Categoría: Colaboraciones

  • Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    A todas nos ha pasado, en mayor o menor medida… o en mayor o menor grosería, lamentablemente.

    Llega un momento en que los niños nos acaban la paciencia, ya sea mientras les apoyamos con la tarea del colegio cuando ya le has explicado muchas veces la tabla de multiplicar o cuando sigue haciendo mal las sumas, o que tal cuando te esforzaste toda la mañana en dejar limpia su habitación y cuando llega de la escuela en cinco minutos acaba con todo el trabajo ¡en el que tu tardaste horas!

    Nos salen los gritos, el coraje, el enojo y con todo ello las frases que los hieren y que los lastiman para siempre, más que un golpe.

    Mamás amigas que me pidieron no aparecer en esta “lista de la vergüenza” me confiaron cuales han sido las frases más hirientes que le han dicho a sus hijos, no fue fácil, en realidad todas se arrepintieron de lo dicho al instante, porque tenemos que tener en cuenta que cuando lo decimos queda la marca, como una cicatriz imborrable. Esta es la lista:

    • “¡Eres estúpido!”
    • “¿Eres tonto, o qué?”
    • “Tu hermano lo hace mejor que tu”
    • “Ya basta”
    • “¡Deja de hacer eso ahora!”
    • “Deja de comer así que pareces un cerdo”
    • “¡Que inútil eres!”
    • “¡Cállate!”
    • “¿No tienes cerebro?”
    • “Ojalá no hubieras nacido” (¡esta es la peor!).

    Los gritos y las palabras hirientes son maltrato sicológico. Si creías que porque no le pegabas a tu hijo y que “solo le gritabas” has un alto y piénsalo dos veces. Se que todas llegamos a un momento de frustración donde estallamos al no saber cómo canalizar el enojo, pero cuando eso suceda demos espacio al pensamiento racional, ¡al que le estamos gritando es a nuestro hijo!, a aquel pequeño que hace unos años esperabas con tanto anhelo y que se ha convertido en tu mayor felicidad.

    A que así como le gritas a tu pequeño no le gritas al vecino, a tu madre o a tu mejor amiga, ¿verdad? El maltrato que les damos a los niños la mayoría de las veces no se le infringe a un adulto, porque en teoría estamos “educando” pero para todo hay formas.

    No somos madres perfectas, pero si te llega el momento en que explotas toma un respiro. Pide disculpas a tu hijo por tus gritos y palabras. No es malo pedir perdón y menos hacia las personas a las que más amamos, él sabrá que mamá lo ama y su actitud será otra. Tengamos paciencia, estamos criando mejores seres humanos y aún son niños. Si a los adultos se nos dificulta la vida imagínate a ellos que apenas comienzan a vivir.

    Moldemos la autoestima de nuestro hijo con palabras de amor, cambiemos el “¿Eres tonto, o qué?” por un “¡Eres muy inteligente hijo!”, cuando los niños se sienten amados por sus padres en el futuro serán adultos felices con su persona y a la larga con sus propias familias. 

    ¿Qué les estás enseñando a tus hijos?

    Foto Flickr/Snap Man

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    Es el temor de la mayoría de los padres cuando los hijos crecen. Captarnos en el acto se traduce a una de las situaciones más vergonzosas que como papás no sabríamos que responder.

    Y contaré una historia…

    Como dice el comercial “de la prima de una amiga”. Pues resulta que esa niña y su hermana menor, una noche se despertaron con mucho frío y no se les ocurrió otra cosa que ir a la habitación de sus papás para pedirles un edredón en vez de sábana para la cama.

    Las pequeñas no pasaban de los seis y de los dos años, y entre la oscuridad de la casa en la madrugada llegaron a la habitación de sus padres… ¡y que los encontraron en la faena! ¡Aún lo recuerdo claramente! Digo, cof… cof… aún la prima de mi amiga tiene el recuerdo imborrable en su memoria.

    Pues la niña mayor se quedó en shock, un poco paralizada viendo lo incomprensible. ¿Qué hacía su mamá haciendo que con su papá, tan extraño el asunto a esas horas de la noche?… ¡Y sin ropa!

    Lo primero fue el sentimiento de creer que había visto algo malo, lo que hizo inmediatamente fue salir de la habitación mientras que la menor quedó allí dentro, olvidada o viendo quizá también con extrañeza la situación, pero bueno, con solo dos años no creo que tuviera mucha idea de lo que estaba pasando.

    La historia termina muy parca, la mamá salió con la hermana menor de la habitación y le preguntó a la mayor “¿Para qué se levantaron?”, con un tono más molesto que apenado, “Es que teníamos frío y queríamos taparnos”, respondió.

    Acto seguido la mamá buscó una colcha gruesa, tapó a las niñas y se retiró a dormir… o a continuar lo que estaba haciendo. Y así, 30 años después, o es un tema que la mamá no recuerda o de plano prefiere no platicar, ahí se acabó el punto, sin ninguna explicación sobre el hecho.

    Y como digo, 30 años después no estoy traumada ni mucho menos, pero pienso que si me hubieran explicado que estaba pasando quizá hoy ni me acordaría, porque fue bastante bochornoso, en realidad a nadie nos gusta pensar que nuestros padres tuvieron sexo porque nosotras nacimos casi por obra del Espíritu Santo ¡ja!

    ¿Pero qué hacer si tu hijo te ve teniendo sexo?

