Conforme pasan los años y mi hijo va creciendo las tareas escolares se van haciendo más complicadas para él, y lo confieso ¡también para mí!

Atrás quedaron aquellos días donde las tareas eran hacer palitos y bolitas en el cuaderno, el pintar con muchos colores los dibujos que les mandaban las maestras para promover la grafo motricidad fina y gruesa, y es que por más que lo deseemos nuestros hijos tienen que crecer, aunque los extrañemos en cada paso que dan.

Y bueno, un día esta mamá sentía que las tareas aún no eran problema para ella, que podría seguir asesorando por muchos años más los trabajos de los cursos de la escuela primaria, por ya no decir de las cosas lindas del kinder.

Hoy mi hijo va a la mitad de su curso de tercer año, y sus deberes pintan un poquito más difíciles conforme pasan los bimestres, y es que así tiene que ser, si no donde estaría el avance.

¿Cómo nos organizamos para trabajar?

Cuando llegamos de la escuela cuentan con unos minutos para refrescarse y cambiarse la ropa, lo siguiente es sentarnos a comer en familia y contarnos como nos fue el día. Dejamos pasar al menos media hora para una tranquila digestión y nos ponemos juntos a hacer la tarea. Aclaro, no es que yo se las haga, más bien me pongo el traje de la Miss Mami, que es como me dicen a veces entre juegos, y los apoyo en lo necesario, tal cual lo hace su maestra en la escuela.

Con mi hija de kinder funciona rápido, pero con el de primaria nos llevamos más tiempo. Una tarde trabajando su tarea de inglés me preguntó por una oración, yo con mucha seguridad respondí a su duda. Él por su parte me respondió con la correcta pronunciación y porqué mi palabra estaba dicha de forma incorrecta, ya que la oración planteaba tal cosa.

No lo voy a negar, me dio mucha pena, creo que él lo notó y le dije, “tienes razón hijo, si el maestro te dijo que era así está bien”.

Apoyar a los maestros

Hace un par de años, la profesora que le enseñaba inglés nos dijo a las mamás: “Señoras, ayúdenles a sus hijos con la tarea pero no se las hagan, sobre todo la de esta materia que sabemos que no es nuestra idioma de origen, si tienen dudas con la pronunciación apóyense con herramientas de internet, pero no pongan en duda lo que están haciendo sus hijos porque la tarea que les dejo es algo que repasaron hoy en clase y lo tienen fresco en su memoria”. Así que mi hijo corrigió a su madre en una tarea que ella daba por aprendida.

La verdad es que las madres aprendemos todos los días de nuestros hijos, y los deberes escolares apenas son una parte de ellos. Ahora que soy mamá me enfrento con muchas técnicas modernas y efectivas que yo no estudié cuando niña. Entre ellas la letra cursiva, el aprender matemáticas con regletas, lectura y comprensión de libros que no son los escolares, exposiciones ante grupo desde que inician la primaria, y por supuesto, el aprender a escribir y a leer cuando sales del kinder.

Sé que para llegar a estos puntos hay muchos maestros, psicólogos y demás personas que trabajan en la educación infantil que han considerado que se puede hacer este programa para enseñar, y de esta forma preparar adultos más capacitados en su futuro laboral.

Los niños crecen tan rápido que cuando veamos ellos estarán trabajando y nosotras pensaremos “¿Este era el pequeño que me corregía la pronunciación en inglés hace unos años?” ¡Así es, la vida es un suspiro para las madres!

Espero seguir a la altura de la necesidades escolares de mis hijos, y cuando de verdad no pueda, sé que la maestra nos apoyará para al menos guiar a esta mamá en sus dudas y así encaminar a mis niños cuando lo necesiten.

Foto: vía

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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