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  • ¿Se parece mi bebita a su abuelo? ¡Checa la foto!

    ¿Se parece mi bebita a su abuelo? ¡Checa la foto!

    Cuando nació la nena no sabíamos a quién se parecía. Era una niña gordita, cachetona y muy bonita pero con cara de una familia desconocida. Hoy con casi cuatro meses encima ha empezado a tomar parecido, al menos eso opinan quienes conocen a mi familia y a la de mi marido.

    Por un lado dicen que se parece a mi suegra, no se, no le veo mucho. Por otro lado dicen que se parece a mi papá. Por allí hay una foto que tiene mi abuelita de cuando él tenía seis meses y me he quedado con la boca abierta.

    bebé
    «Disculpe usted la cara de felicidad cuando me toman una foto»


    ¿Será que ahora tendré que llamarla Luisita? ¿Qué opinan?

    Foto destacada vía

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  • Y en este blog ¡De todo como en botica!

    Y en este blog ¡De todo como en botica!

    Cuando era una jovencita y me decidía si entre estudiar Medicina y Comunicación, en mi interior
    soñaba con ser editora de una revista muy famosa, algo así como un Cosmopolitan o Vanidades, o dueña de mi propia marca como Cristina u Oprah, no debo perder las esperanzas, ¡al menos tengo mi blog!

    Voy a ese recuerdo porque mientras me decidía sobre que publicar en este post pensaba que tengo varias cosas que escribir  y que me hacía falta tener una revista para escribir de los diversos temas y no solo de uno por post, en fin, esta cabeza a veces divaga un poco en los ratos libres y sin gritos que les dejan sus bebés de alta demanda…

    Espasmo de sollozo

    Eso fue lo que le pasó a la bebé y ya estamos más tranquilos y vigilándola contantemente, un episodio que no quisiera volver a repetir pero por si las dudas ya se que debo estar tranquila si sucede y ponerla en una superficie lisa (piso o cama) para que poco a poco recupere el aire sin necesidad de un golpe.

    Otra cosa es que gracias a los comentarios del pediatra de mi hija ya se que puedo transmitir perfectamente los cuentos de terror o_0

    Mamá-Canguro

    Por fin, ya tengo mi Pouch, está hermoso, un regalo de mi esposito al que adoro, prometo poner una foto nada más me pongo guapita este fin de semana para que luego no halla sustos por ahí y digan «mejor que se quede en avatar», les presumo mi pouch, es de la marca Papu está divino.

    Mi hijo crece…

    Parece que no, que va muy despacito, pero luego da unos estirones bárbaros. Fuí a su «clase abierta», fue la primera para los dos ya que el año pasado con la epidemia de influenza las cancelaron. E

    n esta ocasión estuve presente en su clase de inglés donde participó y yo por poco suelto las de Remi, más tarde a su clase de computación y al final su clase de música, donde no tocaron instrumentos pero sí bailamos mucho juntos.

    Lo ví completamente distinto, muy participativo y aplicadito, la verdad me volví a enamorar de él, fue un niño diferente al de la casa.

    Lo mejor de todo, lo mejor lo mejor… fue cuando terminó la clase de inglés, ya que fue corriendo a abrazarme, yo no lo ví hasta que lo tuve a un metro de mis piernas mientras le hacía ajustes a la cámara, ¡Ay Dios, mi niño demostrándome su amor y yo en la baba!

    Carolino

    Sí, Carolino con «O». Creo que mi papá reencarnó en Ana Carolina, pero eso merece un post aparte, espero subirlo el lunes.

    Me sentí Britney Spears…

    Pero no por lo guapa si no por lo mal portada, no lo vuelvo a hacer, lo prometo, aunque mi chiquita se convierta en patito rostizado mejor se queda en su sillita de coche a 40º.

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  • ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    ¡Sentí que mi bebita se moría! El momento que no le deseo a nadie

    Ayer teníamos que salir a comer a casa de mi mamá, eran casi las dos de la tarde. Los niños se habían dormido cada uno a un lado de mi cuerpo y como  pude me escurrí. La niña despertó y a la postre a su hermano.

