Categoría: Colaboraciones

  • #YoConfieso: Diciembre es mi mes favorito del año

    #YoConfieso: Diciembre es mi mes favorito del año

    ¡Soy tan feliz cuando llega diciembre! Mi amor por este mes tan especial inició cuando era niña, básicamente por ser el mes de mi cumpleaños, exactamente el 27 de diciembre cuando mamá de alta demanda se pone rockera y festeja donde se encuentre, los últimos años lo he celebrado fuera, pero siempre rodeada de mi familia.

    Cumplir años en la época de Navidad no es lo mejor en ocasiones, recuerdo que había fiestas en las que no iban mis amiguitos por ser justamente la temporada de vacaciones. Entonces me tocaba celebrar con mis papás y mis hermanos con un rico pastel la mayoría de las veces, la verdad es que es añadir una celebración más al ya divertido diciembre.

    También de este mes es mi mamá, quien nació un 26 de diciembre 19 años antes que yo, como sabemos así se acostumbraba antes, las mamás eran muy jovencitas. El cumple de mi mamá es otro motivo de felicidad para nosotros sus hijos, he sido parte de las fiestas que sus hermanos le han organizado de forma sorpresa en su ciudad natal.

    Ciudad que visitábamos para pasar la Noche buena en casa de mi abuela, su madre. Mi mamá proviene de una familia muy alegre y unida que le llevaba serenata la noche del 25 de diciembre.

    Sin duda tiene una magia muy especial, en diciembre es el cumple de muchos de los integrantes de mi familia extendida, quienes no pierden la oportunidad de hacer una reunión para coincidir y poder darnos el abrazo en ésta época de unión y gratitud.

    Tantos eventos que celebrar: las posadas con amigos, el festival navideño de la escuela, las vacaciones de los niños, la compra del arbolito, su colocación y decoración de la casa.

    También preparar galletas con los niños, pasear en las tiendas, escoger los detalles para los seres queridos, así como disfrutar de películas temáticas de la temporada. Pero cuando de comida se trata hay que probar los platillos de la abuela, preparar el pavo navideño y los romeritos para la cena de Noche buena. 

    Claro que no nos podemos olvidar de la reunión familiar para celebrar el fin de año, la llegada de Santa Claus y la preparación para recibir a los Reyes Magos. Hay tantos eventos que celebrar que es imposible estar de gruñón en esta época tan bonita.

    Pero sobre todo sucede algo muy especial, la gente se vuelve más agradecida, más empática, incluso perdona. Da valor a las creencias y al verdadero significado de la Navidad: la unión en el amor de los seres humanos.

    Foto: vía

  • Los 7 peores hábitos de las mamás

    Los 7 peores hábitos de las mamás

    No somos madres perfectas, de hecho, somos tan imperfectas que nos la pasamos leyendo libros, visitando blogs, consultando portales, llamando al médico, a la abuela y a la mejor amiga cuando tenemos dudas sobre la crianza de nuestros hijos. Todo esto porque la verdad es que no hay un manual de instrucciones que nos entreguen cuando nace nuestro bebé, mucho de todo es a puro instinto.

    Con el paso de los años uno va aprendiendo, malo que eso no pasara, pero aun así hay detalles que no debemos dejar pasar, son esas pequeñas cosas que hacen que la relación con nuestros hijos se arruine sin darnos cuenta. ¿Te imaginas cuáles son?

    1.- Juzgar a otros padres (¡o madres!)

    Como dije antes, nadie nace sabiendo, aprendemos a la par de nuestros chicos, ellos a ser hijos y nosotras a ser madres. Cada quien con su estilo de vida, unas a favor de la lactancia y otras con el apoyo de la fórmula, y así miles de ejemplos. Lo único aquí es el respeto a la crianza de cada niño y al crecimiento de cada familia.

    2.- El peor distractor del mundo

    Me refiero al teléfono celular o teléfono móvil con acceso a internet. Si bien es un gran medio de comunicación, no debemos estar metidos en las redes sociales viendo las fotos de otros niños y dando “me gusta” cuando tenemos a nuestros propios hijos haciendo gracia y media frente a nosotros. ¿No crees que haya que tener lógica con esto?

    3.- ¿Groserías? ¡No por favor!

    Un día te llega un reporte de la escuela de tu hijo donde te indican que le dijo groserías a sus compañeros, y tú te preguntas ¿dónde lo ha escuchado? Lo más probable es que sea en casa, pero a veces las groserías son parte de nuestro vocabulario y no nos damos cuenta. Si como adulto decides decir groserías es tu decisión, solo intenta decirlas frente a otros adultos, evitando que tus hijos o demás niños pequeños las escuchen.

