La mañana del lunes comenzó temprano, un poco los nervios, un poco el miedo de dormirnos, el caso es que nos levantamos a las 6.45 am para estar a tiempo para el colegio de mi hijo.
Desperté sin sueño, rápido me puse de pie, me vestí y me dispuse a checar que la mochilita de Rayo Mcqueen de mi hijo estuviera lista y en orden, incluye tres pañales con su nombre, toallitas húmedas y crema para rozaduras; su lonchera con su primer lunch: jugo Gerber de manzana y cereal Froot Loops que le encanta, todo marcado con su nombre por eso del intercambio o las pérdidas.
Desayunó salchicha en pedacitos, su jugo y por supuesto su titi. Antes de salir le quise tomar fotos con su uniforme nuevo y me quize morir, la cámara no tenía la pila cargada, y como pude la cargué 10 minutos y con ese poquito de pila pude tomarle unas fotitos y dos videos.
Llegamos puntuales a la escuela, el no tenía ni idea, y el drama con llanto incluído se apoderó de nosotros. Mi esposo y yo sabemos que la institución es excelente y que nuestro hijo pronto disfrutará de ella, y que el llanto pasará al recuerdo como el inicio de su vida escolar ¡aunque se nos haga chiquito el corazón!
Foto Vía
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