Cuando no era mamá y trabajaba fuera de casa llegué a acumular un grosero número de zapatos que no creo volver a tener en mi vida. Alpargatas, ballerinas, botas, botines, chanclas, teep toes, plataformas, sandalias, stiletos, tacones, tenis y hasta suecos.

Algunas veces mientras más extraños, más me gustaban, no había nadie que me dijera “no los compres” porque en teoría era para saciar esa sed de zapatos que tenemos todas las mujeres del mundo, incluida mi hija de apenas 4 años que le va a pedir a Santa nuevos pares para combinar.

En fin, cuando estamos solas y tenemos nuestro dinero, en gustos se nos va el pago de lo trabajado. Ni que decir de andar en altos tacones con la pompa parada y la pierna estilizada para llamar la atención de nuestra pareja. Logras gustarle tanta a tu enamorado, que un día quedas embarazada y ahora tu figura luce con una adorable panza, dejando atrás esos días en altas zapatillas.  

Conozco pre mamás que no dejan las zapatillas, me parece respetable, aunque por mi comodidad, y seguridad del futuro bebé yo preferí no usarlas ¿aunque te digo la verdad? por mi delicado pie ya no pueda, ya que las exquisiteces que tenía en mi closet no lograron entrar de manera normal.

Adiós al pie de Cenicienta

Mis pies crecieron como tamalitos y parecía la hermanastra de Cenicienta queriéndose probar la zapatilla de cristal. Así que los últimos meses de mi embarazo me resigné a andar en flats, y es que no hay embarazada que no los ame, son tan cómodas, fáciles de poner, hay en todas las marcas y colores que se volvieron en mis favoritos.

Tan favoritos que tras mi segundo embarazo es el estilo que predomina en mi closet y no tengo ganas de dejarlos. La mayoría de mis amigas, cuando tocamos el tema del crecimiento del pie en el embarazo también coinciden, y aunque no es algo que esté avalado científicamente, tras consultarlo con un pediatra y un ginecólogo, la verdad es que la mayoría de las madres lo podemos confirmar.

Yo de ser talla 3.5 ahora solo uso 4, claro que dependiendo del estilo y de la marca varía el número. Donde lo pude comprobar fue en mis viejos zapatos pre mamá, en las que solo se salvaron las sandalias que fueron las que usé para caminar con mi bebé los primeros días.

¿A ti también te creció el pie durante el embarazo?

Foto: Vía

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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