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  • #YoConfieso: soy mamá y tengo derecho a descansar

    #YoConfieso: soy mamá y tengo derecho a descansar

    Hoy es uno de esos días en los que la maternidad va más allá de lo que puedo hacer. Mis hijos son lo más preciado que tengo, los amo con locura. Ser quién les dio la vida hace tan solo algunos años y sentir esa responsabilidad tan grande de tener que hacer todo bien en su crianza, esmerarme en su educación sin gritos, intentar ser la super mamá a veces me desgasta, como hoy.

    ¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos en esta situación? Lo que yo hago es dar un grito de auxilio, primero a mi pareja, quién me da ánimo cuando mis fuerzas están a tope, y es que claro, también son sus hijos y compartimos la crianza. También considera pedir apoyo a tu madre o a tu suegra.

    La maternidad es parte de eso, el sentir y vivir ese cansancio que ya se ha vuelto parte del sinónimo de la palabra madre.

    Una frase que me ayuda a tomar un respiro para no morir en el intento, es repetir como mantra: “Lo estás haciendo bien, todo esto va a pasar”. ¿Qué es lo que pasa? Qué el cerebro funciona y escucha tus palabras, verás que todo cambia para mejor.

    Amar te duele

    Suena a título de canción, pero es una frase cierta. Nuestros chicos nos enseñan como los mejores maestros a que muchas de las satisfacciones de la maternidad van acompañadas de un pequeño dolor: es doloroso educar, doloroso su crecimiento y doloroso madurar como mamá.

    El día que te sientas agobiada piensa que no eres la única, somos una tribu enorme de madres de esta generación que nos esmeramos en ser la mejor para nuestros hijos y sentimos que no damos esquina. Cuando esto pase date un alto y respira para descansar.

    Querer abarcar todos los aspectos de super-mamá-perfecta-que-todo-lo-puede es prácticamente imposible y nos lleva a rutas insospechadas que nos harán sin duda desfallecer.

    Busca un chance cuando ellos estén en la escuela o bajo el cuidado de otro adulto y así puedes:

    • Leer un libro sobre empoderamiento femenino
    • Ir de compras solo para ti (nada de ver cosas para ellos)
    • Invitar a comer a tu mamá
    • Hacer una cita en el salón para un manicure
    • Ver una película chick flick que esté en la cartelera
    • Escribir tu propio blog
    • Cocinar esa receta en el horno que siempre has querido probar

     

    La idea con esto es darte chance de volver a reconectar con tu propio yo-mujer, y de esta forma darle un espacio a tu yo-mamá que invariablemente regresará, pero por lo pronto dile que tiene preferencia tu yo-mujer al que quieres consentir y que también tiene derecho al descanso.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: mi super poder es abrazar

    #YoConfieso: mi super poder es abrazar

    Todas las noches practico la rutina de sueño en casa, lo que combinado con el colecho nos hace descansar mejor como familia, pero como no todos los días son iguales, he tenido noches donde mis hijos no logran conciliar el sueño.

    Las razones han sido varias: preocupación por un examen, excitación por un suceso que les ha ocurrido en la escuela, la emoción por una fiesta al día siguiente, y muchos otros pensamientos que se han agolpado en su cabeza y no los han dejado dormir.

    Es ahí donde hace aparición la super mamá (o sea yo) con sus super poderes. Tras notar que está dando vueltas y vueltas en la cama viene una plática como esta:

    – ¿Qué pasa hijo, no puedes dormir?
    – No sé por qué no puedo mami, ya es tarde y mañana hay que ir a la escuela
    – Ven, te abrazo. Verás que antes de acabar de contar 100 ya estarás dormido.

    Acto seguido, se cambia junto a mamá, entonces mamá carga la energía de su super poder de abrazarlo de cucharita. Los brazos cálidos de mamá envuelven con su super cariño al pequeño insomne, quien comienza a contar del uno al 100 en forma lenta y pausada.

    “Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete… ocho…”,  escucho todavía en voz alta, los siguientes números que van escapando lentamente de su boca y creo que no llego a escuchar más allá del 15. El super poder de mamá ha hecho efecto.

    ¿Pero cómo? El pobre niño dando vueltas por mucho rato tratando de concentrarse para dormir, ¿y mamá lo logra en pocos minutos? Bueno, ese es uno de nuestros super poderes.

    El poder del abrazo

    Las mamás sabemos que cuando abrazamos a nuestros seres amados fortalecemos la autoestima de quien lo recibe, comunica sin decir palabras, muestra nuestro amor, solidaridad y apoyo tienen la virtud de calmar nuestros nervios, y por supuesto nos llena de paz y bienestar. Cuando el poder del abrazo viene de parte de una madre, los beneficios se incrementan al doble.

    Es por eso que a todas las personas, grandes y chicos, nos encanta recibir abrazos a lo largo del día. ¿Cuántos de ellos le has dado a tu hijo hoy? ¿Cuántos has recibido tú? ¡Llénate de energía positiva y comparte con los que amas tu super poder de mamá!

