He escrito antes sobre el colecho. Tema que tiene muchos defensores y detractores, yo soy de las primeras. Hoy les hablaré de los últimos pasos que hemos dado. Si revisan la etiqueta de #Crianza verán todas las que hemos pasado en casa. Apenas hace unos días me parece que hemos dado un paso final y casi definitivo con mi hijo mayor, el mudarse a su recámara.
Etapas del colecho
Como comenté en el pasado:
- Héctor pasó de dormir en mi cama (con papá y mamá)
- a dormir junto a mi cama con su cuna pegada (sin barandal),
- a dormir en la misma cuna pero ya separada de mi cama y con el barandal (en mi recámara),
- a dormir sin barandal (en mi recámara)
- y por último a pasarse a su recámara con cama nueva y decorado con su caricatura favorita
Todo esto en un proceso de 3 años y 5 meses que es la edad que tiene mi hijo hoy por hoy.
¿Que como se siente? El feliz, adora su recámara nueva, tiene una cama con forma de coche y un colchón nuevo de Cars, y también edredón de Cars, almohada de Cars, cojín de Cars… ¡puedo no acabar hoy! Su papá le regaló una lámpara también de Rayo McQueen que habla y baila, luz blanca y luz de noche, todo un suceso que hace que le encante estar allí, rodeado de sus juguetes y sus cosas personales. La rutina de sueño cambió un poco, ya que ahora incluímos la lectura de un cuento que el quiera, la bendición, el arroparlo y al final un beso de mamá, quien le dice que está a unos pasos si la necesita, cabe mencionar que las recámaras están comunicadas y eso me da una gran tranquilidad porque así me asomo en cualquier momento de ser necesario.
El duerme allí feliz y tranquilo, la primera noche me levanté dos veces a verlo. En otra noche mi esposo lo encontró sentado pero dormido y no dudó en traerlo a nuestra cama, ¡la verdad lo extrañamos!

¿Y la nena? bueno, ella ya pasó por la Etapa 1 dormir en mi cama (con papá y mamá) a la Etapa 2 dormir junto a mi cama con su cuna pegada (sin barandal), así que por el momento ya tiene su propio espacio, porque se mueve bastante, también yo tengo de nuevo mi propio espacio que comparto con el Papá de Alta Demanda. De esta forma también me quito la ansiedad de pensar que se puede rodar porque el colchón de su cuna no está elevado y el mío la bloquea porque es muy alto, le sirve nunca mejor dicho: de baranda.
Seguimos colechando, los viernes y sábados la cama familiar es una tradición, la disfrutamos enormemente, vemos películas y jugamos, no hay nada mejor que sentir el calorcito de tus hijos al dormir, ¡se los recomiendo!
Antes de irme ¿saben quien está super dormido a mi derecha? ¡el de la recámara nueva!, el del «mami me gusta mucho mi cama», mi peque siempre será bienvenido en nuestra cama, aunque seamos cuatro sobre ella.
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Te pido un favor: ¡deja de quitarte las diademas!! por Dios jovencita, ¡me gusta tanto, tanto, tanto, como se te ven! Si es que las compraba desde que estabas en mi panza y ahora resulta que tú no eres fan de ellas.
Con mi hijo deseché el «canguro» que compramos por todos los inconvenientes que les acarrean a los niños y me lo eché a cuestas desde bebé hasta que ya no quizo más gatear, creo que ya muy tarde me decidí a valorar el uso de los rebozos.
Mi peque después de presumirla como la niña más tranquila del mundo, la mejor portada y la que me deja dormir por la noche se ha vuelto la némesis del hermano: exige, grita, se enterca, mal come, mal duerme, se enoja, ¡Dios! que a veces deseo tener un control remoto y ponerle «mute».