    Ella se quejó, le deba de golpes en la cara con sus manitas y él molesto se movía y no le quedó otra más que levantarse, de malas. Lo comenzé a vestir y no cooperaba.

    A ella la moví a su gimnasio para que se entretuviera porque teníamos el tiempo encima y aún teníamos que ir por su papá.

    El peque se seguía quejando, y en un regaño mío lloró fuerte y ella se asustó, lloró un momentito, yo seguía vistiéndolo, poniéndole la camiseta al niño.

    Cuándo por fin quedó puesta la volteé a ver y estaba en un estado rígido con la cabeza como un globo y de color morado, los labios rojos y los ojos a punto de salirse de sus órbitas.

    Comenzó el horror…

    Solté inmediatamente al niño y a ella la levanté en brazos, le hablaba, después le gritaba, le soplaba la cara, y ella rígida, brazos doblados hacia si misma, duros, ojos perdidos, no respiraba, parecía perdida, fueron segundos eternos y seguía sin respirar.

    Yo literalmente me estaba volviendo loca, sentía que pasaban los segundos vitales en su respiración y ella nada, no volvía, no lloraba, parecía que mi niña se me iba, recuerdo que gritaba «Héctor, la niña; Héctor, la niña», comenzé a bajar la escalera, iba yo descalza, con el pantalon sin cerrar, con la blusa de la pijama, sin bolsa, sin dinero, sin celular… ¡sin mi hijo!

    Dios mío yo saliendo a buscar ayuda para la nena y mi hijo se me estaba quedando en la recámara, me regresé como pude, ella seguía morada y sentía que se me moría , ¡Dios mío ayúdame!.

    El niño no se daba cuenta, seguía en la cama gruñiendo, escuchando mis gritos, mi desesperación, regresé por él para llevármelo, en mi cabeza solo quería poder volar para agarrarlo y luego bajar de nuevo los 16 escalones y el descanso, llegar con la vecina, montarnos en su camioneta y llegar al hospital, ya que yo estaba segura que no podría manejar en ese momento.

    Regresé a mi realidad, aún con la niña en brazos desde la puerta de la recámara ví el celular, le hablé a mi esposo, me temblaba la mano, le apreté al botón de la pantalla como pude, «que bueno que tengo la apss de marcado rápido» pensé casi a punto del llanto.

    «¡La niña no está respirando!»

    Contestó mi esposo, «¡La niña no está respirando ven rápido!», es lo que recuerdo con certeza que le dije, seguía temblando mientras escuchaba su voz que preguntaba que tenía, él gritaba, lo puse nervioso, yo estaba casi en crisis de nervios a como la veía.

    Le colgué el celular, a ella la sarandeé, le hablaba, y cuando la acosté de nuevo en la cama poco a poco se fue relajando y fue tomando su color natural, poco a poco, sí, poco a poco, y de la misma manera me fue regresando el alma al cuerpo, ella no lloraba, no hablaba, solo respiraba de nuevo y con eso sentí que estaba del otro lado.

    La levante, la abrazé y allí solté en llanto, le dije que me había asustado mucho, que la quería, que era mi niña… ella no decía nada.

    La acosté de nuevo y sonó mi celular, era mi esposo, cuestionándome, la niña, ¿todo bien?, mientras yo como pude le dije que ya estaba respirando, «¡tranquila!», ya la veía un poco mejor, no se que dijo, parece que escuché algo sobre una ambulancia, le colgué y seguí vigilando a la pequeña.

    Pasaron unos minutos y la niña ya estaba como si nada, ¿de verdad pasó algo?, él llegó a la casa, sudando, jadeante, la tomó y la abrazó fuerte.

    Le expliqué la situación y platicamos sobre pulir nuestro plan de emergencia, un plan que todos los padres de familias deben tener sobre como reaccionar en situaciones inesperadas como esta.