    4.- Fan del control

    Yo aplico perfecto en este punto, y de verdad que lucho para que no pase, al menos no muy seguido. Me gusta llevar con agenda las cosas, seguir rutinas, programar salidas, entre otras cosas. Así que intento cambiar cuando a mis niños tanta rigidez les agobia. Por lo que me pongo las pilas de mamá divertida y menos general del ejército, sobre todo los fines de semana y las vacaciones, para ser una mamá más relajada.

    5.- Vivir sin límites

    Estoy a favor de los límites que les ayuden a crecer con criterio correcto, como los horarios para dormir entre semana, el trato cálido a los animales, el consumo de productos chatarra que tanto disfrutan. Mis respuestas para algunas situaciones son “sí pero el fin de semana podrás comer tu fritura favorita”, “sí cuando acabes la tarea podrás ver un rato de caricaturas”, porque estoy criando niños, no son pequeños adultos.

    6.- Guardarse los sentimientos

    A veces no expresamos a diario el amor que sentimos por los hijos. Conozco muchas mamás que les cuesta mucho trabajo expresar sus sentimientos, les resulta difícil decir te amo o te quiero hija. Muchas veces porque a sus propias madres les costaba expresarlo, pero no debemos escudarnos con ese ejemplo. Rompe el molde y dile a tu pequeño cuanto significa para ti, llena su corazón de amor como te hubiera gustado recibir.

    7.- ¿Fumas? ¿Tomas?

    Es una decisión que has tomado como adulto. Evita las situaciones donde te vean consumiendo estos productos, por salud en primera instancia, por la imagen y el ejemplo para los pequeños. Recuerda que cosas de adultos con adultos, evita dar un ejemplo de un comportamiento que no quieres que tus hijos tengan.

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La reacción de mi mejor amiga al saber de mi embarazo

    La reacción de mi mejor amiga al saber de mi embarazo

    Uno de los momentos más emocionantes en la vida de una mujer es cuando se entera que va a ser mamá, el saber que una personita crece dentro de ti es un significado tan especial, solo comparable con una bendición.

    Cuando me enteré de mi primer embarazo me sentía muy feliz, quería compartir mi dicha con mi familia y mis amigos. Como era de esperarse, nuestras familias tomaron con mucha emoción la noticia, sería el primer nieto y veníamos de la pérdida de mi papá, era un hecho que nos reconfortaba a todos. También esperaba el momento de contárselo a mis dos mejores amigos, quería que fuera una sorpresa y la sorprendida fui yo.

    Recuerdo que invité a mi casa, una noche a platicar y cenar, mi mejor amiga y mi mejor amigo, muy cercanos desde la universidad, compartiendo alegrías y tristezas desde hacía muchos años.

    Les dije: “¿Qué creen? Estoy embarazada”. Con una sonrisa de oreja a oreja, busqué la impresión de mi amiga, vi su cara de molestia y escuché la frase “ash, ahora sí no vamos a hacer el viaje”. Yo estaba con cara de “¿qué?, ¿te importa más un viaje?”.

    Poniendo un poco en perspectiva teníamos planeado hacer un viaje de fin de semana a Cancún, en donde ya teníamos mucho organizado antes de que supiera la noticia.

    Mi amiga, de quien yo me esperaba que se desbordara de felicidad junto a mí, me abandonó cuando le di la mejor noticia de mi vida. Quizá con el juego de las hormonas revueltas, me dolió tanto su apatía a mi nuevo estado que no la volví a ver en todo mi embarazo, ni cuando nació mi bebé. No porque yo quisiera, más bien ella se alejó y me dejó sin mejor amiga en uno de los momentos que me hubiera gustado que estuviera más cerca.

    Hoy, tras ocho años de ese suceso, seguimos siendo las mejores amigas, es como mi hermana y mi amor por ella no va a cambiar nunca. Pero me pregunto por qué las amigas que no son mamás se alejan de las que están en el proceso.

    Si bien es cierto que las prioridades cambian para la futura mamá, eso no la hace menos divertida. Por el contrario, se llena de un espíritu nuevo que es el dar vida, qué mejor que contar con la mejor amiga para vivir el proceso juntas, como hermanas.

    ¿Y qué creen? Mi querida amiga fue nuevamente mamá hace un año tras dos décadas y la sensibilidad la hizo pedir disculpas a su propio estilo sobre lo que pasó cuando intenté darle la buena nueva. Hoy soy tan feliz de verla en esta etapa y ella sabe que cuenta conmigo para siempre.

    ¡Las amigas son las hermanas que tú eliges!

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Cuánto es el tiempo ideal para dar leche materna a mi bebé?

    ¿Cuánto es el tiempo ideal para dar leche materna a mi bebé?

