Los días transcurren normales en casa, tu peque continúa creciendo y sigue siendo el mismo chico dulce e inquieto con ganas de seguir jugando toda la noche si lo dejaras.

Un día el gran cambio llega, intempestuoso, y te preguntas “¿Quién me ha cambiado al niño?”.

Estos son los cinco puntos que notarás cuando tu peque esté a poco de dejar de serlo y entre en la etapa que no hay vuelta atrás: ¡la pre adolescencia!

¿Puberto?

# 1 Hacen preguntas de todo

Qué si porqué la gente tiene que morir, que quién decidió su orden de su nacimiento, que si que pasaría si no fuera a la escuela, que porqué no hicieron mejor dos días de escuela y cinco días de descanso… ¡La edad de la preguntadera regresó!

# 2 Ya no quiere tener amig@s del sexo contrario.

Si es niño solo se divierte con su grupo de amigos, si es niña solo invita a sus reuniones a sus compañeras de clase. Los grupos se hacen más exclusivos y prefieren estar en compañía de sus amigos cercanos con los que ha convivido en la primaria.

# 3 Te “odia”

No te lo dirá con palabras, pero cuando lo regañas se te queda viendo de una forma muy seria y enojada, frunciendo el ceño, apretando los labios, como con coraje en la mirada… Ya no soporta los regaños de mamá y siente que tiene la razón en todo.

# 4 Se vuelve intolerable

El o ella se sienten grandes, sus hermanos menores son “los bebés” mientras que él ya está en otra frecuencia. Le caen mal las caricaturas para pequeños pero tampoco se siente parte de los grandes de la primaria y esa confusión también le molesta.

# 5 ¡Se vuelve flojo!

Cuando pequeño no había problema si le pedías sacar la basura o recoger sus juguetes. Ahora cada orden le cuesta trabajo realizarla, puede estar “muy ocupado jugando” para hacer actividades casa, pero lo cierto es que la flojera se apodera de su persona día a día.

Quizá tu hijo de nueve años no encaje en todas la características, comprendemos que esta transición para cada chico es sumamente normal y que están a un paso de la adolescencia. 

Hoy mi peque sigue creciendo y yo junto a él en esta etapa. 

Disfruta el crecimiento de tu hijo, porque es muy cierto lo que dicen las abuelas “el tiempo pasa muy rápido, un día dejará de estar en tus brazos y querrá emprender el vuelo”.

¡Ese es mi moto todos los días! ¿Cuál es el tuyo?

Foto Sergio Cabezas

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