    Hoy veo a la beba y sonríe, sonríe feliz, me pregunto aunque no quiera, ¿que hubiera pasado si no se recupera?, ¿si no respira?, ¿que hice yo para que se pusiera así?, ¿que hice yo para que se recobrara? ¿de verdad hice algo o ella lo hizo todo?

    Esta angustia de verdad que no se la deseo a nadie…

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    +Actualización+

    Solo en situaciones como la que nos ocurrió con la bebé, es que uno se dá cuenta de la gran cantidad de amistades que tiene, amistades dentro y fuera de la pantalla, a todas ellas, a todas ustedes gracias por sus buenos deseos, de verdad que ya más tranquila después de lo que pasó me siento super querida.

    Quiero dar gracias especiales:

    Cele, Nuria Badilla, Yury, Jirafita, JulieFernn, Viviana y Sofía, Maragena, Nadia, Mayli,  Gissel, Vanessa y Marissa. Nallely, Angie, Lorena, KarlaKarito, Gracy, Liz, Valen, Doris, Rossana, Marina, Jade, Gloria, Esperanza, Mabel, Kirenia, Alicia, Jonaina, Janeth, Angeles, Lorena. Ludy, Pao, Karina, @aprendizdemadre, @faith_filan, @amormaternal, @mamasybebes, @rgabriela_boc, @lovmachine, Vivi y Sofi y toda mi hermosa familia.

    Carolina está muy bien, lo que pasó fue un «espasmo de sollozo», muy traumático pero hasta cierto punto normal, de todas formas idear un plan de emergencias no está de más para nadie.

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  • Mes a mes… y la luna regresa a ti

    Mes a mes… y la luna regresa a ti

    Confieso: no se como comenzar este post, es un tema íntimo.

    Ayer, después de casi un año entre el embarazo y la lactancia, me regresó la menstruación. ¿Feliz? ¡Para nada!

    De inicio fúrica porque apenas llevo tres meses de lactancia materna exclusiva de la nena (¡aplausos!) y que decir del tándem con el mayor (más aplausos)… ni hablar, tengo que ser positiva, pero si le pienso me vuelve a dar molestia saber que todo vuelve a la normalidad… la verdad no tenía prisa.

    Con mi hijo grande me regresó a los nueve meses y pensé «bueno, está bien», y ahora con el tándem ya me imaginaba que al menos me la llevaría un año relax, pero no, ya regresó la bendita.

    No me lo imaginaba, ayer todo el día me la pasé muy mal: dolor de cabeza, fiebre, ánimo bajo e inflamación.

    Con mi lactancia exclusiva solo tengo permitido tomar Paracetamol así que me tomé dos comprimidos de 500g y bendito remedio, es lo único que pude hacer.

    Mi esposo me notaba que algo no andaba bien y me lo preguntaba, y yo respondía «no Amor, me siento bien», ¡pero es que ellos tienen un ojo!

    Y de nuevo, regreso al club 🙁

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  • ¿Por qué vacunar a mis hijos? ¡Porque los amo!

    ¿Por qué vacunar a mis hijos? ¡Porque los amo!

    Nos remontamos hace más de 30 años…

    Erase una vez un niñito llamado Héctor. Un día su mamá le dijo: «Hijito, acompañame a inyectar a tu hermanito, ya que le tocan vacunas». Héctor que era el hermano mayor se puso muy sonriente, y entre su picardía iba pensando que le tocaba inyección a su hermanito menor y a él no. Llegando al centro de vacunación pasó primero Jorge el menor, allí le pusieron sus piquetitos, Héctor no podía desdibujar la sonrisa de su rostro, hasta que escuchó una voz de su progenitora que dijo: «a él también señorita!». Gran chasco se llevó Héctor, ya que también lo tuvieron que picar mientras que estaba creidísimo de lo contrario!