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Lo que me hubiera dicho a mí misma antes de ser mamá

    #YoConfieso: Lo que me hubiera dicho a mí misma antes de ser mamá

    Cuando nos entregan a nuestro primer hijo tras su nacimiento, es similar a que nos entreguen el título de mamá. A los 10 segundos de caer embelesadas de amor nos damos cuenta que ese peque que tenemos en los brazos ya no tiene devolución, es entrarle al toro por los cuernos.

    Pero entre salir corriendo y quedarte oliendo ese olor a vida, optas por lo segundo y a emprender el camino de vida que los dos están comenzando. Una nueva para el bebé y una mejor para ti.

    Cuando fui mamá primeriza todas mis expectativas fueron cambiando, fue diferente a lo imaginado. En ese tiempo me hubiera gustado tener toda la experiencia de hoy para no perderme de nada y disfrutar de muchas cosas que no hice por miedo. Si pudiera regresar al pasado y encontrarme conmigo misma antes de ser mamá, me daría 10 importantes consejos de maternidad:

    1. No tengas miedo

    A veces por temor nos perdemos de muchas de las primeras cosas de nuestro primer bebé y al mismo tiempo son las primeras para ti como madre y recuerdos imborrables. Por ejemplo: dale su primer baño, no dejes que nadie más lo haga por ti.

    2. Disfruta todo

    Y todo es todo, desde los dolores del parto hasta los desvelos. Pasan los momentos tan rápido que cuando lo notas, ya en nada se parece tu hijo al bebé que llevaste a casa. Ante nuestros ojos sigue siendo el mismo bebé que lactabas y que ahora corre por toda la casa tras una pelota.

    3. Tómale muchas fotos

    No importa lo que te digan, documenta el crecimiento de tu pequeño con una foto diaria, al final verás lo fantástico de sus cambios y todos captados por el ojo de mamá.

    4. Pide ayuda

    Cuando somos mamás por primera vez el trabajo lo vemos interminable, pero mientras eso sucede la opción número una de apoyo incondicional son tu mamá y tu suegra.

    5. Duerme mientras el bebé duerme

    Aunque sea un consejo que siempre escuchas, te sirve para recuperar fuerzas, energía y sobre todo disfrutar de tu bebé con un mejor ánimo cuando despierte.

    6. Haz equipo con tu pareja

    Deja que te ayude a dormir al bebé, bañarlo, vestirlo o incluso alimentarlo. Eso hace que el instinto paterno aumente y tendrás un gran papá preocupado por su hijo.

    7. La salud es primero

    Realiza las visitas frecuentes al pediatra del bebé, pero no olvides que tú también necesitas regresar a tu rutina después de la cuarentena. Checa con tu ginecólogo o médico general sobre como vitaminarte y comer saludablemente en esta nueva etapa de tu vida.

    8. Date un respiro

    Pide a una de las abuelas si es posible que se quede con tu bebé por unas horas. Sal a cenar o al cine con tu pareja, un momento “sin niños” los acerca y les hace recargar pilas juntos.

    9. Repite: “Lo estoy haciendo bien”

    Sigue tu instinto, una mamá nunca se equivoca. Recuerda que por naturaleza tendemos a proteger a nuestras crías, así que cuando dudes de ti misma y aparezca el miedo considera que es normal sentirse así, pero que lo estás haciendo bien.

    10. Siéntete orgullosa

    No hay mejor momento en la vida de una mujer que cuando se convierte en madre, te lo dice alguien que dudaba si serlo era lo más conveniente para sus futuros hijos. Y es que, aunque tenemos como experiencia la crianza de nuestra propia madre, cuando nos convertimos en ello, el instinto nos hace sacar lo mejor de nosotras, defendemos como lobas y se nos duplica el corazón con cada pequeño ser que llega a nuestros brazos.

    Si ya eres mamá entenderás cada palabra, vive el #OrgulloDeMamá.

    Si estás en el proceso de serlo, prepárate para la mejor experiencia de tu vida.

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Dejé de dar dulces en las fiestas de mis hijos

    #YoConfieso: Dejé de dar dulces en las fiestas de mis hijos

    Con nueve años de experiencia como mamá he pasado por muchas fiestas propias: nueve de mi hijo mayor y seis de mi hija menor, y sin contar las fiestas donde han sido invitados a lo largo de sus cortas vidas.

    Y entre que acompañamos a nuestros hijos a unas horas de diversión, siempre nos fijamos en la organización de la mamá del peque cumpleañero: que si la comida, la piñata, el tema elegido y demás simplezas que hacen más divertida una fiesta ¿Y cómo no? ‘Teniendo tan cerca la fecha de la próxima fiesta de nuestros hijos’ nos fijamos aún más.

