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  • Nombres de moda para tu bebé

    Nombres de moda para tu bebé

    La elección del nombre de tu hijo está en tus manos, son justamente los padres los que hacen de esta selección la huella con la que conocerán al futuro bebé durante toda su vida. Cuando nosotras, las futuras mamás estamos embarazadas, nos llenamos de libros con miles de nombres y sus significados, eso sin dejar de contemplar el nombre propio, el de alguno de los abuelos, el artista de moda o el personaje de la telenovela que tanto nos gusta, simples mortales nos llaman.

    Recuerdo que la elección del nombre de mi hijo fue bastante sencilla, primero el nombre del padre y después el nombre de mi papá. Tan sencillo porque como se acostumbra en los países latinos, existe un gran porcentaje de probabilidades que el hijo varón repita el nombre de su progenitor, no hubo discusión con ello, en realidad era el orgullo que se trasladaba al primogénito, ¡ni hablar!

    Con mi segunda hija fue un poco más pensado.  Yo quería dos nombres, el papá quería que el primero fuera Ana (como yo), el segundo nombre se barajó entre Carolina que se me hace un nombre súper tierno y chic, mientras que él quería Sofía porque le gustaba como sonaba… ¡y pues gané yo! La mayoría de las madres que conozco, acaban proponiendo el nombre de sus pequeñas princesas aunque le dan un poquito de opinión al padre, ¡y como no, si colaboró para ello!

    En fin, los nombres de los niños es una gran decisión que recae en los padres por lo que debemos elegirlo bien, ¿cuáles son mis recomendaciones para elegir el nombre adecuado para el futuro bebé? ¡Chécalo!

    • Que no sea un nombre que lo ridiculice en el futuro.
    • Que suene armonioso con los apellidos.
    • Que si los apellidos son largos o compuestos el nombre sea corto o solo uno.
    • Elegir nombres en español y optar menos por nombres que extranjeros que suenen de esta forma: “Britney Pérez”, “Brian Sánchez”, “Jennifer López”, etc
    • Si eligen algún nombre indígena de alguna cultura de tu país, que el niño aprenda el significado correcto de él para que lo lleve con orgullo.

    Muchas veces nos guiamos por lo que está de moda, y los artistas cooperan mucho para ello, estos son los nombres de sus bebés y que ya pusieron de moda este año:

    Nombres de niño

    • Lincoln (hijo de Kristen Bell)
    • Otis (hijo de Olivia Wilde)
    • Frankie (hija de Drew Barrymore)
    • Luca (hijo de Hillary Duff)
    • Autumn James (hijo de Jennifer Love Hewitt)
    • Bear Blaze (hijo de Kate Winslet)
    • Apollo Bowie Flynn (hijo de Gwen Stefani)
    • Booker Jombe (hijo de Thandie Newton)
    • Future Zahir (hijo de Ciara)
    • Maceo (hijo de Halle Berry)

    Nombres de niña

    • Alijah Mary (hija de Kendra Wilkinson)
    • River Rose (hija de Kelly Clarkson)
    • Royal Reign (hija de Lil’ Kim)
    • Hazel( hija de Emily Blunt)
    • Alena Rose (hija de Kevin Jonas)

    Mientras que los artistas latinos han optado por:

    • Valentina (hija de Mariana Ochoa)
    • Carolina (hija de Jacqueline Bracamontes)
    • Erik (hijo de Lidia Avila)
    • Alexa Miranda (hija de Geraldine Bazán)
    • Erin (hija de Aarón Díaz)
    • Valeria (hija de María José)
    • Aitana (hija de Alessandra Rosaldo)
    • Manuel y Daniel (mellizos de Bibi Gaytán)
    • Sebastián (hijo de Chantal Andere)

    ¿Te gusta alguno para tu futuro bebé?

