascota, en especial un perro o un gato pueden ser animales sucios, puede ser cierto si no se le dan los cuidados adecuados, pero mientras se aseen y se les procuren sus vacunas en los tiempos que indica su médico, no hay porqué pensar en los factores que podrían poner en riesgo la salud de los pequeños.

    Mi esposo y yo hemos tomado la decisión de que queremos que nuestros hijos crezcan con una mascota. Ya hemos tenido peces Beta pero la interacción obviamente no es igual, por eso en el mes de diciembre daremos el gran paso para tener un cachorrito en casa, mientras alistaremos todo para que el nuevo integrante de la familia sea recibido con mucho cariño.

    ¿Qué valores aprenden los niños mediante una mascota?

    • La responsabilidad.
    • La sensibilidad.
    • El interés por otros seres vivos
    • El compromiso

    Foto: Flickr/Don LaVange

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Consejos para criar un niño bilingüe sin perder la identidad latina

    Consejos para criar un niño bilingüe sin perder la identidad latina

    Cuando por situaciones de la vida tenemos la oportunidad de criar a nuestros hijos en un país que no es el nuestro se nos abre una ventana de posibilidades. Hoy en entrevista conoceremos a Doris Sanlúcar, mamá de una nena de cuatro años y psicóloga, quién debido al trabajo de su esposo tuvo que trasladarse a Estados Unidos. Sus principales preocupaciones como madre eran el aprendizaje de su hija del nuevo idioma, y al mismo tiempo que no perdiera sus raíces latinas. Lee su plan de acción y los tips que te brinda si estás próxima a este evento.

    ¿Cómo te preparaste previo al cambio de residencia?

    Desde hace dos años que fue el cambio de trabajo de mi esposo a Estados Unidos, planeamos que cuando nuestra hija entrara a la escuela en México debía de ser una escuela bilingüe, ya que cuando nos cambiáramos de país la niña necesitaba estar lo más familiarizada con el idioma. Entonces la inscribimos en un colegio internacional en el cual durante las clases solo se habla inglés y el español en el recreo, así como en el resto de las actividades. Con los meses nos dimos cuenta que mi hija cantaba en inglés y reconocía objetos, hasta el punto de decirnos a mi esposo y a mi daddy y mom aun cuando estábamos en México. A nosotros nos pareció gracioso y la dejamos, terminó el año escolar y ella tuvo excelente aprovechamiento, por lo que pensamos que al llegar a Estados Unidos ella hablaría más fluido.

    ¿Cuáles fueron los cambios al llegar a la nueva ciudad en Estados Unidos?

    Llegamos a Texas, donde muchos adultos hablan español pero pocos niños lo hacen, ya que lo han perdido por que sus papás solo les hablan inglés. Como llegamos en verano la peque se relacionaba con los niños en la alberca o en los restaurantes, para nuestra sorpresa la niña no hablaba nada y se comunicaba a señas con otros niños, que le tenían eterna paciencia. Pasaron los días y yo me daba cuenta que mi hija habla cada día un poco más, les decía que jugaran, cuál era su nombre y que tenía cuatro años, todo esto en inglés. Con nosotros, en casa, las cosas eran igual, viendo caricaturas en inglés y español.

    “Vivimos no solo el proceso de ser bilingües sino de adaptarnos a una nueva cultura, escuela y hasta casa”.

    ¿Cómo fue su inclusión a la escuela?

    Hace poco menos de un mes entro a Pre-K que es el primer año escolar en Estados Unidos y solo califican los hijos de militares o los que no hablen inglés de nacimiento, ahí es donde ella aplica. Llegamos a la escuela y evaluaron a la niña, efectivamente entró al programa donde tres días hablan inglés y dos español, esta es una escuela pública y estamos encantados. La mayoría del personal es bilingüe pero todo el tiempo hablan en inglés y solo cuando un visitante no habla inglés se habla español.

    ¿Qué avances has visto como mamá en su educación inicial con el idioma inglés?