    Una de las cosas que he podido constatar en TODAS las fiestas, es la misma plática entre las mamás tras entregarles el dulcero, algo así como: “¡Ay! Todavía más dulces… los voy a guardar en el refrigerador con todos los demás que se acumularon este mes, porque no se los doy todos a mi hijo, los separo, le elijo algunos cuantos y todos los demás los tiro a la basura o los regalo”, ¿te suena conocido?

    Todas las mamás decimos esta frase, y lo peor es que cuando nos toca hacer nuestra fiesta seguimos repartiendo dulces que acaban congelados en el refrigerador, entonces ¿por qué no acabar con esta práctica, o al menos disminuirla?

    Yo que siempre quiero hacer las cosas diferentes, desde hace unos años intenté cambiar la dinámica para no seguir repartiendo caries en forma de dulces, los cuales probablemente los invitados no se coman y acaben como dicen en el basurero y decidí no regalar más dulces.

    “¿Pero cómo? ¡Si es una fiesta de cumpleaños!” Me dijo mi esposo en una ocasión, y es cierto, las fiestas de cumpleaños son sinónimos de dulces y azúcar, y también de niños corriendo acelerados por todos lados gracias a ellos. Entonces se me ocurrió algo muy sencillo que te invito a considerar.

    La piñata es un clásico de las fiestas infantiles, entonces lo que he hecho es que busco dulces que los niños de verdad coman pero una cantidad que sea la mitad a lo que habías pensado ofrecer (media bolsa por ejemplo), la otra mitad de contenido la cubrí con juguetes plásticos que luego encuentras a buen precio en las tiendas como soldaditos, muñequitas, yoyos, etc. Es decir, la piñata rellena con la mitad de dulces y la mitad de juguetes.

    Una opción mucho mejor, son las piñatas hechas con un marco cúbico de madera delgado, forrado de celofán transparente y rellena de globos de colores ¡los niños las disfrutan muchísimo, así que ¿Cuáles dulces?

    Otra parte donde los dulces hacen presencia es al final, cuando otorgamos a los invitados el “dulcero” o “cotillón”, que es una bolsa enorme rellena de dulces. Mi opción es regalar algo que tenga que ver con la fiesta, por ejemplo, mi hija tuvo su fiesta de cumpleaños temática de “Salón de belleza y spa”.

    ¿Qué regalamos en vez de dulcero? Un set con el tema de la fiesta, el nuestro incluía brillo labial, pintura de uñas con chispas, lima, crema, una borla de baño, uno stickers para las uñas, un moño para el cabello y otros detalles más que sus invitadas recibieron muy felices. ¡La idea es hacer algo diferente donde no inviertas demasiado!

    Los dulces son deliciosos, pero hay que dárselos con medida a nuestros peques. Mis hijos comen dulces pero muy pocos, solo que ahora lo que hacemos es no regalarnos en nuestras fiestas para ayudar un poquito a la salud de todos.

    Y si, confieso que ya no regalo dulces en las fiestas de mis hijos.

    Foto vía

     

     

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    #YoConfieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    Yo confieso: Cuando era soltera creía que educar hijos era cosa fácil

    ¡Gran error! Los años de experiencia como mamá nos hacen valorar el amor y la dedicación que pusieron nuestras madres durante la infancia. No hay mejor consejo otorgado que el de una madre experta en el arte de criar.

    ¿Alguna vez no tuve hijos? Parece que los recuerdos que tengo de esa época se remitieran a la prehistoria, al siglo pasado, a mis sueños, y es que mi vida cambió de sentido desde que tuve en mis brazos a un bebecito que solo quería estar pegado a la teta de la mamá.

    Un pequeño con el que conocí el parto natural y que aún imaginándome el dolor que me decían sería, no fue ni comparado con lo que en realidad sentí.

    No hay día que no esté lleno de abrazos, de frases de amor y regaños, la verdad es que sí hay días, en los que los niños están muy inquietos e incontrolables. Pero hay que tener cuidado también con la forma de reprenderlos, mostrarles las consecuencias de sus acciones y hasta manera de guiarlos con las tareas, educar a un hijo no es cosa fácil.

    Una vez mi mamá me dijo: “cuando ustedes eran niños no había tanta educación para las madres, la mayoría lo hicimos como nos indicó el instinto y con la ayuda de nuestras madres o mujeres con experiencia de la familia: las mamás de hoy tienen a la mano el internet con muchas páginas de maternidad, revistas, libros y pediatras a elegir, es muy diferente a como te crie yo, hija”. Y como en todo, mi madre tenía razón.

    Cuando era una joven universitaria, los niños y bebés que tenía cerca mío eran los de mi familia, mis primitos, a quien veía junto a mis tías. Yo observaba cómo se partían en cuatro tratándoles de enseñar lo mejor que podían.