    1. Calma. Hay que dejar inmediatamente el numerito y actuar lo más natural posible hacia el niño o niña y preguntarle qué necesita.
    2. Vístete. Ponte tu ropa y sal con el niño de tu habitación. Pregúntale que necesita, si tiene sed, hambre o tenía pesadillas, saber que fue lo que quería al ir a tu cuarto.
    3. Atiéndelo. Recuéstalo en su cama, abrígalo, revisa el aire de la habitación, llévalo al baño, lo que sea lo normal con mucha tranquilidad de tu parte, hacer un poco como “no pasa nada”.
    4. Si pregunta responde. Checa varias situaciones, quizá no vio nada porque estaba muy dormido cuando apareció frente a ustedes. Si te pregunta que estabas haciendo con papá puedes responderle que “estaban jugando”, “es la forma en que los adultos nos demostramos cariño: con besos, abrazos y caricias”, “Papá y yo nos queremos y nos lo demostramos cuando estamos solos”, frases como estas ayudan a los niños a recuperar su tranquilidad porque entiende que sus papás se quieren y así lo manifiestan. Si te insiste con algo como “pero parecía que mi papá te estaba haciendo daño porque vi que…” insiste con que es la forma en que los adultos se manifiestan su amor y que no tiene nada que temer. Quédate con él mientras se vuelve a dormir y da por terminado el asunto.
    5. Cierra la puerta con seguro. No está demás la indicación. Antes de ponerse románticos verifica que los niños estén dormidos o busca otra zona de la casa para prodigarse besos. La idea es pasarla bien con la seguridad de no tener testigos de sus caricias.

    ¿Ya pasaste por esta situación? ¿Cómo le explicaste?

    Foto: Flick/Nwardez

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Recuerdas el primer baño de tu bebé? Aquel momento mágico en tu vida en donde temblabas con la sola idea de dejarlo caer en la tina, de ponerle jabón en su cara o de echarle demasiada agua a ese bebecito que hacía apenas unas horas estaba dentro de tu enorme panza?

    Es uno de los recuerdos más vivos que tengo, me pasó con mi hijo mayor, y mis miedos me hicieron ceder ese momento invaluable a mi mamá. Con mi hija el primer baño se lo di yo, no me quedé con las ganas de probar que su primer bañito fuera dado por mi; emocionantes momentos los dos.

    Bueno pues esos recuerdos van cediendo espacios a otros, su primer patito de hule, su diversión al disfrutar de las burbujas, las figuras del baño en la pared, aquel barquito que metió en la tina para jugar, la muñeca de cabello rubio que se convirtió en su amiga de baño, muchas anécdotas que mediante su crecimiento siguen vivas en nuestra memoria.

    La vez que disfrutó en la regadera en los brazos de papá o aquel resbalón en el piso de la ducha y puede que hasta grabado el momento con la cámara del celular, estarán en nuestro archivo digital por siempre, y que bueno, porque llega un momento en la vida de nuestros niños que bañarse con papá o con mamá comienza a resultar diferente.

    ¿En que momento parar?

    Quizá la pregunta que nos hacemos todas es: ¿cuál es la edad es que los hijos deben dejar de vernos desnudas a las madres?, tampoco creo que exista una edad exacta, si bien podría decir que a los 12 años los niños todavía tienen ingenuidad e inocencia, lo podría hacer pensando en un recuerdo que tengo de un primo que se bañaba con sus papás y sus hermanos y justo tenía esa edad hace más de 20 años, pero claro que los niños de hace dos décadas no eran como los de hoy, entonces si pensamos en la edad debemos pensar que no debemos basarnos en ella si no en su madurez.

    Como mamás debemos estar siempre atentas a los comentarios que los niños expresen sobre la sexualidad para poder responderles de manera clara y no confusa.

    Si tu niño que cursa la primaria se baña contigo de forma común entonces la naturaleza de verte desnuda en el baño es un hecho normal, al igual sucede si se baña con su papá, está acostumbrado a ver genitales diferentes mientras que los pechos de la madre es una parte del cuerpo como lo pueden ser los glúteos o los brazos, así sin darle más importancia de lo que es.

    Cuando notes que tu hijo o hija comienza a cubrirse con su toalla porque a la nena le da pena que papá la vea desnuda, o que tu hijo no quiere que le laves sus partes íntimas entonces es el momento que como mamás debemos comenzar a dar espacio a su pudor e independencia, quizá si no ayudarlos a lavarles como normalmente le hacías al menos vigilar que lo hagan bien en lo que terminan de hacerlo de forma correcta.

    Es importante que también hables con tu esposo para que en conjunto trabajen sobre el cambio de dinámica a la hora del baño o a la hora de vestir a los pequeños. Checar si no fue una idea adoptada por algún compañero del colegio y solo darle la importancia que merece.

    ¿Pero deben mis hijos verme desnuda? Mi respuesta es que sí, mientras son niños pequeños y lo vean como algo normal. Ellos sabrán poner la pausa cuando ya no les resulte cómodo vernos ni que los veamos. La pregunta al cuándo será eso la responderá la madurez de tu hijo, y tú debes estar atenta a su requerimiento en un futuro no muy lejano.

    Foto: Flickr/Evil Erin

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    La historia de todos los días: Has estado toda la tarde lidiando con los chicos, que si la menor no quiere comer lo que hiciste hoy y le respondes que “la casa no es un restaurante y que aquí comemos todos lo mismo” o que el mayor tiene mucha tarea por hacer ese día y tú y él se pasan horas entre libros y cuadernos.