    Hoy continuamos una serie de post colaborativos que tratarán de dar respuesta a tus preguntas sobre maternidad, parto, post parto, sicología, lactancia materna, tips y cualquier duda que tengas sobre tus hijos, su crianza y el ser mamás.

    El panel de expertas está conformado por las mamás blogueras de Disney Babble México, ella son Any Fuchok, Dessy Martínez, Isis Lugo, Susana Silva y Chuy Cruz, quienes responderán a tus dudas a título personal. La pregunta de hoy es:

    ¿Cuánto es el tiempo ideal para dar leche materna a mi bebé?

    «Yo soy una mamá a favor de la lactancia materna, la practiqué con mis hijos en todas sus etapas, iniciamos con lactancia exclusiva hasta los 6 meses, mixta con la inclusión de sólidos hasta el año, y prolongada, con mi hijo mayor la terminamos a los tres años y año meses y con la nena a los tres años. Con ambos hice tándem y fue la mamá mas feliz al verlos enganchados a cada uno de su lado, son niños muy saludables que casi no se enferman, y eso es debido a todos los nutrimentos que les dió la leche materna. ¡Lo recomiendo muchísimo!»

    Any Fuchok, escribe en su blog Mamá de Alta Demanda y es parte de las blogueras mexicanas de Disney Babble.

    «Dos años y cuatro meses, tuvimos una lactancia prolongada. Al principio mi meta era un año, pero al ver que mi niña no dejaba el pecho, decidí empezar un destete respetuoso y gradual que duró más de 12 meses, hasta que las tomas se redujeron y desaparecieron. Pasamos por muchas etapas, yo trabajé durante su primer año y me tenía que extraer leche, luego vinieron las críticas, pero continuamos, lo disfrutamos y cerramos esta linda etapa. A todas las mamis les digo que cada gota de leche materna es un éxito y vale la pena.»

    Isis Lugo, escribe en su blog Mamá y Maestra y es parte de las blogueras mexicanas de Disney Babble.

    «Pues con los tres ha sido diferente a Priscy la mayor le di durante dos años y tres meses, que nació su hermana y ella ya no quiso compartir la teta. Fue un destete muy natural de cierto modo aun cuando yo pienso que fue muy drástico. Cassie tomo hasta los tres años, yo estaba agotada físicamente pues era una niña que requería mucha atención siempre y decidí terminarla en esa época. Con JP hemos tenido platicas al respecto, la deja un día y al siguiente pide solo cuando quiere dormirse y por un par de minutos la mayoría de las veces. Aun no puedo decir cuando se acabará esta lactancia, que es la ultima para mi. Me da nostalgia.»

    Dessy Martínez, escribe en su blog Familia en Tribu y es parte de las blogueras mexicanas de Disney Babble.

    De mis dos hijos fueron dos años, la fueron dejando poco a poco pues ya ingerían más alimentos sólidos, llegó un momento en que ya solo la tomaban para dormir por la noche hasta que solos la dejaron y sólo comían algo antes de dormir y así es como la lactancia quedó atrás, sin problemas y complicaciones y con demasiados beneficios en ellos y en mi.

    Chuy Cruz, escribe en su blog Mamá Extrema y es parte de las blogueras mexicanas de Disney Babble.

    Con Miranda duramos siete meses ymedio; ahora que lo analizo en la distancia me falto el acompañamiento adecuadopara seguir adelante. En cambio con mi hijo yo quería durar un año, sabía queera mi última oportunidad para disfrutarla pero él tenía otros planes y a los ocho meses y medio decidió que no quería más pecho. Les puedo decir que la lactancia es uno de los mejores recuerdos que me ha dejado la maternidad y es el mejor regalo que les puede haber dado a mis hijos.

    Susana Silva, escribe en su blog Mamá Moderna y es parte de las blogueras mexicanas de Disney Babble.

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    Foto: Any Fuchok

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  • Carta para la nana que cuida a mi hijo

    Carta para la nana que cuida a mi hijo

    Hoy te escribo esta carta porque quiero contarte que tan especial eres para mi familia.

    Cuando llegaste a nuestro hogar, quizá no sabías qué esperar de mí. Te soy sincera: yo tampoco estaba segura de cómo sería nuestra vida contigo. La verdad es que hoy te has integrado a nuestra familia con todo el cariño que puedes brindarnos detrás de esa tímida sonrisa.

    Ya tenemos un tiempo trabajando juntas, hemos aprendido a conocernos, anticipas mis cambios de humor y mis manías; yo también conozco la historia de tu familia, el amor que le tienes a tu hija y cómo luchas a diario para poder darle un mejor futuro, el que hubieras querido para ti, pero la vida te llevó por otro camino.

