Blog

  • “Mi hijo quiere más a su papá que a mi”

    “Mi hijo quiere más a su papá que a mi”

    En la vida estamos rodeadas de mujeres que se preocupan por el bienestar de otras, una de esas grandes mujeres me pidió apoyo con un consejo que pudiera salir de la experiencia de criar dos hijos de alta demanda, el tema fue sobre una muy querida amiga de ella que está sufriendo por el cariño de su pequeño, a quien considera que quiere más a su papá que a ella, la historia va por este camino:

    “Hace días platicaba con una amiga de la infancia. Ella está casada, tiene mi edad  y tiene un varoncito de tres años, anda un poco afligida y triste porque tiene un problemita con el niño…. ha pasado que por años, aún estando casada y con el bebé ella decidió seguir trabajando, por esta misma razón el bebé está más acostumbrado a su papá.

    ¿A qué se debe esto? ¿A que ella ha trabajado y ha salido tarde de su oficina? Su esposo es maestro, sale más temprano y va por el niño a la guardería, convive más con él y así. Le está pesando mucho que el niño ese más apegado a su papá. Dice que ya cambió de trabajo ahora, tiene gran parte de la tarde libre y está haciendo todo por  ganarse al niño, aún ahora que habla y juega más con él pero no ha tenido mucho éxito. ¿Qué me aconsejas tu que le diga o que haga para que su relación con su hijo crezca más?”.

    No es fácil dar un consejo, sobre todo porque las experiencias entre mamás muchas veces no coinciden, pero como madres lo que nos une es la empatía y el amor a los hijos.

    Me pongo en los zapatos de la mamá, la imagino joven al igual que su esposo, muchas ganas de salir adelante y apoyándose en el trabajo diario. El niño la culminación de su felicidad como familia. Muchas veces las necesidades diarias o las metas propuestas nos hacen tomar la decisión de seguir trabajando, la razones abundan, el hecho allí está.

    ¿Y qué sucede? Si tenemos hijos nos apoyamos con guarderías, abuelas o nanas que ven por ellos en el día, llegada la tarde (en este caso) es papá quien toma el mando y se dedica a cuidar a al pequeño ¡y no está mal! papá es muchas veces el mejor amigo y en quien con más confianza podemos depositar lo que más queremos en el mundo, ¡nuestro pequeño!

    ¿Qué puede hacer para que la relación con su hijo crezca más?

    • Tener paciencia

    Las relaciones no se hacen de la noche a la mañana, en realidad es normal que el pequeño esté más pegado a su papá porque es quien lo recibe saliendo de su escuela, es con quien juega y le da de comer. Si el trabajo ya no es un impedimento ¿por qué no sacar al peque de la guardería e inscribirlo a un kínder donde esté menos horas y así poder disfrutar de tardes más largas con mamá? Podemos empezar por ahí, mientras más tiempo con el bebé, más empatía entre ustedes.

    • Comunícate

    Eres su mamá desde el día que quedaste embarazada, pero quizá han sido tantos los días que has trabajado fuera de casa que es normal que niño prefiera pasarla con su papá que contigo. Ya que ahora estás más tiempo entonces platica con él: pregúntale de su escuela, sus compañeros, a donde le gustaría ir de vacaciones, cuál es la caricatura que más le gusta, entre muchas otras cosas, lo mismo que haría un papá que trabaja fuera de casa. Aún los niños de edad pequeña se dan cuenta cuando tenemos un interés genuino en ellos.

    • Cumple tus promesas

    Si ya le dijiste que no vas a faltar a su festival de fin de cursos entonces ¡cúmplelo! Es primordial que los hijos sepan que todo lo que hacemos es por ellos, el bienestar de la familia, la ilusión de estar juntos. Que el trabajo de última hora o situaciones externas no le rompan el corazón a tu hijo, son cosas que no se olvidan nunca, en el futuro recordará simplemente que no fuiste, no recordará que tu jefe te pidió un trabajo al que no te pudiste negar. Es importante organizarse.

    • Ponte en su lugar

    ¿Qué pasaría si fueras tu quien solo recibieras la atención de tu padre durante el día y solo vieras a tu mamá (que trabaja) hasta la noche? Hay que ponernos a su nivel y entender las razones de su preferencia, Haz mancuerna con tu esposo y considera tener tiempo de calidad con tu pequeño para poder disfrutar de tu maternidad en plenitud. ¡Sí se puede!

    ¿Qué consejos o tips le darías a esta madre?

    Foto Flickr/effektvoll.photography

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Calendario escolar 2014-2015 de la SEP

    El inicio de curso será el lunes 18 de agosto de 2014, para concluir el 14 de julio de 2015, durante el ciclo escolar habrá siete días de suspensión de clases.