    Desde la primera semana notamos que tenía más confianza para hablar, mostraba interés en que leyéramos libros en inglés, aunque el libro estuviera escrito en español ella pedía que le hiciéramos la traducción. Nunca note cuanto había avanzado hasta que un día en el supermercado estaba sentada con una caja de plástico pequeña, la vio y luego la dejo en su lugar. Pero llego una niña más o menos de su edad y tomo la misma cajita, ella inmediatamente le dijo: “Hey! that is mine!”. Yo me sentí súper orgullosa por que la escuchaba hablar de forma fluida y perfectamente bien aplicadas las palabras pero le dije que la caja no era suya y debía compartir. Llegando a la casa le platique a su papá que ella ¡peleaba en ingles!

    Ahora hace oraciones más largas, habla con niños, ve las caricaturas y escoge sus propios libros en su segundo idioma, que esperamos a final de este año escolar sea completamente fluido. Es un proceso de aprendizaje pero de verdad todos los días notamos avances.

    “Nosotros pensamos que el acento es nuestra identidad y nos hace diferentes a los demás”.

    ¿Cuáles son sus preocupaciones como padres para que no pierda su lengua materna?

    Primero que mi hija tenga un español fluido y correcto con los menos modismos o regionalismos que sean posibles. Segundo que no pierda el acento mexicano, nosotros pensamos que el acento es nuestra identidad y nos hace diferentes a los demás. Y finalmente que con su familia ella hable el idioma de casa que es español así que entre nosotros siempre hablamos español.

    Los tips que Doris nos da para las familias latinas en el proceso de aprendizaje del inglés son:

    • Visitar bibliotecas y leer libros en inglés.
    • Visitar museos donde los guías hablan el idioma local.
    • Ir a lecturas de libros en bibliotecas o conciertos de música para niños.
    • Ir a parques para que conozcan niños de diferentes nacionalidades.
    • Contestar todas sus preguntas, los niños tienen mucho interés, no solo por el idioma sino por la nueva cultura, los papás tienen que cumplir su parte apoyándolos.

    También tips para que los niños latinos no pierdan su identidad en Estados Unidos:

    • Jugar a adivinar los municipios de nuestro estado en México, en este caso es Tabasco.
    • Practicar juegos oriundos de nuestro país, como la Lotería.
    • Hablar por teléfono con los abuelos al menos dos veces por semana en español.
    • Comer en restaurantes latinos o cocinar comida típica en casa.

    Foto: Cortesía Doris Sanlúcar

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ir al baño público con niños ¡tips para lograrlo sin estrés!

    Ir al baño público con niños ¡tips para lograrlo sin estrés!

    Cuando tenemos hijos pequeños y están en la etapa en que ya no usan pañal, parece que les gusta conocer todos los baños públicos de las plazas, restaurantes, tiendas o parques en el lugar que estemos. Eso genera en las madres mucho estrés considerando que el uso dado a esos baños y las bacterias que allí se encuentran.

    “¡No hay baño más limpio que el de casa!”, es lo que les repito a mis hijos, “¿Y el de casa de mi abuelita?”, pregunta la menor, y le digo que ese también. El punto es que desde pequeños tenemos que crearles conciencia a nuestros hijos que los baños públicos son para urgencias, si pueden aguantar un poco y ya están cerca de casa aunque mamá se tenga que apurar.

    Tarde que temprano llega ese momento de urgencia, cuando los niños nos acompañan a las compras y empiezan con un “¡mami pipí, mami pipí, mami pipí!”, y a movernos con el carrito lleno de víveres a la puerta del baño. Nos hacemos las fuertes y buscamos el más limpio para nuestros pequeños, ante la necesidad que presentan en ese momento. 

    Ideas que ayudan

    Algunas mamás traen consigo asientos plásticos infantiles que se ponen sobre el wc, otras cubren al área con papel higiénico o limpian con toallas húmedas. En ocasiones las más prevenidas andan con un desinfectante en spray para rociar el área donde se sentará el niño, lo importante es evitar el contacto directo en las pompis de los chicos.

