Cómo viajar sola con el bebé ¡y no morir en el intento!

Después de estar perdidos del ciberespacio, ya estamos de vueltaestuvimos un fin de semana en la playas cercanas a mi ciudad.

Básicos para la playa
Toda la indrumentaria playera: gorrito para el sol, trajecito a juego, bloqueador solar, no bronceador (ojo para las despistadas que se equivocan al comprarlo), agua fresca, juguito o pecho si lo prefieren, fruta si la comen, la cámara fotográfica o de video previamente cargada, traje de baño.

Ppara evitar accidentes yo le puse Huggies Little Swimmers y funcionan excelente, toalla, chanclitas, juguetes y mucha paciencia para perseguirlo y limpiarle la carita cuando comienze a jugar con la arena. ¡Y más vacaciones!, esta vez a Miami, a visitar a mi cuñado.

Tarugadas en el aeropuerto

Problema 1
La aerolínea me «canceló» el vuelo a la Ciudad de México, pero según ellos me «protegieron» en un vuelo con Aeroméxico para poder hacer la conexión a Miami, el caso es que si no llego más temprano al aeropuerto se cancela mi viaje.

Problema 2
Ya en la Ciudad de México se me perdió la visa. Corrí, lloré, me subí a un carrito de golf para ir al punto de revisión, me vocearon: «que si alguien había recogido mi visa que por favor la entregaran»… en fin, vacié mi mochila como cuatro veces, llevaba: pañales, toallitas húmedas, galletas para el niño, medio platanito, cartera, pasaportes, su sueter, el mío, una colchita, tres libritos de Baby Einstein para que leyeramos en el camino, su chipote chillón, tres cubitos, una pelotita, su chinchín, no se que tanta tontera para distraerlo en un viaje que se me antojaba larguísimo de tres horas.
Dios me vió llorar desconsolada cerca de la sala 29 internacional, que se compadeció y me alumbró, ya que se me ocurrió revisar la cartera y ¡oh sorpresa, allí estaba mi visa laser!, me regresó el alma al cuerpo, me sequé las lágrimas, tomé a mi hijo y le dí gracias a Dios en ese momento.
Es super super super difícil viajar sola con un bebé de casi un año, tan lindo pero tan inquieto, que quiere gatear sin saber si está sucio el piso, que no camina aún y que todavía quiere brazos y teta donde sea que uno ande. Bebé, mochila, carreola y nervios por tener los papeles en la mano es agotador… y esto no termina aquí.

Problema 3
Visa y pasaportes en la mano. Quiero entrar al avión y me dicen que no estaban pagados los impuestos del niño de ese tramo, Dios mio, es que ya no lo creía, tuvieron que pasar todos los demás pasajeros y yo me quedé a lo último mientras me hacían los cobros en cash.
Cuando ya por fin lo hicieron, entré al avión más tranquila, entregué mi carreola al abordaje y todo comenzó a transcurrir normal. A medio vuelo me dieron los formatos de la aduana gringa y migración y comienzo a buscar los pasaportes, «y los pasaportes, y los pasaportes… donde rayos están los pasaportes?!».
Maldita mi suerte, los pasaportes estaban en el toldo de la carreola que en ese momento formaba parte de la carga del avión junto a tooodas las maletas… y eso si tenía suerte, ojalá no se hubieran caído en el trayecto!!. Nada me puede hacer enojar tanto más que cometer una estupidez y esa era una muy grande.
Pensaba, «¿Qué es lo peor que me puede pasar?, ¿Qué me regresen por no traer la visa? pues ni hablar, vuelta pá tras…», lo único que me preocupaba era el cansancio de mi hijo. De verdad en ese momento todo me resultaba tan irónico…
Cuando llegamos a Miami, esperé que salieran todos los pasajeros del avión, y al salir me recibió un security con la carreola en una mano y la visa y pasaportes en otra, «¡wow, que bendición!» pensé.
El hombre me dijo que porqué había pasado eso, le respondí que por bruta, porque no era otra cosa, le expliqué que viajaba sola con el niño y se me estaba complicando un poco, pero que le agradecía muchísimo porque estaba muy angustiada que se perdieran esos documentos, porque la verdad prefiero perder mi credencial del IFE que mi visa.
De allí ya todo transcurrió sin mayor complicación, pero aprendí una gran lección: ¡No vuelvo a viajar sola con el bebé!

Foto: Vía

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