    Días de asueto:

    • 16 de septiembre de 2014
    • 17 de noviembre de 2014
    • 2 de febrero de 2015
    • 16 de marzo de 2015
    • 1 de mayo de 2015
    • 5 de mayo de 2015
    • 15 de mayo de 2015

    Vacaciones:

    • 22 de diciembre de 2014 al 6 de enero de 2015
    • 30 de marzo al 10 de abril de 2015

    ¡Síguenos en Facebook! Da click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥

    Imagen Sep.gob.mx

  • MENCIÓN: «Top 5 de las mamás blogueras», Revista Mujeres Publímetro México

    MENCIÓN: «Top 5 de las mamás blogueras», Revista Mujeres Publímetro México

    Hace unos días recibimos la amable mención de la Revista Mujeres Publímetro, donde nos ubican como una de las cinco mejores blogueras de México.

    Agradezco de corazón a la periodista Pamela Salinas Parra, periodista de este medio así como editora del blog Mamá al Cubo, quien nos incluyó en este selecto número, junto a demás compañeras del medio a quien tengo muchos años de conocer del rubro de las mamás bloggers.

    Nos ubican en el cuarto puesto, la descripción dice:

    «Mamá de alta demanda»
     
    Any es periodista, vive en Villahermosa, Tabasco, y tiene dos hijos. Gracias a su oficio, hace seis años decidió escribir sobre sus andanzas como mamá primeriza y hoy es una de las mamás blogueras mexicanas que participa en el proyecto Disney Babble, el cual llega a toda América Latina.

    Puedes verlo dando click aquí, página 33

    Imagen destacada vía

    ¡Síguenos en Facebook! Da click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥

    mejores-blogueras
    Gracias a Mujeres Publímetro por la mención.
  • 8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    A diario estamos en la búsqueda de ser mejores madres. A veces tanta información en la web nos sobrepasa y no sabemos a qué hacer caso con todas las teorías y tendencias sobre crianza, pero si hay algo que todas queremos dejar de hacer es dejar de gritar a nuestros hijos y retomar el control rápidamente. Considera estos pasos que nos pueden ayudar en esos momentos en que la paciencia desaparece de nuestra vista.

    1. Pide apoyo

    El papá de tus hijos, tu madre, su cuidadora y familia alrededor, todos puedes conformar una red de apoyo para que el objetivo de no gritar a los niños se cumpla, aunque estamos a punto de ebullición. Cuando el grito esté casi en la lengua busca el apoyo de otras madres con las que hayas quedado de acuerdo en acudir cuando la crisis esté a punto de llegar, no hay nada mejor que escuchar las palabras de una buena amiga.

    2. Metas a corto plazo

    Puedes plantarte el muy conocido “solo por hoy”, así la meta al cumplirse será motivacional casi al instante, ya que si pudiste hoy, seguro puedes mañana… y pasado mañana, los días prosiguen con éxito.

    3. Reconoce los disparadores

    ¿Recámara de los niños de cabeza tras su limpieza? ¿No quieren comer la comida que preparaste para el día? ¿La tarea del colegio se hace con error tras error? Una vez que los tengas estudiados entonces cuando se vuelvan a presentar toma una pausa, respira y trata de cambiar el escenario, estamos tratando de controlar el grito de mamá por una llamada de atención menos agresiva, no por eso dejar de reprender, solo utilizar otro método.

    4. Cuenta hasta 10… o hasta 100

    El número que quieras hasta que sea necesario, es muy cierto lo de contar, ayuda y calma el ogro que llevamos dentro. Quizá la razón de la molestia sea la misma pero la forma de tomarlo será diferente, pasarás del grito que lastima al regaño que educa, es mucho mejor serenarse para corregir a nuestro hijo que lastimarlo con palabras hirientes.

    5. En la práctica grita, pero al espejo

    Cuando lo hagas verás cómo te ves, como te ven los niños y no te va a gustar, eso lo puedes hacer de manera continua y poco a poco verás que dejarás de hacerlo. En realidad no podemos controlar las acciones de los niños en su totalidad pero de verdad que podemos controlar nuestras acciones, y sobre todo nuestros gritos hacia nuestros seres más queridos.

    6. Prémiate

    Realmente el mejor premio es que hayas logrado la meta de no gritar en un tiempo determinado, pero cuando hayas cumplido la meta de una semana o un mes, no está de más un aliciente como ir al salón de belleza y consentirte con un mani-pedi para lucir más bonita ahora que los gritos han desaparecido de tu persona.

    7. ¡Les gritaste! ¿Y ahora?

    Las recaídas son dolorosas, pedir perdón a los seres que más amamos es liberador. No queremos que nuestros niños vivan con miedo en sus ojos cuando nos ven gritar. Queremos que se sientan orgullosos de la madre que tienen y eso lo vamos a lograr con la práctica y el trabajo que nos hemos propuesto en esta etapa de no más gritos. Perdónate y sigue intentándolo.

    8. ¡Eres una mamá grandiosa!

    Tus hijos te aman y tu esfuerzo en ser una mejor mamá se nota. Todos vamos cambiando en conjunto y aunque nos pongamos una meta para conseguir resultados visibles, el trabajo de no gritar nos queda para mucho tiempo más, los niños crecen y de travesuras como romper el perfume favorito de mamá a cosas de adolescentes como no avisar que llegarán tarde a casa nos harán querer gritar por más tiempo, pero será entonces cuando tu pondrás en práctica lo aprendido.

