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  • Lo que aprendo cuando mi hija elige su ropa

    Lo que aprendo cuando mi hija elige su ropa

    Mi hija Carito se ha convertido en mi pequeño enigma de la moda. Tengo una imagen muy clara en mi memoria, cuando tenía casi dos años buscaba afanosamente en los racks de una tienda departamental algo que le gustara.

    Hoy con cinco años de experiencia en vestidos, zapatitos de tacón, y labiales de brillo y chispitas, se ha vuelto mi referente cuando compro ropa para mí, ella me dice “si te queda” o “no me gusta mami”.

    La verdad es que me sorprende el ‘ojo clínico’ para elegir su propia ropa, antes disfrutaba de comprar lo que a mi gusto se vería muy bonito en ella.  Hoy con un pie casi en tercero de kinder elegir la ropa que se va a poner es más labor de ella y a mí solo me queda opinar.

    ¿Por qué solo opinar? Porque he aprendido cinco valores importantes al dejarla elegir sus propios ‘outfits’ por más disparatados que estos sean. Los valores a los que me refiero son:

    Seguridad

    La elección de la ropa es parte de nuestra imagen, lo que muestra a los demás quienes somos, que nos gusta; los chicos se están formando y aprendiendo a explorar su propio yo.

    Felicidad

    ¿Llegó de la escuela y quiere andar toda la tarde vestida de Blanca Nieves y eso la hace feliz? ¡Déjala disfrutar!

    Responsabilidad

    Al elegir su ropa favorita también aprenderán a cuidarla, quizá a no mancharla o romperla, incluso cuando estén corriendo con sus amigos, ¡y es que los chicos crecen!

    Creatividad

    Falda larga, con mallas de rayas, blusa verde, collar a juego, sombrero, guantes, bolsa y demás combinaciones que no te hagan mucha gracia, pero seguro que a tu peque si le harán sacar ese lado creativo tan importante en los niños.

    Respeto

    Uno de los más importantes si no es el que más. Respetar a los niños y sus decisiones es importante, siempre es mejor negociar que imponer y ésta es una buena manera de poner este valor en práctica.

    Mi hija crece, me encanta verla sonreír, hacer muecas frente al espejo, aprender a peinar su larga cabellera de ‘Rapunzel’ como ella le dice. Así como mamá soy feliz, dejándola crecer y decidir en cosas sencillas, que a la larga espero le servirán para tomar las decisiones correctas siempre con el respaldo de mamá.

    ¿Cuál es el estilo favorito de tu pequeña al vestir?

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Imponer o negociar con los hijos?

    ¿Imponer o negociar con los hijos?

    Conforme los niños crecen y forman su personalidad, nos vemos en situaciones que se nos antojan difíciles de decidir. Para algo somos los padres y quienes ”debemos” que elegir lo mejor por nuestros niños.

    ¿Pero qué pasa cuando ellos tienen razón o también cuando llega un punto en que debemos dejarlos decidir para que tomen conciencia de un acto bueno o erróneo? Es cuando optamos entre en imponer o negociar.

    Toco este tema por algo sucedido días atrás con mi hija y años atrás con mi hijo que me hizo recordar qué tipo de mamá soy y qué tipo de mamá quiero ser. Les cuento.

    Hace unos años mi hijo mayor estuvo un año en clases de natación. Al principio no quería, es un poco tímido y las cosas nuevas le incomodan. De muchas formas tratamos de negociar con él para que tomara las clases con gusto y no fue así.

    La primera semana fue difícil, pero no imposible. Una vez vivido el impacto emocional que implicó tomar las primeras clases en una escuela nueva, con alumnos y maestros desconocidos para él, llegó a tomarle mucho gusto y placer. Así estuvo por un año y hoy nada sin problemas en una alberca para adultos.

    Otro deporte que no era de su gusto fue el Tae Kwon Do, no quería de ninguna forma. ¿Qué sucedió? Sus amigos del colegio comenzaron a tomar la clase, él se sintió en confort y la maestra era extraordinaria con los chicos. Allí recuerdo que negociamos con un “vamos a poner la clase a prueba unos días, si no te gusta probamos otra cosa”. Los días pasaron y la clase le gustó mucho más. Hoy es un pequeño experto con tres años de clases de esta disciplina.

    Evaluar la situación

    Lo que pretendo decir es que muchas veces debemos imponer y muchas otras negociar, solo que como madres necesitamos evaluar la situación requerida para llegar a esta decisión. Y no solo decir como una vez escuché a alguien que “ellos tienen que hacer lo que yo diga porque soy la madre, no están en posición de elegir si quieren ir o no”. Para mí, eso está cerca de caer en la tiranía del “¡Porque lo digo yo!”. Pero como dice mi mamá, cada quien hace con sus hijos lo que quiere.

    Mi última negociación en casa fue con mi hija menor, quien por seguir a su hermano (y ejemplo que adora) en tomar clases de TKD, eligió el mismo taller deportivo en el colegio, hasta que se dio cuenta que el taller de Teatro le llamaba más la atención. Le pregunté: “Hija, ¿por qué quieres entrar a Teatro?”, ella me respondió con una gran sonrisa: “¡porque allí bailan mami!”. ¿Entonces qué hice?, llamé a la escuela y vi la posibilidad de cambiarla de taller.

    El mismo día ella tomó una clase nueva. Estas son las situaciones donde les digo que no le veía el caso de imponer una clase deportiva que a ella no le gustaba y que iba a tomar de mala gana. Tampoco se trataba de un tema de supervivencia como la natación, que considero debe ser obligatoria en las escuelas que cuenten con piscina en sus instalaciones.

    ¿Y tú que prefieres, imponer o negociar?

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

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