Desde hace cinco años practico el colecho. Colecho es la practica de los padres y madres que comparten su cama, su espacio, su habitación con sus hijos a la hora de dormir. Muchos papás no saben el término pero aún así lo realizan, yo por ejemplo recuerdo haber compartido habitación con mis padres y tenía como cuatro o cinco años (¡Sí, de verdad lo recuerdo!)

Cuando nació mi hijo mayor y llegó a la casa midiendo 50 cm ya lo esperaba su súper cuna en otra recámara, pronto me di cuenta que no podría tenerlo alejado de mí y decidimos incluirlo en nuestra cama… así empezó todo.

Ya con los años fuimos haciendo las respectivas adecuaciones y movimientos para que siguieran con nosotros aún con la llegada de la beba, y con ella ya son dos años de felicidad, incluso en muchas ocasiones hemos sido cuatro en la cama, cuando estaban más minis todo era más fácil pero cuando empezaron a dar de patadas y girar encima de nosotros sentimos que teníamos que dar otro paso.

Ellos, los nenes, comenzaron a compartir la cuna-cama que estaba adosada a mi cama. Y así quizá un año donde mi tranquilidad radicaba en que podía despertar por la noche y verlos de inmediato para checar que todo estuviera en orden con ellos, o si estaban enfermos, o si se destapaban, incluso la lactancia nocturna me resultó favorable de este modo ya que solo tenía que estirar los brazos y encontrarme con la niña, así de este modo las dos podíamos seguir durmiendo tranquilas.

Hoy con la nena de dos años y el mayor de cinco llegó el momento de dar otro paso y es lo que les quiero compartir. Este post no lo quise escribir hace dos semanas que fue cuando sucedió, porque mis sentimientos estaban a flor de piel y solo el hecho de pensar lo que estaba pasando me provocaba ansiedad, ahora me río porque casi es prueba superada pero los primeros tres días son los más complicados.

colecho
Foto Any Fuchok

¿Qué me dió valor?

Una mañana de jueves me dije: «es ahora o nunca», puse manos a la obra y mientras ellos

estaban en el kinder me puse a desarmar la cuna-cama para poder sacarla de la habitación. Cuando por fin la ví en el pasillo no podía creer que lo había hecho pero ya no podía dar marcha atrás.

Tenemos una habitación que se comunica con la nuestra, lo usamos como cuarto de juegos y/o habitación del mayor, pero ahora ya es «el cuarto de los niños»: tiene una cama matrimonial a la que le quité las patas para hacerla más bajita, es decir, solo tiene el box y el colchón; sábanas de Hello Kitty y Cars, según se laven. Claro que los juguetes siguen allí, así como los tapetes para que siga siendo su área de juegos, la diferencia es que ahora ellos duermen allí, están juntos, como cuando estaban en la cuna-cama y eso para ellos (y para mi) es fundamental.

Se puede leer muy fácil, pero para mí, que soy una mamá de alta demanda, sufrí como una «angustia de separación» al ver a mis pollitos «taaan lejos». La primera noche me fuí a acostar con ellos en la cama hasta que se durmieron, ya que lo hicieron me regresé a mi habitación, la verdad es que antes de que me pudiera dormir los fuí a ver como cinco veces, que si estaban destapados, si tendrían frío, si no estuviera él aplastándola… uff, y luego por la madrugada me levanté igual como tres veces, una de ellas porque la niña lloró porque no me encontró, la abrazé y le di pecho, listo, se volvió a dormir y yo también volví a mi cama.

Hoy ya son casi dos semanas de ello, y sí me sigo levantando pero mucho menos. Para empezar siento que la niña ya no busca la titi por la noche y eso me dá otro tipo de descanso, no la pide porque no la tiene cerca, no la huele… no porque no la quiera que es muy diferente.

¿Que me dá tranquilidad?

  • Que les pegué la cama a la pared y del otro lado les puse el baraldal de la cuna, allí solo acomodado de forma que no se vaya a rodar, algo muy simple.
  • El aire acondicionado se los pongo en 23 o en 24 grados, así si se destapan no hay problema de que se congelen.
  • Las habitaciones están comunicadas y aquí justo desde donde escribo veo la lamparita de noche que los acompaña para dormir.
  • Estoy alerta y a muy pocos pasos de llegar a sus brazos si me necesitan!
 Y parece broma, pero de los primeros días que la angustia no me dejaba dormir… hoy duermo como bebé en las noches, tanto así que ya como en tres ocasiones el niño me ha venido a despertar cuando se nos está pasando la hora de alistarnos para ir a la escuela ¿De locos, verdad?

El colecho sigue cambiando para nosotros y ya hemos dado un nuevo paso, pero lo que sí es seguro es que mis hijos seguirán contando con un espacio en nuestra cama siempre que lo necesiten.

Foto: Any Fuchok

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4 Comments

  1. Norma Hernandez at

    woww se lee facil pero te entiendo como te sentias los primeros dias y mas porque no duermes a gusto pensando si estan tapados si no se han ido hacia la orillita de la cama etc etc en mi caso mi hija durmio en el mismo cuarto pero en su cuna a lado mio hasta que tenia 4 años luego nos mudamos a la nueva casa y ahi ella solita pidio dormir sola en un cuarto y yo sentia que se me partia el corazon…despues por situaciones que ya te contare…ella ahora a sus 9 años volvimos a dormir juntas y creeme que lo disfruto enormemente… te mando un abrazo y me encanto eso de que HEctor te vaya a levantar.. a mi me pasa lo mismo Paola sabe el reloj super bien y me dice ya te pasaron los 5 minutos de los 5 que hace rato me dijiste ehhh

  2. Anonymous at

    Hola! Estoy impresionadísima con tu experiencia, me encantaría poder hacer lo mismo cuando nazca mi primer bebé, pero tengo dudas respecto a las relaciones sexuales con la pareja y los niños cerca, hay algun truco, técnica? Se que ellos no tienen idea, pero yo siii! :S Que hacer?

    Soy Melissa, de Puebla

  3. cele at

    Any es un gran paso el que has dado y creo que sufrimos más las mamas que los bebes, nosotros lo dimos hace como 6 meses y aún hay días en que amanecemos los cuatro en la cama !!!

  4. Any at

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.