    Y así se nos pasa el tiempo: entre que pides que no se suban al sillón de la sala, que hay que lavarse las manos después de comer, que el refrigerador no se deja abierto, que si el timbre de la puerta suena no tienen que salir corriendo a abrir sin avisar a mamá, que si ya llegó la hora del baño y ninguno de los dos quiere hacerlo porque es sinónimo de irse a la cama al poco tiempo… tardes como estas ocurren a diario en donde a las mamás nos toca muchas veces hacer el papel de “mala” frente a los niños.

    Ayer mi hija menor me pidió un dulce y ni si quiera había querido comer, en casa los dulces están permitidos los fines de semana. Como me negué a dárselo me dijo muy seria “eres mala”, le contesté “si lo soy”, me replicó “eres fea”, “también lo soy” le respondí, sentí un hueco en el estómago, ¿pero qué me queda?, en la casa la que educa y hace que se cumplan las reglas soy yo, y para lo bueno y malo que resulte esto también me convierto en la más fea y la mas mala según mi hija.

    ¿Qué pasa con el papá de mis hijos? El es “el bueno”, el que consiente, el que juega desde fútbol con el niño hasta con las muñecas de Frozen con mi hija. El que les trae postres, el que los llena de besos cuando llega y cuando se va, el que se sienta en las piernas a la princesa para comer juntos, el que a veces les ayuda en la tarea y el que se los lleva a su trabajo si se lo piden. ¿Y yo? ¿Y mamá?

    Yo también hago todo eso: doy besos, juego con ellos, hago la comida que pueda gustarle a todos, doy abrazos, estoy pendiente de la tarea, de su ropa, de la casa, de la familia entera, de hablar con las abuelas, de las juntas del colegio y etc, etc, etc (tu y yo sabemos que la lista sigue), ¡peeero! a todo ello hay que sumarle que soy la que tiene que regañar, porque ese no es el trabajo de papá, que como los ve tan poco, su trabajo en realidad es consentirlos y que su imagen de súper papá no se vea dañada, o sea, ¿cómo?

    Cuidado con la educación y crianza

    Yo creo que no podemos ser “papás barcos”, ser blandos no les ayuda a los niños en su crianza, debemos saber el momento indicado para regañar a los niños. 

    Como lo comenté en un post anterior, con castigos, no con gritos y golpes, aún sabiendo que justo en ese momento tu hijo te va a querer un “poco” menos porque no le diste permiso de jugar el Xbox porque tiene que estudiar para el examen de mañana en el colegio, o decirle a tu nena que no puede estar sacando la ropa del closet y dejarla tirada por toda la habitación…

    Con mis niños tan pequeños aún me falta un gran camino por recorrer, pero nadie dijo que ser madre sería fácil. Me tocarán todavía más situaciones donde tenga que reprender a mis hijos y sea en ese momento su papá su persona favorita, y es que, yo confieso: mamá regaña y papá consiente.

    ¿Tu cómo le haces para mediar esta situación?

    Foto: Flickr Niklas Hellerstedt

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Es una frase que he escuchado en muchas ocasiones en las pláticas entre amigas que son madres. La queja surge cuando es la abuela materna la que apoya en la crianza de los nietos, ya que por diferentes razones la madre no lo puede cuidar, especialmente por el trabajo.

    Entonces la madre se ve en la siguiente situación:

    “Cuando regreso de trabajar muy cansada paso por mis hijos a casa de mi mamá que es la que me apoya para ir por el mayor a la escuela, y cuida a la menor que todavía no asiste. Llego a su casa, saludo a mi madre, a veces como en su casa y cuando tenemos que irnos a nuestra propia casa los niños ya no me hacen caso, tiene que ser mi madre la que de las órdenes porque he perdido mi imagen de autoridad frente a ellos.

    Si los reprendo mi mamá sale en su defensa consintiéndolos y diciéndome que no los regañe así porque están pequeños, quedo como una tonta frente a mis hijos y mi mamá no entiende que soy yo la que tiene que formarlos en autoridad. Me enojo con ella aunque sé que me ayuda mucho al cuidar a mis hijos. No sé qué hacer.

    Quisiera encontrar la forma correcta de decirle a mi mamá que respete mi lugar como mamá sin que se sienta triste, para que mis hijos no corran con ella al momento que yo doy una orden”.

    Mi amiga es una mujer trabajadora que tiene un turno de 9 a 6 de la tarde, pasa poco tiempo con sus hijos y son sus padres la que la apoyan, su esposo trabaja jornadas completas y apoya con el gasto familiar. Es una buena persona y buena madre.

    Casos como este abundan en nuestra sociedad, en que los abuelos maternos apoyan siempre con cariño a la hija pero a la vez adoptan una autoridad frente a los nietos tratándolos como sus hijos con la dosis amorosa que como abuelo conlleva, es decir nada de regaños y mucho de consentimiento, ¿verdad que te ha pasado?

    Cuando mi hijo mayor tenía como tres años y los regaños comenzaron a aparecer, casi no podía hacerlo frente a mi madre. Cuando yo reprendía me salía contraproducente porque enseguida escuchaba un “Ay Any, no lo regañes así…”  esa frase frente a mi hijo, quien mejor se iba con la abuela “buena gente” que con la “mamá regañona”, yo le respondía “¡Pero mami, si tu nos regañabas más fuerte a mis hermanos y a mí!”, y mi mamá respondía con su frase matadora “Sí pero eran otros tiempos, yo no sabía que esos regaños eran malos” y que como yo leo mas sobre maternidad entonces mejor buscara otra forma de regañar.

