Tengo chance de escribir, uno de los pocos momentos de relax del día. Ella y él a un lado de mi cama, no sus cunas, ¡mi cama!, parece que les gusta mucho. Ha sido un mes agotador, distintos a los que he vivido a lo largo de mi vida. Un mes donde ahora puedo hablar de «mis hijos» y no solo en singular.
Es hermoso verla crecer y disfrutar de sus primeras sonrisas (¡porque ya sonríe!) y también es maravilloso el poder comprobar el creciente amor del hermano mayor para su hermanita. He visto y grabado a escondidas como le canta, como le dice que se calme, como la cuida y toma su mano… una vez le dije si la devolvíamos al doctor porque dormía mucho y me dijo textual: «Nooo mamá, ‘quede’ nosotros», ¡con un tono de preocupación por lo que esta mala madre estaba a punto de hacer!
Por otro lado he tenido que agarrar el toro por los cuernos, los cuidados de mi madre en la cuarentena terminaron hace semana y media para mí (aunque apenas voy por el día 30), estoy solo con la ayuda de chica de apoyo. A la hora de cuidarlos a los dos todavía se me complica. La hora del baño es un albur, tengo que cachar quien duerme para poder bañar al otro o de plano si no coinciden me ha tocado un par de días que se salvan del baño… ¡ni hablar!
¿Qué más puedo decir de la adaptación de mi hijo? Ha sido muy buena, el control de esfínteres lo ha mantenido, la escuela muy bien, lo único que ha pasado es que ahora lo tengo que dormir junto a mí y a la bebé en mi cama y cuando está profundamente dormido mi esposo lo pasa a su cuna y ahí se acabó nuestro colecho aunque seguimos en la misma habitación, mientras que la niña si duerme full time con mamá y papá… ¡por ahora!
La lactancia en tándem sensacional. Han sido ya varias las veces que han compartido una y otra al mismo tiempo, ¡una imagen casi de foto! Me siento como la mamá vaca con sus becerritos hambrientos.
Mi hijo se ha reenganchado, no me molesta, la verdad me da ternura, y siento que toma más que antes. Mi producción es excelente, da para los dos y sobra. La niña también toma muchísimo y veo que los dos disfrutan de las tomas junto a mami, la verdad es muy gratificante, lo recomiendo mucho.
Por otro lado la vanidad, ¡oh sí!, he bajado 10 kilos en un mes, hoy lo comprobé con la báscula del ginecólogo. Mi último peso el día del parto fue de 73.5 y ahora estoy en la nada despreciable cantidad de 63.5, la verdad es que llegué a ese peso desde hace dos semanas y me he estancado, me da muchísima hambre, podría comer una panadería entera, todo lo que contenga azúcar me puede en este momento. Aún tengo repartidos 10 kilos extras por todo mi cuerpo pero intentaré bajarlos sin tanta prisa, aunque la verdad es que sí me emocionó ver como ayer entré en unos viejos jeans de antes que naciera Héctor.
… llevo más de dos horas escribiendo este post… ¿algún día podre volveré a tener tiempo para hacer cosas que adoro hacer como escribir en mi blog, saludar en las redes sociales y leer cosas interesantes que no tengan nada que ver con el mundo de mamá?…
¡Lo que me falta!, que alguien se apiade…
Un pouch o un fular, please! Carolina es fan y adoradora de los brazos, esconderse en el pecho y picar con su naricita para sentir el olor de mamá y papá… y creo que los brazos ya me miden dos metros o_0
Y de último una varita mágica para tener la casa maravillosa, la comida lista, los niños bañados, al marido contento y a la mami espectacular, uff, si se puede pues también un par de horas más al día.
¿Pero no que quería ser una Mamá de Alta Demanda? ¡Concedido!
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Está enganchada a la teta y duerme mucho. Por las noches no la llevo tan mal, despierta dos veces por leche y una por pañal, y como estamos colechando todo es más fácil porque no tengo que trasladarme de habitación.