    Esta historia real la cuenta mi suegra y siempre nos hace mucha gracia, es la anécdota de mi esposo y su hermanito a la hora de llevarlos engañados a vacunar.

    Ahora las vacunas le tocaron a mis Patitos.

    Ayer los vacunaron y mi hijo también se fue engañadito, el momento para la historia también será recordado por mi suegra quien nos acompañó al Centro de Salud.

    La nena recibió cuatro vacunas, las de los dos meses que aunque ya tiene tres meses tenía que ponérselas sin falta (Hepatitis B, Pentavalente, Rotavirus y Neumococica), y el mayor que ya tiene tres años también recibió dos pinchazos (Pentavalente e Antiinfluenza -retrasadísimas-).

    La enfermera, una señora mayor, opinó que ahora existían tantas vacunas en la cartilla debido a tanta «basura» que existe en el aire, que es mejor vacunarlos aunque lloren.

    Es la total verdad.

    A los dos les dije una frase en el oído antes del primer pinchazo: «hacemos esto porque te amo».

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  • ‘Síndrome del Nido Vacío’. El momento que tememos las madres

    ‘Síndrome del Nido Vacío’. El momento que tememos las madres

    Por todos lados se habla sobre el Síndrome del Nido Vacío.

    ¿Que és? Según Wikipedia: «El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Aunque es más común en las mujeres, puede ocurrir en ambos sexos».

    Inmediatamente pensé en mi mamá y mi suegra, en el dolor que debió haberles causado la salida de nuestros hogares cuando volamos hacia nuestra propia vida.

    Por un lado yo, me recuerdo haciendo maletas, recogiendo mi ropa, con mi marido esperándome abajo en la sala… me fuí llevando mis cosas poco a poco, pero lo primero fue la ropa.

    Qué angustia, aún no me caía el veinte que de verdad me iba… No se que más pasó en ese lapso, mi mamá y mis hermanos en la sala, esperando que bajara; cuando llegué a la puerta principal me solté a llorar de lo impactante que resultaba para mí ese momento… incluso me tomaron unas fotos y medio sonreí mientras veía a la cámara con un rostro rojo como tomate…

    Por el otro lado mi marido. No se como fue su salida del nido, pero lo que me dice mi suegra es que lloró mucho los días subsecuentes y que se refugió en sus otros dos hijos, mis cuñados, para no sentirse sola.

    Cuándo mi cuñado fue el último en salir de su casa sí la ví muy deprimida, porque él se fue del país no solo de su lado, y el duelo seguramente no fue ni parecido pero sí doloroso…

    Aún faltan muchos años para que mi nido quede vacío, así que a disfrutar al cien de mis hijos y proveerles educación y valores como las mejores herramientas de vida.

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  • La amistad entre madres cuándo estás embarazada

    La amistad entre madres cuándo estás embarazada

    La amistad entre las madres es algo muy especial, obviamente lo he descubierto con mi maternidad, y me llena de alegría poder contar con mujeres tan maravillosas con las que casi a la par vamos descubriendo historias y aventuras con nuestros hijos.

    En las redes sociales también he conocido gente muy interesante, con la cual llegas a tender lazos de afecto y se vuelven parte de tu día a día.

    Cultivemos la amistad, aceptemos un error, procuremos cercanía y sobre todo extendamos la mano a otra madre cuando lo necesite, juntas hacemos más.

    Besos a Alix y Lore quienes festejarán su segunda y tercera maternidad, ¡las quiero chicas!

    Son mis queridas amigas con las que compartí panza de embarazo hace apenas unos meses, Lorena, la última por parir, está por hacerlo la semana que viene y estamos ansiosas

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  • Nacía mi hijo, nacía una madre. ¡El día que me volví mamá!

    Nacía mi hijo, nacía una madre. ¡El día que me volví mamá!