    Para ese momento mi hijo ya estaba cargado en brazos de la abuela quien mejor se lo llevaba a otra parte, así sucedieron varias veces, y yo en la novatada y en que no quería contrariar a mi mamá dejé que pasara, hasta que leí que debía retomar mi lugar como mamá y que ella tenía que respetar mi autoridad, que aunque ella era mi madre yo era la responsable de la crianza de ese niño. Así que la siguiente ocasión en que quiso coartar mi autoridad se lo dije, lo entendió y no volvió a contradecirme, al menos frente mis hijos.

    Las abuelas toman atribuciones incorrectas por ayudar

    Hoy, algunos años después vi que lo hizo con mi hermana y su niña, y mi hermana también tuvo que decirle lo mismo: “¡mami deja que regañe a la niña, me quitas autoridad!”, eso mientras la pequeña salía corriendo a los brazos de la abuela “alcahueta” y mi hermana hacía corajes. 

    Me pregunto si seré alguna vez una abuela así… Creo que como madres siempre intentamos darle a nuestros hijos lo mejor en crianza y valores, mientras que las abuelas como ya están más relajadas en ese tema se dedican solo a cuidar, proteger y consentir a sus nietos, que es la extensión de lo que ellas más quieren: sus hijos, y entonces, ¿cómo no protegerlos de sus mamás que los regañan si rayan la pared con crayolas o si tiran el cereal sobre la alfombra costosísima?

    Intentemos entender a nuestras mamás, aman en dosis extras a nuestros hijos, tanto que los malcrían sin darse cuenta que les ocasionan daños en el carácter. Hablemos con ellas sobre la importancia que tiene para nosotras el educar correctamente a los chicos y que entiendan que es mamá la que manda aquí y en China. 

    Insiste en ello las veces que sea necesario, seguramente lograrás que tu madre acepte tu solicitud y con ello una mejor relación familiar donde persista la armonía.

    Foto: Flickr/susivinh

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Mi mamá tiene un dicho “cada maestrito tiene su librito” y aquí, como en todo, ocupamos lo que mejor nos funciona.

    Los tips que ahora te comparto para poder dormir a los niños me han funcionado con una garantía casi del 100%, eso sí, años de ponerla en práctica desde que mis hijos eran unos bebés y se acoplaron a ella, pero no pierdas la esperanza, si tienes un hijo o hija que te cuesta mucho trabajo dormir puedes comenzar a poner en uso estos tips y seguramente con la constancia harás que tus peques caigan igual de dormidos que la Bella Durmiente.

    Estos son los tips de mi rutina diaria, las practico como “general a soldados”, y solo en eventuales ocasiones nos retrasamos para que la rutina no falle, así que toma nota:

    • Paso 1

    Establece un horario para empezar la rutina para la hora del sueño, antes me debatía entre las 18:00 y las 19:00 horas, pero con los horarios de verano y de invierno los niños se descontrolaban al ver que era de “tarde con luz de día”, entonces opté que cuando comenzara a anochecer independiente del horario de la estación entonces era la primera señal, era lo hora de llevarlos a la ducha.

    • Paso 2

    Cuando se dirijan al baño, apaga la televisión, cierra persianas, cortinas, puertas y todo lo que le indique a tu peque que todavía puede jugar porque queda un “rayito de sol” entrando por las ventanas. La idea es que capten que “si oscurece entonces es la hora de dormir”.

    • Paso 3

    Ducha tibia relajante, tratando de no pelear o regañarlos. Sé que a veces los niños no tienen ganas de bañarse pero hay que platicar con ellos de diferentes temas para hacerles más cómodo el baño. Si cuentas con una tina es una gran opción para que tengan un baño más relax con agua caliente y jabón infantil con aroma a lavanda, con eso tienen un paso casi dentro de la cama.

    ¡Olvídate del agua con lechugas! En el mercado existen jabones, shampoo, cremas y demás con este subyugante olor que invita al descanso, incluso para nosotras las madres encontramos estos productos si los queremos usar tras un día muy estresante en el que solo queremos meternos a la cama y dormir.

    • Paso 4

    Cena ligera para que no tengan energía de más por la noche. Un cereal sin mucha azúcar, una quesadilla, un sándwich, quizá huevo, una fruta, depende de lo que manejen en la dieta familiar. Nada de comida chatarra o dulces después de que inicias la rutina o estarás dando pasos para atrás. Si está acostumbrado a tomar su leche entonces es el momento ideal para dársela. Lavarse manos y dientes, meterlos a la cama.

    • Paso 5

    Ya casi estamos listos para dormir, dependiendo de cómo te organices habrá pasado una hora desde que comenzaste la rutina. Pijama lista, con calcetines o no porque se destapan muchas veces en la noche, una ropa que no lo sofoque ni le de frío, tu sabes cómo mamá a lo que me refiero.

    Hay muchas maneras en las que las madres duermen a los niños: algunas les dan las buenas noches y se retiran de sus cuartos, otras se quedan con ellos hasta que se duermen, otras practican colecho y duermen juntos. Lo que me funciona es que los duermo en mi cama, hacemos la oración y una canción antes de dormir, los abrazo y se quedan dormidas en cuestión de minutos.

    Cuando ya están muy pesados de sueño los cargo y los llevo a su cama. Listo, y luego canto “Libre Soy”. A disfrutar de una película, escribir mis posts, navegar en la red o realizar algún pendiente, ocupo mis horas libres extras como prefiero, incluso para dormir.