    ¿Cuáles son tus métodos para recobrar la calma con tus hijos en un momento de ira?

    Foto: Flickr/Pierre Lognoul

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿Cómo son los papás de la nueva generación?

    ¿Cómo son los papás de la nueva generación?

    Viviendo la segunda década del siglo XXI y a unos días del día del padre no podemos dejar de hacer una comparativa de los padres de la época moderna a la de los padres que nos tocaron a nosotras o incluso mucho más atrás, los abuelos, padres de nuestros papás. ¿Pero como son, ha cambiado su forma de ver al mundo? ¿Es diferente la forma de criar a sus hijos?

    Los padres de los años 60’s 70’s (Bisabuelos hoy)

    • Eran papás promedios de 7 u 8 hijos.
    • Eran ajenos al embarazo mujeres, solo estaban al pendiente del parto, con matrona en casa muchas veces.
    • Gustaban de ver crecer a sus hijos, pero mantenían una lejanía que se veía normal en esos tiempos, la labor de la crianza de los hijos era tarea completa de la madre, el papá era prácticamente un proveedor.
    • La lactancia materna se promovía poco, el uso de la leche de fórmula era general en todos los casos, no alimentaban al hijo.
    • Un papá rígido, el que castigaba cuando llegaba a casa tras la madre pasar la queja del comportamiento del infante.
    • No jugaba con sus niños.
    • Amaba a sus hijos con mesura, poco demostrativo, quizá por su formación.
    • No era perfecto.

    Los papás de los años 80’s 90’s (Abuelos hoy)

    • Eran papás de 3 o 4 hijos
    • Eran más consientes de su papel de padres, llevaban puntual a sus esposas a las citas médicas del embarazo.
    • Poco a poco se integraban a ver el crecimiento de sus hijos, disfrutando viajes, salidas a parques o comidas. La educación y crianza seguía siendo tarea de la madre.
    • La lactancia materna aunque instintiva de otorgaba a los bebés unas pocas semanas o menos de dos meses debido a la poca difusión de sus grandes beneficios, los padres seguían participando alimentando al bebé con un biberón.
    • Un papá serio, no pegaba pero escuchaba sin regañar mucho al niño en caso de mal comportamiento, si mal le iba una cachetada o cinturonazos.
    • Jugaba con sus hijos en tiempos libres.
    • Ama a sus hijos y se ha convertido en mejor abuelo.
    • No era el padre perfecto pero lo intentaba.

    Los papás de este siglo

    • Son papás de 1 a 3 hijos
    • La mayoría inmersos en el proceso del crecimiento del futuro bebé, incluso gustan de estar presentes en el momento del parto para ver nacer a sus hijos, filmarlos y cortar el cordón umbilical cuando el hospital se los permite.
    • Con tanta información sobre la crianza paterna, las madres modernas han involucrado al padre sobre la importancia de su presencia en el crecimiento de sus hijos, participan en proyectos escolares, tareas, juegos y por supuesto educación, sin dejar de un lado el trabajo de proveer al hogar.
    • La lactancia materna ha recobrado su importancia y ya es conocido debido a la globalización de sus múltiples beneficios para el bebé al menos hasta seis meses de manera exclusiva. Los papás de hoy apoyan a la madre en el proceso natural de la lactancia.
    • El papá de hoy, no pega, poco castiga, antepone la coherencia al golpe sin razón. Aplica la política de la sanción con algo que al niño le guste, sabe que es más efectivo que azotar.
    • Juega con sus hijos, cocinan, nadan, exploran, hacen tarea, juegan videojuegos, van a “trabajar” juntos, viajan, se bañan, etc. La interacción es más natural entre ellos.
    • Ama a sus hijos por sobre todas las cosas, su familia es lo máximo.
    • Sigue sin ser perfecto pero trabaja en ello todos los días.

    ¿Qué cualidades tiene el papá de tu hijo que consideres sea de una nueva generación de padres? ¡Comenta con nosotros!

    Foto Flickr/cdemo

  • ¿Tu hijo padece la ‘fiebre’ del futbol?

    ¿Tu hijo padece la ‘fiebre’ del futbol?

    Desde hace unos meses en la escuela de mi hijo han estado haciendo prácticas de futbol soccer, eso ha hecho que a mi hijo de siete años, de gustarle cero ahora quiera jugar todos los días con un balón y con quien se deje, ya sea adulto o niño.

    Una “cascarita” después de comer puede hacer de una tarde normal a una tarde increíble aunque solo sea un juego y tanda de goles. ¿Te suena familiar?

    Los compañeros de mi hijo en el colegio al parecer también están padeciendo esta “fiebre”, y creo que se debe más a que los próximos días nuestras pantallas de televisión se verán inundadas de partidos, canchas verdes y jugadores de todas partes del mundo quienes disputaran el título como el mejor equipo de fútbol a nivel mundial, ¡y seguro que tu hijo también lo sabe!