    Recuerdo a una de mis tías que decía la frase “está bueno para mí”, refiriéndose  a un niño bastante travieso, ¿cómo creen que fue el de ella? ¡Pues el doble de travieso!

    Yo entonces pensaba también “si hiciera esto o aquello tendría todo resuelto con su hijo”, y nada, gran error, nunca hay que opinar sobre la crianza de otras madres y menos si aún no tenemos hijos.

    En la vida encontraremos opinólogas de profesión, que estarán listas para dar un consejo no pedido a la menor provocación. Claro que cuando ese consejo viene de tu tía con siete hijos el consejo es más que bienvenido, la voz de la experiencia llega a nosotros de una forma cálida y precisa; cuando el consejo sobre el porqué tu crianza no es correcta viene de alguien que no ha criado ni sobrinos, no vale la pena perder el tiempo escuchando y haciendo corajes.

    A mí me recomendaron cosas sobre que los bebés pueden comer hígado de pollo a los cuatro meses de nacido, a que darle agua a un bebé porque la leche materna le deja la boca “pastosa” y hasta que hay que dejarlos llorar para que no se embracilen. Todos estos fueron consejos dados por mujeres que no tenían ni idea sobre la crianza y maternidad, y es que, cualquiera que tiene boca opina.

    Con el paso del tiempo, casi nueve años de experiencia como mamá he aprendido a cuando saber hablar y callar, y es que a ninguna mamá nos gustan las críticas sobre si lo estamos haciendo correcto o no, claro que siempre lo queremos hacer bien. Así que lo mejor es prestar oídos a la experiencia, a las tribus de madres, a las mujeres cálidas de tu familia; seguro ellas te darán lo mejor enseñanza.

    Y mi consejo para las que callan a un niño llorando en un avión, las que ponen caras al ver amamantar a una madre en un restaurante o las que creen que ser madre es fácil, solo les puedo decir una cosa: hablemos cuando seas madre y tu instinto natural aflore, mientras, suerte.

     

    Foto: vía

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  • #YoConfieso: Mis hijos creen que soy una gran chef ¡y no es cierto!

    #YoConfieso: Mis hijos creen que soy una gran chef ¡y no es cierto!

    Cada comida que me toca preparar en casa durante la semana termina con frases como esta “¡Qué rico mami!”, “¡Te quedó delicioso!”, “¿Puedo probar más?”.

    Palabras que elevarían el ego de cualquier mamá que prepara la comida para sus hijos. La verdad de todo esto es que cocino porque no me queda de otra, vaya, es que lo tengo que hacer.

    Entre el pollo, las verduras, la carne, la pasta, las especias y miles de recetas que no hago, cada día que pasa me doy golpes contra la pared pensando que cocinar.

    Tengo que tomar en cuenta que le guste al niño, que no le caiga pesado al papá con la grasa o el picante por la gastritis, o que a la niña que hay días que come en grandes cantidades, justo ese día sea uno de los que oliendo la comida se llena.

    Se me acaban las comidas que les gusten a todos, incluyéndome a mí, que para colmo soy la que queda a lo último si de tratar de cumplir un antojo de comida casera se trata, primero que coman ellos.

    Y sí, lo acepto, no soy la chef maravillosa que mis hijos creen, más bien soy una malabarista de la comida por necesidad, y es que algo que debería ser un placer es algo que no se me dio por instinto.

    A veces pienso si mi madre no tuvo que ver con esto. Recuerdo que cuando niña mi mamá repetía por lo bajo que a ella no le gustaba cocinar, que no sabía cómo es que le quedaba la comida rica.

    Esta frase quizá se instaló en mi subconsciente y logró que ahora en mi adultez repitiera el patrón. Todo es posible, porque los niños repiten acciones de los padres y seguro ese fue mi caso.

    Mis menús son repetitivos, seguros al paladar de uno o del otro, que le gusten a tres de cuatro integrantes, pero sobre todo que se alimenten con la comida hecha en casa, que es la comida segura de mamá.

    Un día el pollo con verduras que a veces alucinan, otro día bistecs a la mexicana con plátano frito y arroz, otro día sopa de pasta con pollo, otro día taquitos también de pollo. Como decía mi papá, un día nos saldrán alas.

    Confieso que no me gusta cocinar, que lo poco que aprendí en casa de mi mamá es a hacerlo con cariño, pero que a la vez mis hijos entiendan que la casa no es un restaurant y que si un día no te gusta y no lo quieres comer lo acabarás comiendo más tarde seguramente.

    Que si un día se sirve en la mesa agua de piña y no la quieres beber entonces tomarás agua. Que la mesa es para convivir y platicar de nuestro día, no para ver televisión.

    Sé que lo mío no es hacer grandes platos, cenas navideñas o esos fabulosos postres que se ven tan fácil en redes sociales. Seguramente en un futuro haremos un delicioso pastel de chocolate solo por diversión, pero hoy no.