    Esta rutina tengo practicándola por años, me funciona perfecto y sin remilgos. Claro que hay ocasiones en las que me topo que la niña no quiere bañarse por seguir jugando, pero igual acabo enjabonándola enojada, es una rutina de sueño y así lo entienden.

    Al día siguiente se levantan muy frescos y de buen humor para ir a la escuela. Viernes y sábado la rutina se relaja de mi parte, pero a veces ellos su metabolismo los hace querer descansar a la misma hora, el problema radica en que en fin de semana a veces también se levantan como si fueran a la escuela pero eso no representa mayor problema, mediante crezcan dormirán más por las mañanas en los fines de semana que no hay colegio.

    En vacaciones y fines de semana largos la rutina desaparece, pero cuando llega el domingo previo a la semana de clase la rutina toma forma de nuevo.

    ¡Tú puedes ayudar a que tus peques se duerman sin problemas! ¿Qué es lo que mejor te funciona?

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • 10 Tips de crianza de una maestra de preescolar

    10 Tips de crianza de una maestra de preescolar

    Yo creo en los maestros, en los que creen que la educación hará un mejor país, en los que aman a sus alumnos como a sus hijos, en lo que tienen vocación y no solo compromiso laboral, es por eso que hoy quiero compartirles diez tips otorgados por una maestra de kinder o de jardín de infantes, como también se le conoce en otras partes de Latinoamérica.

    Invité a Lupita Fuchok, con 26 años de experiencia en la educación a niños de entre tres y seis años y con título de Licenciada en Educación Preescolar, a que nos platicara a las mamás de Disney Babble cuales fueron los mejores consejos que les dio a las mamás de sus alumnos para la crianza de sus pequeños. “Hasta los cinco años el niño va formando su personalidad, nosotras como maestras formamos a estos niños con el apoyo de sus padres, es un gran compromiso porque formas a un ser humano al que le quedan huellas buenas o malas”, nos dice también como mamá experta de dos varones de 21 y 13 años.

    ¿Qué es lo mejor de ser maestra de pequeñitos?

    Lo mejor fueron las experiencias que tuve con mis alumnos, las convivencias, el amor de los niños, el sentirte orgullosa de como los recibes cuando entran el primer día de clases que no respetan tiempo ni reglas y el final como se van al terminar el curso escolar, lo que lograron en el tiempo sobre todo cuando empiezan a escribir y a leer, alcanzan las metas que nos proponemos en ellos, los objetivos. Las amistades que se logran, fui una maestra muy responsable, cumplida, disciplinada, no faltista.

    ¿En qué momento en el salón de clases dejabas de ser maestra y te convertías en mamá?

    Cuando los niños al inicio del ciclo lloran por sus mamitas, en mi caso los consolaba con amor, momentos donde se duermen contigo, te vomitan, te patean, ¡tu haces de mamá, eres su extensión! por todo lo anterior te ganas la confianza de ellas, hasta el punto en que termina el año y de nuevo te pedían que les des clase a sus hijos el siguiente ciclo escolar, muchas veces no se puede.

    Un consejo a las mamás modernas

    Observar siempre a sus hijos. Es muy importante que los papás estemos al pendiente de ellos a esta edad en que son una “esponjita”, ver qué programas de televisión ven, si están en una computadora acercarse a que no estén viendo páginas inapropiadas, que los juegos en las tabletas sean de preferencia educativos y no bélicos.

    • Tip #1

    Inculcar a los niños la honestidad. Si ustedes ven objetos que no son de sus hijos, hagan que lo devuelvan en el menor tiempo posible, así sea que hayan traído algún juguete de la escuela o de casa de algún amiguito.

    • Tip #2

    Cuidar lo que decimos u hacemos en casa. Los niños llegan al colegio y te cuentan todo lo que sucede: papás en la intimidad, las quejas de las mamás contra las maestras, borracheras en fiestas familiares y demás.

    • Tip #3

    Trabajar las “palabras mágicas”. Gracias, buenos días, por favor, con permiso, adiós, hola. Son las “llaves” que nos abren las puertas, es importante reforzar desde temprana edad.

    • Tip #4

    Que conozcan su nombre. Cuando están aprendiendo como se escribe su nombre trabajamos la lecto-escritura, es recomendable que le pongan su nombre en cosas personales como mochilas, libros, libretas, juguetes para que lo identifique.

    • Tip #5

    Detectar daltonismo. Es un defecto de la vista que no distingue los colores o los confunde con otros, pueden considerar poner carteles coloridos en su área de juegos, imágenes cotidianas como frutas y formas a los que les indiquemos los colores y trabajar juntos sobre su reconocimiento para que se familiaricen.

    • Tip #6

    Ponerles mucha atención. Es de suma importancia platicar con ellos todos los días, ya que se pueden detectar casos de abuso. ¡Crean lo que les dicen! Cuestiónenlos como les va en la escuela y quiénes son sus amigos.

    • Tip #7

    Prohibir la comida chatarra. Los niños están en crecimiento, una alimentación nutritiva es importante así como no llevar un lunch chatarra a la escuela, si pueden mandarlos desayunados es lo ideal, pero mínimo con una leche en el estómago. No olviden supervisar la alimentación de los niños en casa.