    ¿Pero qué pasa cuando somos las mamás las que tenemos que ir al baño público y estamos solas con el bebé? En mi ciudad hubo una situación de una mamá que tuvo que ir sola al baño y le tuvo que dar a su bebé a una mujer que se encontraba allí junto, la mujer desapareció con el bebé y la historia estuvo bastante complicada. 

    Cuando mis hijos eran bebés trataba de salir siempre acompañada por lo que se pudiera ofrecer, pero en el caso de que tuviera que hacerlo, creo que en una situación muy desesperada haría lo siguiente: entrar al baño de discapacitados que es más amplio, y si no traigo carriola, o fular o portabebé  para el pequeño colocaría su colchita en el piso bajo mucho papel higiénico y lo recostaría un minuto en lo que paso rápidamente, eso en un caso extremo.

    Ahora con mis hijos de cuatro y siete años, seguimos pasando al baño de discapacitados los tres juntos, lo hacemos por turnos si es necesario, pero vigilados bajo el ojo de la madre, es mejor prevenir que lamentar.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Crianza en brazos para mi bebé

    Crianza en brazos para mi bebé

    Cuando me embaracé de mi primer hijo, tuve el tiempo para hacer todo tipo de lecturas que me sirvieran a prepararme para ser una buena mamá, porque como bien dicen, en este trabajo primero nos dan el título y después nos graduamos.

    Fue así que conocí lo que llaman porteo, que no es otra cosa que llevar a los bebés en brazos, sin el temor de que los niños nos “toman el pelo” o se vayan a “embracilar”, pero también pensaba que ¿cómo no van a querer estar con nosotras las madres si es lo que ellos conocen?, si tras nueve meses de llevarlos dentro conocen nuestros movimientos, latidos del corazón ¡y demás sensaciones!

    Comprendí entonces que lo más normal era llevarlo cerca y empecé a hacer oídos sordos a consejos no pedidos sobre que era mejor dejarlo llorar, y es que ¿que sentimos como adultos cuando lloramos solas? deseamos consuelo, abrazo, palabras cálidas, ¡mucho más un bebé!

    En mi afán por aprender conocí una asociación sin fines de lucro que se llama Babywearing Internacional, que tiene como misión promover la crianza en brazos. Babywearing promueve la vinculación, apoya la lactancia materna, puede ayudar a combatir la depresión posparto y puede ser un salvavidas para los padres de niños con necesidades de alta demanda. Los bebés cargados duermen, se alimentan y crecen mejor. 

    En octubre se celebra el porteo

    Cada año en el mes de octubre celebran una semana donde promueven los beneficios que tienen para las mamás y sus bebés el porteo, con el uso de slings, mochilas, fulares, rebozos o pouchs que permitan tener al bebé pegado al cuerpo de su mamá, papá, familiar o cuidador.  Checa el portal de Baby Wearing Internacional.

    Aunque ya no soy mamá de bebés soy una ferviente creyente de este método de crianza con apego. Con mi hija que ahora tiene cuatro años practiqué el porteo y fuimos muy felices mientras duró, hoy ella en sus juegos implementa cargar a sus muñecas con su rebozo, de la forma más natural y adorable posible.

    ¡Te invito a que disfrutes de esta gran experiencia!

    Con información de Baby Wearing International

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Amo las zapatillas pero ellas me odian

    #YoConfieso: Amo las zapatillas pero ellas me odian

    Cuando era niña y vi por primera vez los tacones de mi mamá supe lo que era estar enamorada. ¿Qué fascinación provoca en nosotras las mujeres ese par de perfectos zapatos que si bien nos hacen lucir como diosas también nos sacan ampollas? No lo sé, pero ni así dejamos de usarlos.

    Hace unos días estaba en calidad de bulto. Tuve puestos unos botines que tienen solo ocho centímetros en el tacón, anduve entaconada de 8 am a 11 pm en diversos eventos y creo que ya no doy ese trote. En mis tiempos cuando no era mamá, usar zapatillas y hacer un maratón era cosa de todos los días, hoy decidí volver a guardarlos en lo más profundo de mi closet. #LibreSoy. 