    Así sea un huevo revuelto con sal, confieso que el ingrediente que hace que a mis hijos les parezca delicioso es que fue sazonado con amor, el amor de mamá.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Tengo miedo de no entender la tarea de mi hijo

    #YoConfieso: Tengo miedo de no entender la tarea de mi hijo

    Conforme pasan los años y mi hijo va creciendo las tareas escolares se van haciendo más complicadas para él, y lo confieso ¡también para mí!

    Atrás quedaron aquellos días donde las tareas eran hacer palitos y bolitas en el cuaderno, el pintar con muchos colores los dibujos que les mandaban las maestras para promover la grafo motricidad fina y gruesa, y es que por más que lo deseemos nuestros hijos tienen que crecer, aunque los extrañemos en cada paso que dan.

    Y bueno, un día esta mamá sentía que las tareas aún no eran problema para ella, que podría seguir asesorando por muchos años más los trabajos de los cursos de la escuela primaria, por ya no decir de las cosas lindas del kinder.

    Hoy mi hijo va a la mitad de su curso de tercer año, y sus deberes pintan un poquito más difíciles conforme pasan los bimestres, y es que así tiene que ser, si no donde estaría el avance.

    ¿Cómo nos organizamos para trabajar?

    Cuando llegamos de la escuela cuentan con unos minutos para refrescarse y cambiarse la ropa, lo siguiente es sentarnos a comer en familia y contarnos como nos fue el día. Dejamos pasar al menos media hora para una tranquila digestión y nos ponemos juntos a hacer la tarea. Aclaro, no es que yo se las haga, más bien me pongo el traje de la Miss Mami, que es como me dicen a veces entre juegos, y los apoyo en lo necesario, tal cual lo hace su maestra en la escuela.

    Con mi hija de kinder funciona rápido, pero con el de primaria nos llevamos más tiempo. Una tarde trabajando su tarea de inglés me preguntó por una oración, yo con mucha seguridad respondí a su duda. Él por su parte me respondió con la correcta pronunciación y porqué mi palabra estaba dicha de forma incorrecta, ya que la oración planteaba tal cosa.

    No lo voy a negar, me dio mucha pena, creo que él lo notó y le dije, “tienes razón hijo, si el maestro te dijo que era así está bien”.

    Apoyar a los maestros

    Hace un par de años, la profesora que le enseñaba inglés nos dijo a las mamás: “Señoras, ayúdenles a sus hijos con la tarea pero no se las hagan, sobre todo la de esta materia que sabemos que no es nuestra idioma de origen, si tienen dudas con la pronunciación apóyense con herramientas de internet, pero no pongan en duda lo que están haciendo sus hijos porque la tarea que les dejo es algo que repasaron hoy en clase y lo tienen fresco en su memoria”. Así que mi hijo corrigió a su madre en una tarea que ella daba por aprendida.

    La verdad es que las madres aprendemos todos los días de nuestros hijos, y los deberes escolares apenas son una parte de ellos. Ahora que soy mamá me enfrento con muchas técnicas modernas y efectivas que yo no estudié cuando niña. Entre ellas la letra cursiva, el aprender matemáticas con regletas, lectura y comprensión de libros que no son los escolares, exposiciones ante grupo desde que inician la primaria, y por supuesto, el aprender a escribir y a leer cuando sales del kinder.

    Sé que para llegar a estos puntos hay muchos maestros, psicólogos y demás personas que trabajan en la educación infantil que han considerado que se puede hacer este programa para enseñar, y de esta forma preparar adultos más capacitados en su futuro laboral.

    Los niños crecen tan rápido que cuando veamos ellos estarán trabajando y nosotras pensaremos “¿Este era el pequeño que me corregía la pronunciación en inglés hace unos años?” ¡Así es, la vida es un suspiro para las madres!

    Espero seguir a la altura de la necesidades escolares de mis hijos, y cuando de verdad no pueda, sé que la maestra nos apoyará para al menos guiar a esta mamá en sus dudas y así encaminar a mis niños cuando lo necesiten.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Diciembre es mi mes favorito del año

    #YoConfieso: Diciembre es mi mes favorito del año

    ¡Soy tan feliz cuando llega diciembre! Mi amor por este mes tan especial inició cuando era niña, básicamente por ser el mes de mi cumpleaños, exactamente el 27 de diciembre cuando mamá de alta demanda se pone rockera y festeja donde se encuentre, los últimos años lo he celebrado fuera, pero siempre rodeada de mi familia.

    Cumplir años en la época de Navidad no es lo mejor en ocasiones, recuerdo que había fiestas en las que no iban mis amiguitos por ser justamente la temporada de vacaciones. Entonces me tocaba celebrar con mis papás y mis hermanos con un rico pastel la mayoría de las veces, la verdad es que es añadir una celebración más al ya divertido diciembre.