    “Mami, la miss me pidió que llevara las reglas del fútbol”, me dijo hace unos días, así que buscamos en internet las dichosas reglas, de manera que el lenguaje fuera apropiado para él y sus compañeros. Las leyó y se puso muy contento, así que ya sabría cómo sería jugar correctamente su nuevo “juego favorito”.

    Los días siguientes escuchaba en casa: “eso es fuera de lugar”, “tienes que sacar con las manos o es falta”, “¡penal, penaaal!”, frases que solo me causaban risa porque de pequeño muchas veces le insistí en inscribirlo en un equipo de fútbol infantil de mi ciudad a lo que se negaba rotundamente, en realidad ahora tampoco quiere, porque ya le volví a preguntar, lo que a él le gusta es jugar con sus amigos en la escuela o con su familia en casa.

    ¿Partidos de fútbol por televisión?

    ¡Para nada! No les pone atención, así sea una final de la Champions o una preparación de la Selección Mexicana rumbo al mundial. Los goles pueden pasar frente a él en la pantalla de tv y los mira solo por curiosidad pero no por pasión a la camiseta verde o al deporte en sí, ¡lo que quiere en este momento es rodar el balón!

    De todas formas él dice que ya está listo para el Mundial de Futbol: uniforme de la selección, tenis, pulsera roja de “Yo X México”, álbum de estampas y muchas ganas de ver a México ganar… y ahí sí que me complica la labor para no romperle el corazón, porque, ¡¿Cómo le explico esto?! No va a quedar otra que echar muchas porras al equipo esperando que ahora si ¡hagan el milagro!

    Foto Ady Medina

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    A todas nos ha pasado, en mayor o menor medida… o en mayor o menor grosería, lamentablemente.

    Llega un momento en que los niños nos acaban la paciencia, ya sea mientras les apoyamos con la tarea del colegio cuando ya le has explicado muchas veces la tabla de multiplicar o cuando sigue haciendo mal las sumas, o que tal cuando te esforzaste toda la mañana en dejar limpia su habitación y cuando llega de la escuela en cinco minutos acaba con todo el trabajo ¡en el que tu tardaste horas!

    Nos salen los gritos, el coraje, el enojo y con todo ello las frases que los hieren y que los lastiman para siempre, más que un golpe.

    Mamás amigas que me pidieron no aparecer en esta “lista de la vergüenza” me confiaron cuales han sido las frases más hirientes que le han dicho a sus hijos, no fue fácil, en realidad todas se arrepintieron de lo dicho al instante, porque tenemos que tener en cuenta que cuando lo decimos queda la marca, como una cicatriz imborrable. Esta es la lista:

    • “¡Eres estúpido!”
    • “¿Eres tonto, o qué?”
    • “Tu hermano lo hace mejor que tu”
    • “Ya basta”
    • “¡Deja de hacer eso ahora!”
    • “Deja de comer así que pareces un cerdo”
    • “¡Que inútil eres!”
    • “¡Cállate!”
    • “¿No tienes cerebro?”
    • “Ojalá no hubieras nacido” (¡esta es la peor!).

    Los gritos y las palabras hirientes son maltrato sicológico. Si creías que porque no le pegabas a tu hijo y que “solo le gritabas” has un alto y piénsalo dos veces. Se que todas llegamos a un momento de frustración donde estallamos al no saber cómo canalizar el enojo, pero cuando eso suceda demos espacio al pensamiento racional, ¡al que le estamos gritando es a nuestro hijo!, a aquel pequeño que hace unos años esperabas con tanto anhelo y que se ha convertido en tu mayor felicidad.

    A que así como le gritas a tu pequeño no le gritas al vecino, a tu madre o a tu mejor amiga, ¿verdad? El maltrato que les damos a los niños la mayoría de las veces no se le infringe a un adulto, porque en teoría estamos “educando” pero para todo hay formas.

    No somos madres perfectas, pero si te llega el momento en que explotas toma un respiro. Pide disculpas a tu hijo por tus gritos y palabras. No es malo pedir perdón y menos hacia las personas a las que más amamos, él sabrá que mamá lo ama y su actitud será otra. Tengamos paciencia, estamos criando mejores seres humanos y aún son niños. Si a los adultos se nos dificulta la vida imagínate a ellos que apenas comienzan a vivir.

    Moldemos la autoestima de nuestro hijo con palabras de amor, cambiemos el “¿Eres tonto, o qué?” por un “¡Eres muy inteligente hijo!”, cuando los niños se sienten amados por sus padres en el futuro serán adultos felices con su persona y a la larga con sus propias familias. 

    ¿Qué les estás enseñando a tus hijos?

    Foto Flickr/Snap Man

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    ¡Auxilio! Mi hijo nos vió teniendo sexo

    Es el temor de la mayoría de los padres cuando los hijos crecen. Captarnos en el acto se traduce a una de las situaciones más vergonzosas que como papás no sabríamos que responder.