    ¿Cómo sé que lo estás haciendo bien? Porque en los ojos de mis hijos puedo ver el cariño, la empatía, la confianza y hasta lo divertido que puede resultarles el convivir contigo. No olvidaré una tarde que ambas reprendimos una acción de la Princesa y ella refunfuñó “que ahora la iban a regañar dos mamás”. Con detallesy con detalles como estos logras también ganarte mi corazón, no solo el de mis pequeños.

    De todo lo que te puedo agradecer y la manera en la que agilizas mi vida, es el cariño que les brindas a mis niños, el cuidado que solo una persona con sensibilidad puede tener hacia otra madre, quien deja sus mayores tesoros en unas manos de confianza. Es porpor eso que hoy públicamente te digo gracias.

    Gracias por crear peinados en la cabellera de Rapunzel de mi hija, una gracia que tus manos mágicas transforman.

    Gracias por ponerte a estudiar inglés con mi hijo. Aunque te ríes de lo difícil que fue para ti cuando ibas a la escuela, no dejas de sentarte con mi Padawan.

    Gracias por enseñarme palabras nuevas de tu lengua de origen. Ahora sé que “Waj” significa tortilla, que “kalobil” significa hijo, que “yal” significa hija, mientras que Madre se dice “Ña”.

    Gracias por el cariño extendido a mi familia, quienes te aprecian por igual porque ellos ven lo que yo, tu gran calidad humana.

    Gracias por todo lo que te hace una gran persona: tu confianza, tu pulcritud, tu responsabilidad, tu inteligencia pero sobre todo el cuidado amoroso que das a mis hijos.

    Gracias por ayudarme a criar a mis hijos, a contarles que hay otras realidades fuera de casa, que hay niños que no pueden seguir estudiando porque tienen que ayudar a sus padres. Y también agradezco por las anécdotas que compartes con mis pequeños para que aprendan a valorar y a agradecer las bendiciones con las que cuentan en nuestro hogar.

    Con cariño, para ti.

    Foto: Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Test divertido: 10 preguntas para ver cuánto conoces a tu hijo

    Test divertido: 10 preguntas para ver cuánto conoces a tu hijo

    Las madres decimos que conocemos nuestros hijos a la perfección. Si estuvo dentro de nosotras nueve meses, ¿¿¿cómo no va a ser así??? Pues a veces hay cosas que se nos escapan, sobre todo cuando nuestros peques comienzan a ir a la escuela, conocen a sus amistades y viven situaciones nuevas, pero no por eso dejan de ser nuestros pequeños de los que creemos saber todo.

    Hoy te reto de mamá a mamá a responder estas preguntas con sinceridad para que valores cuánto conoces a tu pequeño. ¿Estás lista?

    Test: descubriendo a mi hijo

    1- ¿Quiénes son sus mejores amigos?

    2- ¿Qué es lo que mejor sabe hacer?

    3- ¿Qué es lo que le cuesta más trabajo?

    4- ¿Cuál es su juego favorito?

    5- ¿Qué es lo que le da miedo?

    6- ¿Cómo se llama su maestra?

    7- ¿Cuál es su canción favorita?

    8- ¿Qué es lo que más le enoja?

    9- ¿Cuál es su color favorito?

    10- ¿Cuál es su juguete favorito?

     

    Ahora, toma hoja y lápiz y responde. Si contestaste bien todas las preguntas, sin consultarle las respuestas a tu peque, quiere decir que lo conoces muy bien. Este test no tiene respuestas correctas. En todo caso, las tiene tu niño, a quien deberás hacerle las mismas preguntas. Si te faltó la respuesta de alguna, comparte más actividades y juegos con él. ¿Por qué no le haces este test a papá también?

    Estas son algunas ideas para compartir más tiempo con tu peque:

    • Obsérvalo en sus actividades diarias.
    • Hagan tareas como cocinar, caminar o leer, entre otras.
    • Antes de dormir, pregúntale qué fue lo que más le gustó del día.
    • Busca tiempo para jugar juntos.
    • Intenta buscar en sus dibujos algo que quiera decir con ellos.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Chart para mamás: ¿lo pasarías?

    Chart para mamás: ¿lo pasarías?

    Se ha puesto de moda que las mamás hagamos tablas de puntuaciones para los niños en casa. En ellas calificamos comportamiento, logros, deberes, actividades o diversas temáticas que motiven a los niños a conseguir puntos por medio de corazones, stickers o caritas felices. ¡Todo vale!