    También de este mes es mi mamá, quien nació un 26 de diciembre 19 años antes que yo, como sabemos así se acostumbraba antes, las mamás eran muy jovencitas. El cumple de mi mamá es otro motivo de felicidad para nosotros sus hijos, he sido parte de las fiestas que sus hermanos le han organizado de forma sorpresa en su ciudad natal.

    Ciudad que visitábamos para pasar la Noche buena en casa de mi abuela, su madre. Mi mamá proviene de una familia muy alegre y unida que le llevaba serenata la noche del 25 de diciembre.

    Sin duda tiene una magia muy especial, en diciembre es el cumple de muchos de los integrantes de mi familia extendida, quienes no pierden la oportunidad de hacer una reunión para coincidir y poder darnos el abrazo en ésta época de unión y gratitud.

    Tantos eventos que celebrar: las posadas con amigos, el festival navideño de la escuela, las vacaciones de los niños, la compra del arbolito, su colocación y decoración de la casa.

    También preparar galletas con los niños, pasear en las tiendas, escoger los detalles para los seres queridos, así como disfrutar de películas temáticas de la temporada. Pero cuando de comida se trata hay que probar los platillos de la abuela, preparar el pavo navideño y los romeritos para la cena de Noche buena. 

    Claro que no nos podemos olvidar de la reunión familiar para celebrar el fin de año, la llegada de Santa Claus y la preparación para recibir a los Reyes Magos. Hay tantos eventos que celebrar que es imposible estar de gruñón en esta época tan bonita.

    Pero sobre todo sucede algo muy especial, la gente se vuelve más agradecida, más empática, incluso perdona. Da valor a las creencias y al verdadero significado de la Navidad: la unión en el amor de los seres humanos.

    Foto: vía

  • #YoConfieso: Seguí la dieta para elegir el sexo de mis bebés

    #YoConfieso: Seguí la dieta para elegir el sexo de mis bebés

    Desde que era una niña, me llamaban la atención los hermanos compuestos por el varón como mayor y la niña como la menor. Tenía algo de mágico para mí ver ese par que se me hacía “ideal” en una familia, conocer la crianza de ambos sexos me parecía una gran oportunidad de vida y siempre deseé que fuera así.

    El amor llegó a mi vida y nos cuidamos por tres años, donde disfrutamos las mieles de estar solitos en pareja, dormirnos tarde mirando una peli, viajando sin pensar si las vacaciones de mi esposo coincidían con que mañana era día de clases y cosas por el estilo que hoy me parecen imposibles.

    Un día hablamos de tener un bebé y empezamos a prepararnos para ello. Hubo que comenzar a tomar ácido fólico, dejar el parche anticonceptivo y darle bonito al amor. En mis pensamientos estaba la idea de lograr un varón, que era mi sueño, pero no sabía cómo podía inclinar la balanza a ese 50%.

    Mi esposo y yo íbamos con una nutrióloga de mi ciudad para aprender a comer saludablemente mientras cuidábamos nuestro peso. Cuando le contamos que íbamos a comenzar la búsqueda del bebé, me dijo que si quería un varón podría ayudarme la correcta alimentación. Claro que yo estaba más que emocionada y lista para ello y me dio una lista de recomendaciones que aclaro: no es una prueba efectiva al 100% pero puede ayudarte a buscar el sexo deseado de tu bebé.

    Seguí sus recomendaciones al pie de la letra y a los dos meses estaba embarazada. Cuando cumplí las 16 semanas, me hice el primer ultrasonido y me dijo el médico “¡parece que es niño!”. Nosotros estábamos felices.

    Dos años después, con nuestro Padawan en casa, nos pusimos las pilas y comenzamos de nuevo la búsqueda de nuestra princesa. Me apliqué con la lista que tenía guardada de la nutrióloga, me alimenté con sus sugerencias por escrito y con indicaciones específicas para la concepción y de nuevo quedé embarazada. Ahora solo faltaba confirmar que la práctica se hubiera logrado con éxito. Aproximadamente a las 14 semanas, el ginecólogo nos confirmó nuestro deseo: ¡era una nena!

    ¿Casualidad, suerte o naturaleza? ¡Es algo que nunca sabré con certeza! 

    Si quieres aumentar las posibilidades de tener un bebé con un sexo específico, checa los tips que me dio la nutrióloga. Pero sobre todo nunca dejes de soñar, ¡porque muchas veces los sueños se hacen realidad!

    Si buscas un niño:

    • Ten relaciones sexuales el día de la ovulación.
    • Llegar al orgasmo antes que el hombre favorece las secreciones vaginales alcalinas.
    • La mejor posición es la mujer ubicada a espaldas al hombre, quien introduce el miembro de atrás para adelante, para que los espermatozoides queden cerca del orificio del cuello uterino.
    • Tomar café antes de hacer el amor, al menos dos horas previas.
    • Mantener ambos una dieta a base de carne, salchichas, pescados, legumbres, huevos, sardinas, duraznos, frutos secos, plátanos, pasas, uvas y evitar los lácteos.

