Ya son 15 días con Ana Carolina. Han sido mágicos, muy lindos, ¡totalmente pink!
Aunque aún es una recién nacida la diferencia de criar a un niño de una niña es mucha, de inicio el aprender a limpiarla en el cambio de pañal, ya que los niños vienen herméticamente cerrados, ¡mientras que con las niñas es la total delicadeza!
Carolina nació el 9 de febrero a las 00.40 hrs, salimos del hospital como a las 17:00 horas del mismo día, ¿para que estar allí más tiempo si lo que quería era irme a casa y me sentía «bien»?
Ese «bien» está entrecomillado por varias razones: mucho dolor por debajo, mucho dolor por la cola, dolor en la columna por la epidural, dolor en la muñeca donde me canalizaron, dolor por un pequeño desgarre, dolor en el estómago como si me hubieran dado una golpiza, dolor en el ombligo por la operación de la salpingo… ¿y aún así me fui a casa? ¡sí!, la verdad no tenía nada que hacer en el hospital y prefería los cuidados de mi familia en mi propio espacio.
Aunque nos fuimos temprano dimos tiempo a que llegara nuestra familia más cercana al hospital a conocer a la beba. Pero con el invitado principal era nuestro momento más deseado, el primer encuentro de los hermanos.
Cuando llegó Héctor a la habitación papá lo recibió y lo mandó conmigo, quién lo estaba esperando en un reposet muy ansiosa, le di un fuerte abrazo y le dije que si sabía quien había llegado, me dijo «nosotros», «sí -le dije- ¿pero te acuerdas a quién te dije que ibamos a venir a buscar al hospital?», se me quedó viendo y me dijo «a Patita», «sí», le contesté.
Su papá lo tomó en brazos y lo llevó a conocer a su hermanita, quién lo esperaba plácidamente dormida en su cunita, Héctor le dió un beso y ese fue el gran inicio de nuestra familia de cuatro.
Héctor recibió el regalo que Ana Carolina le trajo y se puso a jugar en la habitación. ¡Por fin se había dado el momento más deseado por los papás de alta demanda!.
Aún seguimos adaptándonos
Hermano mayor de alta demanda: Muy rápidamente hemos visto como fue cambiando su curiosidad por amor.
El la cuida, la vigila, la calma, le canta, la mece, le dice «tranquila Patita», dice «guácala» cuando le cambiamos el pañal, la besa, la acaricia, están sus sillas de coche juntas y el la observa desde allí muy protector, en fin, que no nos sorprende.
Mi hijo es una personita muy cariñosa e inteligente, y creo que estábamos más temerosos por todas las historias de celos y de príncipe destronado que habíamos oído de familiares y amigos que en lo que realidad pasó.
No perdió su control de esfinter, continúa perfecto y lo veo más sonriente y cariñoso.
Lo que sí agarró con más amor fue la»titi» de mamá. Creo que un poco por imitación porque las primeras veces que vió a su hermanita enganchada de la teta sí se puso un poquito necio y hasta me recordaba que tenía que «compartir».
Lo más gracioso que nos ha dicho en los últimos días es: «¿Patita no habla porque no tiene pilas?», nos dió muchísima risa a su papá y a mí, nuestro pequeño apenas tiene 2 años y 10 meses.
Papá de alta demanda: Al principio lo veía raro, como que no le caía el veinte de nuestra nueva situación, a los pocos días me dijo que estaba muy temeroso de la reacción del niño, que no quería que lo viera con la peque para que él no resintiera.
Lo entendí porque a mí también me pasaba, me cuidaba de no darle pecho cuando el niño estuviera pero no podía esconderme más, de alguna forma el nuevo hermano mayor tenía que enfrentarse a nuestra nueva realidad y que no lo dejaríamos de querer por atender a la bebé.
Ahora ya lo veo super cercano a Ana Carol y está muy pendiente de lo que sucede con ella. La cuida, la abraza mientras duerme y la mira con ojos de amor, eso es lo que más me gusta.
La bebé de alta demanda: Mi muñeca duerme, duerme, dueme… y la verdad es que a mí también me deja dormir en la noche. Se despierta dos veces por pecho y en una de esas mismas le cambio su pañal.
Está felizmente enganchada a la teta, tanto que tengo una gran producción y tengo que recurrir al hermano mayor para que me ayude a drenar los pechos.
Ahora estamos colechando, la tengo en mi cama desde que nació, puesto que no podía levantarme ni caminar bien debido a la operación de la salpingo así como a la expulsión, ¡y creo que nuestra cama le encanta! me pregunto si podré pasarla a su cuna pronto o la dejaré allí por tiempo indefinido, ¡ups!
Es tan tranquila, le encanta la hora del baño, odia su pañalito sucio y se calma automáticamente cuando su mamá la carga, ¿no es algo mágico?
Yo, la mamá de alta demanda (al cuadrado): ¡Feliz!, como primera descripción. Cansada, como segunda. Aún no puedo coordinar bien los tiempos para poder dividirme como todo lo que soy y lo que quiero ser en versión mucho mejor. Sigo con el avance de la cuarentena pero ya me siento bien.
A veces un poquito de dolor en la parte baja, un poquito de sangrado, un poquito de cansancio… vaya, todo en poquitos.
Ya conduzco de nuevo y hoy retomé la ida a buscar a Héctor al colegio, mucha gente se espanta al verme al volante tán rápido, pero pienso «¡si fue parto natural, tampoco es la gran cosa que tenga que estar en cama!».
Mi mamá me está ayudando en casa, principalmente con el big brother que a veces se pone un poquito necio.
¿Presumo? ¡Ya casi bajé 10 kilos! pero por otro lado el hambre no me dá esquina y más o menos me estoy cuidando aunque a veces sí me doy gusto con lo que no se debe comer para bajar más rápido de peso (tortillas, pan y refresco).
Así vamos, juntos, los cuatro, de la mano, dándole forma a una nueva y mejor familia.
Y sí, lo que me dijeron es verdad: cuando creías que no podías sentir más amor, ¡llega a tu vida otro hijo y lo multiplica!
Foto vía
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