    Hoy festejo tres años de mi primogénito, y a la vez también festejo por tres años de maternidad.
    Les comparto un escrito donde les platiqué a unas amigas como fue el desarrollo de mi parto, ¡un cuento de miedo y felicidad!:

    «Chicas, ya no pude venir a poner mi post de «Me voy corriendo al hospital» como hubiera querido, pero ahora sí ya puedo decirles que tengo a mi precioso bebé en casa, lo tuve el 28 de abril a las 9.45 de la mañana. Fue un parto super difícil y aquí les cuento la historia.

    Ya ven que mi último post fue el viernes a medio día y lo titulé «Creo que ya tengo mis primeras contracciones», pues sí, esas eran, y consideraba que podían ser una falsa alarma o nervios. El caso es que me siguieron durante todo el día y el doc estuvo super pendiente de mí por teléfono al igual que mi esposo que seguía en el trabajo, mi mamita estuvo conmigo desde la tarde y ya no se me despegó.

    El caso es que creo que eran como la 8 de la noche y me fui a caminar con mi mamá cerca de la zona por donde vivo hasta que los pasos nos llevaron a una iglesia, estaba terminando la misa, y allí hablamos un momento con el padre y le pedí que nos diera la bendición a mi hijo y a mí porque estábamos con las primeras contracciones. Fué muy bonito, Diosito sabe que pasos tienes que dar y nos llevó para sentir esa paz espiritual antes del parto y la verdad nos sentimos muy bien, hizo el padre una oración donde me tocó la cabeza a mí y otra oración donde me tocó la pancita, fue muy emotivo.

    Ya de ahí regresamos a la casa pasito a pasito y nos pusimos a ver tele para que me distrajera pero nada, el dolorcito seguía, ya no me quedó otra más que levantarme y volví a salir a la calle de la privada donde vivo y seguir caminando porque cada vez eran más fuertes las contracciones. Caminando nos encontró mi esposo, creo que eran como las 12 de la noche, el pobre se tuvo que salir del trabajo y nos llevaba cena, con esa idea entramos a la casa, servimos la mesa y todo, eran unos taquitos de carne asada que olían delicioso, ya me los saboreaba, cuando me siento en mi silla y ¡zas! que me sale un chorro de agua con sangre y casi casi me desmayo, pensé «¡ya se me rompió la fuente!»

    Salió mi esposo disparado por el teléfono, mientras yo me paraba de la silla y me ponía contra la pared y me seguía saliendo aguita, como cuando uno hace pipí, no crean que un super chorro. Inmediatamente localizó al doc y le hizo preguntas, que si era agua con sangre, que si que cantidad… mientras yo seguía petrificada sobre la pared del comedor con mi mamá a lado.

    Me quité el calzoncito y el short y de inmediato me fuí a cambiar porque el doc nos dijo que ya era el momento de irnos al hospital pero que antes pasaba a la casa a revisarme. Cuando llegó ya estaba lista con mis pants y mi famosa maleta, con dolores más fuertes y me dijo que me tenía que revisar, que subiéramos a la habitación. Allí me hizo un tacto dolorosísimo, y me dijo que tenía 2 cm de dilatación, pero que veía que ya no aguantaba y que si quería nos íbamos al hospital para ponerme algo contra el dolor. Mi umbral del dolor es bajísimo, no aguanto un pedicure o las luces del cabello sin estarme quejando, pero eso sí, yo muy macha quería mi parto natural… pero con la grandísima ayuda de la epidural, y así lo hicimos.

    Ya en el hospital los dolores se acrecentaron, y me pusieron la epi, que me hizo descansar un poco. Mi mamá y mi esposo se turnaron para cuidarme en la madrugada. Quizá a eso de las 6, el doc me volvió a hacer el tacto y me dijo que estaba contento porque había pasado de 4cm a 7cm muy rápidamente, que él le calculaba que a las 9 o 10 am nacía mi pequeño. Yo estaba como una loca y ya no aguantaba los dolores, el doc me autorizaba más epidural, aunque ya platicando ahora con mi mamá creo que me ponía dosis super pequeñas solo para tranquilizarme, y claro, que yo en ese momento me sintiera mejor y creyera que me ponían más… en fin.