    Cuando mi peque estaba en la etapa de entrenamiento para ir al baño y dejar el pañal, hice su primera tabla de stickers (también le llaman charts). Con esa tabla, hicimos una lista de actividades que tendría que llevar a cabo durante una semana de lunes a domingo. Por cada cosa que realizara, le pondríamos una figura que significara un “logrado” que motivara su actividad hasta el final, para que cuando esto ocurriera el peque tuviera derecho a un regalo motivador o salida a algún lugar especial elegido por él.

    Al final de la semana, sumábamos el total de stickers conseguidos y en algunas ocasiones ganaba premios y en otras no. Fue una gran experiencia de aprendizaje que de forma indirecta lo motivaba a cumplir sus logros de dejar el pañal.

    Hoy le dimos la vuelta al plato. Hicimos un nuevo chart porque también mamá merece ser calificada por sus niños y es así como también sabremos de qué pie estamos cojeando, en qué vamos bien o si falta mejorar.

    La Princesa Fuchok aún no sabe leer, pero su hermano le indica la frase y ella califica con caritas felices o tristes según me haya “portado” en el día. El Padawan Fuchok prefiere calificar a su madre con palomitas y taches. ¡Glup!

    El chart se titula: “Así se portó mi mamá en la semana”. Califica si mamá hizo los siguientes puntos:

    • Me besó
    • Me abrazó
    • Comimos juntos
    • Hicimos la tarea
    • Jugó conmigo
    • Platicamos
    • Estuvo enojada
    • Estuvo feliz
    • Estuvo triste

     

    Cada noche, antes de dormir, hacen una evaluación frente al refrigerador donde están colocados los charts y me califican. Prefiero no ver, pero sé que en lo que voy mal es en “jugó conmigo”. Intento ser multitasking, pero en el tiempo libre después de las obligaciones de ellos trato también de terminar con las mías… ¡de verdad que me tengo que aplicar en ese rubro!

    Me gusta ver palomitas y caritas felices con las que me califican mis hijos porque es una manera de conocer la otra parte de mi trabajo de mamá, visto bajo las miradas de quienes más amo en la vida: ¡la de mis niños!

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 10 cosas que hacen los niños para evitar la hora de dormir

    10 cosas que hacen los niños para evitar la hora de dormir

    La hora de dormir puede convertirse en una rutina bien aceitada. Si la practicamos a diario, también puede ser parte de una odisea con la cual luchas todos los días, porque bien sabemos que los niños casi siempre tienen un imán que los pega a la cama solo cuando se trata de levantarse para ir a la escuela.

    Tengo amigas que son permisivas al momento de establecer las rutinas de sueño para sus niños: los dejan desvelarse, cenan muy tarde, se duermen en cualquier parte de la casa y eso a la postre hace que por las mañanas los estén apurando para llegar temprano a la escuela.

    Ambos entran en una dinámica de corre-corre que bien se podría evitar si se siguieran horarios establecidos de domingo a jueves. Porque la noche de viernes comienza el fin de semana y es casi libre para hacer lo que uno guste en familia, ¡así sea desvelarse!

    Cuando te conviertes en madre, inmediatamente te ves rodeada de otros niños además de tus hijos: tus sobrinos, los hijos de tus amigas, los nuevos vecinos peques y así. Las pláticas entre mamás se extienden en la sobremesa y todas hablamos de los hijos hasta perder la objetividad, escuchamos atentas esperando nuestro turno. Y cuando hablamos de la hora de ir a la cama, compartimos hasta los más bellos pretextos que utilizan nuestros peques para evitar el descanso:

    1- “Tengo sed”

    Le doy el vasito de agua para relajarlos, pero que a la vez no sea tan grande para así evitar sorpresas en el colchón al día siguiente.

    2- “¿Cómo funciona internet y por qué lo tenemos en el teléfono, la computadora, la escuela, en casa de la abuela y en la tableta?”

    Y yo con cara de signo de interrogación. Se les ocurren las preguntas tecnológicas más complicadas justo cuando los estoy arropando.

    3- “Tengo muuucha hambre”

    Ya cenó, pero como quiere extender unos minutos más la jornada pide un sándwich o quesadilla.

    4- “Mami, te cuento lo que hizo Claudia hoy en el recreo”

    Se le viene a la memoria la gracia que hizo en la escuela la mejor amiga. Ya pasaron diez horas y es el momento justo de contarlo.

    5- “¿Sabías que puedo controlar mis sueños con un control remoto? Si quiero sueño con las ponys o las princesas y si me da una pesadilla le cambio y le digo shu, shu“

    ¡Y otra vez la cara de no entender nada! Y ahora sí que de verdad quiero que cuente cómo hace para dirigir sus sueños y ver si puedo intentarlo esta noche.

