Seguro esta frase ha rondado en tu cabeza más de una vez. Resulta que un día tu hijo llega de la escuela y te cuenta que su amiguito le pegó en la hora del recreo, en ese momento dejas de hacer lo que estabas haciendo y le pides que te explique qué fue lo que pasó.

Así tu hijo tenga tres o nueve años el sentimiento de las madres es el mismo, lo podría resumir en impotencia revuelta con rabia. Todo esto al imaginar que tu hijo fue agredido por otro compañerito y que no hubo nadie vigilando el suceso.

La verdad es que los accidentes de este tipo pasan todos los días, las maestras se ponen mil ojos para vigilar a sus pequeños, pero estas cosas suceden en un parpadeo.

Total que nos sale la mamá leona que toda tenemos dentro y le decimos a nuestro cachorro: “hijo, si te pegan ¡pega!, defiéndete, ¡no te dejes!”. ¿Pero hasta donde esta frase que nos sale desde nuestro corazón de madre es correcta?

Aunque queda a criterio de cada mamá, es decisión de nuestros hijos el ejercer la orden de defensa que les decimos. También hay mamás que no motivan la defensa y que indican a sus hijos informar a la maestra en cuanto suceda, pero cuando los niños no se defienden ni acusan, terminan llorando y recibiendo más golpes. ¿Cuál es el camino correcto?

Si bien, como mamás intentamos criar seres humanos pacíficos, lo cierto es que también debemos enseñarlos a defenderse.

Habrá muchos momentos en la vida en los que tendrán que enfrentarse a obstáculos como estos, en donde la decisión que tomen será la adecuada para seguir el camino, entonces que preferimos ¿un hijo al que sigan molestando o un hijo que aprenda a defenderse?

Personalmente creo que la violencia jamás debe ser una primera reacción, yo te recomiendo este orden:

  1. Defenderse con palabras fuertes como “¡Alto!”“¡Deja de pegarme!”“¡No!”. Practíquenlo en casa
  2. Solicitar ayuda de su profesora o adulta a cargo, que sepa lo que está sucediendo en su salón para que observe más de cerca al pequeño agresor, para que no siga molestando a otros niños
  3. Enseñarle a tu hijo a defenderse levantado los brazos, o salir de la escena
  4. Enséñale a tu hijo que violencia genera más violencia, que hay que vivir de forma pacífica, que nadie puede pegarle ¡ni sus padres!, pero que no la vas a regañar si se libra con golpes de un abusador. Que entienda que antes de llegar a este punto hay diversas opciones y que el problema original puede tener muchos matices.

 

Los niños que son criados muy dóciles son los más vulnerables a recibir abuso infantil por miedo a defenderse.

Como mamás debemos estar en contra de la violencia, es importante que aprendan a defenderse y no crearles el hábito de que otra persona les resuelva el problema.

Cambiemos “si te pegan ¡pega!” por el “si te pegan ¡defiéndete!”

Foto vía

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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