    ¿En qué  momento pase de zapatillas de 10 cm a tenis, sandalias y flats?

    Cuando trabajaba en oficina no había nada que me hiciera quitarme las bellas pero mortales máquinas de tormento humano, como dice la canción “Antes muerta que sencilla”. Fue así como logré acumular un grosero número de pares solo para mi uso y disfrute, y como no, si solo aguantaban los pocos kilos de una mujer que no se imaginaba que sería mamá.

    “Tac, tac, tac”, así se escucha el ruido de los tacones por el piso en la oficina, ni idea que estamos dando paso a callos por la presión de la punta; juanetes (martillos) debido a que se fuerzan los dedos y problemas en la columna vertebral por la inclinación del cuerpo hacia adelante. Son los riesgos a la salud más importantes por uso de estos bellos instrumentos de placer femenino, llamados sutilmente zapatillas, tacos altos, tacón de aguja, stiletto o pumps, de cualquier forma la palabra la decimos con amor y suavecito.

    Y un día, cuando me convertí en mamá y tuve que cargar a mi pequeño bebé, abrí el closet y pensé “¿qué rayos voy a hacer con tantas zapatillas?”, en ese momento las sandalias que utilizaba al final del embarazo, por eso de los deditos gordos, se convirtieron en mis mejores amigas, y así poco a poco, fui cambiando mi estilo para dar paso a flats, tenis, sandalias de diario y de vestir.

    Mis zapatillas se fueron empolvado y quedando en el olvido, no sé quiénes estarían más tristes, ellas o yo, y para que tuvieran un mejor uso y no se quedaran sin lucir cual hermosas que eran, las fui regalando par por par, hasta que me quedé con las consentidas que uso para ocasiones espaciales. Hoy abro mi closet y veo muchas sandalias de piso, flats, tenis, tacones medianos y muy pocos tacones altos, en ese orden.

    Y no lo digo de manera triste, sólo que el recuerdo de mis días en zapatillas en la oficina lo cambié por un recuerdo diario de caminar de la mano con mis hijos y verlos más cerca a los ojos. Amo las zapatillas, y aunque ya no somos las mejores amigas cuando nos encontramos me hacen sentir feliz, sexy y femenina… aunque luego me pasen la factura.

    Foto: Flickr/Sharon Durthaler

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¡Cómo hacer de tu suegra una aliada!

    ¡Cómo hacer de tu suegra una aliada!

    Todas conocemos historia de suegras que son el terror de las nueras, pero te has preguntado ¿qué estás haciendo para ganarte a la mujer que crio a tu esposo? No es magia, una mamá siempre desea la felicidad de sus hijos, y eso incluye a su pareja, por eso nos ven con tanto recelo, por eso es importante que ella sepa que tú también amas a ese hombre.

    Con ese amor destapado acéptala como a una mujer que puede ayudarte con consejos y hasta cuidándote en algún momento a sus nietos que seguro disfrutará. Valora los siguientes tips:

