Ayer teníamos que salir a comer a casa de mi mamá, eran casi las dos de la tarde. Los niños se habían dormido cada uno a un lado de mi cuerpo y como pude me escurrí. La niña despertó y a la postre a su hermano.
Ella se quejó, le deba de golpes en la cara con sus manitas y él molesto se movía y no le quedó otra más que levantarse, de malas. Lo comenzé a vestir y no cooperaba.
A ella la moví a su gimnasio para que se entretuviera porque teníamos el tiempo encima y aún teníamos que ir por su papá.
El peque se seguía quejando, y en un regaño mío lloró fuerte y ella se asustó, lloró un momentito, yo seguía vistiéndolo, poniéndole la camiseta al niño.
Cuándo por fin quedó puesta la volteé a ver y estaba en un estado rígido con la cabeza como un globo y de color morado, los labios rojos y los ojos a punto de salirse de sus órbitas.
Comenzó el horror…
Solté inmediatamente al niño y a ella la levanté en brazos, le hablaba, después le gritaba, le soplaba la cara, y ella rígida, brazos doblados hacia si misma, duros, ojos perdidos, no respiraba, parecía perdida, fueron segundos eternos y seguía sin respirar.
Yo literalmente me estaba volviendo loca, sentía que pasaban los segundos vitales en su respiración y ella nada, no volvía, no lloraba, parecía que mi niña se me iba, recuerdo que gritaba «Héctor, la niña; Héctor, la niña», comenzé a bajar la escalera, iba yo descalza, con el pantalon sin cerrar, con la blusa de la pijama, sin bolsa, sin dinero, sin celular… ¡sin mi hijo!
Dios mío yo saliendo a buscar ayuda para la nena y mi hijo se me estaba quedando en la recámara, me regresé como pude, ella seguía morada y sentía que se me moría , ¡Dios mío ayúdame!.
El niño no se daba cuenta, seguía en la cama gruñiendo, escuchando mis gritos, mi desesperación, regresé por él para llevármelo, en mi cabeza solo quería poder volar para agarrarlo y luego bajar de nuevo los 16 escalones y el descanso, llegar con la vecina, montarnos en su camioneta y llegar al hospital, ya que yo estaba segura que no podría manejar en ese momento.
Regresé a mi realidad, aún con la niña en brazos desde la puerta de la recámara ví el celular, le hablé a mi esposo, me temblaba la mano, le apreté al botón de la pantalla como pude, «que bueno que tengo la apss de marcado rápido» pensé casi a punto del llanto.
«¡La niña no está respirando!»
Contestó mi esposo, «¡La niña no está respirando ven rápido!», es lo que recuerdo con certeza que le dije, seguía temblando mientras escuchaba su voz que preguntaba que tenía, él gritaba, lo puse nervioso, yo estaba casi en crisis de nervios a como la veía.
Le colgué el celular, a ella la sarandeé, le hablaba, y cuando la acosté de nuevo en la cama poco a poco se fue relajando y fue tomando su color natural, poco a poco, sí, poco a poco, y de la misma manera me fue regresando el alma al cuerpo, ella no lloraba, no hablaba, solo respiraba de nuevo y con eso sentí que estaba del otro lado.
La levante, la abrazé y allí solté en llanto, le dije que me había asustado mucho, que la quería, que era mi niña… ella no decía nada.
La acosté de nuevo y sonó mi celular, era mi esposo, cuestionándome, la niña, ¿todo bien?, mientras yo como pude le dije que ya estaba respirando, «¡tranquila!», ya la veía un poco mejor, no se que dijo, parece que escuché algo sobre una ambulancia, le colgué y seguí vigilando a la pequeña.
Pasaron unos minutos y la niña ya estaba como si nada, ¿de verdad pasó algo?, él llegó a la casa, sudando, jadeante, la tomó y la abrazó fuerte.
Le expliqué la situación y platicamos sobre pulir nuestro plan de emergencia, un plan que todos los padres de familias deben tener sobre como reaccionar en situaciones inesperadas como esta.
Hoy veo a la beba y sonríe, sonríe feliz, me pregunto aunque no quiera, ¿que hubiera pasado si no se recupera?, ¿si no respira?, ¿que hice yo para que se pusiera así?, ¿que hice yo para que se recobrara? ¿de verdad hice algo o ella lo hizo todo?
Esta angustia de verdad que no se la deseo a nadie…
Foto vía
+Actualización+
Solo en situaciones como la que nos ocurrió con la bebé, es que uno se dá cuenta de la gran cantidad de amistades que tiene, amistades dentro y fuera de la pantalla, a todas ellas, a todas ustedes gracias por sus buenos deseos, de verdad que ya más tranquila después de lo que pasó me siento super querida.
Quiero dar gracias especiales:
Cele, Nuria Badilla, Yury, Jirafita, JulieFernn, Viviana y Sofía, Maragena, Nadia, Mayli, Gissel, Vanessa y Marissa. Nallely, Angie, Lorena, KarlaKarito, Gracy, Liz, Valen, Doris, Rossana, Marina, Jade, Gloria, Esperanza, Mabel, Kirenia, Alicia, Jonaina, Janeth, Angeles, Lorena. Ludy, Pao, Karina, @aprendizdemadre, @faith_filan, @amormaternal, @mamasybebes, @rgabriela_boc, @lovmachine, Vivi y Sofi y toda mi hermosa familia.
Carolina está muy bien, lo que pasó fue un «espasmo de sollozo», muy traumático pero hasta cierto punto normal, de todas formas idear un plan de emergencias no está de más para nadie.
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