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¿A tus hijos les pones apodos o diminutivos?

Las mamás tenemos muchas formas de llamar a nuestros hijos, a veces de forma cariñosa con diminutivos de su nombre o con apodos con referencia a otras cosas. Pero debemos estar conscientes que la forma en como los llamemos desde pequeños será la forma en como también sean llamados de grandes y puede no gustarles.

Hay mucha diferencia entre los apodos y los diminutivos, en ocasiones los niños se sienten ofendidos con alguno de ellos, tanto que puede causarles enojo o molestia, pero como está tan marcado por tanta repetición dentro de los integrantes de la familia es muy difícil dejar de mencionarlos.

En mi caso tengo dos hijos, cuando escribo sobre ellos me refiero a ellos como a mi “Princesa” y mi “Padawan”, pero en casa también les decimos de cariño “Pulga” y “Chelo”. ¿Quién de los dos crees que odia su apodo?

La niña con seis años recién cumplidos le pide a su hermano que le deje de decir así, pero la verdad es que fui yo quien le puso ese apodo cuando era muy pequeñita y se le ha quedado y repetido por todos.

Antes no se enojaba, pero ahora no le gusta para nada, prefiere su diminutivo que es “Carito” (de Carolina) y estamos trabajando para ya no repetir ese apodo que le decimos de forma cariñosa pero que a ella ya no le gusta tanto.

¿Qué es un apodo?

La RAE dice que apodo es “Chiste o dicho gracioso con que se califica a alguien o algo, sirviéndose ordinariamente de una ingeniosa comparación”. Algunos de los apodos más conocidos son: gordo, pelón, flaco, panzón, cerebrito, chelo, güero, peludo, cuatro ojos, gato, chino, negro, muñeca, entre muchos otros.

¿Qué es un diminutivo?

La Rae dice que un diminutivo es “expresa disminución, atenuación o intensidad de lo denotado por el vocablo al que se une, o que valora afectivamente su significación.” Por ejemplo de Guadalupe: Lupita, de Francisco: Panchito, de Ana: Anita, de Isabel: Chabelita, de José: Pepe, de Rocío: Chío, de Luisa: Licha, de María: Mari, etc.

Debemos ser respetuosos con las formas en las que llamamos a nuestros hijos, y no ser nosotros sus propios verdugos con un nombre raro y a la postre con su apodo o diminutivo, que es a fin de cuentas la forma con la que identificamos su persona. Si a ellos no les gusta lo mejor es parar y respetar su deseo.

¿De qué forma llamas a tu hijo cuando no usas su nombre?

Foto: vía

 

 

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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