    6- “Mami, no puedo dormir si no le pones a la almohada el spray antipesadillas”

    Mea culpa. Tengo en casa un aromatizante con olor a lavanda para los blancos y en ocasiones se los pongo a las almohadas para que el olor los envuelva antes de dormir. Lo que no sé es qué va a pasar cuando se acabe y me digan que tuvieron una pesadilla.

    7- “Me duele la panza”

    Vamos tooodos al baño para que ya no haya dolor y procedamos a dormir.

    8- “Quiero dormir con mi patito/osito/muñeca/hermano/mascota/colchita”

    Le doy eso o cualquier otro objeto de su afecto que le dé la tranquilidad que necesita.

    9- “Puedes revisar que no haya monstruos. No es que crea, es por seguridad”.

    A estas alturas, estoy al borde de un ataque de nervios pero revisando seguros de puertas y ventanas, cortinas cerradas, aire acondicionado encendido y por supuesto debajo de la cama. Todo en orden.

    10- “Mami, ¿me cantas?”

    Entonces la voz de cantante de ópera se hace presente y cantamos “A dormir angelitos”. Luego todas las oraciones y cuando ya vamos a la mitad de ellas se oyen los primeros bostezos. ¡Gané!

    Si para este momento todavía no se han dormido, la plática puede proseguir sobre el lunch para la escuela, si Anna de Frozen algún día van a casarse con Kristoff o del disfraz de Thor o Spiderman para la fiesta de la escuela.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Seguí la dieta para elegir el sexo de mis bebés

    #YoConfieso: Seguí la dieta para elegir el sexo de mis bebés

    Desde que era una niña, me llamaban la atención los hermanos compuestos por el varón como mayor y la niña como la menor. Tenía algo de mágico para mí ver ese par que se me hacía “ideal” en una familia, conocer la crianza de ambos sexos me parecía una gran oportunidad de vida y siempre deseé que fuera así.

    El amor llegó a mi vida y nos cuidamos por tres años, donde disfrutamos las mieles de estar solitos en pareja, dormirnos tarde mirando una peli, viajando sin pensar si las vacaciones de mi esposo coincidían con que mañana era día de clases y cosas por el estilo que hoy me parecen imposibles.

    Un día hablamos de tener un bebé y empezamos a prepararnos para ello. Hubo que comenzar a tomar ácido fólico, dejar el parche anticonceptivo y darle bonito al amor. En mis pensamientos estaba la idea de lograr un varón, que era mi sueño, pero no sabía cómo podía inclinar la balanza a ese 50%.

    Mi esposo y yo íbamos con una nutrióloga de mi ciudad para aprender a comer saludablemente mientras cuidábamos nuestro peso. Cuando le contamos que íbamos a comenzar la búsqueda del bebé, me dijo que si quería un varón podría ayudarme la correcta alimentación. Claro que yo estaba más que emocionada y lista para ello y me dio una lista de recomendaciones que aclaro: no es una prueba efectiva al 100% pero puede ayudarte a buscar el sexo deseado de tu bebé.

    Seguí sus recomendaciones al pie de la letra y a los dos meses estaba embarazada. Cuando cumplí las 16 semanas, me hice el primer ultrasonido y me dijo el médico “¡parece que es niño!”. Nosotros estábamos felices.

    Dos años después, con nuestro Padawan en casa, nos pusimos las pilas y comenzamos de nuevo la búsqueda de nuestra princesa. Me apliqué con la lista que tenía guardada de la nutrióloga, me alimenté con sus sugerencias por escrito y con indicaciones específicas para la concepción y de nuevo quedé embarazada. Ahora solo faltaba confirmar que la práctica se hubiera logrado con éxito. Aproximadamente a las 14 semanas, el ginecólogo nos confirmó nuestro deseo: ¡era una nena!

    ¿Casualidad, suerte o naturaleza? ¡Es algo que nunca sabré con certeza! 

    Si quieres aumentar las posibilidades de tener un bebé con un sexo específico, checa los tips que me dio la nutrióloga. Pero sobre todo nunca dejes de soñar, ¡porque muchas veces los sueños se hacen realidad!

    Si buscas un niño:

    • Ten relaciones sexuales el día de la ovulación.
    • Llegar al orgasmo antes que el hombre favorece las secreciones vaginales alcalinas.
    • La mejor posición es la mujer ubicada a espaldas al hombre, quien introduce el miembro de atrás para adelante, para que los espermatozoides queden cerca del orificio del cuello uterino.
    • Tomar café antes de hacer el amor, al menos dos horas previas.
    • Mantener ambos una dieta a base de carne, salchichas, pescados, legumbres, huevos, sardinas, duraznos, frutos secos, plátanos, pasas, uvas y evitar los lácteos.