    Si buscas una niña:

    • Ten relaciones sexuales dos días después de la ovulación.
    • No llegar al orgasmo para evitar secreciones alcalinas.
    • La posición recomendada es la frente a frente, para que los espermatozoides tengan menos posibilidad de ser colocados en el orificio del cuello del útero.
    • Mantener ambos una dieta a base de almendras, arroz, nueces, lácteos, cacahuates, espinacas, mariscos, yogurt, mantequilla, leche y queso sin sal. No ingerir carnes.

     

    Todas estos tips me los dio de manera personal mi nutrióloga como parte de mi búsqueda del sexo de mis bebés, pero no ofrece ninguna garantía de efectividad, es total responsabilidad de quien lo practica. No dudes en consultar a tu ginecólogo o médico especialista en fertilidad ante cualquier pregunta.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: Las mamás de la escuela como amigas ¿si o no?

    #YoConfieso: Las mamás de la escuela como amigas ¿si o no?

    Antes de ser mamás teníamos un grupo de amigas o amigos con los cual convivíamos regularmente, compartíamos escuela, vecindario o recreación y nos la pasábamos fenomenal. Cuando nos hacemos de pareja e hijos las amistades suelen extenderse con otros papás y mamás que no conocemos, pero que sus hijos y los nuestros conviven a diario por varias horas en la escuela, casi como hermanos. Entonces es ahí donde se dan las nuevas amistades que muchas veces para nuestros hijos son para toda la vida.

    Un día tu hijo te dice, “Mami, ¿puedo invitar a Juan a la casa a jugar?”, y es el momento en el que te das cuenta de lo importante que es la socialización de tu niño, así comienza la interacción con Juan y su mamá, quienes a veces son invitados a tu casa en una cita de juegos, en el parque, al cine o coinciden en una fiesta infantil del grupo.

    Los niños se vuelven grandes amigos y las mamás si hacen click pueden intercambiar los números telefónicos y programar nuevos eventos para fomentar la cercanía de sus hijos y la naciente amistad entre ellas, así comienza todo. Siempre hay un amigo o amiga más cercano y es nuestro pequeño el que da pie a el crecimiento de la amistad entre familias.

    Hasta ahí todo bien, puede ser el inicio de una amistad que dure por muchos años o mientras los niños compartan la misma escuela o salón. Y es que, es muy bonito coincidir, pero como en todos lados hay muchos tipos de mamás y familias. Por lo que es probable que aunque vayan en la misma escuela no coincidamos por tiempos, forma de llevar la vida o simplemente por carácter, y entonces es muy válido mantener las distancias por salud mental.

    La verdad es que como le digo a mi mejor amiga, yo soy muy light para las amistades, me gusta llevarme con todo el mundo, pero no podemos esperar que todo ese mundo quiera llevarse con nosotros porque como dice el dicho “no somos monedita de oro para caerles bien a todos”. Ser amiga de las mamás de los compañeros de la escuela de tu hijo es difícil más no imposible, como en todas las relaciones sociales.

    Lo que me funciona es: ser compañera de todas pero amiga de pocas, hay que seleccionar muy bien las amistades que se dan con la oportunidad de la escuela en común de los críos, porque son mamás a las que vas a ver durante mucho tiempo.

    Lograr la empatía porque a fin de cuentas todas somos madres y nuestros hijos conviven a diario como hermanos. Solo abre tus expectativas para conocer nuevas personas y lograr, si es que así lo deciden, una amistad de familia que pueda durar por muchos años, y si no hay ese click, entonces ser colaborativa y amistosa con todas las mamás del grupo escolar, para un beneficio de la clase.

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: El colecho me hace bien a mí

    #YoConfieso: El colecho me hace bien a mí

    Cuando escribo mi post de “Yo confieso” del mes, siempre pienso en cómo externar los sentimientos. La verdad es difícil sentarse a ‘confesar’ frente a una computadora algo tan de uno y más cuando se trata de un tema como el colecho, que no es otra cosa que compartir la cama familiar con los hijos.

    Tengo dos hijos, el mayor de ocho y la pequeña de cinco, con el mayor compartí mi cama cuando era un bebé recién nacido. Al principio, me preparé con una cuna, linda, bonita y grande, parte de haber sido el primer bebé.

    A los pocos días de nacido, con todas las levantadas a darle pecho nocturno, estuvo a punto de caerse de mis brazos al yo quedarme dormida. Lo que me llevó a decidir que tanto por su bien como por el mío compartiríamos la cama.

    Su papá fue muy cuidadoso y me apoyó en todo, cambiamos nuestros estilos de dormir abarcando toda la cama y le abrimos su nuevo espacio al bebé. Con los años, pasó a dormir en su cuna unida literalmente a mi cama sin barrotes, más tarde y poco a poco comenzó a dormir en su propio cuarto, sin prisas y sin correrlo de mi cama.