    Y contaré una historia…

    Como dice el comercial “de la prima de una amiga”. Pues resulta que esa niña y su hermana menor, una noche se despertaron con mucho frío y no se les ocurrió otra cosa que ir a la habitación de sus papás para pedirles un edredón en vez de sábana para la cama.

    Las pequeñas no pasaban de los seis y de los dos años, y entre la oscuridad de la casa en la madrugada llegaron a la habitación de sus padres… ¡y que los encontraron en la faena! ¡Aún lo recuerdo claramente! Digo, cof… cof… aún la prima de mi amiga tiene el recuerdo imborrable en su memoria.

    Pues la niña mayor se quedó en shock, un poco paralizada viendo lo incomprensible. ¿Qué hacía su mamá haciendo que con su papá, tan extraño el asunto a esas horas de la noche?… ¡Y sin ropa!

    Lo primero fue el sentimiento de creer que había visto algo malo, lo que hizo inmediatamente fue salir de la habitación mientras que la menor quedó allí dentro, olvidada o viendo quizá también con extrañeza la situación, pero bueno, con solo dos años no creo que tuviera mucha idea de lo que estaba pasando.

    La historia termina muy parca, la mamá salió con la hermana menor de la habitación y le preguntó a la mayor “¿Para qué se levantaron?”, con un tono más molesto que apenado, “Es que teníamos frío y queríamos taparnos”, respondió.

    Acto seguido la mamá buscó una colcha gruesa, tapó a las niñas y se retiró a dormir… o a continuar lo que estaba haciendo. Y así, 30 años después, o es un tema que la mamá no recuerda o de plano prefiere no platicar, ahí se acabó el punto, sin ninguna explicación sobre el hecho.

    Y como digo, 30 años después no estoy traumada ni mucho menos, pero pienso que si me hubieran explicado que estaba pasando quizá hoy ni me acordaría, porque fue bastante bochornoso, en realidad a nadie nos gusta pensar que nuestros padres tuvieron sexo porque nosotras nacimos casi por obra del Espíritu Santo ¡ja!

    ¿Pero qué hacer si tu hijo te ve teniendo sexo?

    1. Calma. Hay que dejar inmediatamente el numerito y actuar lo más natural posible hacia el niño o niña y preguntarle qué necesita.
    2. Vístete. Ponte tu ropa y sal con el niño de tu habitación. Pregúntale que necesita, si tiene sed, hambre o tenía pesadillas, saber que fue lo que quería al ir a tu cuarto.
    3. Atiéndelo. Recuéstalo en su cama, abrígalo, revisa el aire de la habitación, llévalo al baño, lo que sea lo normal con mucha tranquilidad de tu parte, hacer un poco como “no pasa nada”.
    4. Si pregunta responde. Checa varias situaciones, quizá no vio nada porque estaba muy dormido cuando apareció frente a ustedes. Si te pregunta que estabas haciendo con papá puedes responderle que “estaban jugando”, “es la forma en que los adultos nos demostramos cariño: con besos, abrazos y caricias”, “Papá y yo nos queremos y nos lo demostramos cuando estamos solos”, frases como estas ayudan a los niños a recuperar su tranquilidad porque entiende que sus papás se quieren y así lo manifiestan. Si te insiste con algo como “pero parecía que mi papá te estaba haciendo daño porque vi que…” insiste con que es la forma en que los adultos se manifiestan su amor y que no tiene nada que temer. Quédate con él mientras se vuelve a dormir y da por terminado el asunto.
    5. Cierra la puerta con seguro. No está demás la indicación. Antes de ponerse románticos verifica que los niños estén dormidos o busca otra zona de la casa para prodigarse besos. La idea es pasarla bien con la seguridad de no tener testigos de sus caricias.

    ¿Ya pasaste por esta situación? ¿Cómo le explicaste?

    Foto: Flick/Nwardez

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Deben mis hijos verme desnuda a la hora del baño?

    ¿Recuerdas el primer baño de tu bebé? Aquel momento mágico en tu vida en donde temblabas con la sola idea de dejarlo caer en la tina, de ponerle jabón en su cara o de echarle demasiada agua a ese bebecito que hacía apenas unas horas estaba dentro de tu enorme panza?

    Es uno de los recuerdos más vivos que tengo, me pasó con mi hijo mayor, y mis miedos me hicieron ceder ese momento invaluable a mi mamá. Con mi hija el primer baño se lo di yo, no me quedé con las ganas de probar que su primer bañito fuera dado por mi; emocionantes momentos los dos.

    Bueno pues esos recuerdos van cediendo espacios a otros, su primer patito de hule, su diversión al disfrutar de las burbujas, las figuras del baño en la pared, aquel barquito que metió en la tina para jugar, la muñeca de cabello rubio que se convirtió en su amiga de baño, muchas anécdotas que mediante su crecimiento siguen vivas en nuestra memoria.