    • Conócela. Saber un poco más de su historia, el cómo fue su niñez, dónde estudió, quiénes son sus hermanos y padres, cómo vivió sus días de escuela y demás detalles de su vida harán que sepas porque es así el carácter de tu suegra, podrás considerar por qué actúa de tal o cual forma con sus hijos o con sus nietos.
    • Preocúpate. Nada como llamarla de vez en cuando para preguntarle cómo se siente, si ya se le quitó la gripe, si hizo su rutina de caminata, cosas sencillas que no te quitarán más de cinco o 10 minutos a la semana, tampoco es necesario que la llames a diario, pero con ese sencillo detalle ella sentirá que eres una mujer cálida y de confianza.
    • Frecuéntala. Las visitas a casa de la suegra cuando aún no somos mamás son las que le dan forma a tu futura relación con ella. ¿Qué mamá no quiere que la novia o esposa de su hijo sea la mejor candidata de la ciudad? Yo pienso en ese futuro para mi hijo y me da risa pero obviamente que me gustaría que fuera una gran mujer, ¿Porqué tu suegra no querría lo mismo?
    • Diviértanse. ¡Quítale le etiqueta de suegra! Con el tiempo verás que detrás del mote “la mamá de mi esposo” hay una mujer que pasó por el scanner de una suegra, de quien seguramente te contará anécdotas de terror con las que podrás reír junto con ella… porque si le pensamos tantito ella también fue novia y pensó en cómo ganarse a la mamá de su amor.
    • Compartan. ¿Que a tu esposo le encanta el estofado que hace su mamá? Bueno, me parece genial, en vez de competir con otro estilo de estofado porque mejor no le llamas a tu suegra y le preguntas como hacerlo, ella se sentirá halagada y notará que con ese detalle deseas consentir a su retoño. Jaque mate.

     

    Tu suegra y tú comparten un ser especial en sus vidas, ella un hijo y tu una pareja, a las dos las une el amor por ese hombre y es mejor tener a tu suegra de aliada que de enemiga. ¿Cómo le hiciste para ganarte a tu suegra?

    Foto: Flickr/Tony Alter

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Ya cumpliste tus propósitos de año nuevo?

    ¿Ya cumpliste tus propósitos de año nuevo?

    Este post no pretende ser una pastilla de “Ubicatex”, porque si fuera así la primera en tomármela sería yo, luego tu que me lees, luego algunas conocidas y también parte de mi familia. ¿Cuántos de los propósitos hechos el 31 de diciembre del año pasado han cumplido? Esos que hicimos sellando el compromiso con las campanadas de las 12 de la noche más una deliciosas uvas donde pensamos “esta vez sí lo vamos a cumplir”… y para todo esto, escucho un ensordecedor silencio de culpa con un concierto de grillos en compañía.

    A finales del año pasado hice algunos compromisos conmigo, hoy a pocos meses de acabar este que corre tengo que aplicarme con ellos, quizá no en terminarlos pero al menos en comenzarlos y no quedarme en el intento, los puedes ver en este post que se titula “Seré una súper mamá con estos propósitos, ¿me acompañas?”. En este post platiqué de mis intentos por ser una mejor madre, los tópicos en los que quería practicar y hoy me toca valorar si esto va en buen camino o lo remonto para tener un mejor cierre de año.

    Lo que sí he hecho

    Medir el uso de la tecnología para prestar más atención a mis hijos; añadir distintos alimentos al menú familiar (aunque el proceso es lento); dejar de agobiarlos con tomarles fotos en todos sitios; buscar apoyo de familiares o amigos cuando tengo alguna duda de crianza; la creación de rutinas para el bienestar de los niños y mi familia; proporcionarles tiempo de calidad a mis chicos, sobre todo cuando papá descansa aprovechamos el tiempo a full.

    Lo que no he hecho

    Cargar pilas sola y en pareja. Es aquí donde el tiempo lo manejo como un comodín, primero aplico todo lo demás, luego lo que queda lo uso para cosas personales como disfrutar de un manicura, un desayuno con amigas o una tarde con mi mamá. El papá de mis hijos tiene un ajustado horario laboral, sus tiempos libres son familiares y con agenda de por medio hacemos cosas en pareja, actividades que extraño mucho pero se también de la importancia de su trabajo para todos nosotros.

    Otra cosa que este año he dejado de hacer son mis rutinas para salir a correr. Sé que me lleno de pretextos pero muchas veces le doy prioridad a otras cosas pendientes que la actividad física queda en segundo plano, mientras lo escribo se me cae la cara de vergüenza.

    La idea es hacer un re-balance justo antes de que se acabe el tiempo, en teoría las propuestas las he cumplido, solo me faltan dos para las que tengo que hacer un espacio de tal forma como una obligación laboral y no dejarlo en el intento. Y tú ¿ya cumpliste los propósitos que te marcaste en Año Nuevo?

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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