¿Por qué a la gente le gusta tanto las historias de drama?
¿Quieren drama? Pues ahí va el mío, el de hoy.

Ya estoy trabajando, desde hace una semana con una jornada de casi 12 horas. Es un negocio familiar que estoy administrando y estoy requerida en estos momentos al 100% de mi tiempo, incluso con mis hijitos a quienes ya les habilité una pequeña área de juegos para que se entretengan.

No estoy comiendo bien, madrugo y me desvelo. En lo que limpio una colita con pañal sucio con la otra mano checo las entradas, que si los niños ya quieren un jugo o que un cliente me pregunta por un servicio. No se como le estoy haciendo pero le estoy echando ganas y tengo fé en que funcione antes de que quiera tirar la toalla.

Desde que soy mamá mi único trabajo ha sido en casa, cuidando a mi familia y que todo funcionara a la perfección… ¡ahora ya no se que es casa! Claro, pretendemos que solo será un tiempo en lo que el negocio agarra forma, y es que si no es con la familia no hay más de donde apoyarnos en puestos de confianza.

Ahora, antes de que me desmaye o no vuelva a probar comida hecha por mis manos o tenga un espacio de relax para mí, he buscado en los ratos libres un poco de info en la red: «¿Qué podemos hacer las mamás para tener tiempo de calidad con los peques?, ¿Cómo tomar un respiro cuando llegamos a casa? … y es que tú que trabajas también lo sabes: cuando llegas a casa el trabajo no termina!

Y el trabajo sigue…

Hay que bañar chiquitos, hacer tarea, darles de cenar, preparar uniformes y ya después cuando ellos caen rendidos la jornada sigue cuando tienes que cocinar la comida de mañana, dejar lunchs, colgar la ropa planchada, bañarte y si te da tiempo y el cansancio lo permite nos damos el lujo de cenar o mandar un mensaje a nuestra propia madre para informale que estamos vivas.

Ser una mamá que trabaja fuera y que trabaja en casa es un doble mérito, me rindo ante estas madres que por gusto o necesidad forman parte de la fuerza laboral y que también tienen la consigna de criar hijos sanos y felices.

Mi último trabajo fue antes de quedar embarazada de mi hijo Héctor (más de 5 años), y no se compara ni tantito con mi trabajo de hoy, donde comparto espacio con ellos y allí hemos estado viviendo parte de nuestro día a día, espero que dure poco este proceso y retomar parte de nuestra rutina para bien de ellos. Pero mientras aquí seguimos al pie del cañón, porque una familia unida siempre será fuerte.

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5 Comments

  1. La Escribidora at

    Mucha fuerza, Any, sí se puede. Es un gran sacrificio, pero al final vale la pena. Lo que yo te recomendaría, si me lo permites, es que trates de buscar otro espacio para tus hijos y que no estén contigo en la oficina, así cuando llegues a casa, te pudes relajar un poco y jugar con ellos, sin estar tan saturada, o bien, quizá dos días a la semana. Así ellos tampoco se aburren y podrán hacer otras actividades.

    Mucha suerte, ánimo!

  2. Los peque de la BiBliO at

    Las mamás que trabajamos nos sentimos totalmente identificada con este post.

    Te mando miles de abrazos, aquí me he sentido como en casa 🙂

  3. Mamá primeriza II at

    Ay que bien eso del negocio familiar Any. Y tienes toda la razón en que sólo entre familia se sale adelante y es lo mejor mientras se ‘acomodan’. Verás que poco a poco encontrarás formas de conciliar todo, no te puedo dar tips ya que yo trabajo en y desde casa (tenemos la oficina aquí pegadita) pero desde acá bendiciones y las mejores vibras como siempre.

  4. Yuridia at

    Pues mas que identificada con esta entrada -tú lo sabes- es mi caso.

    No creo que tires la toalla como lo comentas, eres una mujer exitosa y como tal saldrás adelante.

    Besos♥