    Foto: Flickr/kaatjevervoort

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ser mamá de una niña pintó mi vida de rosa

    Ser mamá de una niña pintó mi vida de rosa

    Hace unos cuatro años, por esta fecha, ya estaba desesperada. Mi hija Carolina había pasado la semana 40 y no había forma de que quisiera nacer. Me decían: “no tiene prisa”, “ten calma”, “llegará cuando quiera llegar”, y más frases de este tipo que si bien querían tranquilizarme, pero no había forma. Yo estaba desesperada por conocer a mi bebita de alta demanda tras nueve meses de espera, ¿cómo es que ella no quería salir a conocer a su madre?

    Con muchos kilos encima, una paciencia en tiempos extras y un hijo mayor que no entendía mi cansancio, lo único que le pedía a Dios era que Carito llegara pronto y bien. Ese momento llegó el 9 de febrero del 2010 a la media noche. Con tres kilos y 800 gramos mi niña saludó al mundo tras un trabajo de parto natural. Hoy no saben cuánto disfruto de ella, mi hija era lo que me faltaba.

    Reconocer en palabras el amor por una hija es una tarea difícil. Solo de pensarlo me emociona y se las lágrimas se apuntan para salir. Ser mamá de una niña es una bendición. Si bien es cierto y tengo comprobado que “las niñas son de papá”, lo que también es cierto es que tu hija se vuelve tu mejor amiga para siempre: no hay vuelta de hoja.

    En cada gesto, palabra o reacción va una parte de ti que no se puede negar. Comprar sus primeros vestidos y ropa en tonos rosas es un recuerdo muy emocionante, puesto que estaba a punto de vestir a mi muñeca de verdad, algo que había deseado desde mi infancia.

    ¿Tienes una hija? Por un momento llévala a tus pensamientos. ¿Qué ves? Su carita sonriendo, sus ojitos traviesos, sus bailes frente a la televisión, el momento que te abraza y dice que eres la mejor mamá del mundo… ¡tantas cosas! No digo que el ser mamá de un niño no sea especial.

    De hecho, cuando pensaba en ser mamá siempre tuve la idea de que el primero sería niño y el segundo bebé “lo que Dios quisiera”. Claro, si era niña ¡mucho mejor! Hoy gozo de criar a un par de niños traviesos que se aman con locura y que transmiten su amor de todas las maneras posibles.

    Mucha la diferencia de crianza

    Tras criar a un varón durante tres años de mi vida inexperta como mamá, llegó al mundo una pequeña dama y de verdad que le dio un giro a nuestro rumbo. En esta casa hay disfraces de princesa, zapatitos con chispas, muñecas como aparador de juguetería y una serie diaria de sonrisas y abrazos cálidos de una nena que disfruta darlos.

    Moños rosas, diademas y brillito labial le dijeron “con permiso” a otras cosas guardadas en el clóset: las princesas requieren su propio espacio ¡que si no lo he comprobado! Coincido con muchas otras mamás, que con una niña gastas mucho más que con un varón, ¡es un universo de cosas lo que hay para ellas!

    Tengo muy clara la frase de mi amiga Lorena Cañizales que me decía: “¡Hay que gastar en ellas Anita, es que es la heeembra!”. Ella lo decía porque es mamá de dos varones y una niña, y me contaba una ocasión que con su hijita hacía más gasto que con sus niños. ¡Qué cosas!

    A unos días de festejar el cuarto cumple de mi niña de alta demanda solo puedo decirle a la vida una cosa: “¡Gracias por ella!”.

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Colecho entre hermanos, mi tranquilidad

    Colecho entre hermanos, mi tranquilidad

    Desde hace cinco años practico el colecho. Colecho es la practica de los padres y madres que comparten su cama, su espacio, su habitación con sus hijos a la hora de dormir. Muchos papás no saben el término pero aún así lo realizan, yo por ejemplo recuerdo haber compartido habitación con mis padres y tenía como cuatro o cinco años (¡Sí, de verdad lo recuerdo!)

    Cuando nació mi hijo mayor y llegó a la casa midiendo 50 cm ya lo esperaba su súper cuna en otra recámara, pronto me di cuenta que no podría tenerlo alejado de mí y decidimos incluirlo en nuestra cama… así empezó todo.