    A las 9 de la mañana llegó mi hora cero. Me trasladaron a la sala de expulsión. Mi esposo fue por un lado a ponerse en trajecito verde que se ponen los médicos, mi mamá se me perdió y me dió mucho coraje porque el doctor me había autorizado que ella entrara también, pero como no supe que se quedó haciendo ya no pudo entrar después. En esa sala fría del Hospital Ángeles, estaba mi esposo, mi ginecólogo, su ayudante (otro ginecólogo más joven), el anestesista y la enfermera, claro, y mi chiquito y yo, listos para la expulsión!.

    ¡Fue traumático! No lo puedo explicar de otra manera, ni tampoco quiero asustar a las futuras mamás, soy primeriza y la verdad aunque lees y lees y ves el Discovery Home & Health todos los días, el famoso programa de Sala de Maternidad, ¡no hay como tu propia experiencia!

    Para empezar los dolores eran los perores que había tenido en mi vida, le pedía a mi doc más anestesia y recuerdo que me dijo, «te voy a poner más (anestesia) solo porque me caes bien», y esa fue la última vez que me introdujo el santísimo líquido, frío, que recorrió mi columna, ¡pero que sentía que ya no servía para una fregada!

    Algo pasó, según mi doc no estab pujando, y yo sentía que lo hacía con todas mis fuerza y nada. El doc tuvo que hacer uso de una técnica de la cual no recuerdo su nombre, pero consiste en presionar el abdomen para ayudar a bajar al bebé, pues mi doc es un hombre grande y robusto y sentía que me moría cuando se subía sobre mi panza y me hacía presión y me decía «¡puja hija!», yo daba unos alaridos que ahorita de acordame me da risa y hasta pena.

    Mi esposo no soltaba la cámara, y estaba pendiente grabando todo el momento. Así estábamos entre el pujadero y la presión hasta que asomó un pedacito de cabeza y el doc le cortó un mini mechoncito de cabello que le pasó a mi marido y el me lo puso frente a mi cara en la bata del hospital para que lo viera, me quedé inmovilizada, pensé: «¿Tiene pelo?!… ¡pero nos habían dicho que venía pelón!». Yo no se, pero como que eso me dió fuerza y seguí pujando y encontré unas agarraderas que no había visto y de allí me tomé para pujar y surtió efecto.

    Luego entre lágrimas de dolor y sacando fuerzas del alma para pujar escuché emocionado al doc que decía, «ahí viene la cabeza, sigue pujando», y ahí seguía yo y paraba cuando me lo indicaban. Hasta que en una de esas me dice «ahí viene… puja… puja!!» y zas, que siento que sale la cabeza y con ella media vida mía, y luego escuché «ahora deja de pujar», ¿yo? hecha un mar de llanto y también con un poco de alivio por la salida de la misma. «Ahora vas a pujar otra vez, con esta sale», dijo de nuevo, y que vuelvo a pujar con la otra mitad de mi alma y que ¡zas!, salieron los hombros y con ellos todo mi pequeñito… solo escuchaba la voz de emoción de mi marido que con cámara en mano decía «ahí está… ¡ahí está Chiquitín!».

    Y sí, ahí estaba Chiquitín, quien fue recibido por su pediatra y se lo llevaron a auscultación y mi marido se fue detrás de él con todo y cámara porque le dije que no se le despegara (¡no lo fueran a cambiar!), y yo mientras… ahí… con las piernas hacia arriba y los doctores entre ellas prosiguiendo con el trabajo, la expulsión de la placenta, que ni fuerzas tuve para expulsarla y ellos me movieron el flácido estómago como si fuera una falda para que saliera, la verdad ni cuenta me di… luego reparé que me habían hecho la episiotomía, porque sentí como atravesaba el hilo por mi piel, pero sin dolor.