    Llegó la nena y de la misma manera durmió en mi cama desde que era una bebé. La cuna solo la utilizamos durante sus siestas, así que no hemos tenido noche en sus cinco años de vida que no hayamos dormido una cerca de la otra.

    Y, sí, también junto a su papá, quien igualmente disfruta de tener a su pequeña a su lado, dándole patadas y manotazos a los que ya nos hemos acostumbrado.

    Hace unos días me puse a pensar que a mi hija ya no le queda mucho tiempo en mi cama. Me di cuenta de que más o menos a su edad fue cuando mi hijo comenzó a dormir en su propio espacio, el solo pensarlo me puso muy mal.

    Sentí un poco de angustia al darme cuenta de que el momento de abrazarla toda la noche, sentir su olor a niña, que me pida el brazo para dormir mientras me destapa y yo me congelo, se acerca a su fin a paso lento pero firme.

    El colecho para mí es un bien familiar

    Creo que el colecho no solo le hace bien a los bebés, sino también a los padres. Son muchas las situaciones que nos llenan el corazón, como por ejemplo escuchar y al mismo tiempo reír porque la pequeña brinca por hipo en las noches, sentir y escuchar el sonido del corazón latiendo, sabiendo que una vez estuvo dentro del cuerpo de mamá.

    Y con esos recuerdos de mi hija me voy despidiendo de dormir a su lado, solo me queda agradecer al colecho sus beneficios. El que me facilitara la lactancia con mis dos hijos, el poder descansar más tiempo al poder vigilar a mis niños, sin tener que trasladarme, el poder compartir un mayor contacto físico y emocional cuando estaban enfermos o sensibles. Fomentarles buenos hábitos de sueño y que todavía les perduren y, ya de postre, despertar de mejor ánimo por la mañana todos juntos.

    Disfruta del colecho, el calorcito de tu hijo antes de dormir emana una paz incomparable. Como dicen por ahí: “no hay niño más bonito que el que está durmiendo”.

    Yo por lo pronto todavía disfruto de mi Pulguita, hasta que llegue el momento de ‘mamá, quiero dormir en mi cama’.

     

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: La abuela que quiero ser

    #YoConfieso: La abuela que quiero ser

    A unos días de festejar a los viejitos de la casa, agradezco por la vida y salud de mis abuelas, de recordar el cariño de mis abuelos que ya partieron y de añorar el cariño de mi padre hacia sus nietos, cada uno con su carácter su historia y su forma de ser tan especial. Mi imaginación vuela y me pregunto cómo seré yo de abuela, ¿seguiré con mi estilo estricto con el que educo a mis hijos o dejaré correr y ensuciarse de lodo en la ropa a mis futuros nietos?

    En una plática de mamás con mi hermana recuerdo una queja suya hacia mi madre, sobre que consentía mucho a su hija y que le restaba autoridad a la hora de regañarla. Mi mamá por su lado exponía que mi hermana regañaba muy feo a su hija y que ella se metía porque no le gustaba la forma.

    Yo me pregunto si mi mamá no se acordaba de cómo nos regañaba cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, ¡le teníamos pavor a los gritos, regaños y métodos que ella usaba! Ahora mi mamá nos dice que nosotros tenemos todas las lecturas educativas para mamás y que ella educó con instinto y como aprendió de su mamá, ¡y en eso le doy toda la razón!

    Con todo lo que ahora sé sobre crianza con apego, el colecho, la lactancia materna exclusiva, prolongada y en tándem, y demás corrientes educativas, me lleno de mucho conocimiento que intento todos los días transmitir a mis hijos.

    Siempre estoy tratando de hacer de mi niño un hombre amoroso, sensible y empático, a formar a mi hija como una futura mujer fuerte, amante de la naturaleza y de la familia. También busco junto a ellos crecer e inspirarlos para ser más conscientes de nuestro planeta, de la ecología, de la unión familiar, de la fe, de la alimentación sana.

    Podría seguir y seguir con esa lista que todas las mamás tenemos guardada en nuestros corazones de las enseñanzas que queremos para nuestros chicos.

    Llegará un momento en que estas semillas que plantamos a diario den sus frutos, y es allí que nuestro papel de abuelas nos cambiará el panorama.

    Quiero ser una abuela dinámica, divertida, llevar a mis nietos a Disney World, tener energía para ir con ellos al cine, prepararles su comida favorita, cuidarlos en ocasiones que sus papás necesiten una escapada romántica, verlos crecer y ser felices en su vida adulta.

    Porque como dice mi mamá con respecto a mis hijos: “yo los voy a consentir porque soy su abuela, a mis hijos ya los crie”, y no me queda otra más que asentir, porque voy que pinto para lo mismo y de esta forma disfrutaré de los pequeñitos que el futuro tiene reservado para mí en un lugar enorme en mi corazón.

     

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    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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