    Si buscas una niña:

    • Ten relaciones sexuales dos días después de la ovulación.
    • No llegar al orgasmo para evitar secreciones alcalinas.
    • La posición recomendada es la frente a frente, para que los espermatozoides tengan menos posibilidad de ser colocados en el orificio del cuello del útero.
    • Mantener ambos una dieta a base de almendras, arroz, nueces, lácteos, cacahuates, espinacas, mariscos, yogurt, mantequilla, leche y queso sin sal. No ingerir carnes.

     

    Todas estos tips me los dio de manera personal mi nutrióloga como parte de mi búsqueda del sexo de mis bebés, pero no ofrece ninguna garantía de efectividad, es total responsabilidad de quien lo practica. No dudes en consultar a tu ginecólogo o médico especialista en fertilidad ante cualquier pregunta.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 5 ejemplos para hablarles positivamente a los hijos

    5 ejemplos para hablarles positivamente a los hijos

    Las horas no nos alcanzan, a veces queremos que el día tuviera ese extra que necesitamos para acabar con todos los pendientes. Siempre buscamos cómo ser una mejor madre, esposa, amiga y lo demás que se anexe en el camino.

    Nos ensimismamos tanto en ello que a veces decimos frases que a nuestros hijos les duelen y que nosotras no nos damos cuenta que la autoestima de nuestras pequeñas criaturas sale lastimada en el corre-corre del día.

    Hoy te comparto cinco malas frases comunes que como mamás decimos sin pensar, y a la par de ellas el cambio para que a los oídos de nuestros hijos no suenen agresivas o repercutan en su autoestima, ese valor tan importante que debemos fortalecer desde la más tierna infancia.

    1. Negativo: “Una tortuga come más rápido que tú, sí que eres lento”.

    Positivo: “¿Sabes cómo le hago para tener tanta energía y ser así de fuerte? como pollo y verduras, comamos juntos”.

    2. Negativo: “En serio que no sabes jugar, todo lo haces mal”.

    Positivo: “Vamos a divertirnos juntos, mira cómo le hago yo, sigue mi ejemplo”.

    3. Negativo: “Ya basta de llorar, me pones de mal humor”.

    Positivo: Con un abrazo a su nivel de estatura “¿Por qué lloras? Platícame mientras te doy un abrazo.”

    4. Negativo: “Apúrate que van a tocar el timbre de la escuela y ya no te van a dejar entrar”.

    Positivo: “Hijo vamos a hacerlo más rápido para llegar puntuales al colegio.”

    5. Negativo: “Yo no sé a quién sacaste esa actitud, ni tu papá ni yo somos así”.

    Positivo: “¿Sabes que eres lo más importante de mi vida? Cuéntame que pasa, te voy a escuchar sin regañar”.

    Como papás tenemos que armarnos de mucha paciencia para poder entender las emociones y sentimientos de nuestros hijos, recordar que no son adultos pequeños y que no comprenden de la misma forma.

    Cuando nosotros entendemos que es lo que les preocupa podemos expresárselos a ellos con palabras claras, para que así ellos también comprendan sus emociones y puedan manejarlas.

    Eso a la larga les traerá más beneficios en sus actividades y trato con personas, nosotros como mamás nos sentiremos muy orgullosas de ello.

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Cómo leer con nuestros hijos? 7 puntos básicos

    ¿Cómo leer con nuestros hijos? 7 puntos básicos

    Mis hijos son fanáticos de los libros, ¿y cómo no? con madre y padre periodistas lo que más sobra en casa es material de lectura; tenemos libros, periódicos, revistas, libros digitales, cuadernos y demás que les ha servido de inspiración en sus años de crecimiento.

    Mi hijo mayor tiene ocho años, le gustan mucho las historias cortas y libros que reten su intelecto y pensamiento matemático. Mi hija tiene cinco años y apenas está comenzando con los trazos, cuando salga de tercero de kinder saldrá leyendo sus primeros libros y eso le emociona.

    Cuando eran más pequeños les leía los libritos de cartón, de los especiales para las manos de bebés, creo que fue con ellos que empezamos su primera biblioteca. Total, que fueron creciendo y con ello cambiando los libros. Una noche en tono de reclamo, mi hija menor me dijo “mami, la mamá de Claudia le lee cuentos antes de dormir ¿por qué tu no? yo también quiero que me cuentes cuentos”, la verdad lo sentí como un balde de agua fría, ¿cómo era posible que una tradición tan bonita la hubiéramos dejado en el olvido? Esa noche le leí la historia de Cenicienta.

    Sé que a veces como mamás acabamos muy cansadas por la noche y lo que queremos es retirarnos a descansar, pero la lectura no tiene que ser solo antes de dormir, puede también celebrarse en fin de semana o por las tardes. Lo importante es buscar un momento en que tus hijos y tú estén tranquilos para disfrutarlo. Es por eso que hoy te comparto mis tips para leer en familia.