    A los minutos regresó mi esposo y me dijo que el niño estaba bien, que solo lo iban a poner 5 minutos en la incubadora para que agarrara calorcito. Al poco tiempo terminaron la sutura y mi doc se despidió y le di las gracias y le pedí perdón por todos mis gritos y mis llantos, y me dijo sonriente que no me preocupara, que había estado bien y que ya estaba lista para el próximo, ¿que qué? ¡para nada!, ¡en ese momento no deseaba volver a tener un hijo ni en sueños!

    Me llevaron a la habitación y rápidamente se empezó a llenar de gente, yo… pues que puedo decir… más que darles un consejo a todas las que van a tener un bebé: Díganles sin pena ni verguenza  a sus familiares que no quieren visitas al menos el primer día… es pesadísimo, todos te preguntan, «¿como fue?, ¿como te sentistes?» y bla bla bla… yo lo único que quería era descansar, y pasar las primeras horas solo con mi esposo y nuestro hijo, ese era mi sueño y no se me cumplió, ¡y todo por no hablar a tiempo!, y claro chicas, también apoyadas por su mamá o una amiga, pero hasta ahí, ese es mi humilde consejo..

    De allí visitas y más visitas hasta que me llevaron al niño y todo el mundo opinaba como debía darle pecho, hasta una tía que nada que ver me masajeó los senos, ¿se creen?, yo estaba tan cansada que no acaba de reaccionar… la verdad soy una persona que trato de ser siempre cortés hasta en estos momentos, donde la prioridad era obviamente yo ¡y no pude correr a nadie!, ¡ni tampoco nadie entendió que quería estar sola con mi esposo y mi bebé!, en fin así pasé la tarde entre visita y visita y apenas eran las primeras horas…

    Ya para la noche nos quedamos solos, porque le pedí a la reina de mi madre que se fuera a descansar, porque la pobrecita se había pasado todas las contracciones del día anterior conmigo y aparte todo ese día en la habitación sin descansar también. Y ya así, aunque tuve que prescindir del apoyo de mi mamá, pude disfrutar al menos de esa forma de mi nueva familia. Pasamos una noche un poco difícil, entre el llantito y el pecho y las visitas de las enfermeras, pero bueno, al menos fue nuestra primera noche familiar. Así hasta el día siguiente que salimos del hospital como a las 11am que me dieron de alta y comenzamos nuestra nueva aventura como familia y con rumbo a nuestro hogar que ya nos esperaba impaciente, pero esa es otra historia.»

    Foto vía

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  • ¡Felices 3 Héctor!

    ¡Felices 3 Héctor!

    ¡Apenas mañana es su tercer cumpleaños y ya lleva dos fiestas! Estas son las imágenes: La fiesta en el colegio, con su pastel de chocolate y una vela del Rayo Mcqueen, ¿Que tál su traje de piloto de Cars?. ¡Sus compañeritos curiosos con la presencia de Ana Carolina!
    fiesta Cars
    ¡Y el sábado una partida de pastel en casa con la familia!
    fiesta Cars

    Mi chiquito feliz y por fin mañana por fecha ya tendrá sus tres añotes.

    ¡Te adoro mi corazón, feliz Cumpleaños!

    Foto destacada Disney.com

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  • Ideas para fiesta de Matte, de Cars

    Ideas para fiesta de Matte, de Cars

    Este post no tiene muchas palabras, les comparto la fotos de los avances de la fiesta de cumple de mi peque que se llevará a cabo en su colegio, ¡y lo que me falta todavía de mostrar!

    Su piñata con la misma temática de la película Cars, pero ahora cambiamos la imagen a una de Matte.

    El relleno de la piñata es sencillo, una de las bolsas de super que venden para este cometido, solo le saqué los dulces pequeños. Está encantado con su piñata, él mismo la eligió.

    Mi mamá, mi hermana y yo hicimos papel picado para poner de cama en los dulceros y se vieran más coloridos, los rosas de niñas y los rojos de niños.

    matte

    El cumpleañero fue un «super ayudante». Pedimos personalizaran los dulceros con los nombres de sus compañeritos. ¿Checas el error en el de Héctor?

