No me imaginaba cuando llegaría el día en que escribiría este post. Pero creo que ahora sí no hay vuelta de hoja. Mi hijo mayor, con 3 años y 10 meses ha dejado la teta, y me temo que para siempre.
Digo «me temo» porque en principio la agonía emocional fue para mí, agonía para esta mamá que le ofreció su pecho solo unos minutos después de su nacimiento, y que contra viento y marea ha defendido su lactancia, contra propios y extraños, contra familiares y amigos, contra chismosas y salameros, contra mamás fans del biberón, en fin, la lista es larga.
Mi hijo en este mes solo ha tomado una vez, una nada más, y eso porque se la ofrecí cuando ví en sus ojitos las ganas de compartir la «titi» con su hermanita, fueron tan solo dos minutos, algo así como la despedida.
No encontré en la web algo que hable sobre este tema «el destete de un niño con lactancia materna prolongada», ojalá que la experiencia de otras mamás también las pudiéramos ver reflejadas en los distintos blogs de maternidad y crianza con apego.
¿Cómo evolucionó el destete?
Poco a poco. Durante el embarazo mi hijo mayor no intentó destetarse y yo no lo forcé. Cuando nació la pequeña cada uno se tomó con la suya, y eso, afirmo, creó una empatía y bienestar entre ellos, él no se enceló y a ella lo acercó. Totalmente mágico. Así durante un año, sin problemas, acariciándose con la mirada y tomándose de las manos.
Cabe mencionar que las tomas del mayor ya habían disminuído gradualmente, de ser un bebé full teta, ya de grandecito las tomas las dejamos para la hora de dormir o al despertar, y solo en casa. En la calle no volvió a pedir.
Comenzamos a platicar sobre su próximo cumpleaños, que ya serán 4 años y a la vez cuatro fiestas, el está muy emocionado, pero entre esas frases de festejos le decíamos que cuando llegara a esa edad «el ya no podía seguir tomando la tití de mamá porque él ya era un niño grande, un hermano mayor», él no muy convencido nos respondía que «también es para niños grandes», y le reafirmábamos con ejemplos, «mira, tu amiguito fulanito ya no toma, Sutanita tampoco» ejemplos reales de sus amiguitos del colegio para que su contexto fuera más cercano.
No se como pasó, pero creo que poco a poco lo fue entendiendo, y si no fué eso fue quizá un poco de desinterés. El sigue viendo que su hermanita toma y ya no hace ningún intento por pedirme, yo tampoco se la ofrezco. Solo lo observo en silencio.
¿Que si me duele? ¡Claro, y mucho!, si mientras escribo estoy pensando que mañana le voy a ofrecer un poquito, al momento me retracto y me digo «no, no. no. No des pasos para atrás».
Es tan emocional y sublime la cercanía que tienen madres e hijos en la lactancia que se vuelve un lazo muy fuerte, casi irrompible, hasta que llega el destete y dejamos a nuestros hijos crecer…
Héctor, siempre serás mi bebé…
– Actualización –
Aclaración: Cuando hice referencia a: «No hay en la web algo que hable sobre este tema «el destete de un niño con lactancia materna prolongada», me refiero ha que no hay una guía de cómo hacerlo, que pasos seguir con el niño mayor para lograr el destete sin entrar en caos.
En mi caso hace apenas un par de meses mi hijo estaba empecinado en seguir enganchado a la teta y la faena me parecía imposible y lejana. Hay muchos blogs y webs que trata el tema del destete con mucho cariño y muchas de ellas son mamis amigas a las que aprecio mucho. Ojalá que el punto no se malinterprete. No soy la primera ni la única, gracias a Dios somos muchas las que estamos a favor de la LMP. Prometo hacer y compartir una guía.
Fotos Any Fuchok
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