    • Tip #8

    Disciplinar no es lo mismo que castigar. También difiere de pegar aunque nos saquen canas verdes. ¿Cómo podemos disciplinar? no comprándoles lo que quieren, quitándoles sus programas de televisión favoritos, visitas a amigos o familiares que ellos disfruten por un tiempo razonable, no al uso de sus videojuegos, así pensarán mejor las cosas antes de no obedecer alguna orden materna.

    • Tip #9

    Equidad. Que los niños respeten a sus compañeros diferentes o no. Cuando en el salón de clases hay algún compañero por ejemplo con Síndrome de Down no debemos decirles a nuestros hijos que está “enfermo” si no que es diferente, por otro lado, cuando hay niños con “capacidades diferentes”, por ejemplo que no tenga una mano, que necesite silla de ruedas o un aparato de sordera debemos decirles que son “especiales” y que tenemos que apoyarlos para que ellos se sientan bien.

    • Tip #10

    Trabajar la autoestima. Es muy importante, ejemplo no decirles cuando nos entregan un dibujo que traen del colegio “¿Qué es este rayoteo?”, porque para los niños es importante enseñarle a mamá o a papá esa obra de arte. Darle valor a lo que hacen con frases como “¡Que hermoso! ¿Qué es?” asombrarse y felicitarle por su esfuerzo, decirles que si pueden, que son inteligentes, fuertes, únicos hermosos y darles un abrazo.

    ¿Cuántos de estos tips realizas en casa? ¡Cuéntanos!

    Foto: Flickr/woodleywonderworks

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Familias modernas ¿Cómo son?

    Familias modernas ¿Cómo son?

    Esta semana celebramos el Día Internacional de la Familia, exactamente el 15 de mayo, fecha que fue proclamada en 1993 por las Naciones Unidad debido a la importancia que la comunidad internacional le otorga. Hace unas semanas mi hijo veía en clase los distintos tipos de familia que existen en nuestra sociedad, no está de más recordarlas:

    • Familia nuclear, formada por mamá, papá e hijos.
    • Familia extensa, formada por los padres, los hijos, abuelos, tíos o primos.
    • Familia monoparental, en donde los hijos viven con uno de sus padres.
    • Familia ensamblada, en donde se juntan dos o más familias y viven juntos.
    • Familia homoparental, donde dos madres o dos padres se convierten en progenitores de uno o más niños. También los padres por adopción entran en esta clasificación, así como la maternidad subrogada o por inseminación.

    ¡Bueno, que si le explico todo esto a la maestra de mi hijo seguro paso el examen!

    Seguro tú que me lees ya sabes en que clasificación entra tu familia, pero como madre latina, sabes que ser familia va más allá de los lazos sanguíneos. Muchas veces tenemos más cercanía con amigas o amigos que hemos conocido a través de la vida, a la que nuestros hijos también ha tomado aprecio por la cercanía y no dudan en llamarlo “tío” o “tía”… ¡seguro ya pensaste en alguien!

    La consanguinidad no es garantía de lazos solidarios en una familia, un ejemplo muy claro son los niños adoptados, ya que estos llegan a amar a sus padres igual o más que los hijos biológicos de la pareja.

    ¿Cuántos tipos de pareja no existen en este mundo moderno?

    ¡Muchas y todas diferentes! Me encanta ver a las parejas que rehacen sus vidas en segundo matrimonio con hijos de las dos partes, formando una nueva familia donde “los tuyos, los míos y los nuestros” hacen un todo común trabajando por una felicidad llena de juegos y diversión garantizada.

    ¿Qué tal las familias compuestas por dos mamás o dos papás que son pareja? También hay en este tema mucho por explicar de parte de los progenitores, usando las palabras adecuadas y con apoyo de los expertos, resaltando que los valores que los unen es primero el amor y el segundo compartir, el desear crecer juntos como familia a pesar de lo que opinen hoy en día las sociedades modernas.

    Más común es ver a las abuelas formando parte de una familia joven, en donde se vuelve un apoyo para la hija en la crianza de sus nietos. ¡Las abuelas como siempre sacando la casta!

    Las mamás solas, que por la ausencia del padre, saca adelante y con orgullo, el día a día para la escuela de sus niños.

    Pueden estar conformadas de muchas formas, lo importante es entender el gran valor que tiene la familia en cualquier parte de la historia de la humanidad, estar juntos en alegrías y tristezas, formar un grupo solidario en donde el amor sea el principal valor que los une.

    ¿Qué es lo mejor de tu familia?

    Foto: Flickr/ Yoni Lerner

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Ser una mamá de alta demanda

    Ser una mamá de alta demanda

    Antes de ser mamá no me imaginaba lo diferente que sería mi vida al tener que criar a dos pequeños que dependen totalmente de mí y que hace una década ni si quiera estaban en mi proyecto. Aún sin saber lo que sería ser mamá me lancé a la aventura de la búsqueda de un bebé, hasta que una mañana en mi nueva casa la ansiedad no pudo más y me decidí a comprar una prueba de embarazo que tras hacerla resultó positiva… lloré y lloré.

    Lloré de alegría, de miedo, de ansiedad, de pánico al parto, de imaginar que había algo dentro de mí que ya crecía, lloré de inmensa felicidad.

    Y así pasé muy consentida por 40 semanas hasta que el bebé de alta demanda hizo su aparición un caluroso mes de abril. Lloraba, pedía teta sin descanso, dormía como un rey, se despertaba queriendo lactar más, tenía los horarios volteados, no había día o noche, él vivía entre comer, dormir y ensuciar el pañal, se repetía el círculo muchas veces al día.

