Soy una hermana mayor de tres hijos, la primera nieta en mi familia paterna y la segunda en mi familia materna. Tengo un primo mayor al que solo veía durante mi infancia en vacaciones.

Mi historia con los juegos infantiles la tuve que crear con mis vecinas y mis compañeras de la escuela, tengo bellos recuerdos de esos momentos compartiendo en las calles con otros niños y niñas y corriendo hasta que mi mamá daba el grito de “Aaany” y para adentro, o el chiflido de mi papá que indicaba que ya era “la hora”. ¿Te suena familiar?

Hoy que recuerdo esos juegos con nostalgia pienso que me gustaría que mis hijos lo pudieran jugar con toda la libertad de la que yo gocé, cuando no pensábamos en que algún “hombre malo” pudiera “robarnos” y no volveríamos a ver a nuestros papás.

Esos viejos fines de semana jugando entre las calles de mi colonia eran de verdad sensacionales. Más de veinte años después cuando visito a mi mamá y reconozco los callejones alrededor de su casa recuerdo como corría por allí o daba paseos en mi bici rosa con colgantes y cesto, no había nada de qué preocuparnos.

¿Y qué juegos jugaba?

Bueno el clásico de las escondidas que le llamábamos “Esconde, esconde”, donde uno de los jugadores tenía que contar hasta 100 y tras terminar buscar a sus compañeros, al verlos tiene que regresar corriendo al palco para darlo por “visto”. Un juego de mucha astucia y dinamismo.

Otro juego, “Tamalada”, este era de varones pero era muy divertido verlos. Uno de los niños se ponía de espaldas a la pared y entre las piernas uno de sus compañeros metía la cabeza, así un tercero tenía que salir corriendo y de un brinco montar al que estaba de espaldas entre las piernas del niño de la pared. Un juego bastante tosco y doloroso, aunque la verdad no vi a nadie quejarse y sí reír mucho.

Uno de niños y niñas, el “Tumba palito”, teníamos que buscar palitos de madera que representaban a cada jugador, los sobreponíamos en una pared de modo que hicieran un ángulo, uno de los jugadores trataba de tirar uno de los palitos con la pelota y si se caía el dueño del palito tenía que salir corriendo a alcanzarlo, así hasta que se intercambiaban los roles.

Paredón”, otro juego de niños pero que las niñas también jugaban solo entre ellas. Un jugador tenía la pelota y tenía que pegarle con ella a uno de los jugadores que lo esquivaban corriendo, al que le lograba pegar entonces se tenía que parar frente a una pared donde todos los concursantes ya estaban listos con sus pelotas y lo “fusilaban” a pelotazos. ¿Rudo verdad?

Como ves todos estos juegos exigían libertad y es por eso mi añoranza de ellos, ya que cada vez se juegan menos. Al menos me queda el consuelo con mis hijos de saber que el maestro de deportes se pone las pilas y les programa juegos así de divertidos a la hora de su clase, aunque no podremos decir que jugamos estos juegos en la calle debido a la falta de seguridad de estos tiempos.

Seguramente tu también jugabas estos juegos en tu niñez. ¿Qué nombre tenían en tu localidad?

Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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