Cada año que pasa me siento mas contenta de haber elegido la escuela donde están mis hijos, es gracias a ella que he podido valorar a la nueva generación de maestras que están formando a los adultos del mañana, y que a la postre me ha hecho recordar como fueron las profesoras que me tocaron a los largo de mi vida estudiantil. 

Como en todas las generaciones de estudiantes a lo largo de la vida han existido maravillosos profesores entregados a la carrera por vocación así como otros a los cuales la vida les llevó a ese rumbo sin tener plena conciencia de ello, como madres queremos que nuestros hijos tengan un docente que ame la carrera y es por eso que debemos estar muy atentos a sus tareas y actividades escolares.

Recuerdo a mis maestras de primaria, en su mayoría porque las veía como una extensión de mi mamá: eran mujeres cálidas y cariñosas que enseñaban sin tampoco pretender ganar el premio de la maestra del año, ¡eso si! no castigan, no golpeaban, pero recuerdo que nos dejaban andar por todo el patio de recreo de la escuela con una botella de refresco de cola hecha de vidrio corriendo sin seguridad; hoy pero ni en las peores pesadillas pasa eso.

Mis viejos maestros de la escuela secundaria y preparatoria menos tolerantes, mas agudos, menos pacientes, poco comprometidos con el adolescente a convertirse un estudiante de excelencia, solo cumplían con su labor básica de enseñar el curso sin consolidar el aprendizaje real del alumno, tristemente así lo recuerdo. 

Ya los años de la universidad uno es adulto y decide si de verdad quiere estudiar, allí encontramos profesores muy comprometidos, enganchados promoviendo incluso la amistad y confianza maestro-alumno, extendiendo los límites con tal de llevar la enseñanza a su máxima expresión. Hago este recuento porque así es como me fue y en general creo que así vivimos muchos el paso por la escuela y el recuerdo de sus maestros.

Las maestras de hoy

Las veo tan comprometidas desde el inicio que me da ansiedad imaginar como será con los años la enseñanza primaria de mis hijos. 

¿Cuando en segundo año de primaria me iban a enseñar “antenas” en Matemáticas?, ¿A usa las regletas Cousinare? que es un método nuevo para contar sustituyendo al ábaco que fue con el que yo aprendí, a trabajar con el “ruti, baja, shasha” y demás palabras clave para que los niños aprendan a escribir en estilo cursiva, ¡a hacer un documento de texto en la computadora cuando yo lo hice hasta la escuela preparatoria! 

Y así podría seguir con varios ejemplos que me sorprenden al equiparlos con mi experiencia, como el que cuando salen de tercero de preescolar con cinco años tienen que haber aprendido a leer correctamente, ¡cuando antes salían conociendo colores y formas geométricas! Estos niños van tan adelantados que ya es imposible pararlos, y lo mejor es que les gusta aprender de todo desde temprana edad.

Las maestras de nuestros hijos están el doble de preparadas que las que nos dieron a nosotros y debemos darles las confianza de que instruyan a sus alumnos con los modernos métodos de aprendizaje; como mamás atentas a cada tarea en casa, a las actividades escolares y juntas de padres de familia, pero sobre todo lo mas importante y que no debemos olvidar es que la educación comienza en casa, y la mejor maestra siempre serás tu.

Foto Vía

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