Cada que le crecen las uñitas a mi hijo es un sufrimiento para mí. Como si fuera la tarea más difícil voy dejando hasta el último momento la hora de ejecutarla, ya que me es muy complicado cortarle las uñitas a mi peque.

En teoría hay que cortárselas cada semana, pero con este niñito no se puede esa periodicidad… a veces espero hasta dos semanas para hacerle el corte casi al ras para que le duren otras dos, es que el niño con cada corte de uñas brinca…y otro corte y brinca… y así. Si contamos con tres cortes por uña, multiplicado por veinte uñas hacemos un total de 60 brinquitos, je.

En fin, el caso es que esta hazaña la tengo que hacer cuando esté en lo más profundo de su sueño de medio día, porque en la noche no prendo más que la luz de la lámpara y por más que lo intento ¡no veo!, así que ni hablar, con la luz del día y evitando los brinquitos.

Y es que la verdad tengo una fea experiencia: cuando el niño tenía como mes y medio le quise cortar sus uñitas, lo tenía en mis brazos dormidito y con mi mano derecha estaba maniobrando el cortauñas, cuando entonces escuché un quejidito que le salió a mi tierno de lo más profundo… le hice un pequeño cortecito en su dedito, solo hizo “ahhg” ¡y se volvió a dormir!… ¿yo? llorando y pidiéndole perdón a mi chiquitito, de allí le a tomé miedo a esta tareíta y sufro cada que se acerca el momento del cut.

Ya no puedo dejárselas tan larguitas o en la escuela le ponen una espantosa X en el apartado de higiene, así que ni hablar, ¡a vencer el miedo y a volarle las uñitas de gatito!

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3 Comments

  1. Moki Mom 9 enero, 2009 at 8:42 pm

    al principio era dormido, despues despierto, luego dormido otra vez y ahora, de 3-4 en el auto, sí,con las prisas, he a prendido a cortarselas cuando vamos camino al jardín, obvio con mucho cuidado, y a la voz de tope a la vista de mi esposo, y tan nos acostrumbramos que ahora me cuesta hacerlo en un sitio quieto, eso sí, para los piés, batallo mucho, ya le dije que las hormigas se van a ir a vivir en sus uñas si no se las deja cortar.

  2. CARITO 17 noviembre, 2008 at 8:41 pm

    De verdad que es un tormento cortarle las uñas a estos niñitos, por eso yo aprovecho haciéndolo cuando está dormidito. He aprendido a tener tino a las cansadas. Besos para ti y Héctor.