    Llegaba la noche en la que me duchaba corriendo para no separarme de mi angelito que tenía un sexto sentido para darse cuenta que mamá no estaba junto a él… me había convertido en una mamá de alta demanda.

    Mamá primeriza

    Por lo tanto seguía llorando, temerosa de no bajar de peso y sentirme enorme, de no estar alimentándolo bien pues aunque lo tenía muy estudiado el tema de la lactancia materna también era nuevo para mí, pasar de pezoneras plásticas a almohadillas para contener la leche, que si debía andar con faja toda la cuarentena… todo resultó ser tan abrumador que ni la paciencia de mi mamá y el amor del papá de mi hijo aplacaban el sentimiento de creer estar haciendo mal las cosas.

    Pero con los días viene la calma, el baby blues fue desapareciendo y la guerrera que vive en mi no se dejó vencer por el revoloteo de las hormonas en todo mi cuerpo.

    Si tuve la fuerza y el valor de pasar por un parto natural ¡podía hacerlo todo! Me informé mucho sobre mi nueva etapa de vida, si mi bebé era de alta demanda también tendría una mamá de alta demanda que lo apoyaría en todo momento, porque para él también la vida era nueva.

    Hoy ya no tengo un hijo de alta demanda, ese bebé tan exigente se ha convertido en un estupendo chico de siete años muy independiente y feliz, con el que practiqué colecho, porteo, lactancia exclusiva, prolongada y tándem con su hermana menor.

    Una mujer diferente

    Soy hoy una mujer que no sabía que existía en mí, una mamá que regaña en el momento necesario, que da gritos de vez en cuando pero que no pega porque no cree que los golpes sean la mejor opción. Que cría a sus hijos con igualdad, que explica de los valores humanos, las idiosincracias y hasta de la maldad de la gente.

    Ser mamá es el mejor trabajo del mundo, con jornadas de 24 horas, los 365 días del año sin considerar vacaciones o fines de semana… y lo tomamos con tanto amor aceptando como único pago un abrazo y una voz que nos diga “¡Te amo mami!” 

    Foto: Flickr/Cia de Foto

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Siete años como mamá

    Siete años como mamá

    Hoy celebro en casa. Celebro a la luz, al espíritu, a la felicidad. Hoy justo hace siete años me cambió la vida. 

    Llegó de parto y a mis brazos mi hijo mayor, quien me ha enseñado que la vida era diferente a lo que tenía un día antes de ser mamá.

    Nunca antes volví a dormir igual, adiós a las salidas con los amigos, a tiempo con la pareja, a tener la casa impecable y a seguir una dieta saludable. 

    Apunté mi dirección a ir de frente a vómitos infantiles en vez de a la inversa, a limpiar pañales sucios como maestría y a cambiar mi licenciatura por ser una experta en Lactancia y Colecho.

    Me volví tía de todos los hijos de mis amigas, y mamá del corazón de todos los niños desvalidos del mundo. Conocí de la importancia de la crema para rozaduras y del bien que les hace a los niños sacar el aire tras tomar su leche.

    He visto crecer a mi hijo en cada momento, he bailado con él en cada festival así como he sufrido a la hora que le toca exponer frente a su grupo mientras lo observo al fondo, ¡y como toda madre con ganas de correr a “soplarle” la frase que no recuerda!

    La felicidad al cuadrado

    Un día, cuando le faltaba poco para cumplir tres años, se volvió en hermano mayor, “a mí ni me preguntaron” podrá decir, pero esa experiencia de vida no la cambia por nada, ama ser “el grande” y dice que haría lo que fuera por su hermana porque la ama… ¡y yo lo amo a él!

    Confirmo que ser mamá de un niño me convirtió en una nueva novia. Soy (por ahora) su amor, la mujer que más quiere y la única que quiere llevar de la mano. Le da gracias a Dios por tener “la mejor mamá del mundo” y yo le doy gracias por tener “el mejor hijo del mundo”.

    Siete años de reír con él, de abrazarlo con amor, de reconfortarlo cuando ha sido necesario y de regañarlo fuerte tras una mala actitud. Junto a su papá trabajamos para forjarlo en este mundo difícil, deseamos que aprenda sobre la integridad, los valores y el amor por la familia. Es nuestra labor más importante.

    ¡Ser una mamá de alta demanda es lo mejor que me ha pasado en la vida y no lo cambiaría por nada!

    #HéctorFelices7

    Foto Flick/ GabrielaP93

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¡Mi hijo quiere una fiesta sin niñas!

    ¡Mi hijo quiere una fiesta sin niñas!

    Mi hijo crece y para su cumpleaños número siete quiere una fiesta diferente. Atrás quedaron las celebraciones donde el Rayo McQueen era el rey y compartía escenario con Matte o Luigi. Para esta ocasión me ha pedido una albercada donde solo invite a los niños varones de su salón de clases. 

    Primero me sorprendió el requerimiento, porque si bien hemos asistido a fiestas de alberca, normalmente han sido mixtas donde ha convivido con todos sus compañeros, pero también está en la etapa que las niñas de su salón han celebrado sus cumpleaños en fiestas tipo “salón de belleza” o “fiesta hawaiana” entre otras sutilezas haciendo a un lado a los varones con invitaciones muy específicas que dicen “Solo Niñas”.