    La vez que disfrutó en la regadera en los brazos de papá o aquel resbalón en el piso de la ducha y puede que hasta grabado el momento con la cámara del celular, estarán en nuestro archivo digital por siempre, y que bueno, porque llega un momento en la vida de nuestros niños que bañarse con papá o con mamá comienza a resultar diferente.

    ¿En que momento parar?

    Quizá la pregunta que nos hacemos todas es: ¿cuál es la edad es que los hijos deben dejar de vernos desnudas a las madres?, tampoco creo que exista una edad exacta, si bien podría decir que a los 12 años los niños todavía tienen ingenuidad e inocencia, lo podría hacer pensando en un recuerdo que tengo de un primo que se bañaba con sus papás y sus hermanos y justo tenía esa edad hace más de 20 años, pero claro que los niños de hace dos décadas no eran como los de hoy, entonces si pensamos en la edad debemos pensar que no debemos basarnos en ella si no en su madurez.

    Como mamás debemos estar siempre atentas a los comentarios que los niños expresen sobre la sexualidad para poder responderles de manera clara y no confusa.

    Si tu niño que cursa la primaria se baña contigo de forma común entonces la naturaleza de verte desnuda en el baño es un hecho normal, al igual sucede si se baña con su papá, está acostumbrado a ver genitales diferentes mientras que los pechos de la madre es una parte del cuerpo como lo pueden ser los glúteos o los brazos, así sin darle más importancia de lo que es.

    Cuando notes que tu hijo o hija comienza a cubrirse con su toalla porque a la nena le da pena que papá la vea desnuda, o que tu hijo no quiere que le laves sus partes íntimas entonces es el momento que como mamás debemos comenzar a dar espacio a su pudor e independencia, quizá si no ayudarlos a lavarles como normalmente le hacías al menos vigilar que lo hagan bien en lo que terminan de hacerlo de forma correcta.

    Es importante que también hables con tu esposo para que en conjunto trabajen sobre el cambio de dinámica a la hora del baño o a la hora de vestir a los pequeños. Checar si no fue una idea adoptada por algún compañero del colegio y solo darle la importancia que merece.

    ¿Pero deben mis hijos verme desnuda? Mi respuesta es que sí, mientras son niños pequeños y lo vean como algo normal. Ellos sabrán poner la pausa cuando ya no les resulte cómodo vernos ni que los veamos. La pregunta al cuándo será eso la responderá la madurez de tu hijo, y tú debes estar atenta a su requerimiento en un futuro no muy lejano.

    Foto: Flickr/Evil Erin

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    #YoConfieso: Mamá regaña, papá consiente

    La historia de todos los días: Has estado toda la tarde lidiando con los chicos, que si la menor no quiere comer lo que hiciste hoy y le respondes que “la casa no es un restaurante y que aquí comemos todos lo mismo” o que el mayor tiene mucha tarea por hacer ese día y tú y él se pasan horas entre libros y cuadernos.

    Y así se nos pasa el tiempo: entre que pides que no se suban al sillón de la sala, que hay que lavarse las manos después de comer, que el refrigerador no se deja abierto, que si el timbre de la puerta suena no tienen que salir corriendo a abrir sin avisar a mamá, que si ya llegó la hora del baño y ninguno de los dos quiere hacerlo porque es sinónimo de irse a la cama al poco tiempo… tardes como estas ocurren a diario en donde a las mamás nos toca muchas veces hacer el papel de “mala” frente a los niños.

    Ayer mi hija menor me pidió un dulce y ni si quiera había querido comer, en casa los dulces están permitidos los fines de semana. Como me negué a dárselo me dijo muy seria “eres mala”, le contesté “si lo soy”, me replicó “eres fea”, “también lo soy” le respondí, sentí un hueco en el estómago, ¿pero qué me queda?, en la casa la que educa y hace que se cumplan las reglas soy yo, y para lo bueno y malo que resulte esto también me convierto en la más fea y la mas mala según mi hija.

    ¿Qué pasa con el papá de mis hijos? El es “el bueno”, el que consiente, el que juega desde fútbol con el niño hasta con las muñecas de Frozen con mi hija. El que les trae postres, el que los llena de besos cuando llega y cuando se va, el que se sienta en las piernas a la princesa para comer juntos, el que a veces les ayuda en la tarea y el que se los lleva a su trabajo si se lo piden. ¿Y yo? ¿Y mamá?

    Yo también hago todo eso: doy besos, juego con ellos, hago la comida que pueda gustarle a todos, doy abrazos, estoy pendiente de la tarea, de su ropa, de la casa, de la familia entera, de hablar con las abuelas, de las juntas del colegio y etc, etc, etc (tu y yo sabemos que la lista sigue), ¡peeero! a todo ello hay que sumarle que soy la que tiene que regañar, porque ese no es el trabajo de papá, que como los ve tan poco, su trabajo en realidad es consentirlos y que su imagen de súper papá no se vea dañada, o sea, ¿cómo?