    Las tapas de los dulceros, los niños son los de Matte y los de Sally los de las niñas.

    matte

    • Juguitos para todos los amiguitos del kinder.
    • Los contenedores donde les ofrecimos spaguetti, ¡el favorito de los peques!
    • Un movil de adorno.
    • Un pastel sencillo de chocolate y velita de Cars.
    • Un mantel para la mesa.

    Matte

    Matte

    Foto destacada: Disney

  • Mi hijo, una farmacia ambulante

    Mi hijo, una farmacia ambulante

    Sí, mi hijo se ha convertido en eso, en una farmacia ambulante.

    Regularmente es un niño sano, juega mucho, se le ponen rojas sus mejillas de tanto que corre, le encanta el agua, como sano, no toma frío… vaya, que puedo hacer una lista de cuidados y vida sana que tratamos de crearle, pero no siempre es así.

    Como he comentado antes, mi niño ya lleva varios días enfermo, para ser exactos una semana. Ayer lo volvía a llevar al médico, me salí del Baby Shower de una amiga y nos fuimos directos al hospital, que gracias a Dios estaba a cinco minutos del lugar, la pobre bebé se quedó enfiestada en los brazos de mis amigas que se encontraban en el evento.

    Nos atendió una nueva pediatra, la Dra. Elina, es fantástica y super cariñosa, hasta me pregunto si quizá deba quedarme con ella para las futuras atenciones de mis niños…

    medicinasLe recetó una inyección de nombre Amikafur, y la verdad es que resultó mágica, al menos para mi hijo, yo la recomiendo pero lo mejor es preguntar a su médico, le bajó la temperatura muy rápido y comenzó a atacarle la infección en la garganta.

    Me mencionó algo que les comparto, es sobre los supositorios en los varones. El primer pediatra de mi hijo me recomendó tener Cataflam (Diclofenaco) en el refri, así cuando al niño le subiera la temperatura a 38 de inmediato se lo pusiera para evitarle convulsiones.

    Pues la Dra. Elina me dijo que: a esta edad del niño (a una semana de 3 años) ellos son muy pudorosos y que no debemos ponerle los supositorios porque ellos lo sienten como una agresión, y más de nosotras sus madres, quienes somos quienes más debemos protegerlos, el punto es que me cambió el medicamento por uno de nombre Deflox, que es en forma de suspensión sabor chicle, ¿si el peque lo toma? ¡de mil amores!, por eso este producto se los recomiendo ampliamente, es la misma fórmula.

    Foto destacada vía

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    + Los medicamentos aquí mencionados son para uso personal, cualquier duda consulta a tu médico.

  • ¡Adiós vacaciones!

    ¡Adiós vacaciones!

    Hoy regresan a clases millones de niños, las vacaciones de Semana Santa terminan con un saldo extraño: muchos peques enfermos.

    Las enfermedades más comunes: problemas gastrointestinales, respiratorios, varicela y hasta piojos!

    En el colegio de mi hijo antes de salir de vacaciones nos mandaron un aviso sobre los cuidados que teníamos que tener con los piojitos, que al parecer se estaban convirtiendo en una epidemia en las escuelas del país, y que con las incipientes fechas de descanso y el masivo movimiento de niños podría propagarse, así que la recomendación era extremar precauciones y hacer ahínco en la limpieza de nuestros hijos.

    vacacionesPues mi niño regresa «bien», saliendo de la famosa rinifaringitis y sin piojos.

    Feliz de regresar a su escuela y volver a ver a sus amigos, con muchas ganas de trabajar y hacer muchos «tabajos» (trabajos).

    Se acabaron las vacaciones, la verdad es que también es agradable para ellos y para nosotros volver a la rutina.

    ¡Feliz regreso a clases para todos!

    PD. Hoy comienzo a comer sano de nuevo, adiós pancito y bienvenida la ensalada verde.

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