Venimos felices, con la energía renovada y las ansias recargadas. Las vacaciones de invierno son, por mucho, las favoritas de las familias porque son la ocasión especial para reunirse con los padres y hermanos que no viven cercanos a nosotros.

Es la época de compartir regalos y disfrutar de deliciosa comida… ¡Qué recuerdos tan frescos!, ¿verdad? Casi suspiro al recordar el olor del ‘horneado’ de mi suegra. Pero, opss, tenemos que volver a la realidad.

Ya se acabaron los días de descanso y debemos regresar a la cotidianidad de la escuela con los niños y todo lo que eso conlleva: Levantarnos de madrugada, correr con los uniformes lavados y planchados;zapatos limpios, mochilas y lunch cerca de la puerta.

Y ¡cómo olvidarnos de los suéteres!, con esta lluviecita que no nos deja desde hace semanas, además de este frío choco que hace taparnos de pies a cabeza para no captar resfríos innecesarios…Las mamás no dejamos nada a la imaginación.

Mamá apoyando a todos

Atendemos lo de los hijos, lo del esposo y lo nuestro, como malabaristas. Lo primero es prepararnos con nuestra alarma para no quedarnos dormidas. Pero si confiamos mucho, igual le dejamos el trabajo al reloj biológico que, cuando está en rutina, la verdad es que no me falla.

Ya que tenemos un pie afuera de la cama, viene la labor más titánica de todas y es la de levantar a los niños, ¡por Dios, qué trabajo tan pesado y triste despertar a unos angelitos que duermen plácidamente calentitos entre las sábanas, para que se alisten pues deben ir a una escuela que los espera también ansiosa!

Creo que, en eso, es lo que se me va la mayor parte del tiempo: Despertarlos, que tomen su leche, vestirlos, peinarlos y trasladarnos, puede llevar mucho trabajo y minutos. Como ya sabemos cómo funcionan nuestros hijos, al despertar es como debemos organizar en la levantada matutina.

Así, minutos después llegar a la escuela y poder despedirte, dándoles un fuerte abrazo y un gran beso, hacen que tu hijo no olvide la gran labor que haces como madre, todos los días… ¿te das cuenta que en el trabajo diario de tu maternidad, haces grandes cosas que harán de tus hijos mejores adultos?

Has de tu rutina matutina un momento que, aunque tiene que ser ágil y rápida, sea algo que ellos reconozcan como bueno y necesario. Un modelo digno de imitar a futuro.

Publicado en tabascohoy.com

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