Llevo ya varias semanas que se me han hecho eternas guardando el secreto… ¡mi hermana va a ser mamá… y yo tía! Primero por los tres meses de rigor, por como lo plantea el ginecólogo, de abstenerse de gritar la noticia a los cuatro vientos por cualquier cosa, ¡pero ahora que ya ha pasado incluso a las 16 semanas por fin puedo compartir mi felicidad!
Ella está feliz, el futuro papá también, y que decir de toda la familia, estamos muy contentos. Por demás está decir que la ansiedad por conocer a mi futuro o futura sobrina me tiene muy feliz, ahora compartiré con mi hermana aspectos sobre la maternidad y crianza, cosa que me llena de orgullo, además de saber que ella está a favor de la crianza con apego y la lactancia.
Mi hermana ha visto el crecimiento de mis hijos y como mantengo mi búsqueda de información sobre la mejor manera de criarlos, ha visto también como con la misma tranquilidad y sonrisa refuto sobre mi tema favorito: lactancia, y también como he dejado de discutir el tema con personas que no saben o que su información es tan ambigua que no tienen elementos para discutir más que su experiencia o lo que escucharon de oídas… y así que en ese momento mejor sonreír y dejarlos hablar.
Aún no sabe como dirigirse al bebé porque en los US no se ve nada aún, pero su instinto le dice que es… ¡niño! En unos pocos meses sabremos que le traerá la cigueña de París, por lo pronto yo solo le puedo decir: ¡Muchas felicidades hermanita!
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