    Ya con los años fuimos haciendo las respectivas adecuaciones y movimientos para que siguieran con nosotros aún con la llegada de la beba, y con ella ya son dos años de felicidad, incluso en muchas ocasiones hemos sido cuatro en la cama, cuando estaban más minis todo era más fácil pero cuando empezaron a dar de patadas y girar encima de nosotros sentimos que teníamos que dar otro paso.

    Ellos, los nenes, comenzaron a compartir la cuna-cama que estaba adosada a mi cama. Y así quizá un año donde mi tranquilidad radicaba en que podía despertar por la noche y verlos de inmediato para checar que todo estuviera en orden con ellos, o si estaban enfermos, o si se destapaban, incluso la lactancia nocturna me resultó favorable de este modo ya que solo tenía que estirar los brazos y encontrarme con la niña, así de este modo las dos podíamos seguir durmiendo tranquilas.

    Hoy con la nena de dos años y el mayor de cinco llegó el momento de dar otro paso y es lo que les quiero compartir. Este post no lo quise escribir hace dos semanas que fue cuando sucedió, porque mis sentimientos estaban a flor de piel y solo el hecho de pensar lo que estaba pasando me provocaba ansiedad, ahora me río porque casi es prueba superada pero los primeros tres días son los más complicados.

    colecho
    Foto Any Fuchok

    ¿Qué me dió valor?

    Una mañana de jueves me dije: «es ahora o nunca», puse manos a la obra y mientras ellos

    estaban en el kinder me puse a desarmar la cuna-cama para poder sacarla de la habitación. Cuando por fin la ví en el pasillo no podía creer que lo había hecho pero ya no podía dar marcha atrás.

    Tenemos una habitación que se comunica con la nuestra, lo usamos como cuarto de juegos y/o habitación del mayor, pero ahora ya es «el cuarto de los niños»: tiene una cama matrimonial a la que le quité las patas para hacerla más bajita, es decir, solo tiene el box y el colchón; sábanas de Hello Kitty y Cars, según se laven. Claro que los juguetes siguen allí, así como los tapetes para que siga siendo su área de juegos, la diferencia es que ahora ellos duermen allí, están juntos, como cuando estaban en la cuna-cama y eso para ellos (y para mi) es fundamental.

    Se puede leer muy fácil, pero para mí, que soy una mamá de alta demanda, sufrí como una «angustia de separación» al ver a mis pollitos «taaan lejos». La primera noche me fuí a acostar con ellos en la cama hasta que se durmieron, ya que lo hicieron me regresé a mi habitación, la verdad es que antes de que me pudiera dormir los fuí a ver como cinco veces, que si estaban destapados, si tendrían frío, si no estuviera él aplastándola… uff, y luego por la madrugada me levanté igual como tres veces, una de ellas porque la niña lloró porque no me encontró, la abrazé y le di pecho, listo, se volvió a dormir y yo también volví a mi cama.

    Hoy ya son casi dos semanas de ello, y sí me sigo levantando pero mucho menos. Para empezar siento que la niña ya no busca la titi por la noche y eso me dá otro tipo de descanso, no la pide porque no la tiene cerca, no la huele… no porque no la quiera que es muy diferente.

    ¿Que me dá tranquilidad?

    • Que les pegué la cama a la pared y del otro lado les puse el baraldal de la cuna, allí solo acomodado de forma que no se vaya a rodar, algo muy simple.
    • El aire acondicionado se los pongo en 23 o en 24 grados, así si se destapan no hay problema de que se congelen.
    • Las habitaciones están comunicadas y aquí justo desde donde escribo veo la lamparita de noche que los acompaña para dormir.
    • Estoy alerta y a muy pocos pasos de llegar a sus brazos si me necesitan!
     Y parece broma, pero de los primeros días que la angustia no me dejaba dormir… hoy duermo como bebé en las noches, tanto así que ya como en tres ocasiones el niño me ha venido a despertar cuando se nos está pasando la hora de alistarnos para ir a la escuela ¿De locos, verdad?

    El colecho sigue cambiando para nosotros y ya hemos dado un nuevo paso, pero lo que sí es seguro es que mis hijos seguirán contando con un espacio en nuestra cama siempre que lo necesiten.

    Foto: Any Fuchok

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