    Fiestas temáticas

    Una ocasión una amiga muy querida nos invitó a una de esas fiestas de nenas, como no tuve con quien dejar a mi hijo y mi hija también estuvo invitada tuve que hacer de tripas corazón y lo llevé. La festejada en realidad es amiga de él y pude observar que ella disfrutó mucho con sus amiguitas, el que parecía pez fuera del agua era mi hijo, aún así estuvo con algunas chiquitas de su salón mientras comía pastel o partía la piñata, pero llegó el momento del cual yo huía, se me acercó y me dijo “mami, ¿por qué no hay niños? ¿es una fiesta solo para niñas?”.

    Le contesté que sí pero que lo había tenido que llevar porque no tenía con quien dejarlo y su hermanita también estaba invitada a esa fiesta, lo vi razonar mis palabras y me dijo que cuando hubiera otra fiesta de ese tipo prefería irse con su papá… así quedó ese tema y así le hemos hecho en otras ocasiones para respetar su decisión lógica.

    Ahora a nosotros nos toca dejar a las niñas a un lado, porque el niño de mi casa quiere hacer una fiesta solo para niños, y no exactamente una fiesta si no una albercada, en donde sus amigos acudan acompañados “solo con sus mamás porque ellas los llevan y los vigilan, no hermanitas, no papás” aclara el que hasta hace unos años era mi bebé, y mientras pienso lo complicado que será decirle a las otras mamás que la invitación es solo para el niño y para ella, así que espero que la idea de mi cumpleañero funcione.

    Ya contamos los días, hacemos la lista de niños y mamás, decidimos que para el menú serviremos pizzas, las cuales serán las encargadas de llenar de energía a los delfines nadadores que disfrutarán del chapuzón. Palomitas, jugos, refrescos fríos y pastel, una bomba de azúcar para este caluroso verano que promete darnos una fiesta muy divertida al recién inaugurado Club de Tobi de mi hijo mayor.

    ¿Qué ideas crees que resulten para la albercada? ¿Me ayudas?

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

     

  • ¿A tu familia le gusta leer?

    ¿A tu familia le gusta leer?

    Mi papá fue la persona que me introdujo al mundo de los libros. Gracias a su insistencia en mi infancia pude adentrarme a conocer la magia que se esconde detrás de las letras; recuerdo su palabra persistente: “¡Lee!”, fue así como a mis cortos años me obsequió un pequeño ejemplar de “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, y se convirtió en mi primera lectura después de los libros de textos escolares.

    Recuerdo que le avanzaba unas quince páginas, me cansaba, lo dejaba y lo retomaba dos días después… desde el principio. No se me ocurrió pedir apoyo en un control de lectura a mi papá o mi mamá, hasta que un día siendo apenas una pre-teen me puse las pilas y decidí acabar con el libro porque ya eran muchas veces las que lo reiniciaba.

    Fue así que conocí a: El Aviador, El Planeta B 612, La Rosa, Los Volcanes… una maravilla de cuento corto que ahora recuerdo con mucho cariño en mi adultez, y mientras escribo este post estoy pensando en ir a la librería por un ejemplar para regalarle a mi hijo mayor próximo a cumplir siete años.

    En casa amamos los libros

    Por ese cariño a la lectura que decidimos que los niños deberían tener siempre ejemplares cercanos a ellos para que fueran parte de su vida y de su entorno, que pudieran estar a la mano en los momentos que necesitaran navegar por las letras y dibujos sin distinguir un autor, porque pienso que todas las lecturas son buenas, todas nos enseñan algo que perdura en nuestras vidas.

    Los primeros ejemplares infantiles que hubo en casa fueron los de Baby Einstein, mi hijo mayor se dio gusto con todas las imágenes adecuadas a su edad, fueron fabulosas en sus primeros dos años, y por supuesto que también mi hija menor disfrutó de las diferentes enseñanzas de esos bellos libros que aún conservo, y que cuando los hojean platican orgullosos y con un nivel de inteligencia superada que es “para bebés pero que están bonitos”. Es un compendio excelente que recomiendo mucho a las mamás con hijos pequeños.

    Ahora con mis chicos más grandes, el gusto por el conocimiento que otorga los libros crece. El mayor que ya lee perfecto, le gustan los cuentos de terror, los libros de actividades y los cuentos antes de dormir. Atrás quedaron las historias de su amigo Rayo McQueen que comprábamos y leíamos muchas veces en el día, desde los padres hasta las abuelas. Hoy las lecturas de mi hijo han cambiado, pero de lo que me siento más orgullosa es que adore entrar a una librería y disfrute el poder seleccionar que llevar a casa.

    ¡De mi hija menor aún disfruto de algo muy especial! Con apenas cuatro años ella cuenta las historias basada en los dibujos que presentan las páginas, un poco sacando recuerdos de su memoria y otro poco inventándole, ¡para mi es hermoso! Cuando quiere saber lo que realmente pasó entonces acude a su hermano para que le lea palabra por palabra y entonces sepa lo que le pasó a algunas de sus princesas favoritas en la historia.

    Se que muchas veces por la carga diaria de trabajo no tenemos tiempo de leer como quisiéramos pero si de verdad te gusta no dejes de hacerlo, al menos un capítulo antes de dormir te llevará a viajes fascinantes, historias románticas, monstruos de ficción o comedias ligeras como ningún otro medio lo logra hacer.

    ¡No dejes que tus hijos se pierdan esta aventura de viajar entre libros! Ubícalos en sus mesas, en la parte baja de un librero, cerca de sus camas. El amor de a la lectura es una gran herencia que le puedes dejar a tu familia.

    Foto: Flick/AnneCN

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.