    Cuidado con la educación y crianza

    Yo creo que no podemos ser “papás barcos”, ser blandos no les ayuda a los niños en su crianza, debemos saber el momento indicado para regañar a los niños. 

    Como lo comenté en un post anterior, con castigos, no con gritos y golpes, aún sabiendo que justo en ese momento tu hijo te va a querer un “poco” menos porque no le diste permiso de jugar el Xbox porque tiene que estudiar para el examen de mañana en el colegio, o decirle a tu nena que no puede estar sacando la ropa del closet y dejarla tirada por toda la habitación…

    Con mis niños tan pequeños aún me falta un gran camino por recorrer, pero nadie dijo que ser madre sería fácil. Me tocarán todavía más situaciones donde tenga que reprender a mis hijos y sea en ese momento su papá su persona favorita, y es que, yo confieso: mamá regaña y papá consiente.

    ¿Tu cómo le haces para mediar esta situación?

    Foto: Flickr Niklas Hellerstedt

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Mi mamá «malcría» a mi hijos

    Es una frase que he escuchado en muchas ocasiones en las pláticas entre amigas que son madres. La queja surge cuando es la abuela materna la que apoya en la crianza de los nietos, ya que por diferentes razones la madre no lo puede cuidar, especialmente por el trabajo.

    Entonces la madre se ve en la siguiente situación:

    “Cuando regreso de trabajar muy cansada paso por mis hijos a casa de mi mamá que es la que me apoya para ir por el mayor a la escuela, y cuida a la menor que todavía no asiste. Llego a su casa, saludo a mi madre, a veces como en su casa y cuando tenemos que irnos a nuestra propia casa los niños ya no me hacen caso, tiene que ser mi madre la que de las órdenes porque he perdido mi imagen de autoridad frente a ellos.

    Si los reprendo mi mamá sale en su defensa consintiéndolos y diciéndome que no los regañe así porque están pequeños, quedo como una tonta frente a mis hijos y mi mamá no entiende que soy yo la que tiene que formarlos en autoridad. Me enojo con ella aunque sé que me ayuda mucho al cuidar a mis hijos. No sé qué hacer.

    Quisiera encontrar la forma correcta de decirle a mi mamá que respete mi lugar como mamá sin que se sienta triste, para que mis hijos no corran con ella al momento que yo doy una orden”.

    Mi amiga es una mujer trabajadora que tiene un turno de 9 a 6 de la tarde, pasa poco tiempo con sus hijos y son sus padres la que la apoyan, su esposo trabaja jornadas completas y apoya con el gasto familiar. Es una buena persona y buena madre.

    Casos como este abundan en nuestra sociedad, en que los abuelos maternos apoyan siempre con cariño a la hija pero a la vez adoptan una autoridad frente a los nietos tratándolos como sus hijos con la dosis amorosa que como abuelo conlleva, es decir nada de regaños y mucho de consentimiento, ¿verdad que te ha pasado?

    Cuando mi hijo mayor tenía como tres años y los regaños comenzaron a aparecer, casi no podía hacerlo frente a mi madre. Cuando yo reprendía me salía contraproducente porque enseguida escuchaba un “Ay Any, no lo regañes así…”  esa frase frente a mi hijo, quien mejor se iba con la abuela “buena gente” que con la “mamá regañona”, yo le respondía “¡Pero mami, si tu nos regañabas más fuerte a mis hermanos y a mí!”, y mi mamá respondía con su frase matadora “Sí pero eran otros tiempos, yo no sabía que esos regaños eran malos” y que como yo leo mas sobre maternidad entonces mejor buscara otra forma de regañar.

    Para ese momento mi hijo ya estaba cargado en brazos de la abuela quien mejor se lo llevaba a otra parte, así sucedieron varias veces, y yo en la novatada y en que no quería contrariar a mi mamá dejé que pasara, hasta que leí que debía retomar mi lugar como mamá y que ella tenía que respetar mi autoridad, que aunque ella era mi madre yo era la responsable de la crianza de ese niño. Así que la siguiente ocasión en que quiso coartar mi autoridad se lo dije, lo entendió y no volvió a contradecirme, al menos frente mis hijos.

    Las abuelas toman atribuciones incorrectas por ayudar

    Hoy, algunos años después vi que lo hizo con mi hermana y su niña, y mi hermana también tuvo que decirle lo mismo: “¡mami deja que regañe a la niña, me quitas autoridad!”, eso mientras la pequeña salía corriendo a los brazos de la abuela “alcahueta” y mi hermana hacía corajes. 

    Me pregunto si seré alguna vez una abuela así… Creo que como madres siempre intentamos darle a nuestros hijos lo mejor en crianza y valores, mientras que las abuelas como ya están más relajadas en ese tema se dedican solo a cuidar, proteger y consentir a sus nietos, que es la extensión de lo que ellas más quieren: sus hijos, y entonces, ¿cómo no protegerlos de sus mamás que los regañan si rayan la pared con crayolas o si tiran el cereal sobre la alfombra costosísima?