    1.- Léeles, no importa su edad

    Así sea que comiences a hacerlo desde que es un bebé o a los cinco años, el resultado será maravilloso

    2.- Busca el momento adecuado

    Si por la noche se te olvida puedes intentarlo después de hacer la tarea por las tardes, tiene que ser placentero para ambos

    3.- Que tus hijos escojan que leer

    Evita los libros escolares y deja que ellos decidan la historia que quieren escuchar

    4.- Tú también lee

    Toma tu libro favorito y en fin de semana lee por las noches en la cama. Te apuesto que ellos te imitarán con la misma acción pero con sus libros

    5.- Crea su propia biblioteca

    Qué bonito que digan “tengo mis propios libros”, que sean de cuentos clásicos, cuentos modernos, revistas que les gusten, todo es válido

    6.- Visita librerías

    Puedes comenzar con las públicas que existan en tu ciudad, también son válidas las de marcas famosas que se encuentran en las tiendas o hasta en los súper mercados

    7.- Se paciente

    El amor por la lectura no se tiene que imponer, se va dando poco a poco. Mucho tiene que ver con lo que el observe que hacen papá y mamá ¿si tu no lees como quieres que él lea? Los niños aprenden mucho de la imitación

    Si deseas que tu hijo sea un gran lector, puedes comenzar dejando que escoja el libro de su preferencia en una librería. Busca junto a él (sin que sienta intromisión) material que tenga bonitas ilustraciones, hermosa fotografía, temas adecuados a su edad, resistente a su manejo.

    Si a ti te gusta es seguro que a tu hijo también, y será una buena lectura para ambos. Deja que de esta forma comienza su amor por los libros, que lo llevarán a grandes aventuras de la mano de la imaginación.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Las mamás de la escuela como amigas ¿si o no?

    #YoConfieso: Las mamás de la escuela como amigas ¿si o no?

    Antes de ser mamás teníamos un grupo de amigas o amigos con los cual convivíamos regularmente, compartíamos escuela, vecindario o recreación y nos la pasábamos fenomenal. Cuando nos hacemos de pareja e hijos las amistades suelen extenderse con otros papás y mamás que no conocemos, pero que sus hijos y los nuestros conviven a diario por varias horas en la escuela, casi como hermanos. Entonces es ahí donde se dan las nuevas amistades que muchas veces para nuestros hijos son para toda la vida.

    Un día tu hijo te dice, “Mami, ¿puedo invitar a Juan a la casa a jugar?”, y es el momento en el que te das cuenta de lo importante que es la socialización de tu niño, así comienza la interacción con Juan y su mamá, quienes a veces son invitados a tu casa en una cita de juegos, en el parque, al cine o coinciden en una fiesta infantil del grupo.

    Los niños se vuelven grandes amigos y las mamás si hacen click pueden intercambiar los números telefónicos y programar nuevos eventos para fomentar la cercanía de sus hijos y la naciente amistad entre ellas, así comienza todo. Siempre hay un amigo o amiga más cercano y es nuestro pequeño el que da pie a el crecimiento de la amistad entre familias.

    Hasta ahí todo bien, puede ser el inicio de una amistad que dure por muchos años o mientras los niños compartan la misma escuela o salón. Y es que, es muy bonito coincidir, pero como en todos lados hay muchos tipos de mamás y familias. Por lo que es probable que aunque vayan en la misma escuela no coincidamos por tiempos, forma de llevar la vida o simplemente por carácter, y entonces es muy válido mantener las distancias por salud mental.

    La verdad es que como le digo a mi mejor amiga, yo soy muy light para las amistades, me gusta llevarme con todo el mundo, pero no podemos esperar que todo ese mundo quiera llevarse con nosotros porque como dice el dicho “no somos monedita de oro para caerles bien a todos”. Ser amiga de las mamás de los compañeros de la escuela de tu hijo es difícil más no imposible, como en todas las relaciones sociales.

    Lo que me funciona es: ser compañera de todas pero amiga de pocas, hay que seleccionar muy bien las amistades que se dan con la oportunidad de la escuela en común de los críos, porque son mamás a las que vas a ver durante mucho tiempo.

    Lograr la empatía porque a fin de cuentas todas somos madres y nuestros hijos conviven a diario como hermanos. Solo abre tus expectativas para conocer nuevas personas y lograr, si es que así lo deciden, una amistad de familia que pueda durar por muchos años, y si no hay ese click, entonces ser colaborativa y amistosa con todas las mamás del grupo escolar, para un beneficio de la clase.

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