    Intentemos entender a nuestras mamás, aman en dosis extras a nuestros hijos, tanto que los malcrían sin darse cuenta que les ocasionan daños en el carácter. Hablemos con ellas sobre la importancia que tiene para nosotras el educar correctamente a los chicos y que entiendan que es mamá la que manda aquí y en China. 

    Insiste en ello las veces que sea necesario, seguramente lograrás que tu madre acepte tu solicitud y con ello una mejor relación familiar donde persista la armonía.

    Foto: Flickr/susivinh

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Rutina para dormir a los niños ¡que sí funciona!

    Mi mamá tiene un dicho “cada maestrito tiene su librito” y aquí, como en todo, ocupamos lo que mejor nos funciona.

    Los tips que ahora te comparto para poder dormir a los niños me han funcionado con una garantía casi del 100%, eso sí, años de ponerla en práctica desde que mis hijos eran unos bebés y se acoplaron a ella, pero no pierdas la esperanza, si tienes un hijo o hija que te cuesta mucho trabajo dormir puedes comenzar a poner en uso estos tips y seguramente con la constancia harás que tus peques caigan igual de dormidos que la Bella Durmiente.

    Estos son los tips de mi rutina diaria, las practico como “general a soldados”, y solo en eventuales ocasiones nos retrasamos para que la rutina no falle, así que toma nota:

    • Paso 1

    Establece un horario para empezar la rutina para la hora del sueño, antes me debatía entre las 18:00 y las 19:00 horas, pero con los horarios de verano y de invierno los niños se descontrolaban al ver que era de “tarde con luz de día”, entonces opté que cuando comenzara a anochecer independiente del horario de la estación entonces era la primera señal, era lo hora de llevarlos a la ducha.

    • Paso 2

    Cuando se dirijan al baño, apaga la televisión, cierra persianas, cortinas, puertas y todo lo que le indique a tu peque que todavía puede jugar porque queda un “rayito de sol” entrando por las ventanas. La idea es que capten que “si oscurece entonces es la hora de dormir”.

    • Paso 3

    Ducha tibia relajante, tratando de no pelear o regañarlos. Sé que a veces los niños no tienen ganas de bañarse pero hay que platicar con ellos de diferentes temas para hacerles más cómodo el baño. Si cuentas con una tina es una gran opción para que tengan un baño más relax con agua caliente y jabón infantil con aroma a lavanda, con eso tienen un paso casi dentro de la cama.

    ¡Olvídate del agua con lechugas! En el mercado existen jabones, shampoo, cremas y demás con este subyugante olor que invita al descanso, incluso para nosotras las madres encontramos estos productos si los queremos usar tras un día muy estresante en el que solo queremos meternos a la cama y dormir.

    • Paso 4

    Cena ligera para que no tengan energía de más por la noche. Un cereal sin mucha azúcar, una quesadilla, un sándwich, quizá huevo, una fruta, depende de lo que manejen en la dieta familiar. Nada de comida chatarra o dulces después de que inicias la rutina o estarás dando pasos para atrás. Si está acostumbrado a tomar su leche entonces es el momento ideal para dársela. Lavarse manos y dientes, meterlos a la cama.

    • Paso 5

    Ya casi estamos listos para dormir, dependiendo de cómo te organices habrá pasado una hora desde que comenzaste la rutina. Pijama lista, con calcetines o no porque se destapan muchas veces en la noche, una ropa que no lo sofoque ni le de frío, tu sabes cómo mamá a lo que me refiero.

    Hay muchas maneras en las que las madres duermen a los niños: algunas les dan las buenas noches y se retiran de sus cuartos, otras se quedan con ellos hasta que se duermen, otras practican colecho y duermen juntos. Lo que me funciona es que los duermo en mi cama, hacemos la oración y una canción antes de dormir, los abrazo y se quedan dormidas en cuestión de minutos.

    Cuando ya están muy pesados de sueño los cargo y los llevo a su cama. Listo, y luego canto “Libre Soy”. A disfrutar de una película, escribir mis posts, navegar en la red o realizar algún pendiente, ocupo mis horas libres extras como prefiero, incluso para dormir.

    Esta rutina tengo practicándola por años, me funciona perfecto y sin remilgos. Claro que hay ocasiones en las que me topo que la niña no quiere bañarse por seguir jugando, pero igual acabo enjabonándola enojada, es una rutina de sueño y así lo entienden.

    Al día siguiente se levantan muy frescos y de buen humor para ir a la escuela. Viernes y sábado la rutina se relaja de mi parte, pero a veces ellos su metabolismo los hace querer descansar a la misma hora, el problema radica en que en fin de semana a veces también se levantan como si fueran a la escuela pero eso no representa mayor problema, mediante crezcan dormirán más por las mañanas en los fines de semana que no hay colegio.

    En vacaciones y fines de semana largos la rutina desaparece, pero cuando llega el domingo previo a la semana de clase la rutina toma forma de nuevo.

    ¡Tú puedes ayudar a que tus peques se duerman sin problemas! ¿Qué es lo que mejor te funciona?

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.